lunes, 16 de abril de 2018

Las empresas se enteran a los 6 meses que han sido hackeadas



Nunca me he fiado de la seguridad en internet. Llámenme tiquismiquis pero eso de que mis datos estén alojados en “la nube” o en servidores que Dios sabe dónde están y que esos servidores sean invulnerables a los hackers o que los propietarios de los mismos no se sientan tentados de negociar con esa información tan valiosa, nunca me ha gustado. Las noticias aparecidas últimamente (caso Facebook y otros)  han demostrado que estaba equivocado: el problema es mucho mayor de lo que creía.

Acaba de ser presentado el informe M-Trends, elaborado por la empresa de ciberseguridad FireEye con unos resultados que asustan al internauta más pintado. Según sus datos, en 2017, los ciberdelincuentes estuvieron presentes en las redes de empresas y organizaciones de Europa, Oriente Medio y África (zona conocida como EMEA) una media de 175 días antes de ser detectados, un aumento del 40% con respecto al año anterior (106 días).

Y es que, al contrario de lo que nos cuentan en las películas, donde los ataques son detectados y neutralizados en segundos, la mayoría de las amenazas son invisibles; los virus permanecen en los sistemas internos recabando y transmitiendo datos de las empresas y organizaciones silenciosamente durante meses, hasta que son detectados.

El sector financiero es el más atacado, estando presente en el 24% de las investigaciones de la compañía, seguido por el gubernamental con el 18% y el de servicios empresariales y profesionales con el 12%. Y no escarmientan ya que el 49% de los grupos que habían experimentado al menos un ataque significativo, fueron atacados nuevamente con éxito durante el año siguiente. O sea, que medidas de seguridad, pocas.


Fíjense en los sectores arriba indicados. Usted cobra la nómina, efectúa transferencias e invierte sus ahorros a través del sector más atacado, el financiero. Luego, paga sus impuestos, declara sus bienes o inscribe a sus hijos en el segundo sector más vulnerable, el gubernamental. Y para finalizar, paga su coche o su vivienda, contrata la luz o el teléfono, redacta su testamento o divorcio y le cuenta sus dolencias físicas a los terceros clasificados en esta deshonrosa liga, los servicios empresariales y profesionales (abogados, médicos, psicólogos…). ¿Todavía creen que internet es seguro?


Pero lo que más me asombra es la falta de noticias sobre estos hechos; muy gorda debe de ser la filtración para que aparezca en los medios de comunicación. ¿Cuántas veces habrá desaparecido el dinero de las cuentas de los bancos y no nos habremos enterado? ¿O los datos de los ayuntamientos, comunidades autónomas o gobierno central? Existe una “omertá” entre todos los implicados para no provocar una alarma en la sociedad y apechugan en silencio con los gastos que les provocan los hackers. La pregunta es: ¿hasta cuándo? 

viernes, 13 de abril de 2018

El contactless llega a los cepillos de las iglesias inglesas




Renovarse o morir. O, más bien, digitalizarse o no recaudar. Cansados de encontrar cada vez menos donativos en los tradicionales cepillos, la iglesia anglicana inglesa ha incorporado en 16.000 parroquias, catedrales y centros sociales de todo el país el sistema para hacer pagos con tarjeta conocido como contactless.

La tendencia de llevar cada vez menos dinero encima (sobre todo entre los más jóvenes) y utilizar más la tarjeta de crédito, hizo que los sacerdotes se plantearan una prueba piloto durante el verano pasado en 40 iglesias. Los resultados no pudieron ser más satisfactorios, así que han decidido dar un paso adelante e implantarlo en todos sus centros del país

El sistema, que ya conocemos todos por utilizarlo en restaurantes, gasolineras o supermercados y que ha crecido de forma exponencial en los últimos años, permite hacer pagos de hasta 30 libras sin necesidad de incluir el pin de la tarjeta de crédito.


La nueva tecnología es de lo más completa y quienes acudan a misa podrán usar su tarjeta de crédito o débito, así como otras aplicaciones como Apple Pay y Google Pay. De recaudar se encarga la iglesia y de las soluciones tecnológicas las firmas iZettle y SumUp, dos empresas especializadas en métodos de pago. Según el cofundador de la primera con sede en Suecia, la alianza “es un flechazo originado en el cielo”.

En Reino Unido, la utilización de las tarjetas de crédito se ha multiplicado por veinte en los últimos tres años tras la llegada de la tecnología contactless. Se considera que aporta rapidez e higiene a los establecimientos. Tanto es así que el Banco de Inglaterra se está planteando quitar de la circulación las monedas de más bajo y más alto valor. Y eso, personalmente, creo que es una mala noticia: con las tarjetas, nos controlarán todos los gastos, incluso las donaciones a la iglesia, y vistas las últimas filtraciones (caso Facebook) no me hace ni pizca de gracia que todo el mundo sepa en qué me gasto mi dinero.


