martes, 10 de diciembre de 2019

Ryanair masacra a sus trabajadores en Girona y los sindicatos no abren la boca



Hace unos meses, la aerolínea irlandesa Ryanair anunció el cierre de cuatro de sus bases en España. Concretamente las de Girona, Tenerife Sur, Las Palmas de Gran Canaria y Lanzarote. Los motivos que aducía para este cierre y el consiguiente ERE que afectaría a 512 tripulantes de cabina y pilotos eran las incertidumbres por el Brexit, la baja ocupación de sus vuelos en invierno y la entrega tardía de 30 aviones 737 MAX de Boeing.

Pasados unos meses, Ryanair rectifica en parte y decide mantener la base de Girona y los casi doscientos empleos que mantienen allí. ¿Nos tenemos que alegrar? Desde luego que no. Me explico.

Para echarse atrás, la aerolínea irlandesa ha pactado con los empleados un acuerdo que consiste en que los trabajadores firmen una modificación de su contrato, pasando de la modalidad de contrato fijo permanente a fijo discontinuo. Estos contratos entrarán en vigor el 1 de enero y comportarán, entre otros temas, que los empleados pierdan su antigüedad y no reconocer la categoría de tripulante de cabina, que pasan a ser “agentes de servicio al cliente”. Si algún empleado no quería firmar, le ofrecían la alternativa de continuar dentro del ERE y, en consecuencia, estar despedido a partir del pasado 5 de diciembre.

Comprendo perfectamente que, si a una empresa le van mal los negocios, tenga que cerrar parte de sus centros de trabajo y despedir a un porcentaje de su plantilla. Lo contrario conlleva el peligro de tener que cerrar la empresa en su totalidad. Pero si a Ryanair le sobraban todos estos trabajadores, ¿ya no le sobran si acceden a rebajar sus categorías profesionales y sus sueldos?


Con los equipos jurídicos que manejan, supongo que actuarán dentro de la legalidad, pero no deja de ser un escándalo el atropello que han sufrido estos trabajadores de la base de Girona. Excepto el sindicato USOC, ni Comisiones Obreras ni UGT han abierto la boca. ¿A qué esperan? ¿O es que las visitas a prisión para hacer el trabajo sucio de Pedro Sánchez ante Oriol Junqueras les quitan demasiado tiempo a Unai Sordo y a José María Álvarez? Si se dedicasen a lo suyo…

martes, 26 de noviembre de 2019

Pedro Sánchez regala 13.000 millones a las eléctricas. Pagamos los demás


 


Los avisos (amenazas en algunos casos) sobre las catastróficas consecuencias del tan manido “cambio climático” está calando en toda la sociedad, desde las clases dirigentes hasta el último de los ciudadanos. Todos somos más ecologistas y resulta difícil encontrar a alguien que no crea que es imprescindible cambiar, de inmediato, la forma de producir la energía que consumimos diariamente. (Curiosamente, nadie habla de consumir menos; sólo es importante generarla de forma “sostenible”).  


Pero este cambio radical es caro. Carísimo. ¿Quién lo pagará? La respuesta es obvia. Nosotros, los sufridores contribuyentes. Un buen ejemplo lo tenemos en el decreto (más bien decretazo) que publicó el actual Gobierno en funciones el pasado sábado en el Boletín Oficial del Estado: los consumidores de energía eléctrica (o sea, todos) pagaremos la friolera de 7.000 millones de euros anuales a las empresas de energías renovables hasta el 2031 a través de nuestros recibos de la luz.


Toda la historia arranca en la época del Gobierno de Zapatero (¡qué gran labor la de este inútil!) cuando decidieron que España sería pionera mundial en la generación de energías renovables y, para ello, comenzó a inundar al sector eléctrico con jugosas subvenciones, generando un déficit de más de 30.000 millones de euros en apenas un lustro.

