martes, 9 de septiembre de 2008

Corbacho se equivoca con la inmigración



“No parece razonable que en un mercado como el español, con 2,5 millones de desempleados, sigamos recurriendo a la contratación en origen. Por ello, el próximo año este tipo de contratación se aproximará al punto cero. Las personas que se tengan que contratar en la economía española, que sean de los desempleados que ya existen”. Estas fueron parte de las palabras pronunciadas por el Ministro de Trabajo, el señor Corbacho, al finalizar la primera reunión de la Mesa del Diálogo Social celebrada conjuntamente con empresarios y sindicatos.
Y con ellas, llegó la polémica. Sin proponérselo, ha logrado que los sindicatos, la patronal, las ONG, los partidos de oposición y otros agentes sociales se pongan de acuerdo en algo: en criticar estas declaraciones. Incluso ya han salido miembros de su propio gobierno desautorizándolo.

¿Por qué esta polémica?
Pues porque el tema de la inmigración es muy delicado y Corbacho ha dicho públicamente lo que todos piensan pero nadie se ha atrevido a decir. Y que lo haya dicho así, tan a la ligera, le ha sentado mal al resto de sus hipócritas compañeros de profesión.
No he visto aun ninguna encuesta en medios de comunicación preguntando a los españoles si están de acuerdo o no con sus palabras, pero estoy convencido de que si la hiciesen, una amplia mayoría las apoyarían.
A todo esto, hay que unir la inoportunidad de decirlo de la forma en que lo ha hecho y de hacerlo en estos momentos. Con la crisis empeorando y el número de parados aumentando en progresión geométrica, sus palabras suenan a echarle la culpa de la situación a los inmigrantes.

Y esto es muy peligroso. Mientras la economía iba viento en popa, los españoles toleraban que viniesen inmigrantes a ocupar los puestos de trabajo “sobrantes”. A muchos les molestaban algunas circunstancias como que los inmigrantes coparan las plazas escolares en los centros públicos, que se llevaran la mayoría de las becas o que les concedieran la mayor parte de las ayudas sociales, pero como las economías domesticas estaban boyantes, estos hechos no resultaban lo suficientemente trascendentes como para causar un rechazo social hacia la inmigración. Sin embargo, la situación ha cambiado y ya se oyen voces demandando que los inmigrantes vuelvan a sus lugares de origen. Yo me pregunto, ¿tiene menos derechos un ecuatoriano o un colombiano con diez años cotizados que un español de origen con los mismos años trabajados?

Lo que tendría que explicar el ministro Corbacho es que sin la inmigración, España tendría en estos momentos cerca de diez millones menos de personas y que sin sus cotizaciones, la Seguridad Social estaría claramente en déficit, peligrando por tanto el sistema sanitario y las pensiones de los jubilados. Que en el año 2006 los inmigrantes aportaron 23.400 millones de euros a las arcas del estado y a cambio recibieron 18.600, es decir, produjeron un superávit de cerca de 5.000 millones (con ese dinero se puede pagar la pensión a 500.000 jubilados españoles). O que con su trabajo, han contribuido al 39% del crecimiento medio del PIB per cápita, o lo que es lo mismo, han incrementado en 623 euros la renta de cada español en el año anterior.


Y a pesar de estos datos elocuentes, los españoles continúan pensando cuando optan a un puesto de trabajo que si se lo conceden a otro español es porque ha tenido suerte o estaba mejor preparado, pero si se lo gana un inmigrante es porque se lo han regalado o porque va a cobrar la mitad.

Lo que tendría que hacer el señor Corbacho es conseguir crear los suficientes puestos de trabajo para que todos, españoles de origen e inmigrantes, pudiésemos trabajar. Querer recortar el paro prohibiendo la entrada de inmigrantes no le conducirá a nada.

Por mucho menos, miembros de su propio gobierno tacharon de xenófobo y racista al gabinete de Berlusconi. Y es que la lengua es lo más castigado que hay.

viernes, 5 de septiembre de 2008

El tonto del mes (II)


En esta ocasión, el galardón al tonto del mes no recae en una persona en particular, sino en cerca de un tercio de los que habitualmente utilizamos Internet. Así lo demuestra un estudio que ha realizado la Asociación de Internautas a más de 2.000 personas a través de su página web.

