sábado, 6 de febrero de 2016

Los mejores anuncios de la Super Bowl 2016



Estamos a las puertas del mayor espectáculo deportivo que se puede ver anualmente en el mundo. Dejando aparte las Olimpiadas que se celebrarán en verano en Rio de Janeiro, la 50 edición de la Super Bowl será el evento que más pasiones desatará en 2016.

Este gran acontecimiento tendrá lugar el domingo 7 de febrero en el Levi´s Stadium  de Santa Clara, en California. En él se enfrentarán los dos mejores equipos de las ligas de fútbol americano, los Carolina Panthers y los Denver Broncos por ser el campeón del mundo.

Pero el espectáculo no solo se desarrolla en el campo de juego; durante toda la semana, pero sobre todo antes y durante el partido, las diferentes actividades que se desarrollan levantan las pasiones de más de 100 millones de espectadores estadounidenses y del resto del mundo. Y, ante tal cantidad de gente pendiente de los televisores, la publicidad no podía estar ausente y los precios para que una marca se anuncie durante el descanso alcanzan cifras cercanas a los 5 millones de dólares por apenas 30 segundos. Ante precios tan desorbitados, las compañías publicitarias se esmeran para crear los mejores anuncios del año.

Aún no se ha celebrado el partido y las sorpresas pueden aparecer, pero los expertos apuestan porque estos anuncios serán los mejores que se podrán ver.



Colgate
Se titula “Save water” e intentará concienciar a todos los espectadores sobre la necesidad d cerrar el grifo mientras uno se está cepillando los dientes.




Peta
“Last longer”. El objetivo del anuncio será demostrar que comer carne no es bueno para la salud y que los que la comen, “duran menos” en muchos sentidos.




Campbell´s Chunky
“This one´s for mom”. Con el apoyo de una madre, se pueden conseguir las más altas metas. Incluso marcar en un partido.




Acura
“What he said”. Intentará transmitir la emoción de conducir este supercoche a todos los espectadores.

Pokemon
Se cumplen 20 años del lanzamiento de Pokemon Rojo y Pokemon Verde en Japón y para celebrarlo, podremos ver este espectacular anuncio en la Super Bowl de 2016.




Axe
“Find your magic”. La demostración de que con este desodorante “se encuentra la magia”.




Shock Top
“Unfiltered talk”. Sorprendente anuncio en el que una rodaja de naranja encima de un grifo entabla una simpática conversación con el protagonista.




Doritos
La célebre marca de snacks organiza anualmente un concurso con premio millonario para encontrar el anuncio de la Supe Bowl. Éste es el que se perfila como ganador de este año. 

jueves, 4 de febrero de 2016

Ver porno en el trabajo no es motivo de despido y otras sentencias curiosas



La falta de una legislación clara sobre las relaciones profesionales en el mundo de la empresa provoca sentencias, como poco, curiosas. Los jueces deben interpretar la gravedad de ciertos comportamientos cuestionables en el trabajo y dictar las sanciones que crean que se adaptan más a cada situación.

Les pongo un ejemplo: Si usted llama “hijo de puta” a su jefe y le despide ¿cree que será procedente?  Pues el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña acaba de revocar una sentencia anterior que consideraba procedente el despido de un trabajador que se acordó de la madre de su jefe de forma peyorativa. El magistrado valoró “la degradación social del lenguaje” y entendió que no revestía la suficiente gravedad.         

Lo malo es que no siempre son tan benévolas las sentencias de los jueces y actos o insultos que, a priori, parecen mucho más suaves que el que hemos mencionado antes, son sancionados con la máxima dureza. Los jueces analizan cada caso de manera particular por lo que es imposible saber qué se puede hacer o decir en el trabajo y qué justificaría un despido procedente y qué no.


En los últimos tiempos, los medios de comunicación se han hecho eco de algunas de estas sentencias. Las que me han parecido más “chocantes” son las siguientes:

- Un directivo que le tocó el culo a una empleada: No es acoso.

- Insultos e incluso patadas al jefe: Despido no procedente.

- Grabar al jefe mientras está notificándole el despido: Legal.

- Espiar el ordenador de los empleados. No es delito.

- Ver porno en el trabajo: Lícito.


