lunes, 17 de noviembre de 2014

Iñigo Errejón, nuevo caso de corrupción



Un día más, los españoles nos hemos despertado con un nuevo caso de corrupción. En este caso, la corrupción afecta al ámbito universitario, un campo en el que todavía no conocíamos sinvergüenzas. A originales no nos gana nadie.

Un joven doctor en Ciencias Políticas firmó un contrato de obra o servicio de 40 horas semanales en marzo del presente año en la Universidad de Málaga para realizar un proyecto denominado “La vivienda en Andalucía. Diagnóstico, análisis y propuestas de políticas públicas para la desmercantilización de la vivienda” con un sueldo de 1.825 euros mensuales. Así, al menos, aparecía en la convocatoria pública.

Hasta aquí todo correcto. El problema ha llegado cuando este doctor ha reconocido que después de seis meses, apenas ha pisado la Universidad y que sus trabajos los realiza desde Madrid “en el poco tiempo libre del que dispone”. ¡Ostras! ¿1.825 euros mensuales por dedicarle “un par de tardes”?

¿Y quién es este fenómeno de la politología? Seguro que a muchos de ustedes les suena su nombre: Iñigo Errejón, flamante responsable de la Secretaría Política de Podemos y uno de los principales estrategas de este nuevo partido político.


Errejón llegó a España desde Venezuela (donde dirigía la línea de investigación de Identidades Políticas de la Fundación GIS XXI)  a principios de 2014 reclamado por el mismísimo Pablo Iglesias y desarrolló la exitosa campaña de las elecciones europeas

Poco  tiempo después de su llegada a España, salió a concurso público este contrato de investigación firmado entre la Consejería de Fomento de la Junta de Andalucía (de Izquierda Unida) y la Universidad de Málaga (UMA) para el rimbombante proyecto que les hemos mencionado anteriormente, proyecto capitaneado por Alberto Montero que, ¡vaya casualidad!, es uno de los economistas de cabecera de Podemos y miembro de la dirección (desde el pasado sábado) del nuevo partido político.  

Según Montero, “Íñigo fue el único candidato que se presentó. No ha habido ningún trato de favor”. Entre los requisitos de la plaza, además del doctorado en Ciencias Políticas, se exigía “experiencia en investigación en cuestiones de análisis de políticas públicas”. Si no fuese por la cara de buenos chicos que tienen, pensaríamos que estos requisitos se copiaron del currículo de Errejón. En todo caso, Montero, como director del proyecto, tenía libertad total a la hora de proponer a su equipo colaborador e investigador, lo que nos lleva a otra pregunta: ¿se creó el proyecto, por parte de la Junta de Andalucía y de la Universidad de Málaga, ex profeso para la llegada de este eminente politólogo? Esto aún sería más grave.

¿Quién evalúa el trabajo de Errejón (un informe cada tres meses; desconocemos su extensión) y decide si sigue contratado? Lo habrán adivinado: Alberto Montero.   


Seguro que muchos pensarán que exageramos y que lo traemos a este blog por tratarse de quien se trata. Pues no. Las cárceles, afortunadamente, empiezan a estar llenas de corruptos que cobraban por trabajos nunca realizados. Me refiero a informes, servicios, obras… y entre los implicados figuran apellidos ilustres como Pujol, Granados, Griñán… ¿Qué diferencia hay? ¿El dinero cobrado? A ver, 8 meses (de momento) a 1.825 euros vienen a ser 14.600 euros. Pues conozco a un tal Francisco Camps al que le cayó la del pulpo por unos trajes que no llegaban a 5.000 euros.

Todavía no han tocado poder y ya empezamos a conocer sus feas costumbres. Podemos no es la solución a la corrupción. La única solución pasa por aumentar los controles independientes en  organismos públicos, sobre todo en autonomías y ayuntamientos, perseguir inmisericordemente los casos sospechosos, agilizar los procedimientos judiciales, aumentar las penas y ampliar las cárceles para que quepan todos estos desalmados.