Estamos cansados de encontrarnos el buzón de correo repleto, día si, día también, de mensajes de personas que no conocemos (bueno, a algunas si) en las que nos alertan de la existencia de perniciosos virus, de la peligrosidad de algunos productos de gran consumo, nos inundan con cadenas de solidaridad o de la suerte e incluso algunos correos nos dan la alegría del día comunicándonos que hemos ganado un gran premio.
Yo creía que a estas alturas, el 99% de los internautas borraban estos correos sin ni siquiera leerlos... pero no, estaba equivocado. Según el estudio, dos de cada tres usuarios confiesan que en ocasiones tienen dificultades para distinguirlos rápidamente, una tercera parte los lee e incluso un 11% los reenvía a sus conocidos.


¿No se lo creen? Pues yo si. Y lo demuestra el hecho de que casi todos los días aparece en la bandeja de entrada un mensaje de algún conocido previniéndome de los peligros de la Coca-Cola, del Actimel o del Red Bull; avisándome de que los pollos del Mc Donalds están siendo alimentados con despojos perniciosos para nuestra salud ¡por vía intravenosa! (particularmente, es con el que más me he reído), mandándome amablemente la famosa cadena con el proverbio chino que me dará suerte, siempre y cuando no la rompa, en cuyo caso se me caerá el cielo encima; advirtiéndome de los virus maliciosos que se comerán a bocados mi disco duro o pidiéndome que los días pares ponga gasolina en Repsol y los impares en Cepsa (porque así, según dicen, lograremos que nos rebajen los precios de los carburantes).

Pero, realmente, aparte de para comprobar la inteligencia de nuestros conocidos y hacernos perder un precioso tiempo ¿para que sirven todo este tipo de correos?
La respuesta es sencilla: para hacer negocio. Los creadores de este tipo de “bulos” persiguen varias metas, entre las que destacan la de adquirir importancia mediática, mejorar la imagen comercial de una marca o hundir la marca de la competencia, transmitir virus o, la más de moda ahora, generar bases de datos de usuarios para después venderlas al mejor postor para que, a su vez, nos inunde con los malditos “spam” de las milagrosas pastillitas azules.


Todavía recuerdo el correo que se extendió como la pólvora por nuestra empresa en el que nos regalaban un teléfono móvil a cambio de reenviar el mencionado correo a 25 de nuestros contactos. Para ganar el teléfono había que demostrarlo: simplemente teníamos que incluir en los destinatarios del reenvío una dirección que nos indicaban.
Ya ven. Así de fácil se hacían con una base de datos de 25 correos auténticos. El engaño estaba muy claro ¿verdad? Pues bien, recibí ocho correos de mis compañeros (a los que, hasta entonces, consideraba medianamente inteligentes). Es decir, “el creador del bulo” consiguió de una tacada cerca de doscientas direcciones de correo válidas.


Hay que estar atentos con todos estos tipos de engaños porque nos pueden hacer mucho daño. Normalmente, los precursores de este tipo de bulos son delincuentes que luego se aprovechan provocando envíos masivos de spam, de phising o de scam (estafas económicas). También desde los gobiernos se debería de potenciar la información sobre como prevenirnos ante estos delitos, y la justicia debería perseguirlos ya que existen los medios suficientes para poder llegar al origen de las cadenas.
Siempre hay gente que pica. No sean ustedes los próximos. No se conviertan en “el tonto del mes”.

jueves, 4 de septiembre de 2008

Caña de azúcar: el mejor sustituto del petróleo

Ya es sabido que existen varios cultivos vegetales que, una vez procesados, pueden sustituir a los combustibles fósiles para la obtención de la energía. Entre todos ellos destacan el maíz, el trigo, la remolacha o la caña de azúcar.

Sin embargo, lo que hasta hace sólo un año era considerado el sustituto idóneo al petróleo, en unos pocos meses ha caído en desgracia y, hoy en día, se le hecha la culpa a los biocombustibles de la escasez de alimentos en el mundo y de la subida desmesurada que estos han sufrido.
Sin entrar a considerar si esta escasez y la consiguiente subida de precios viene exclusivamente dada por la proliferación de los biocarburantes (no hay que olvidar las malas cosechas, las políticas proteccionistas y la especulación que provoca que los precios suban), es interesante analizar un reciente estudio del Banco Mundial sobre los precios de los alimentos. En él nos indican que desde el año 2006, el aumento medio de los precios del maíz y el trigo ha sido del 83%. Sin embargo, y en el mismo periodo, el precio de la caña de azúcar no ha variado.

