sábado 2 de enero de 2010

Humor y diversión en las parodias de periódicos digitales


Han sido una de las bombas en Internet en este año que hemos finalizado. A imagen y semejanza de los norteamericanos de The Onion, han proliferado sitios en castellano donde se parodian las noticias, llamémosles “serias”, de los periódicos digitales, con un gran sentido del humor.

El Garrofer, El Mundo Today o The Banana Tribune son tres buenos ejemplos de ello.

Compruébenlo en algunos de los titulares que publican estos días:
- El número 50.788 acapara seis nominaciones para el Gordo de Navidad, pero no hay un claro favorito
- Ejecutan a dos maestras en Salem por cuestionar el calentamiento global
- España registra las temperaturas más bajas desde 2008
- Una indisposición obliga a Bin Laden a suspender su mensaje navideño.
- Tapies reniega de su obra tras graduarse la vista.
- Una repetición a cámara lenta demuestra que el Papa fingió penalti.
- Las peñas madridistas piden que además de los toros, se prohíban los partidos del Barça.
- El Príncipe Guillermo se va una noche con los “sin techo” y se encuentra a Marichalar. (El hijo de Diana le ofreció 5 libras y a su tía Sarah Ferguson).
- La Virgen vende a Lecturas las primeras fotos del niño Jesús.
- Kate Moos se come un entrecot.




Como pueden comprobar, una imagen sarcástica y políticamente incorrecta de las noticias que se generan diariamente, cargadas con un humor corrosivo. Pero, eso si, tremendamente divertidas para los que se las toman como lo que son: simples bromas que intentan hacernos reír.
En el 2010, dejen de tomarse la vida tan a pecho e inyéctenle un poquito de humor. Su salud se lo agradecerá.

martes 29 de diciembre de 2009

Los juguetes más vendidos en los últimos 50 años


Sin temor a equivocarme, seguro que todos ustedes, ya tengan 20, 40 ó 60 años, han deseado tener algunos de los juguetes que les muestro. En algunas ocasiones habrán tenido la suerte de disfrutarlos; en otras, solamente habrá quedado en eso, en un deseo. Pero siempre quedarán grabados en su memoria.

Les dejo la lista de los juguetes más vendidos en los últimos 50 años. Que ustedes los recuerden a gusto. Son historia.
(Pinchen en la imagen para agrandarla)


lunes 28 de diciembre de 2009

La Ley Omnibus también moviliza el sector de la venta de tabaco.


Hoy, 28 de diciembre (y no es una inocentada), se ha publicado en el BOE la, ya famosa, Ley Omnibus. Esta ley no es más que una modificación de diversas leyes para su adaptación a la ley sobre el libre acceso a las actividades de servicios y su ejercicio, adaptándose así a las normativas comunitarias.


Hasta ahora sólo habíamos oído hablar de la Ley Ómnibus en lo relativo a su artículo 21 que tanta polvareda ha levantado en el sector del taxi. Sin embargo, esta ley abarca otros muchos sectores, como por ejemplo el artículo 46 que permitirá, a partir de hoy, que los locales dedicados a la venta de prensa puedan volver a vender tabaco.

Los kioscos y locales de venta de prensa (así como otros muchos negocios) siempre habían vendido cajetillas de tabaco. Sin embargo, a partir de la denominada Ley Antitabaco (enero de 2006), este tipo de comercios vieron como se les prohibía esta actividad. Todos recordamos el revuelo que causó esta medida en kioscos y gasolineras, por poner sólo dos ejemplos.
Pronto rectificó el gobierno y en febrero de 2006 se modificó la referida ley para permitir la venta de este producto en quioscos de prensa, pero, inexplicablemente, se dejó fuera a los locales de venta de prensa. Tras varios años de reivindicaciones, a partir de hoy, el sector ha conseguido volver a comercializar cajetillas de tabaco, siempre a través de máquinas expendedoras.

Esta medida nos lleva a hacernos algunas preguntas: ¿esta autorización también permitirá a otros sectores vender cigarrillos? Concretamente, nos referimos a las gasolineras (conste que no tengo ningún interés económico en el tema), ya que con anterioridad a la ley, también vendían tabaco. Si los bares y restaurantes y, ahora, los locales de venta de prensa pueden expedirlo, ¿por qué no las gasolineras y otros negocios?