Como dije en un post anterior, corrupción siempre ha habido, hay y habrá. Al igual que siempre existirán perturbados, asesinos y ladrones. Es misión de la justicia que tanto los unos como los otros pasen sus día encarcelados. No de un grupo de  utópicos y populistas profesores de Universidad.      


jueves, 6 de noviembre de 2014

¿Vivíamos mejor sin conocer la corrupción?



Los españoles estamos apesadumbrados, incrédulos e indignados. ¿Cómo es posible que esos políticos en quienes depositamos nuestra confianza nos hayan engañado de esta forma? ¿Les ha entrado un extraño virus y se han vuelto corruptos todos de la noche a la mañana?

Aunque seguro que ya hubo casos durante el franquismo y los primeros años democráticos, el primer conocimiento que tuve de la corrupción fue en la segunda mitad de los ochenta con los famosos sobornos de la empresa Siemens para la adjudicación de obras y electrificación de la línea de AVE Madrid-Sevilla.  Pues bien, a pesar de que les cogieron con las manos en la masa (pillaron a destacados empresarios ligados al PSOE con maletines llenos de dinero), nadie fue a parar a la cárcel. (Les aconsejo que lean esta crónica de El País del año 1993 donde lo explican. Parece escrita ayer).  ¿Qué provocó este caso? Pues que los políticos considerasen abierta la veda y empezaran a maniobrar para forrarse durante sus mandatos. Ni siquiera cogiéndoles con el carrito de los helados les iba a pasar nada. Eran intocables.    

Recuerdo que a finales de los ochenta cayó en mis manos el único libro que he leído de Vizcaíno Casas (no me gusta su ideología). Para mi sorpresa, los casos de corrupción, enchufismo y malas prácticas del primer lustro del mandato de Felipe González  no cabían en las 300 páginas que tenía el libro. Mi buena fe en las personas me llevó a pensar que este señor exageraba.


En los noventa empezó a salir la podredumbre. Se hicieron famosos tres nombres: “Filesa”, “Malesa” y “Time Export”, probados casos de financiación ilegal del PSOE. En los primeros años de esta década, fueron destituidos y condenados desde la directora del BOE a la presidenta de RENFE, pasando, nada más y nada menos, por el Gobernador del Banco de España, Mariano Rubio. Curioso que el señor que daba legitimidad a nuestro dinero firmando los billetes, fuera corrupto.  

Personalmente, les puedo decir que por aquella época trabajaba como cajero en la delegación local de una reconocida empresa constructora de ámbito nacional. Sé de primera mano (sacaba yo el dinero) que al alcalde de esta localidad no le faltó de nada durante el lustro que la empresa estuvo allí: reforma integral de su vetusta casa de campo; rehabilitación de la casa de su madre;  cenas; viajes; bicicletas para toda la familia; jamones y botellas de vino, una inmensa colección de CD de música clásica y unos paquetes  repletos de billetes de 10.000 que llegaban camuflados en fundas de agendas desde nuestra delegación provincial. Hasta el regalo de cumpleaños de su hijo pagamos. ¿Le ocurrió algo a este señor? Absolutamente nada.  Bastantes años después, decidió abandonar “por voluntad propia” el mundo de la política (esa fue la versión oficial). A pesar de que sus compañeros de partido (e incluso miembros de la oposición) eran conocedores, nada de todo lo expuesto salió a la luz.

Eran tiempos idílicos para los políticos. Ostentaban el poder; tenían controlada a la justicia y los escasos medios de comunicación existentes eran públicos o pertenecían a grupos afines. ¿Cómo se enteraban los ciudadanos de estos desmanes? De ninguna forma. Ya se encargaban  de ponerles las cosas difíciles a unos pocos periódicos o alguna radio contraria al partido en el poder. Y de televisión nada: sólo había una cadena; la suya. ¿Internet? ¿Qué es eso?