Los límites de la desobediencia, del acoso o de la agresión no están nada claros, pero recuerden que el trabajador siempre tiene el derecho a la resistencia por el que puede negarse a llevar a cabo cualquier tarea que exceda los límites o las funciones reflejadas en el contrato de trabajo o las que puedan poner en riesgo su vida. Un ejemplo de ello es la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Castilla La Mancha que considera que pasear a la mascota del jefe va en contra de la dignidad del empleado ya que éste no había sido contratado para tal fin.  

Afortunadamente, ante los ojos de la justicia, el trabajador no siempre es el culpable.


sábado, 30 de enero de 2016

14 éxitos musicales irreverentes que hoy estarían prohibidos



Tras la dictadura, surgió una época feliz en el mundo de la música en la que ya no existía la censura y los artistas podían cantar lo que les viniese en gana. Una canción solo era una canción y nadie se encargaba de catalogarlas como homófobas, racistas o políticamente incorrectas. Pero las cosas han cambiado y las letras irreverentes han pasado a la historia. ¿Nos hemos vuelto más moñas? ¿Somos más civilizados? Ustedes deciden.
Les dejo una selección con 14 canciones que hoy no podrían sonar en las emisoras comerciales de radio. Seguro que no las habrán escuchado en el último lustro. Pinchen algo más abajo del play para ver los vídeos. 

Encabezamos el post con una canción mítica de Siniestro Total, “Bailaré sobre tu tumba”.  La letra es todo un catálogo sobre formas de matar: “Te mataré con mis zapatos de claqué; te asfixiaré con mi malla de ballet; te degollaré con un disco afilado;  te ahorcaré con mi smoking y morirás mientras se ríe el disc-jockey; y bailaré sobre tu tumba”.

Continuamos con Siniestro Total y su “Ayatolá no me toques la pirola”. ¿Pueden imaginar una canción así en 2016? La segunda estrofa es la mejor: “Sabes que no soy el Sha, pero en el nombre de Alá, te pido una vez más, no me toques la pirola jamás. En el destierro me verás, bailando el cha-cha-cha, soy un enemigo de Alá”.   


Semen Up, “Lo estás haciendo muy bien”. El nombre de este grupo vigués ya deja bien a las claras sus intenciones y en esta canción habla abiertamente de la felación: “Ahora te debes callar y vas a saborear el exquisito manjar que pongo en tu boca…”


Glutamato ye-ye, “Todos los negritos tienen hambre y frío”. Realmente la canción es todo un alegato a la solidaridad, pero eso de llamar a los subsaharianos “negritos”…

Pertersellers, “Uma Thurman me toca la banana”. En fin, cada uno puede imaginarse estar con quien quiera en esos íntimos momentos de placer en soledad.


Coz, “Más sexi”.  No creo que sea el himno de ninguna asociación feminista. “Sexi aunque en la calle escuches una grosería; sexi aunque las Progres digan que has de ser más fría.”


Loquillo y los Trogloditas, “La mataré”. Está claro que en aquellos años se le daba menor importancia a lo que ahora denominan violencia de género.  “Quiero verla bailar entre los muertos, la cintura morena que me volvió loco. Que no la vea jamás o sé que la mataré. Por favor, sólo quiero matarla a punta de navaja, besándola una vez más”.


Los Ronaldos, “Sí, sí”. EL mítico Coque Malla cantaba: “Tendría que besarte, desnudarte, pegarte y luego violarte, hasta que digas si”.


SexPistols, “God save the Queen”.  Fuera de nuestras fronteras también había letras “curiosas”. “Dios salve a la reina, a su régimen fascista. Éste te convirtió en un subnormal, una bomba de hidrógeno en potencia”.


Zzy Osbourne, “Suicide solution”. El suicidio es un tema tabú en los medios de comunicación. La canción no tiene ninguna esperanza y la única salida es el suicidio. “El vino está bien, pero el whisky es más rápido, Con el licor el suicidio es lento. Toma una botella y ahoga tus penas. No puedes huir del Maestro Guardián”.