¿Por qué se da esta circunstancia?
Resumiéndolo mucho, la respuesta es que la producción de caña de azúcar está mucho mejor enfocada hacia la producción de biocombustibles que la del resto de cereales. Y eso se ha conseguido con el tiempo. Si el maíz y el trigo hace poco tiempo que se usan para la producción de energía, en el caso de la caña de azúcar, y sobre todo en Brasil, hace muchísimo tiempo que se emplea.


El caso de Brasil es digno de mencionar. El 45% de los carburantes que se utilizan en el país se obtienen de la caña de azúcar y eso que sólo utilizan un 1% de la superficie cultivable de la que disponen. La cosecha no cesa durante los doce meses del año, ya que se cultivan diversas variedades que se adaptan tanto a las épocas secas como a las de lluvias. Aparte, del procesado de la caña también se obtiene el edulcorante que utilizan algunas compañías para endulzar sus refrescos, como es el caso de la Coca Cola y la viñaza, un residuo de la caña con el que se produce electricidad suficiente para cubrir la demanda de más de cinco millones de brasileños.

Pero también la caña de azúcar tiene otra ventaja fundamental sobre otro tipo de biocarburantes. Si el trigo o el maíz generan un 30% menos de carbono que la gasolina y la remolacha eleva este porcentaje hasta el 45% de reducción, el bioetanol producido a partir de caña de azúcar emite un 85% menos de CO2 que las gasolinas procedentes del petróleo.
Países como Suecia han apostado por este biocombustibles y, por ley, lo mezclan con gasolina en una proporción de un 20%. Para asegurarse de que dicho combustible procede de cultivos sostenibles y de que no contribuye a la deforestación, exige a las empresas productoras un certificado ambiental que verifica después un organismo independiente sueco.


Visto todo lo escrito, ¿le encuentran algún problema a la utilización de biocombustibles, en este caso procedentes del azúcar de caña?
Que no nos engañen. La mala fama que han cosechado en el último año los biocombustibles es artificial. La cantidad de cereales que se destina a la producción de biocombustibles no pueden alterar, ni de lejos, los precios de los alimentos.

¿Quiénes creen que están más interesados en conseguir que los biocombustibles no triunfen? Personalmente no tengo ninguna duda: los países productores de petróleo y las grandes multinacionales petrolíferas. Yo empezaría a buscar por ahí a los culpables.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Sentencias a favor de la mujer trabajadora



Dos sentencias judiciales tuvieron lugar justo antes del mes de agosto, en un periodo de tiempo en el que los españoles solemos informarnos poco sobre los hechos que ocurren a nivel nacional y estamos pensando más en nuestro merecido descanso que en otras cuestiones más “triviales”. Parece como si hubiesen querido esconder las sentencias. Desde luego que si fue por eso, por mal camino vamos.
Las dos sentencias en cuestión tenían que ver con los derechos de las mujeres trabajadoras y, en ambos casos, la resolución fue favorable a las empleadas.

En el primero de los casos se juzgaba el derecho de una mujer, que trabaja en unos grandes almacenes como cajera, a poder trabajar siempre con el mismo horario. Sabido es que los trabajadores de las grandes superficies cambian constantemente de turnos de trabajo. Pues bien, la mujer denunciante quería tener siempre el mismo horario de trabajo para así amoldarlo a sus obligaciones como madre y poder cuidar de su hijo, sin tener que depender de nadie más.
La sentencia le ha sido favorable y obliga a los grandes almacenes a respetarle siempre el mismo horario.


Sentencias de este tipo son necesarias si queremos que se compaginen la vida laboral de las mujeres con su vida familiar. Y las consecuencias no son nada gravosas para la empresa: la mujer va a trabajar las mismas horas y simplemente tienen que amoldar los horarios del resto de trabajadores. Lo malo será cuando vayan aumentando el número de trabajadoras y trabajadores que, por diversas circunstancias personales, quieran tener un horario “especial”. Podemos llegar al punto en que los derechos de unos trabajadores choquen con los derechos de los otros. Considero que igual de importante es cuidar a un hijo pequeño como a una persona impedida que esté a nuestro cargo o a una persona mayor que no se pueda valer por si misma. Entonces, ¿a quién se le respetará el horario?

La otra sentencia es, a mi juicio, mucho más conflictiva y sus consecuencias creo que las vamos a padecer durante mucho tiempo a pesar de que, en un principio, parece un triunfo de las trabajadoras.

El caso no es nuevo, una mujer es despedida mientras está en periodo de gestación y, tras la denuncia, el juez falla a su favor y ordena a la empresa que la readmita en su mismo puesto de trabajo. Hasta aquí todo normal. Sin embargo, en esta ocasión, la empresa alegaba que la mujer, en el momento del despido, no les había informado de que estaba embarazada. El juez ha dictado que no es imprescindible que la mujer les informe que está embarazada para que el despido sea improcedente.