Ahora, ¿qué les voy a contar? Pujol, Bárcenas, Matas, los ERE andaluces, la operación púnica, los cursos de formación, el Urdangarín… cientos de casos inundan las numerosas cadenas de televisión, radio y prensa de todas las tendencias políticas existentes. Se acabó el monopolio de la información. Y, por supuesto, existen Internet y las redes sociales, auténticos altavoces que denuncian a diario y en cualquier lugar todos estos casos.

Aun así, quizá influenciados por el populismo de alguno de estos medios, todavía no sabemos darle a cada caso la importancia que merece.  Si no, ¿cómo explican el revuelo que se montó con los cuatro trajes de Camps o con las recientes tarjetas “opacas” de Caja Madrid, ridiculeces (económicamente hablando) al lado de los miles de millones “volatilizados” en los ERE de Andalucía o por la familia Pujol? Quizá sea porque todos tenemos una tarjeta de crédito o nos hemos comprado un traje en alguna ocasión y pocos son los que conocen cómo se blanquea dinero, cuánto supone una comisión sobre una obra pública o el funcionamiento de las subvenciones de la Comunidad Europea para el empleo.


No nos equivoquemos: corrupción ha habido, hay y habrá siempre.  Lo llevamos escrito en nuestro ADN. Cualquier ser vivo intenta sobrevivir consiguiendo ventajas sobre sus competidores. Lo que ocurre es que toda esta gentuza, en lugar de conseguirlo trabajando, lo hace a base de chanchullos y trampas. Ahora bien, ¿prefieren no enterarse como ocurría antes o despertarse escandalizados cada mañana con un nuevo caso sabiendo que el corrupto acabará con sus huesos en la cárcel? Yo me siento más tranquilo ahora viendo cómo los corruptos ingresan en prisión, incluidos miembros del partido que ostenta el poder. Algo parece estar cambiando a mejor.



martes, 4 de noviembre de 2014

Amanecer Dorado llega a España; el último en salir que apague la luz



Aunque ahora muchos se echan las manos a la cabeza, era algo que, desgraciadamente, se veía venir. Si un grupúsculo de profesores universitarios de extrema izquierda, con un ideario posmarxista y utópico, sin ninguna experiencia en la economía real y con abundante palabrería demagógica (léase Podemos) están logrando convencer a millones de españoles de las bondades de su discurso, ¿por qué no probar por el otro extremo, por la derecha más radical? Dicho y hecho. Pero sin calentarnos la cabeza, no ejercitemos en demasía las neuronas que igual no nos llega; con copiar lo que ya funciona en otro sitio, nos basta.

El pasado 27 de octubre se inscribió en el Registro de Partidos Políticos del Ministerio del Interior el partido griego Amanecer Dorado en su versión hispánica. Este partido (por llamarlo de alguna forma) se fundó en 1985 en el país heleno. De ideología ultranacionalista, se caracteriza por una irracional oposición a la inmigración, a la que responsabiliza del aumento de la criminalidad, de la desastrosa situación económica y de la disolución de la patria. En su ideario defienden la “raza helénica pura”, prohíben los matrimonios interraciales, fomentan la donación de sangre para gente de “pura raza griega”, apoyan un banco de empleo vetado a inmigrantes y piden  reinstaurar la pena de muerte para los inmigrantes culpables de crímenes violentos (para los criminales griegos no) y la protección de las fronteras con minas antipersona y vallado de electrocución.          

Seis de sus miembros, entre los que se encuentra su líder Nikos Michaloliakos, están en prisión preventiva acusados del asesinato de un rapero antifascista, de un inmigrante paquistaní, de agresiones varias a extranjeros y de una treintena de delitos adicionales en grado de tentativa o comisión. Unos “angelitos” como pueden comprobar.  

Pero no crean que estos cafres están solos: su discurso ha calado en la desesperada e indignada sociedad griega (¿les suena a Podemos en España?) y ya cuenta con 18 representantes en el Parlamento nacional y en las pasadas elecciones europeas consiguió que les votasen más de un 9% de los ciudadanos.