Los Nikis, “El imperio contraataca”. Más de uno les llamaría ahora imperialistas y, lo que es peor, patriotas españoles. “1582, el sol no se ponía en nuestro imperio. Con los Austrias y con los Borbones perdimos nuestras posesiones. Esto tiene que cambiar, nuestros nietos se merecen que la historia se repita varias veces”.


Luis Eduardo Aute, “Una de dos”. Un ménage a trois. “Lo que sucede es que me he enamorado, como el perfecto estúpido que soy, de la mujer que tienes a tu lado. Encájame el directo que te doy: una de dos, o me llevo a esa mujer o entre los tres nos organizamos, si puede ser.”


Siniestro Total, “Más vale ser punky que maricón de playa”. El título ya lo dice todo.


Platero y Tú, “La maté porque era mía”. Al igual que en la canción de Loquillo, la violencia de género no importa mucho en este tema. “A mi novia yo he matado. No saquéis fotografías, tengo el cuerpo ensangrentado. Yo era un chico muy normal; ella era una prostituta. Ya no usará la cama; ahora duerme en una tumba.”


martes, 12 de enero de 2016

Así fue la esperpéntica cabalgata de Valencia en 1937 que Ribó quiere hacer pasar por “tradición”



La mayoría de ustedes habrán visto las fotos de la “cabalgata” infantil que el alcalde de Valencia Joan Ribó se sacó de la manga las pasadas navidades. “Libertad, Igualdad y Fraternidad” fueron los nombres oficiales que recibieron las tres “Reinas Magas” con las que el alcalde alegró la vista a los habitantes de la capital levantina. Alegó que con este acto se recuperaba una tradición republicana. ¿Es esto verídico? El blog outono.net nos lo aclara.


A finales de 1936 y ante el avance del ejército sublevado hacia Madrid, el gobierno republicano presidido por el socialista Largo Caballero decide ponerse a salvo y se traslada a Valencia. Apenas unas semanas después, en plenas fiestas navideñas, decide prohibir la cabalgata de los Reyes Magos por tratarse de una fiesta religiosa.

Largo Caballero sabía que suspender la cabalgata, sin más, provocaría numerosas quejas, así que decidió sustituirla por una “Semana Infantil”, en la que se incluían una cabalgata festiva y regalos para los niños. Tal como ahora se celebran comuniones y bautizos laicos, Largo Caballero inventó una cabalgata “no cristiana”.

La nueva cabalgata, que se celebró en una única ocasión en la mañana del domingo 10 de enero de 1937, la organizó el Ministerio de Instrucción Pública, en manos del comunista Jesús Hernández Tomás y fue su partido, el PCE (el de verdad, no el de ahora) el que se apropió del acto.   

Esto fue lo que escribió el “ABC” de Madrid, entonces “Diario republicano de izquierdas” al ser incautado por el gobierno republicano, el lunes 11 de enero sobre la cabalgata:

“Algunos de los niños obsequiados estos días iban en la cabalgata llevando banderas y carteles con inscripciones de gratitud al pueblo y al Gobierno.” “Abría marcha una sección de Guardia municipal montada, en traje de gala. A continuación, un gran busto de Largo Caballero, con un saludo del pueblo al jefe del Gobierno; niños con ramos de flores, ofrenda de los jardines valencianos; la bandera nacional escoltada por 70 milicianos“ (…) “varias carrozas, destacándose una que era una cada de la que salía una cabeza de Franco” (…) “otra de homenaje a Rusia, que era un gigantesco soldado y un grupo de niños que simbolizaban la gratitud de éstos hacia el pueblo ruso y, finalmente, una alegoría de la República y niños que entonaban diversos cánticos.”


La revista “Crónica” en su número de 17 de enero de 1937 daba más detalles sobre la composición de la cabalgata roja:

“Abrió marcha una Sección de motoristas.
A continuación, sesenta milicianos con bandas de música y cometas.
Una miliciana a caballo.
Todas las banderas de las organizaciones políticas y sindicales.
Figura simbólica de España, representada por una joven amazona, que hacía ondear la bandera de la República e iba escoltada por otros sesenta milicianos, con otra banda de música.
Después desfiló la segunda carroza monumental, inspirada en el agradecimiento de España a la República soviética. Destacaba la figura gigantesca de un soldado ruso, ante el que descendía una escalinata repleta de niños. Los adornos que formaban las barandillas de esta escalinata eran grandes letras que decían U.R.S.S.