Con la llegada de la crisis y el cambio del Gobierno, el entonces Ministro de Industria, José Manuel Soria, ante lo insostenible de la situación, impuso en 2013 un tijeretazo a las subvenciones, consiguiendo que los productores “sólo” consiguiesen una rentabilidad de 300 puntos básicos (un 3%) superior a la cotización del bono de Tesoro a diez años. Y ese porcentaje, del 7,4%, quedó establecido para el periodo 2013-2019.

¿Le gustaría que sus inversiones le rentasen un 7,4% anual? A mí, sí, pero a las empresas productoras, desde el pequeño huerto solar a las grandes empresas (Acciona, Iberdrola, Abengoa…), no les pareció suficiente, nunca es suficiente, y denunciaron al Estado español en arbitraje internacional por inseguridad jurídica. Hasta 45 denuncias se han acumulado por valor de 10.000 millones. De estas denuncias, el Estado ya ha perdido laudos por valor de 1.700 millones por los que debe compensar a los afectados con 800 millones. Si extrapolamos las cifras, las denuncias podrían costarle al Estado unos 5.000 millones.

El periodo de seis años que estableció el ministro Soria terminaba ahora. De seguir con la fórmula del 3% sobre el bono a diez años, el beneficio que sacarían rondaría ahora el 4,7% debido a la bajada de los intereses que paga el Tesoro por sus emisiones. Este porcentaje inferior redundaría en los recibos de los contribuyentes en una rebaja de aproximadamente un 5% en lo que pagamos todos los meses.


¡Por fin una rebaja en la luz! Pues nuestro gozo en un pozo. Ante la perspectiva de ir perdiendo juicio tras juicio, el Gobierno de Pedro Sánchez (¡qué guapo es!) ha querido firmar la paz con las eléctricas. ¿Cómo? Regalándoles dinero, como no podía ser de otra forma. Si las productoras de energías renovables renuncian a los pleitos interpuestos, el Gobierno les garantiza que continuarán obteniendo un 7,4% anual en sus inversiones ¡hasta el año 2031!

Echando números: con los juicios podríamos perder unos 5.000 millones; si rebajasen la rentabilidad al 4,7% ahorraríamos unos 1.500 millones anuales, por doce años, unos 18.000. Entre una cifra y la otra, 13.000 millones de euros que les regalamos a las empresas de energías renovables.

¡Qué bonito es ser ecologista y pagar con el dinero de los demás! Ya llegarán las “puertas giratorias” dentro de unos años…

 

miércoles, 12 de junio de 2019

¿Se debe premiar a los chivatos en casos de corrupción?




Puede parecer una pregunta difícil de contestar desde el punto de vista ético, pero a mí me parece que el tema está bastante claro. Si alguien conoce la existencia de un delito, ya sea asesinato, maltrato, robo, etc., está obligado a denunciarlo ante las autoridadesEsto es así en toda clase de delitos, pero parece que los económicos tienen (o al menos tenían) una cierta bula entre la sociedad. Además de que los ladrones denominados “de guante blanco” siempre le han caído bien a la gente, ¿por qué denunciar a alguien que no me ha perjudicado personalmente? ¿y si me meto en un lío?

Para que la sociedad pueda quitarse de encima el lastre de la corrupción, necesitamos que salgan a la luz todos los casos; necesitamos que todos los que conocen algún indicio, lo denuncien. ¿Por qué no premiarles económicamente por su acción?

La noticia llega desde Estados Unidos. Una antigua comercial de la empresa Almirall ha logrado ganar más de un millón de euros por denunciar sobornos por parte de la empresa a médicos de aquel país.  

El grupo español, a través de su filial Aqua, (siempre según el fiscal del caso), pagó entre 2012 y 2017 espectáculos, viajes, tarjetas regalo y otras prebendas a los médicos, además de contratarlos para conferencias, consejos asesores y servicios consultivos a cambio de que recetaran sus productos dermatológicos.