Sus primeros pasos en España los están dando en la provincia de Alicante, concretamente en la ciudad de Alcoy donde han abierto la primera sede nacional en la Avda. de la Alameda nº 67. Al parecer, su Presidente, Antonio Vicedo Valdés, se mueve desde hace años en los círculos de la extrema derecha y en 2008 encabezó la candidatura por Alicante de “Alianza Nacional”, partido en cuyo ideario aparece la defensa de la nación, de la raza y de la sangre española, llegando a afirmar que “no reconocemos como ciudadanos ni como españoles a toda aquella gente que no tenga nuestra sangre ni sean de nuestra raza”. Entre sus logros figura su detención por la Policía Local de Alcoy en 2001 cuando pegaba carteles con propaganda de ultraderecha y el haber formado parte del Círculo de Estudios Indoeuropeos, organización neonazi desarticulada en 2004 por la policía autonómica catalana por apología del odio racial y la violencia. En el listado de datos también aparecen Isidro del Campo como secretario y Cristian Martínez como tesorero.


Al igual que lo que ocurre en España con la extrema izquierda, en media Europa se está produciendo un auge inexplicable de la extrema derecha. Además de  Grecia, este movimiento se extiende con fuerza en Alemania y en los países nórdicos por no hablar de Francia donde el Frente Nacional puede ser el partido más votado según las últimas encuestas. Sin embargo, en España sus resultados electorales son muy pobres. Por ponerles un ejemplo, en las pasadas europeas, las cinco formaciones de extrema derecha que concurrieron (“La España en marcha”, FE de las JONS, Impulso Social, Movimiento Social Republicano y Democracia Nacional) apenas reunieron 78.000 votos en toda España. Esperemos que con la irrupción de Amanecer Dorado las cosas continúen igual.

Y deseemos que los grandes partidos políticos españoles espabilen, se regeneren, expulsen a todas sus manzanas podridas y empiecen a pensar más en los ciudadanos y menos en ellos mismos para que recuperen la confianza de la sociedad. ¿Pondrían en riesgo su futuro y el de los suyos votando a estos radicales, tanto de derechas como de  izquierdas? Yo, desde luego, no. Si gana cualquiera de estos, el último en salir de España, que apague la luz.   



martes, 28 de octubre de 2014

La usura llega a los Fondos de inversión garantizados bancarios



Desgraciadamente, dispongo de un dinero para invertir. Y digo desgraciadamente porque proviene de una indemnización por despido y comprenderán que sería preferible no tenerlo y continuar empleado. En fin, ¿qué hacer con ese dinero? Con los depósitos y las cuentas de ahorro apenas se puede lograr, con suerte, un 1%; ¿algún otro producto seguro y con un mayor rendimiento?

Acudí a mi entidad financiera habitual y lo que me ofrecieron me dejó perplejo. Tras la escasa y austera oferta en depósitos (a los bancos ya no les interesa puesto que desde el Banco Central Europeo consiguen dinero casi gratuito) me aconsejaron diversos fondos de inversión: monetarios, renta fija, mixtos, renta variable… pero entre todos ellos insistieron en que invirtiese mi dinero en uno garantizado denominado “Depósito Estructurado Ibex 2016”.

¿Características?  18 meses, invierte en el Ibex, capital garantizado y rentabilidad tal como sigue:
- Si el precio final del índice Ibex 35 fuese inferior al 100% de su precio inicial, además del capital invertido recibiría una remuneración del 0,5321% TAE.
- Si el precio final estuviese entre el 100% y el 110%, TAE del 0,9303%
- Si estuviese entre el 110% y el 120%, TAE del 1,3277%
- Y si sobrepasa el 120% del precio inicial, TAE del 1,7243%

Además, podría cancelar el fondo anticipadamente en tres ocasiones durante el periodo, aunque en ese caso no me liquidarían ningún tipo de interés y, además, me aplicarían una penalización del 1,50% sobre el capital invertido.