Otra cuestión: ¿por qué se prohibió esta venta hace ahora 4 años? Suponemos que fue para que disminuyera el consumo de tabaco y para controlar que este producto no fuese a parar a menores de 16 años. ¿Qué ha cambiado desde entonces? Lo desconocemos. Lo que si sabemos es que en España existen 300.000 fumadores más que hace 4 años. Y opinen ustedes si los menores de 16 años tienen dificultades para conseguir cigarrillos. Sinceramente, yo creo que no. ¿Podrán los vendedores de prensa controlar (al 100%) que la venta de tabaco no se realice a menores de 16 años?

Por otra parte, ¿alguien ha valorado el coste que tienen estas leyes “ahora si, ahora no” en las economías de las empresas? ¿Y la seguridad jurídica?



La comisión europea ha instado a sus países miembros a conseguir una Europa “libre de humo” antes de 2012 y aun no hace quince días, la Ministra de Sanidad “alegró” las navidades a los hosteleros amenazando con un endurecimiento de la Ley Antitabaco que prohibiría totalmente su consumo en locales de ocio, bares y restaurantes, ya fuesen grandes, pequeños, con buenas extracciones de humo o con salones privados y bien acondicionados. Ahora, se mueven en sentido contrario facilitando la compra de cigarrillos a los ciudadanos, lo que, sin duda, incrementará su consumo. ¿En qué quedamos?
No es difícil de adivinar: les encantan las prohibiciones populistas, pero no pueden vivir sin los generosos impuestos que nos cobran por nuestros “vicios”.

domingo 27 de diciembre de 2009

Mercadona usa lejía para evitar que los necesitados recojan sus restos de comida



Una de las imágenes características de esta crisis que, desgraciadamente, nos está tocando padecer, es la de las colas de personas necesitadas que acuden donde sea para conseguir comida con la que aliviar el hambre que están padeciendo sus familias.

Muchos son los que se agolpan en las puertas de los comedores sociales y ante las entidades de beneficencia para conseguir algo que llevarse al estómago. Estas organizaciones están desbordadas y se calcula que algunas están atendiendo a más del doble de personas de las que acudían en años anteriores.


A uno de los lugares donde más acuden las personas necesitadas es a los contenedores de basuras más cercanos a los diferentes centros comerciales existentes en nuestro país. Si ustedes se acercan a la hora de cierre a un supermercado de cualquier cadena comercial a la zona de contenedores de basura, encontrarán a varias personas que esperan a que depositen en ellos los productos caducados o a punto de caducar. Es una práctica habitual que aprovechan decenas de necesitados para saciar el hambre de sus familias.

Pero si son un poco observadores, comprobarán que a los contenedores de una famosa enseña no se acerca ningún necesitado. En efecto, a las cercanías de los centros Mercadona nunca acude nadie. ¿Por qué? ¿No tienen desperdicios? ¡Qué más quisieran ellos!
Como en cualquier otro supermercado, tienen que tirar a la basura los productos perecederos que no han conseguido vender. Sin embargo, y por órdenes de la central, en el momento de tirarlos al contenedor, los rocían con lejía para que nadie los pueda utilizar.




Les prometo que si no estuviese seguro de lo que les digo, no lo haría. Soy cliente de Mercadona casi desde que empezó a operar y en pocas ocasiones he tenido queja de sus servicios. Pero lo que me comentan algunos de sus empleados roza el esperpento: a la hora de tirar los productos que están a punto de caducar: bollería, pan, frutas, verduras… (como pueden comprobar, productos de primera necesidad) los sacan de sus envases y los rocían con lejía para dejarlos inservibles.

Esta actitud no es consecuencia de que algún empleado descerebrado no soporte ver a los indigentes. No. Las órdenes vienen “de arriba”.
Son muchos los trabajadores de esta gran empresa que se han quejado de estas prácticas y, ante la falta de poder de decisión de sus directores de tienda, han escrito cartas y correos electrónicos a la sede central para intentar subsanar esta mala práctica. Las contestaciones (en los pocos casos que han ocurrido) dicen que no quieren dar una mala imagen y que los clientes habituales tengan que encontrarse con multitudes de necesitados a la salida de sus compras. Ante la petición de llevar la comida sobrante (para que no fuesen a buscarla a los propios contenedores) a organizaciones de beneficencia, la contestación es siempre la misma: “eso nos costaría un dinero: furgoneta, personal de Mercadona…”. Estoy más que convencido de que cualquier entidad benéfica acudiría muy gustosa con sus propios vehículos a recoger los deshechos de cualquier tienda de Mercadona.