Las fotografías dejan poco espacio para las dudas. ¿Tradición si solo se celebró una vez? ¿Dónde aparecen Libertad, Igualdad y Fraternidad si solo se ven alusiones al régimen autoritario de la U.R.S.S.? Niños con el puño en alto, bustos del genocida dictador Stalin, la “Internacional” sonando a todo trapo, milicianos republicanos, gigantescas estrellas rojas… ¿es esto una cabalgata infantil?


Puedo llegar a comprender que apenas iniciada la Guerra Civil, con los nervios, el fanatismo y la mentalidad imperante en aquella época, se pudiese celebrar esta “patochada” propagandistica amparándose en los sentimientos infantiles; todo valía entonces. Pero en 2016… ¿Estos son los valores democráticos que preconiza Joan Ribó? Deje a los niños en paz.



martes, 1 de diciembre de 2015

Bardem reconoce el cobro ilegal de subvenciones al cine (“taquillazo”)



“En España, el que no roba es porque no puede; a la mínima ocasión que tenga, se lo llevará”. Con esta frase lapidaria (que posiblemente podríamos ampliar al resto de la humanidad) empezaba cada una de sus "batallitas" un antiguo concejal y diputado provincial cuando se juntaba con sus amigos en el bar del patronato.  Por desgracia, ya nos ha abandonado, pero ¡cuánta razón tenía! Da igual que sea banquero, político, mecánico o profesor de idiomas: cuando a un español le ponen el sobre delante… Ya lo sé: alguien no caerá. Pero pocos. Y, sobre todo, no se fíen de los que van proclamando a los cuatro vientos su honradez y criticando la falta de ella al resto de la humanidad. ¡Esos son los peores!

El último caso es sangrante. Miguel Bardem, director, productor, actor y guionista, hijo de Juan Antonio Bardem, sobrino de Pilar Bardem y primo  de Mónica, Carlos y Javier Bardem, fue juzgado la semana pasada en Madrid, en concreto en el Juzgado de Instrucción número 40, por presuntos delitos de fraude documental y con las ayudas públicas por la solicitud (y posterior concesión, ¡faltaría más!) de subvenciones fraudulentas en varias de sus películas, entre las que se encontraría la dirigida por Gonzalo López-Gallego en 2007 “El rey de la montaña”, protagonizada por los actores Leonardo Sbaraglia y María Valverde.

Y decimos “presuntos” por costumbre, ya que la defensa de Bardem y la fiscalía provincial de Madrid ya habrían pactado con anterioridad al juicio la devolución de las subvenciones, que el productor  habría pagado. O sea, que muy “inocente” no se veía el amigo Bardem. Los del “no a la guerra”, que se rasgan las vestiduras cuando se topan con un político corrupto ¿también roban? Pues al parecer, si.

Y no es el único, ya que el Gobierno también ha requerido la devolución de las subvenciones a otras 32 películas entre 2013 y 2015. Aunque desconocemos los nombres de todas las películas, seguro que sus productoras, así como sus directores e intérpretes, son de los que reclaman mayor atención (lean subvenciones) al cine patrio y la eliminación del IVA cultural.

Este fraude existe desde hace muchos años, o mejor dicho, desde que se conceden subvenciones a las películas dependiendo del número de espectadores que acuden a las salas comerciales a verlas. En un principio, algunos productores compraban todas las butacas de las salas donde se exhibía su película para alcanzar un cupo de asistentes y así poder obtener las subvenciones del Ministerio de Cultura. Y les salía a cuenta, ya que la subvención era muy superior al precio pagado por las entradas. Y es que las ayudas pueden llegar a alcanzar los 1,5 millones de euros actualmente.


La trampa se ha sofisticado con el tiempo y ahora también participan las exhibidoras de películas, convirtiendo salas completamente vacías en cines llenos a rebosar. Ante las sospechas de irregularidades, los inspectores de Cultura comenzaron a investigar con detalle y los resultados fueron espectaculares. El caso más divertido se dio en la proyección de la película “De mayor quiero ser soldado”, de Christian Molina, coproducida por Canónigo Films, en la que solo había un espectador: el inspector de Cultura. Ante el “éxito” de la convocatoria, se excusaron con que “había un problema técnico” y no proyectaron el film. La sorpresa llegó la semana siguiente cuando el inspector comprobó los datos de asistencia declarados por la sala y en ellos aparecían nada menos que 117 personas. Y 94 más en la siguiente sesión.