Sinceramente, me quedé de piedra. ¿Cómo pueden tener la desfachatez de aconsejarme un fondo que, literalmente, me roba dinero? Antes de empezar, dejar claro que esto no son “preferentes”; este producto es completamente legal y al final del periodo recuperaré mi dinero al estar cubierto por el Fondo De Garantía de Depósitos. Otra cosa son los intereses que me abonarán: ruinosos.

Estos productos invierten, sobre todo, en compañías que reparten suculentos dividendos. Hablamos de acciones de Telefónica, Santander, BBVA, Repsol…  todas con unas remuneraciones del  4%, 5% e incluso el 8% como es el caso del Santander. Por descontado, estos dividendos se los queda el Fondo, es decir, al final del periodo habrán ingresado, solo por dividendos, un 8 o 9% de la inversión (5-6% de media por 1,5 años).

Nadie sabe a ciencia cierta qué ocurrirá durante ese año y medio, pero contando con la incipiente recuperación económica y a pesar del freno que está sufriendo la Eurozona, lo más normal sería que la Bolsa subiera. Al menos, que subiera un poco. Trabajemos con cuatro supuestos:

La bolsa no sube o incluso baja: por poco espabilado que sea el gestor del Fondo y con la libertad que tiene para comprar y vender cuando le plazca, difícilmente perderá dinero. Pero aunque lo hiciera, tiene el margen del 8 o 9% de los dividendos. Prácticamente, riesgo cero.

Imaginemos que sube la Bolsa un 5%. En total, mi dinero rentaría un 14% (5% más 9% de dividendos), de los cuales la gestora se quedaría con un 13,1% de las ganancias y a mí me darían un 0,9303%. Si subiera un 15%, ellos ingresarían un 22,7% y yo un 1,3277%. Y si la Bolsa llegase a los 13.000 puntos (aproximadamente un 25% más que ahora), la gestora acumularía unas ganancias del 32,3% y a mí me devolverían lo invertido más un 1,7243%. ¡Negocio redondo!


Tal como hicieron en su día con las famosas “preferentes”, los directores de las oficinas bancarias (e incluso sus empleados) se deshacen en alabanzas hacia este producto y es prácticamente lo único que ofrecen a sus clientes, sobre todo a las personas mayores, mucho más proclives a buscar la seguridad de sus ahorros. Y como en lo que más insisten es en que están garantizados… pocos son los que se les escapan.

Vuelvo a insistir: el producto es completamente legal y es imposible perder la inversión inicial. Ahora bien, sabiendo que el dinero que se invierte en Bolsa es de los clientes y no de los gestores ¿cómo catalogarían un reparto de los beneficios del  5-10% para el propietario del dinero y del 90-95% para quien lo gestiona en Bolsa? ¿Fraude? ¿Usura? ¿Estafa?


Si no encuentro nada mejor, lo enterraré en el jardín. Estoy harto de que con mi dinero se forren los de siempre.      


domingo, 26 de octubre de 2014

Los bonus y los sueldos variables de los directivos pueden impedir la recuperación económica



En los medios informativos, sobre todo en los económicos, suelen aparecer noticias del tipo “los directivos del banco X han cobrado 3 millones de euros en bonus” o “los miembros del consejo de la eléctrica Z se repartirán 5 millones en bonus este año”, noticias que, habitualmente, provocan la indignación en la ciudadanía, más aun en épocas de crisis. ¿Qué narices son esos bonus y cómo pueden ser tan elevados?, se pregunta más de uno.

Los bonus son, básicamente, un premio que cobran algunos trabajadores (principalmente los directivos de grandes empresas) cuando cumplen unos objetivos de beneficios previamente estipulados. Si, por ejemplo, el objetivo de una empresa es que su beneficio (o su facturación en algunos casos) aumente más de un 10% con respecto al año anterior, en caso de conseguir este aumento, los directivos obtendrán un pago en metálico o en acciones de la compañía cuando rindan las cuentas anuales. Éste premio complementa los sueldos, ya de por si elevados de estos profesionales. Estas remuneraciones millonarias provocan estupor e indignación en la población y muchos achacan a estos pagos la crisis que vive nuestra economía.