Repito que la sentencia me parece conflictiva porque, aunque me alegro por la mujer, creo que la empresa queda en la indefensión más absoluta.
No nos gusta que despidan a nadie, pero en el caso de tener que hacerlo, a partir de ahora ¿se atreverán a despedir a una mujer que esté en edad de procrear? ¿Tendrán miedo a que esté embarazada y no se lo quiera decir? ¿Despedirán a otra mujer, que ya sea mayor, en su lugar? Y lo más importante, ¿se atreverán los empresarios a contratar a mujeres jóvenes a sabiendas que, a la mínima que éstas actúen de mala fe, no podrán despedirlas hasta pasados muchos años?

No obstante, la pregunta fundamental que nos debemos hacer es porque, en el momento del despido, el juez considera que las mujeres no tienen obligación de avisar que están embarazadas. Si la ley defiende a las mujeres que están en periodo de gestación (y no a las demás) ante los despidos ¿porqué no avisar a los empresarios de que van a cometer un delito?
Aunque las comparaciones son odiosas, si cuando entro a un hospital no aviso de que soy alérgico a la penicilina, aunque me lo pregunten, cuando me la inyecten y me dé un patatús, difícilmente les podré denunciar de negligencia médica.

Hay que preservar los derechos de las mujeres trabajadoras, durante tanto tiempo pisoteados, pero con estas acciones, lo único que se conseguirá es ampliar la brecha existente entre los hombres y las mujeres en el ámbito laboral.
Queriendo beneficiarlas, seguramente las están perjudicando.

martes, 2 de septiembre de 2008

Lavar el coche sin usar agua




¿Saben cuantos litros de agua se utilizan para lavar un coche? Pues depende del método que utilicemos para hacerlo: en un lavado a presión con pulverización aproximadamente 100 litros y si somos generosos con la manguera, no bajaremos de los 200. Haciendo un cálculo rápido, si contamos que existen unos 20 millones de vehículos en España y que solemos lavarlos una vez al mes, resulta que gastamos al año unos ¡36.000 millones de litros de agua! para que nuestros coches estén relucientes.
Algunos ecologistas (de los más radicales) encontrarían rápidamente la solución: dejemos los coches sucios y no malgastaremos el agua. Es una medida válida; algo guarra, pero válida. Sin embargo, no todo el mundo encuentra tan “fácilmente” la solución y algunos se calientan más la cabeza. Es lo que hizo un vecino de Torrevieja, en Alicante.


Tras dos años dedicados a la investigación y después de experimentar con numerosos compuestos químicos, Javier López dio con la solución: un producto biodegradable, que no daña el medio ambiente y que consigue acabar con la suciedad sin utilizar ni una gota de agua. El producto en cuestión, después de aplicarlo sobre la carrocería del coche, emulsiona, envuelve las partículas de polvo y suciedad y las elimina.


La empresa que fundó para comercializar el producto, Ecowash, posee ya treinta puntos de venta en España y esperan pronto instalarse en varios países de la Comunidad Europea. Como pueden imaginar, el producto es todo un éxito. Lo normal es que este proceso lo realicen ellos mismos a domicilio, aunque también existe la posibilidad de adquirir directamente estos compuestos.
El agua es un bien escaso y este es un buen ejemplo de que colaborar con el medio ambiente no es sólo cuestión de prohibiciones. Usando la inventiva se puede ser muy ecológico... y de paso, generar unos buenos ingresos

lunes, 1 de septiembre de 2008

Zapatero premiará la instalación de antenas para móviles

El Ministerio de Industria acaba de hacer públicos, a través del ministro Sebastián en una conferencia en la Universidad Menendez Pelayo, sus nuevos planes para potenciar e impulsar la conectividad móvil en España durante los próximos cuatro años. Más protección a los usuarios y medidas para aumentar la cobertura son dos de los puntos fuertes que se contemplan en este nuevo Plan Avanza 2 (se han estrujado el cerebro: el anterior se llamaba Plan Avanza).

Aparte de otras medidas, como la de aumentar el número de frecuencias disponibles, una de las novedades del citado plan será la potenciación de las infraestructuras, concretamente premiando con subvenciones estatales a los ayuntamientos que más colaboren en la cobertura de la telefonía móvil. Esto, traducido al cristiano, significará que los ayuntamientos van a perder la cabeza (por no emplear otra palabra malsonante, ya me entienden, otra parte del cuerpo) en agilizar la concesión de licencias para la instalación de antenas para móviles allá donde a la compañía de telecomunicaciones le parezca mejor para potenciar su negocio.