También es sonado el caso de una película exhibida en los multicines Mirasierra de Madrid en donde se declararon 1.657 espectadores durante una semana mientras los inspectores no llegaron a contabilizar ni siquiera 20.


Con esto de las subvenciones le tengo que volver a dar la razón al concejal del que les hablaba al principio. Su frase preferida cuando llegaba algún solicitante a pedir una ayuda para una causa ruinosa (ya fuese un espectáculo cultural, deportivo, etc.) era: “Lo que no deja (dinero), se deja (abandona)”. Si una película no recauda en taquilla lo que le ha costado al productor,  que se dediquen él y su director a otra cosa. Por mucha cultura que sea, los españoles no tenemos porque pagar los fracasos (y chanchullos) de los demás.


Para el gobierno que salga de las urnas el próximo 20 de diciembre, le pediría que ayude a los pobres (a los de verdad) y que elimine subvenciones y ayudas varias, ya sean al cine o a lo que sea. De un plumazo se habrá cargado la mitad de la corrupción que asola nuestro país.    


miércoles, 25 de noviembre de 2015

Por qué a la izquierda española le gustaría vivir en Dinamarca y a mí no



Lo habrán escuchado centenares de veces y ahora que se acercan las elecciones generales, seguro que nos lo repetirán hasta la saciedad: los países nórdicos son un paraíso y su Estado del Bienestar, un ejemplo a seguir. El economista Juan Ramón Rallo ha publicado un artículo en el que explica ese “idílico” modelo, con sus ventajas e inconvenientes. Para no extendernos, tomaremos a Dinamarca como ejemplo e intentaremos averiguar qué hay de cierto en todo ello.
   
Este pequeño país nórdico es, en muchos sentidos, envidiable. Su renta per cápita es un 30% superior a la española, goza de pleno empleo, la corrupción es la más baja del planeta y sus ciudadanos figuran, según las encuestas, entre los más felices del mundo.


Pero también tienen problemas. Y esos no se los contarán nuestros políticos de izquierdas  que tanto abogan por conseguir que nos parezcamos a ellos. En muy poco tiempo la economía danesa ha experimentado una significativa pérdida de competitividad y su productividad ya es un 20% inferior a la de Estados Unidos y un 10% menor que la de sus vecinos alemanes y suecos.

Su sistema educativo está en entredicho, ya que los resultados de los estudiantes de primaria y secundaria en los famosos informes PISA (esos en los que España encabeza la clasificación si le damos la vuelta al folio) son mediocres. Además, el acelerado envejecimiento de la población, al igual que en el resto de Europa occidental, pone en peligro la sostenibilidad futura de su Estado del Bienestar.  

Aunque su tasa de paro se sitúa en un asombroso (al menos para los españoles) 5%, un 22% de la población en edad de trabajar recibe subsidios estatales. De una población total de 5.591.000 habitantes, casi dos millones y medio de daneses obtienen la mitad de sus ingresos del Estado. Los impuestos absorben alrededor de un 70% de los ingresos medios de un trabajador. No es de extrañar que 200.000 daneses hayan emigrado en los últimos años a causa de una fiscalidad que es la más alta del mundo. Y es que necesitan recaudar mucho ya que el gasto público representa nada menos que el 57% del PIB.

Y la cosa no acaba ahí. Nuestra progresía tampoco le contará que en Dinamarca no existe el salario mínimo interprofesional; que la indemnización por despido es mínima; que los empresarios no pagan cuotas sociales; que la negociación colectiva está completamente descentralizada y que se toman acuerdos empresa por empresa; que los copagos están generalizados en la sanidad; que la educación está subvencionada por el Estado a base de cheques para que cada padre elija a qué colegio llevar a sus hijos, sea público o no; que el impuesto sobre la Renta es elevadísimo en cualquiera de los tramos que se tome como referencia, siendo el tipo marginal del 56% y que la fiscalidad sobre el consumo (IVA e impuestos especiales) que en España supone al 14% de media, en Dinamarca llega al 30,9%, justo lo contrario de lo que piensa la izquierda española cuando considera que los impuestos indirectos son reaccionarios porque no discriminan en función de los ingresos.   
 