Señor Roig: usted ha levantado un imperio casi desde la nada, ¿cómo puede estar tan ciego para no ver esta barbaridad? ¿O es que acaso no le han informado de estas prácticas? Estoy seguro que una parte de los beneficios de Mercadona se dedican a obras sociales, ¿le parece poca obra social alimentar, casi diariamente, a los necesitados con productos que, si no se remedia, van a ir a parar al vertedero? ¿Usted sabe la publicidad que ello le reportaría? Si, efectivamente, justo la contraria de la que está consiguiendo ahora.

martes 22 de diciembre de 2009

Despido objetivo y despido disciplinario exprés

Desde que empezó esta dichosa crisis, nos hemos cansado de escuchar, tanto a los sindicatos como al gobierno, que nunca se abordaría el tema de facilitar y abaratar el despido de los trabajadores. Pero, ¿es necesario hacerlo?




En un principio, los primeros en caer (en las empresas que no han tenido que cerrar, claro) fueron los trabajadores con contrato temporal. Eran mínimas las empresas que transformaban ese contrato en indefinido; cuando el empresario empezaba a tener exceso de plantilla, se deshacía de los últimos en entrar. Lamentable, aunque lógico.
Pero los empleados temporales no son infinitos y, cuando ya no ha quedado ninguno, el empresario se ha decidido a despedir a los fijos. En lo que llevamos de año, los trabajadores despedidos superan a los que han finalizado su contrato.
En teoría, deshacerse de empleados con muchos años en la empresa es muy caro.¿Cómo lo consiguen sin gastarse mucho dinero?


Existen dos fórmulas: la primera es mediante un ERE (Expediente de regulación de empleo). Hay varias modalidades ERE de reducción de jornada laboral, ERE temporal, ERE de extinción de contratos... Pueden encontrar más información aquí y aquí.

De los 685.000 trabajadores despedidos durante el segundo trimestre de este año, unos 80.000 lo fueron mediante este procedimiento, es decir, un 12%. ¿Cómo fue despedido el 88% restante?
Eso es lo que nos preocupa e intentaremos explicarlo a continuación.

Los empresarios están utilizando dos formas básicas para hacerlo: el despido objetivo por causas económicas y el despido disciplinario o exprés.

El despido objetivo resulta muy simple, sobre todo en estos tiempos de crisis: la empresa propone unos despidos y alega que la causa del despido obedece a razones económicas y que amortizar ese puesto supone una disminución automática de los costes de personal que contribuye a aliviar la cuenta de resultados.
Si presentan correctamente toda la documentación y en los plazos previstos por ley, el juez le dará siempre la razón al empresario (recientemente, el Tribunal Supremo ha avalado este tipo de sentencias). La indemnización que percibe el trabajador es para echarse a temblar: en el mejor de los casos (más de 18 años de permanencia en la empresa) apenas percibirá un año de salario.



En el improbable caso de que el juez dicte sentencia a favor del trabajador, el empresario deberá readmitirlo o bien indemnizarle como si se tratara de un despido disciplinario improcedente. O sea, le costaría lo mismo que si lo hubiese echado sin alegar despido objetivo. El empresario tiene mucho que ganar y nada que perder.
Pero aun siendo malo, todavía existe otra modalidad más rocambolesca. Se trata del despido disciplinario exprés.


Con independencia de la situación económica por la que atraviese, la empresa puede deshacerse de un trabajador de una forma sencilla, rápida y bastante más barata que siguiendo los cauces habituales. El mismo Estatuto de los Trabajadores da a las empresas la opción de adelantarse a reconocer la improcedencia del despido disciplinario y correr al Juzgado a depositar allí la indemnización del trabajador. De esta forma, no se tiene que esperar a que el trabajador impugne el despido, a que el tribunal dicte sentencia (normalmente, en estos casos le dan la razón al trabajador) y, encima, se ahorra todos los salarios de tramitación que debería pagarle.
El Tribunal Supremo ha hecho una interpretación asombrosamente flexible de esa posibilidad que da el Estatuto de los Trabajadores (¿en qué estarían pensando los sindicalistas que aceptaron esta norma?) beneficiando totalmente a los empresarios.

Les deseo que no tengan la desgracia de encontrarse en un futuro en ninguna de las situaciones que he descrito pero, de ser así, nunca firmen la carta de despido, y en todo caso, añádanle la frase "recibido y no conforme" y no duden en acudir a un buen abogado laboralista o a los servicios jurídicos de los sindicatos para asesorarse y defenderse. Es casi seguro que causará baja en su empresa, pero “rasque” todo lo que pueda. Sin miramientos. Piense que el empresario no los ha tenido con usted.
Más información sobre despidos aquí.
Tal como les decía al principio, ¿seguro que los despidos en España no son fáciles y baratos?

lunes 21 de diciembre de 2009

El Estado indemnizará a los motoristas heridos por los quitamiedos

La noticia saltaba esta mañana. Pere Navarro, nuestro flamante director general de Tráfico, sufría este fin de semana un accidente de tráfico cuando circulaba con su motocicleta al resbalar el vehículo con una placa de hielo presente en la calzada.