Ni que decir tiene que nuestras penurias económicas no provienen de estas remuneraciones; un desembolso que en muchas ocasiones no llega ni a un 1% de sus beneficios, no provoca ningún problema en estas compañías ni, por su puesto, causan los ERE que algunas de ellas aplican a pesar de tener beneficios y que algunos relacionan con estos bonus. Además, el principio en que se basan es acertado: premiar el trabajo bien hecho nunca puede ser perjudicial y sería muy peligroso que los dirigentes se acomodasen con unos sueldos fijos que no diferenciasen el éxito de la mediocridad en su gestión.


Sin embargo, empiezan a surgir algunas voces autorizadas que discrepan de las bondades que esta práctica tiene sobre la salud financiera de las empresas que la practican y sobre la economía en general.

Es la opinión que Andrew Smithers, un ejecutivo de la City londinense que fundó su propio bróker en 1989 tras dejar el banco de inversión SG Warburg, refleja en su último libro, titulado The Road to Recovery (El camino de la recuperación). Según este economista, el motivo principal de la tortuosa salida de la crisis en Estados Unidos y Reino Unido hay que buscarlo en la política salarial de los altos ejecutivos de las empresas.

"El problema estructural clave que está impidiendo que la capacidad productiva de las economías sea totalmente utilizada es el cambio en la forma en que los directivos de las empresas se comportan. Y este cambio es una consecuencia del sistema de remuneración a esos ejecutivos", afirma el autor. Para justificar este planteamiento, Smithers afirma que “en los últimos 20 años, los salarios básicos han subido, pero los bonus han aumentado incluso más rápido, hasta el punto de que dominan los ingresos de las personas que gestionan las firmas". Por ello, “los directivos no tienen incentivos para realizar inversiones a largo plazo, ya que cobran más si los beneficios suben a corto plazo, al depender los bonus de cambios en los resultados por acción, en la rentabilidad sobre el capital o en los precios de la acción".

En resumen: los directivos prefieren no invertir en equipamiento y crecimiento orgánico y dedicar el dinero a recomprar acciones en bolsa, subir los precios de sus productos en el mercado (ampliando márgenes de beneficio) o realizar adquisiciones de otras compañías. Con ello, animan las cotizaciones y beneficios a corto plazo e impulsan la remuneración variable que tan bien les viene a ellos.

¿Soluciones? El señor Smithers no tiene la varita mágica, pero propone que los bonus deberían depender más del crecimiento en las inversiones o en el nivel de producción y menos en los resultados trimestrales de las compañías.

Interesante planteamiento sobre la situación actual de la economía global. Y, posiblemente, cierto. Si no, no se explica la débil recuperación actual de la economía mundial a pesar de los agresivos intentos realizados en política fiscal y monetaria por los gobiernos de medio mundo. Según dicen, los mayores desde la Segunda Guerra Mundial.  





jueves, 16 de octubre de 2014

¿Quién paga la resintonización de las antenas de TDT del 26 de octubre?



“¿Y tú que crees?” me espetó un amigo cuando le hice la pregunta;  “los mismos de siempre” se contestó él mismo.

El próximo 1 de enero de 2015 (aunque ya se deberán de sintonizar los canales el próximo 26 de octubre) entrará en vigor el dividendo digital, una medida que va a permitir a las operadoras de telefonía utilizar el espectro radioeléctrico que ahora ocupan los canales de TDT y que servirá para que puedan distribuir en condiciones la señal 4G en los teléfonos móviles. ¿Y dónde emitirán los canales de TDT? Pues en otra parte del espectro y para ello, habrá que reantenizar gran parte de las antenas de los hogares españoles. Sí; otra vez. Y ya van tres si contamos la implantación de la TDT.