Fuentes oficiales de Almirall aseguran que se trata de un tema pasado y que los responsables ya no trabajan en la compañía. Sin embargo, no han dudado en alcanzar un acuerdo extrajudicial pagando 6,6 millones de dólares para zanjar el caso. De esta cantidad, aproximadamente una quinta parte va a parar a la persona que ha denunciado los hechos. La normativa estadounidense, a diferencia de la española, compensa y protege a los empleados que ayudan a esclarecer escándalos. ¿Creen que en España alguien (a no ser que sea por venganza) denunciaría un caso así?

Gana la denunciante (un buen pellizco), gana la sociedad (dejando de pagar fortunas por los medicamentos cubiertos por el estado) y pierden los corruptos. ¿Imaginan que existiese algo similar en España, con la corrupción a todos los niveles que existe? ¿creen que todos esos políticos, funcionarios y empresarios (los que conocemos, que habrá muchos más) se hubiesen atrevido a realizar una décima parte de los casos de corrupción que han salido a la luz? El miedo es lo único que les frena y sabiendo que cualquier ciudadano les puede denunciar a cambio de una jugosa recompensa…


viernes, 31 de mayo de 2019

Los teléfonos móviles que más (y menos) radiación emiten. Valor SAR




Fue uno de los caballos de batalla del ecologismo hace un par de décadas. Su insistencia sobre la radiación que emitían los teléfonos móviles llegó a preocupar, y mucho, a la mayoría de ciudadanos. Los presuntos “estudios científicos” a los que hacían referencia denunciaban niveles de “radioactividad” que, con el paso de los años, afectarían seriamente a la población mundial. Pasadas ya un par de décadas, ¿qué queda de todo aquello?

Algunos aun lo recuerdan, pero la realidad es que la sociedad se ha rendido a las bondades de los smartphones y pocos son los que aun creen que pueden sufrir un cáncer por usarlos. Además, de la multitud de estudios realizados (para regocijo de los bolsillos de las universidades y catedráticos que las realizaban), ninguno ha demostrado que haya una relación entre la radiación emitida por los móviles y el cáncer. Ni siquiera que tengan un papel negativo en nuestra salud, exceptuando que nos dejamos los ojos al mirarlos durante demasiadas horas al día.

Si bien es cierto que no afecta a nuestra salud, también lo es que los smartphones emiten radiaciones. Y unos más que otros. La web Statista ha elaborado una lista con los teléfonos que más radiación emiten y los que menos en base a los datos de la Oficina Alemana para la Protección contra la Radiación. Les dejamos los gráficos.




En la clasificación, destaca que entre los móviles con menos emisiones destacan los de la marca Samsung. En el otro extremo, los teléfonos de Xiaomi son los que tienen mayor SAR (tasa de absorción específica). Pero, ¿qué es el SAR?

La tasa de absorción específica es una medida de la potencia máxima con que un campo electromagnético de radiofrecuencia es absorbido por el tejido vivo. El valor del SAR para los teléfonos móviles se toma en la posición de uso más habitual, junto a la cabeza, y viene reflejado como el máximo nivel medido en esa parte del cuerpo.

En Estados Unidos se exige que los teléfonos presenten un valor de SAR igual o inferior a 1,6 vatios por kilogramo (W/kg) medidos en un volumen de 1 gramo de tejido. En Europa se fija como límite 2W/kg promediados en 10 gramos de tejido.

miércoles, 29 de mayo de 2019

Llegan los impuestos exclusivos a los coches eléctricos (ya estaban tardando)




Uno de los alicientes para comprarse un coche eléctrico son las ventajas económicas que conlleva. Si, es mucho más caro que uno similar diésel o gasolina, pero a cambio existen muchas contraprestaciones.

Entre ellas, podemos destacar las subvenciones a la compra estatales, autonómicas e, incluso, locales; la rebaja o exención del impuesto de circulación; la gratuidad, en la mayoría de los casos, del ticket de aparcamiento en zonas azules o verdes; puntos de recarga de electricidad gratuitos; las ayudas que se reciben a la instalación de puntos de carga en los domicilios o la autorización para poder circular por el centro de las grandes ciudades siempre que se desee. Todo son ventajas y alicientes para que nos pasemos al coche eléctrico. ¿Será para siempre así?