El accidente tuvo lugar dentro de la ciudad, a una velocidad lenta y las consecuencias, al caerle la motocicleta encima de la pierna, no han sido graves: algunas magulladuras y un esguince en la pierna afectada.
Ha tenido suerte nuestro director general, ya que al ser dentro del casco urbano de una ciudad, no ha chocado contra ningún obstáculo, lo que, sin duda, le hubiese provocado heridas de mayor consideración. De haberle ocurrido en una carretera, a la entrada de una curva, seguramente se hubiese deslizado por el asfalto y habría acabado chocando contra un quitamiedos y, ahí si, las consecuencias podrían haber sido catastróficas.



Es lo que les suele suceder a centenares de motoristas cada año en las carreteras españolas. Un simple resbalón, una caída sin importancia, acaba de forma trágica al chocar el motorista contra las sujeciones (auténticas cuchillas) de los quitamiedos. Miles de motoristas han acabado sus días de esta forma y, los más “afortunados”, han sufrido amputaciones de alguno de sus miembros o han quedado parapléjicos.
Las reivindicaciones de los motoristas son continuas; reclaman un rediseño de estas sujeciones para evitar esta masacre. Soluciones hay varias y todas satisfactorias. Sin embargo, los años pasan y, a pesar de las promesas del gobierno de retirar 1.500 kilómetros de quitamiedos, estas trampas mortales continúan ahí.



Pero puede que tengan los días contados: El Tribunal Supremo ha confirmado que el Estado tiene que pagar una indemnización de 120.000 euros a un motorista de Málaga que sufrió la amputación de su pierna izquierda al chocar contra el quitamiedos de la carretera N-340 en septiembre de 1999. Es la primera sentencia que reconoce la responsabilidad patrimonial de la Administración General del Estado en estos accidentes, sentando jurisprudencia. De hecho, el Supremo ratifica la sentencia inicial de 2005, de la Audiencia Nacional.

El accidente fue como otros muchos que ocurren diariamente: en un determinado punto de la carretera el motorista encontró un charco de agua y su moto hizo aquaplaning, se desestabilizó, y salió despedido contra el suelo, para acabar chocando contra una de las vigas de sujeción del quitamiedos, que le seccionó la pierna izquierda, y le causó desgarros en la derecha. Al demostrarse que una de las causas del accidente, aparte del charco de agua, fue la velocidad inadecuada, el Supremo ha rebajado la petición de 440.000 euros que pedía el motorista a sólo 120.000, reconociendo que sin la existencia del quitamiedos, las lesiones hubiesen sido diferentes.
Es de esperar, que a raíz de esta sentencia, el gobierno tome cartas en el asunto y solucione, de una vez por todas, este problema. Por dos razones: para salvaguardar la vida de sus ciudadanos (su principal deber) y para evitar la catarata de indemnizaciones que, a partir de ahora, pueden ser interminables.



Casi todos los que no conducimos un vehículo de dos ruedas, consideramos a los motoristas conductores “peligrosos”. Solemos pensar en ellos como “locos inconscientes”, que nos adelantan en plena curva o en raya continua, que ponen sus motos a cerca de 200 kilómetros por hora (cuando no los sobrepasan) y que realizan peligrosos “caballitos” en carreteras de montaña. Pero eso no es verdad. Indudablemente, existen “descerebrados” que conducen una moto (demasiados a mi parecer), pero los accidentes no se producen solamente por ese motivo. Descuidos, imprevistos o distracciones tenemos todos los conductores, vayamos en coche, camión o motocicleta, pero las consecuencias de un accidente a 50 ó 60 kilómetros por hora, se pueden quedar en un susto o una lesión leve, en el caso de los automóviles o en la muerte (por culpa de los quitamiedos) si el accidentado es un motorista.



El ejemplo más palpable de que cualquier motorista puede tener un accidente de consecuencias imprevisibles lo tenemos al principio del post: el mismísimo director general de tráfico se ha caído de la moto y, por descontado, no sería por ir “haciendo el loco”.

miércoles 16 de diciembre de 2009

La ley antitabaco puede hundir a la hostelería

La ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez, anunció el pasado lunes, día 14, que en 2010 se prohibirá fumar en todos los espacios públicos, sitios de ocio y restaurantes. Como era de esperar, el sector de la hostelería ha montado en cólera al conocer la noticia.