¿Y qué hay de su famoso gasto social? Pues que es verdaderamente elevado, mucho más que el español. Pero debemos tener en cuenta algunas consideraciones. La primera es que su renta per cápita es superior, por lo que la cuantía absoluta también será superior. La segunda es la distribución del gasto social: mientras en España destinamos un 3% del PIB a prestaciones por desempleo, en Dinamarca apenas se destina el 1%, lo que les deja unos recursos maravillosos que destinar a prestaciones por discapacidad y ayuda familiar, las dos partidas donde nos ganan por goleada: 3,2% contra 6;5%

Y la tercera quizá sea la que esconde la principal trampa del gasto social: que se trata de cifras brutas. Y con esto me refiero a que en Dinamarca, la inmensa mayoría de las ayudas sociales están sometidas a tributación directa, es decir, IRPF y cotizaciones sociales, además de diversos copagos. Si en España el gobierno recupera en impuestos directos y copagos el 5% de las ayudas sociales que entrega, en Dinamarca recobran el 15%. Reciben más ayudas pero tienen que devolver más dinero al Estado vía impuestos. Si a esto le unimos que pagan un 17% más que nosotros a base de impuestos indirectos, la diferencia se reduce considerablemente.

Pongamos un ejemplo. Imaginemos que el gobierno español incrementa la pensión media de 1.000 a 1.500 euros mensuales, ¡un 50% nada menos! Pero al mismo tiempo aprueba una subida en el impuesto sobre la renta de este colectivo,  a la vez que elimina los tipos reducidos y superreducidos del IVA, sube sustancialmente el tipo general, crea nuevos impuestos especiales e incrementa los ya existentes, todo ello equivalente a 500 euros mensuales. Efectivamente, el gasto público en pensiones crecerá un 50%, pero los pensionistas continuarán disponiendo de 1.000 euros mensuales igual que ahora.


Estos son los motivos por los que la izquierda patria quiere que España se asemeje a Dinamarca. Quieren que paguemos más impuestos para después ellos distribuirlos arbitrariamente entre la población, cual señor feudal,  según como vayan en cada momento sus expectativas electorales.

¿Quieren que el Estado administre su dinero hasta el último céntimo o hacerlo usted mismo según le convenga?  Creo que ya somos bastante mayorcitos para que continúen amamantándonos.   

martes, 3 de noviembre de 2015

Calendario laboral oficial España 2016; ¡que vivan los macropuentes!



Mariano Rajoy, en su discurso de investidura (y ya hace cuatro años de esto), afirmó: “racionalizaremos el calendario laboral para hacer compatibles los derechos de los trabajadores con la competitividad de las empresas. En concreto, abordaremos los costes que para nuestra economía suponen los puentes, de manera que se trasladarán las fiestas al lunes más cercano, con la excepción de aquellas fechas de mayor arraigo social”. Es decir, Navidad, Año Nuevo, Primero de Mayo y 12 de Octubre.

La patronal CEOE propuso que 10 de los 14 festivos anuales se podían trasladar a lunes sin mayores complicaciones e incluso se llegó a firmar un documento con los sindicatos el 9 de enero de 2012 que apuntaba que, de inmediato, el 15 de agosto, el 1 de noviembre y el 6 de diciembre podían cambiar el festivo a lunes. Estamos a principios de noviembre de 2015 y con el calendario laboral oficial de 2016 en las manos podemos afirmar que al gobierno de Rajoy, a la CEOE y a los sindicatos les importa un carajo la competitividad de las empresas españolas. Así nos va.

El calendario laboral de 2016 tendrá ocho fiestas nacionales comunes a toda España: 1 de enero (Año Nuevo), 6 de enero (Epifanía del Señor), 25 de marzo (Viernes Santo), 15 de agosto (Asunción de la Virgen), 12 de octubre (Fiesta Nacional de España), 1 de noviembre (Todos los Santos), 6 de diciembre (Día de la Constitución) y 8 de diciembre (La Inmaculada Concepción).