Ni por asomo. Mientras los coches eléctricos apenas representen el 1% del parque automovilístico total, los políticos pueden fardar de ser los más ecológicos del planeta, “regalando” (con nuestro dinero) todas las ventajas inimaginables a los compradores concienciados. Pero, ¿qué ocurrirá cuando el porcentaje aumente al 10%, al 25% o al 50% como nos venden desde las altas esferas? ¿Imaginan a un político tipo Manuela Carmena (hasta nunca) ingresando la mitad de impuestos que ahora? ¿O a un gobierno soltando 5.000 eurazos por cada eléctrico cuando se lleguen a vender un millón al año? ¿O a una compañía eléctrica (que no son precisamente hermanitas de la caridad) instalando medio millón de puntos de recarga en domicilios de forma gratuita? Yo no. El negocio, precisamente, estará ahí. Y no es una cuestión que pasará en un futuro más o menos lejano; ya está pasando.   


La compañía española de infraestructuras Abertis, se acaba de adjudicar la implantación y gestión de un sistema de cobro de peajes a vehículos eléctricos en el Estado de Utah, en Estados Unidos. ¿Sólo a los eléctricos? Efectivamente, sólo a los eléctricos.

Y no es que se haya metido de por medio el denostado presidente de la nación, Donald Trump. La razón es más simple. En Estados Unidos, cuando se reposta gasolina (mucho más barata que aquí) se paga un impuesto destinado a la financiación de las infraestructuras viarias en el país. Sin emplear demagogias baratas y con una lógica aplastante: los eléctricos circulan por las carreteras, pero no las financian porque no usan gasolina. Se le crea un nuevo impuesto… y a pagar como todos.

Los conductores podrán pagar de dos formas: una tarifa plana anual que le permita circular por donde quiera y las veces que quiera o abonar un importe en función de la distancia que recorra el vehículo.


La cosa no pinta mal para la compañía española (están como unas castañuelas) por haberse posicionado en un sector en pleno auge. Son muchos los estados que están buscando fuentes alternativas y estables de financiación de sus carreteras ante el auge del parque de vehículos eléctricos y la consiguiente reducción de la recaudación por el impuesto a la gasolina.

Como ocurre siempre, nos enseñan el caramelo, nos dicen lo bueno que está, lo sano que es, lo barato que resulta… y cuando entramos en la tienda, ¡zasca! en toda la cartera.

sábado, 18 de mayo de 2019

Deep fake, del engaño de las fake news al video manipulado




Las posibilidades pueden ser infinitas. Un mandatario de una superpotencia amenazando con invadir un país vecino, provocando un estado de preguerra; el presidente de una multinacional lamentándose de la quiebra de su empresa con el consiguiente hundimiento de las acciones de la compañía; un reputado premio Nóbel de medicina hablando de las bondades de un falso medicamento consiguiendo que se acaben las existencias en la web…  todo ello con imágenes del protagonista y con su propia voz. Y, sin embargo, todo falso y manipulado por un algoritmo informático. ¿Ciencia ficción? Pues ya se puede conseguir con bastante facilidad.

Todo empezó hace un par de años con un proyecto de la Universidad de Washington llamado “Synthesezing Obama” por el que un algoritmo manipulaba las imágenes y la voz del ex presidente de EEUU Barack Obama para que dijese lo que los investigadores habían preparado. El algoritmo era capaz de manipular los videos sincronizando sonidos con movimientos faciales: los labios, el arqueado de las cejas, la respiración, los ojos… el resultado fue sorprendente.

Desde entonces, varias actrices famosas como Scarlett Johansson con imágenes eróticas o mandatarios como George Bush o Vladimir Putin han aparecido en vídeos (habitualmente en Youtube) en sitios a los que no habían ido y diciendo cosas que no habían salido de sus bocas. Pero la voz de alarma surgió en el video que se hizo viral en el que Obama llamaba idiota a Trump. Imaginen las consecuencias que puede provocar.