El proceso a seguir será el siguiente:

Primero habrá que distinguir el tipo de antena: si vive en una comunidad con menos de tres viviendas, tendrá una instalación individual y, en su caso, no tendrá que adaptar su instalación ya que dispone de amplificadores de banda ancha capaces de recibir todos los canales de televisión. Solamente tendrá que buscar la nueva ubicación de sus canales preferidos con la ayuda de su mando a distancia.

Caso distinto es si vive en una comunidad de vecinos con más de tres viviendas. Afortunadamente no tienen que cambiar la antena; solo la tienen que resintonizar, aunque para ello, lógicamente, deberán contratar a un técnico especialista en el tema.


Deben llamar lo antes posible a un instalador de telecomunicaciones registrado, nada de amiguetes “en negro” que luego no recuperarán el dinero. (Pueden encontrar un listado en www.televisiondigital.es)

Éste instalador les facilitará un presupuesto con los trabajos a realizar y el detalle de los elementos que se vayan a sustituir.    

Una vez finalizados los trabajos, el técnico les entregará un ejemplar del boletín de instalación que detallará los trabajos realizados. También les dará la factura y deberán pagarla.

¿Significa esto que será la comunidad de vecinos la que se haga cargo del gasto? No, una vez pagada la factura, deberán solicitar una ayuda al Gobierno, que será finalmente quien corra con los gastos de la reantenización. Para solicitar la ayuda, la comunidad de propietarios deberá disponer de NIF y ser titulares de una cuenta bancaria donde les ingresarán la ayuda.

Las ayudas varían según la instalación. Si tienen que trabajar solamente con una centralita programable, el precio será de 100 euros. Si tienen que trabajar sobre amplificadores monocanal, si lo hacen sobre un múltiple digital, la cantidad a pagar (y a recibir como ayuda) será de 150 euros y de 100 euros más por cada múltiple digital hasta un máximo de 5 (en cuyo caso, la ayuda sería de 550 euros). Estas cantidades cubrirán, según el Gobierno, la totalidad de los trabajos a realizar.


En un principio, el Gobierno estableció que serían los dueños de las viviendas quienes deberían asumir el coste, al igual que ya hicieron en el paso a la TDT (más de 800 millones tuvimos que pagar los españoles) y en la primera reantenización. Los expertos calcularon que cada familia pagaría 20 euros.   

Como las asociaciones de vecinos pusieron el grito en el cielo, el Ejecutivo dio marcha atrás y decidió asumir los 286 millones de euros que costará la reantenización con cargo a los Presupuestos Generales del Estado, vía subvención. ¿Qué significa esto? Fácil: que lo pagaremos entre todos los contribuyentes, vivamos en una vivienda unifamiliar o en un inmenso bloque de apartamentos, veamos la televisión o no.

Ya sé que la señal 4G es imprescindible para no quedarnos atrás en un mundo cada vez más tecnológico y globalizado, pero ¿por qué no lo pagan quienes más se beneficiarán de la medida, o sea, las compañías telefónicas con las nuevas bandas para el servicio 4G? ¿Cobrará el Gobierno estas nuevas bandas a las operadoras a buen precio o se las dejará a precio de saldo? ¿Recuperaremos al menos los 286 millones o haremos un negocio “redondo” como de costumbre?



miércoles, 24 de septiembre de 2014

Premios IgNobel 2014 o como la panceta tapona una hemorragia nasal



Esas personas sabias, estiradas y en ocasiones desaliñadas, siempre rebosantes de papeles y carpetas, que deambulan pensando en sus cosas y que se pasan cientos de horas a la semana en sus laboratorios, a los que denominamos científicos, también tienen sentido del humor y lo demuestran cada mes de septiembre en la entrega de los premios IgNobel (a los estudios científicos más estrafalarios) que se celebra en una de las cunas del conocimiento mundial, el auditorio Sanders de la Universidad de Harvard  en EEUU.  Unos galardones que reconocen, con bastante cachondeo, que “la ciencia le arrancará una carcajada y luego, le dará pausa y le hará pensar”. Toda una declaración de intenciones.