De los días festivos habituales, se caen el 1 de mayo (Fiesta del Trabajo) y el 25 de diciembre (Natividad del Señor) por caer en domingo, si bien en muchas comunidades será festivo el lunes siguiente. El 2 de mayo será fiesta en Andalucía, Aragón, Asturias, Canarias, Castilla y León, Extremadura y Madrid y el 26 de diciembre será festivo en todas las regiones menos en Canarias, Galicia, País Vasco y La Rioja. 

Además, el 24 de marzo (Jueves Santo) será festivo en todas las comunidades autónomas excepto Cataluña, el 19 de marzo (San José) tendrán fiesta en la Comunidad Valenciana y Murcia y el 25 de julio (Santiago Apóstol) sólo será festivo en Galicia, Madrid, Navarra, País Vasco y La Rioja. 

Por supuesto, a todas estas fechas habrá que añadir los días festivos particulares de cada comunidad autónoma y los dos días festivos de cada localidad. Una auténtica “Torre de Babel” en cuanto a días festivos. No vean como agradecen estos detalles las empresas extranjeras que tienen relaciones comerciales con las españolas.


Analizando un poco este calendario, podemos ver varios días bastante propicios para “construir” un puente. Así, el 6 de enero cae en miércoles y como el día anterior se celebran en todas las ciudades españolas las cabalgatas de los Reyes Magos, tampoco sería de extrañar que esa semana las empresas abriesen sus puertas el jueves. Incluso habrá alguna que esperará al lunes siguiente para empezar a trabajar.

Otra fecha propicia será el 12 de octubre, que en 2016 cae en miércoles. ¿Qué hacemos aquí? ¿Nos cogemos lunes y martes o jueves y viernes? O peor aún, ¿paramos las empresas el martes para volver a arrancar el jueves con los gastos que ello comporta? Además, y hablando como trabajador, no sé a ustedes, pero a mi tener un día festivo suelto a mitad de semana me sirve de bien poco.

Nos desplazamos a noviembre y encontramos que el 1 de noviembre cae en martes. Indudablemente, la mayoría de las empresas estarán cerradas ese lunes y yo me pregunto, ¿les importará mucho a nuestros queridos difuntos que “su” fiesta se traslade a lunes?

Y la traca final llega en diciembre. El día 6 cae en martes y el 8 en jueves. Aunque más de una empresa echará mano de la lógica y trasladará la fiesta del 8 al lunes 5, no hace falta que les diga lo que pasará en la mayoría de nuestro país: ¡9 días de acueducto! O si no, a poner en marcha y parar todos los días la maquinaria.

Está claro que muchas empresas adaptan el calendario laboral anual a lo que dicta su convenio y si al año se tienen que trabajar X horas, pues X días quedan libres y se pueden aprovechar para realizar estos puentes sin suponer ningún quebranto. También existe la posibilidad de acortar las vacaciones de verano y usar esos días para estos menesteres. Pero también es cierto que otras muchas empresas, debido a  su actividad o a otras circunstancias, se  tienen que ceñir escrupulosamente a los calendarios oficiales. En estos casos, tanto los empresarios como los trabajadores pierden. Y no son pocas estas empresas.


¿Por qué Mariano Rajoy no ha modificado el calendario laboral tal y como prometió? Lo desconozco, pero me huele que, fiel a su filosofía de ponerse de perfil y dejar pasar el tiempo para que se solucionen los problemas por si solos, no habrá querido enemistarse con patronales, sindicatos, iglesia o ayuntamientos “quitándoles” su día festivo preferido. Ya sabemos que en España, hagas lo que hagas, siempre hay alguien que se siente ofendido.

Con quien no hubiese ocurrido todo esto es con nuestro anterior Presidente, Zapatero. A éste le encantaban estas cosas y estoy seguro de que no hubiese dudado ni un minuto en lanzar una propuesta como esta, una densísima cortina de humo, para que los españoles nos hubiésemos distraído discutiendo mientras él continuaba con su deplorable mandato. Recuerden sino las polémicas del tabaco en los bares o el cambio de velocidad máxima a 110 km/h. El “toros y fútbol” de toda la vida.