Así, el presidente de la Federación Española de Hostelería (FEHR), José Luis Guerra, ha afirmado que la caída del consumo derivada de la crisis y la futura Ley Antitabaco provocarán unas pérdidas de 17.000 millones de euros para el sector, y ha precisado que sólo la norma puede provocar un descenso del 10 por ciento en la facturación de la restauración.

Tampoco se ha quedado atrás el presidente de la Unión de Estanqueros, Manuel Fernández Vicario, que ha apuntado que la prohibición de fumar en establecimientos públicos supondrá una caída de más del 30 por ciento del consumo de tabaco y ha recordado que el Estado ha recaudado este año 10.200 millones de euros a través de los impuestos que gravan el tabaco ya que las tasas representan casi el 80 por ciento del precio de estos productos.



O sea que todos pierden y lo único que se gana con esta medida es mejorar la salud de los españoles (por lo menos, eso es lo que nos quieren hacer creer).

Vamos por partes. Los antitabaco (entre ellos la Ministra, por supuesto) dicen que las enfermedades provocadas por el cigarrillo ocasionan más gastos a la Seguridad Social que el dinero que se recauda en impuestos por ellos. Eso es totalmente falso y se puede demostrar fácilmente acudiendo a los presupuestos anuales del organismo sanitario. Aparte, ¿cómo pueden esgrimir la bandera de la salud si por detrás están subvencionando los cultivos de tabaco en Extremadura? ¿Para qué creen que se usa lo que se cultiva en esos campos?

Todos sabemos que desde hace tres años se prohíbe el consumo de tabaco en bares y restaurantes mayores de 100 metros cuadrados que no dispongan de una zona específica para fumadores. En los locales de menos de 100 metros, se deja al propietario la libertad de seguir esta prohibición o no hacerlo.


Pues bien, un 70% de la población española se declara no fumadora y apenas un 5% de los bares que pueden elegir dejar fumar o no, se decantan por lo segundo. ¿Por qué? Pues porque los dueños de los bares consideran que perderían más dinero prohibiendo fumar que permitiéndolo y, por lo visto, a los no fumadores tampoco les importa tanto entrar en un local donde haya humos.

Los antitabaco (que no son todos los no fumadores) aducen que no pueden acudir a ningún local que esté libre de humos. Y tienen razón.
¿Cómo se podrían equilibrar estos porcentajes? Supongo que existirán varias formas, pero a mi se me ocurre que podrían liberar de algunos impuestos a los bares que prohibieran fumar para que, así, los no fumadores pudiesen estar más a gusto.
¿Liberar de impuestos, ha dicho? Eso nunca entra en los planes del gobierno de Zapatero.
Los herederos del “prohibido prohibir” no pierden nunca una ocasión de hacerlo.

- Les dejamos libertad de elección y todos eligen la opción que no recomendábamos. ¿Cómo osan llevarnos la contraria? ¡Se van a enterar estos hosteleros quienes somos nosotros!
Y dicho y hecho: a endurecer la ley.

Por otra parte, al principio se anunciaron a bombo y platillo multas contra los propietarios de los locales que incumplieran la ley. ¿Han leído alguna noticia sobre sanciones en los últimos dos años?


Pero lo más sangrante es el castigo que van a inflingir a los propietarios de restaurantes de más de 100 metros cuadrados que hace apenas tres años se gastaron un dineral adecuando sus instalaciones para crear zonas separadas para fumadores y no fumadores. Se calcula que gastaron en aquella operación más de 1.000 millones de euros. ¿Creen que lo habrá amortizado alguien?
Las leyes no pueden estar cambiándose continuamente porque la aplicación de las mismas provoca unos gastos. Los cambios caprichosos en las leyes traen consigo inseguridad entre los empresarios, ya sean de la hostelería o de cualquier otro sector. Y con inseguridad, no hay quien invierta ni un euro en su negocio.

Y lo peor de todo es que esta precipitación en el cambio de la ley viene dado por un motivo meramente político: España tendrá el próximo semestre la Presidencia de turno de la Unión Europea. Zapatero se quiere apuntar un tanto obligando a “su” país a ser el primero en aplicar una normativa tan estricta.
Todo este jaleo para poder ponerse una mísera medalla. Cortinas de humo (de cigarrillo) para tapar las dimensiones de la crisis que padecemos.

(Que conste que personalmente piso poco los bares y tampoco me entra el “mono” por no poder fumar durante un par de horas. Lo denuncio porque toda esta situación me parece tremendamente injusta.)