Yo... perdonen, pero en agosto e intentado desconectar e igual me lo he perdido, pero ¿ya se ha demostrado científicamente que estas antenas no provocan trastornos en la salud de las personas?
Que yo sepa, todavía existe una feroz controversia entre las compañías de telecomunicaciones y los grupos ecologistas sobre si las antenas provocan todo tipo de males, incluidos tumores y cánceres varios. No pasa semana en que aparezca en algún medio de comunicación un posible caso relacionado con la existencia de una antena cerca de un colegio o una barriada en la que la incidencia del cáncer ha crecido de forma desmesurada. En numerosos ayuntamientos (no sé si en todos) existen normativas que prohíben la instalación de estas antenas a menos de doscientos metros de instalaciones educativas o sanitarias y abundan las comunidades de vecinos que, a pesar de ofertas con muchos ceros, declinan su instalación en sus tejados y terrazas.



Entonces, ¿en qué se basa el ministro Sebastián para afirmar que estas infraestructuras no son perjudiciales para la salud? Si tiene informes que lo demuestran, ¿por qué no los hace públicos? ¿Teme enemistarse con los grupos ecologistas? ¿Qué dirían ellos mismos si esta medida la hubiese tomado un gobierno de derechas?
Y que no caigan en la tentación de utilizar la premisa que dice que como no se ha demostrado que sean perjudiciales será porque no lo son. Muchas enfermedades tardan décadas en manifestarse, y entonces, ya es demasiado tarde para remediarlas.

No estamos en contra del progreso y las comunicaciones inalámbricas son parte de él. Pero queremos seguridad en que ese progreso no será perjudicial para nuestra salud.
Me gustaría que el ministro Sebastián, o el propio presidente Zapatero, nos aclarasen de una vez por todas esta controversia científica. Pero mucho me temo que dejarán que pase la tormenta con la boca bien cerrada y, dentro de unos pocos años, nuestros tejados estarán repletos de antenas. Ojala me equivoque.

sábado, 2 de agosto de 2008

Gominolas contra la caries


¿Harto de que el dentista les prohíba comer chucherías, tanto a usted como a sus hijos? ¿Es de los que cuando era joven pegaba la nariz en el escaparate de la confitería y se le hacía la boca agua viendo los dulces que no podía comer por culpa del dichoso “aparato”? ¿Le molesta tener que prohibir a sus hijos que coman caramelos? Todos estos problemas pueden terminar pronto. La solución puede ser más sencilla de lo que parece: que coman gominolas.

En estos momentos deben pensar que me está afectando el calor. Y no crean que van muy desencaminados. Pero no, lo de las gominolas no es cachondeo. En un reciente estudio efectuado por el Departamento de Salud Pública Dental de la Universidad de Washington se ha demostrado que con la buena utilización de los azucares que sirven para endulzar las tan apetitosas chucherías, se puede conseguir el efecto totalmente contrario de el que provoca el azúcar en los dientes.

En la fabricación de estas gominolas se han utilizado dos tipos de azucares: el xilitol y el maltitol. El objetivo del estudio era comprobar si con el primero de ellos, el xilitol, se lograba reducir las placas bacterianas causantes de la caries. Y, efectivamente, así ha sido. La sorpresa es que con el segundo azúcar, el maltitol, que se usaba como placebo, también han tenido éxito, así que a partir de ahora van a estudiarlo con detenimiento.
Con una dosis de cuatro gominolas tres veces al día (menuda envidia) se han reducido los niveles de las bacterias “Streptococcus mutans” y los “Lactobacillus” principales responsables del daño dental.


El xilitol es un alcohol de azúcar presente de forma natural en alimentos como las ciruelas, las fresas y las frambuesas y ya había demostrado su papel protector en los dientes en forma de chicles. En países como Corea, Japón o los países nórdicos su consumo está muy extendido. Sin embargo, su uso en forma de chicle no es recomendable en niños pequeños
Dentro de poco se empezará su comercialización.
Aunque, pensándolo un poco, y ahora que estamos en época veraniega: ¿por qué no hacen también estos ensayos con los helados? Sería una forma de autoconvencernos (sin mirar la báscula luego, claro) de que los helados son beneficiosos.

Les dejo hasta septiembre. No coman muchos helados. Cuídense.