Al menos de momento, siempre se trata de videos con personas famosas de las que se dispone de mucho material gráfico. Para realizar una manipulación de este tipo es necesario tener un archivo inmenso con imágenes del protagonista, con discursos, gestos, voces, apariciones públicas… mucho material real y poco “inventado” para que sea más difícil detectarlos.

Según el tiempo que se le deje trabajar al algoritmo, la calidad será mejor o peor. Actualmente, con una hora trabajando ya puede quedar un video “decente”, aunque con algunos fallos de sincronización entre el sonido y los labios. Sin embargo, tras doce horas de trabajo resulta casi imposible distinguir si es real o no y sólo las técnicas de informática forense pueden detectarlos.

Pero esa solución no es suficiente. Al ritmo con que se difunden las noticias por internet y las redes sociales, cuando se detecte el fraude o los medios de comunicación logren contrastar la noticia, el daño ya estará hecho. Y aunque se demuestre su falsedad, muchos ya no se enterarán de la rectificación y siempre quedará la duda.


Como les decía al principio, parece ciencia ficción, pero es una realidad desde hace tiempo. Hace dos años, en un foro sobre desinformación de la Universidad de Stanford, el director del centro de la OTAN de “Excelencia en comunicaciones estratégicas” (en Riga, Letonia) dijo lo siguiente: “Los gobiernos ya han comenzado a desarrollar tecnologías avanzadas y técnicas de propaganda computarizada utilizando inteligencia artificial y logaritmos que pueden crear y distribuir desinformación a un ritmo alarmante”. Me parece que lo de Obama es un simple juego si lo comparamos con lo que ya se hace por ahí.

Como reza el dicho, “no te creas nada de lo que te digan y de lo que veas, la mitad”. A partir de ahora, ni eso.
  

viernes, 10 de mayo de 2019

Insectos comestibles: de la fideuá de tarántulas a la paella con escorpiones



Paella de mar y montaña con cigalas y escorpiones

La cultura tiene una gran influencia en la alimentación. Según en el país o en el continente donde hayamos nacido, un tipo de comida nos dará asco y repulsión y otro, nos parecerá un exquisito manjar. ¿Por qué la idea de engullir un saltamontes nos provoca arcadas mientras pagaríamos lo que no tenemos por tomar una mariscada con gambas, centollos o percebes? Por su aspecto, tampoco parecen muy diferentes…

Brochetas de saltamontes y escorpiones de agua con mini puerros y salsa romesco 

Isaac Petràs acaba de publicar un curioso libro gastronómico, “Comer insectos. Un descubrimiento”, en el que nos explica sus experiencias en la elaboración de platos cuyos ingredientes son un tanto exóticos: tarántulas, escorpiones, saltamontes, larvas de abeja…

Hamburguesa vegetal con pan rebozado de bichos

Todo comenzó en 1998 cuando recorría Perú junto a un amigo y en una tribu del Amazonas les ofrecieron un manjar casi sagrado (para los integrantes de la tribu, claro está): tarántulas peludas y crujientes. ¿Cómo negarse? Hicieron de tripas corazón y las engulleron.

Tarántulas en témpura 

Sin embargo, aquello le cambió la vida y, tras 20 años experimentando, Isaac se ha convertido muy posiblemente en el hombre que mejor conoce el mundo de los insectos comestibles en España.

Choco escorpión 

Ha recorrido todo el mundo para aprender cómo y dónde se comen, con qué se combinan y se maridan, dónde se venden…

En 2003 abrió la primera tienda de insectos en el famoso mercado barcelonés de La Boquería. Por allí pasaron curiosos, gourmets, periodistas, cocineros profesionales, turistas y numerosas personas dispuestas a conocer a qué sabe un insecto.

Croquetas de quinoa cítricas con hormigas negras 

Como no podía ser de otra forma, en el libro se detalla cómo prepararlos y utilizarlos para preparar un buen número de recetas.

Ensalada de pepino y larvas de abeja 

¿Se atreve a incorporar los insectos a su dieta? Si piensa que son cigalas, igual le resulta más llevadero…