Tras  una tanda de chistes, un concierto (poco recomendable) de acordeón y una opereta en tres actos sobre la conveniencia de alimentarse únicamente a base de pastillas, abandonando drásticamente la ingesta de cualquier tipo de comida, se pasó a la entrega de una mención honorífica a la propuesta del investigador Tomer Ullman de que nuestros ancestros llevaban bebés montados a la espalda cuando acudían al campo de batalla para recibir un estímulo extra de adrenalina (suponemos que generada por el insufrible llanto de los pobres niños). 
Acto seguido, se inició la entrega de los premios de este año:

- Física: Kiyoshi Mabuchi, Kensei Tanaka, Daichi Uchijima y Rina Sakai por medir la fricción entre un zapato y una piel de plátano y entre la piel de plátano y el suelo cuando una persona pisa este deshecho. No aclararon si documentaron con filmaciones todos los experimentos realizados. Digno de verse.


- Neurociencia: Jiangang Liu, Jun Li, Lu Feng, Ling Li, Jie Tian y Kang Lee por intentar entender qué pasa en los cerebros de las personas que creen ver el rostro de Jesús en una tostada (denominado científicamente como pareidolia).  Algo, según estos sabios, bastante normal.

- Psicología: Peter K. Jonason, Amy Jones y Minna Lyons por intentar probar que la gente que trasnocha es, por lo general, más narcisista, manipuladora y psicópata que las personas que madrugan. Cuidado con esos vecinos que no paran nunca en casa.

- Salud pública: Jaroslav Flegr, Jan Havlíček y Jitka Hanušova-Lindova y David Hanauer, Naren Ramakrishnan y Lisa Seyfried por investigar si es peligroso para la salud mental de las personas poseer un gato. ¿Alguien sabe de algún minino que verdaderamente quiera, sin recompensa, a sus dueños?


- Biología: Vlastimil Hart, Petra Nováková, Erich Pascal Malkemper, Sabine Begall, Vladimír Hanzal, Miloš Ježek, Tomáš Kušta, Veronika Němcová, Jana Adámková, Kateřina Benediktová, Jaroslav Červený y Hynek Burda (un equipo de fútbol entero, con suplente y todo) por documentar con sumo cuidado que cuando los perros defecan y orinan prefieren alinear el eje de su cuerpo con las líneas norte-sur del campo geomagnético terrestre. ¡Increíble! Mañana mismo lo compruebo.

- Arte: Marina de Tommaso, Michele Sardaro y Paolo Livrea por comparar el dolor que siente la gente cuando mira un cuadro feo con el que siente cuando mira un cuadro bonito mientras le disparan con un láser en la mano. Resumiendo: que Botticelli o Monet actúan como sedante y la última etapa de Picasso exacerba el dolor.

- Economía: Instituto Nacional de Estadística de Italia, por tomar el liderazgo en cumplir con el mandato de la Unión Europea de aumentar el volumen de sus respectivas economías nacionales incluyendo en estas los ingresos por prostitución, drogas, contrabando, etc. El próximo año, España también verá aumentado su PIB significativamente.


- Medicina: Ian Humphreys, Sonal Saraiya, Walter Belenky y James Dworkin por tratar los sangrados de nariz incontrolables rellenando las fosas nasales con cerdo curado. O sea, con la panceta que todos conocemos.

- Ciencia ártica: Eigil Reimers y Sindre Eftestøl por estudiar cómo reaccionan los renos al ver a seres humanos disfrazados de osos polares. ¡El frío que pasarían para comprobar esta chorrada!

- Nutrición: Raquel Rubio, Anna Jofré, Belén Martín, Teresa Aymerich y Margarita Garriga por su estudio titulado “Caracterización de bacterias del ácido láctico aisladas de heces infantiles como potenciales cultivos prebióticos de arranque para salchichas fermentadas”, para ser más exactos, fuet. ¡Premio español!, para que después digan que no existe la investigación en España.


Esperamos ansiosos la edición 2015.