Supongo que, tras el éxito obtenido, no tardarán en proliferar los pagos mediante contactless en el resto de las iglesias, en todas las ONG, en actos benéficos y hasta en las rifas de los colegios. Olvídense de la famosa, y socorrida, frase de “no llevo suelto”.

miércoles, 11 de abril de 2018

Mejoras notables en los taxis gracias a Uber y Cabify



“Competencia desleal”; “incumplen la legislación vigente”; “no respetan la ley de una VTC por cada 30 taxis”; “captan clientes en la calle cuando lo tienen prohibido”; “pagan menos impuestos”; “especulan con las licencias”.. éstas (y otras muchas) mentiras son las que nos han contado desde el gremio del taxi durante años para convencernos a los españoles de que los servicios de Uber, Cabify y otras empresas del sector de las VTC, eran ilegales y perjudiciales para los clientes.

La realidad era bien distinta y el único objetivo que han perseguido siempre es blindar el arcaico y perjudicial monopolio que ejercen desde hace décadas, cargándose a la competencia para mantener intacta la privilegiada y muy rentable posición que todavía mantienen los dueños de las licencias de taxi.

Su intento de engañarnos pensando que los españoles éramos unos ignorantes ha fracasado desde hace tiempo y, afortunadamente, algunos taxistas empiezan a cambiar de táctica. La supervivencia hace milagros.


Tras mantener diversas reuniones entre los diferentes gremios y federaciones profesionales de taxistas con la Consejería Regional de Transportes de Madrid, se ha ratificado la modificación del Reglamento de los Servicios de Transporte Público Urbano de la comunidad madrileña en el que se introducen varios cambios y nuevos servicios.

Entre las novedades que destacan está el servicio de taxi compartido. Mediante una App o por la emisora, se permitirá que un vehículo pare a lo largo de un recorrido con un cliente para recoger a otros que vayan a realizar, en todo o en parte, el mismo recorrido, siempre, claro está, que todos los viajeros acepten compartir el taxi y, así, repartirse proporcionalmente el importe de la carrera.  

Otro de los servicios que se introduce, a imagen y semejanza de lo que ya ofrecen Uber y Cabify, son las tarifas fijas, mediante las cuales, los viajeros podrán conocer el importe a pagar antes de subirse al taxi, siempre que las carreras se efectúen desde puntos de gran confluencia de pasajeros como estaciones, aeropuertos, estadios o recintos feriales.   

Con estas medidas, los taxistas madrileños (y pronto los del resto de España) persiguen ofrecer modernidad, adecuarse a las necesidades de los ciudadanos y fidelizar a un público que está siendo atraído por el sector VTC. ¿Pero no era abusivo e ilegal todo lo que hacían Uber y Cabify? ¿En qué quedamos?


Pero todavía queda un punto conflictivo por arreglar: los precios. Las tarifas de los taxis se aprueban entre los ayuntamientos y las comunidades autónomas previa consulta con las asociaciones representativas de los titulares de las licencias. Esta restricción provoca que los taxistas no tengan la misma flexibilidad para modificar las tarifas que sus competidores. Y trabajar con precios prefijados, más que ventajas les provoca perjuicios. Por la noche tienen que cobrar la tarifa nocturna, más cara, con lo que los usuarios se decantan por los VTC y en situaciones de mucha demanda (días lluviosos, grandes aglomeraciones de usuarios, etc.), tienen que aplicar las mismas tarifas que cualquier otro día (a diferencia de los VTC que aplican suplementos), con lo que pierden dinero.

¿No quieren sumarse a la ley de la oferta y la demanda? Peor para ellos. Es lo que tiene querer ser un monopolio. Porque, al contrario de lo que pudiera parecer, los precios de los taxis no son mucho más caros que los VTC en general. En el gráfico pueden ver los precios de los distintos servicios. Otra cosa, por supuesto es el servicio ofrecido.


¿Creen que sin la competencia de Uber o Cabify los taxistas mejorarían sus servicios? Lo dudo. Para ellos sería mucho mejor que las cosas siguieran igual aunque con ello millones de españoles no se puedan beneficiar de los beneficios de las nuevas tecnologías para moverse por las ciudades.

martes, 27 de marzo de 2018

Carísimo y casi inútil (IV). Glorius, el bombón portugués de 4.000 euros




¡Dios me libre de tener ideas izquierdistas! Defenderé siempre que cada cual haga lo que quiera con su dinero, pero tengo que reconocer que, en ocasiones, estoy convencido de que debería existir una ley que permitiese confiscar toda su fortuna a los multimillonarios que malgastan su fortuna. Y esta es una de esas ocasiones.

Glorius es un bombón en forma de diamante elaborado a mano a lo largo de tres semanas por el maestro chocolatero portugués Daniel M. Gomes. Partiendo de una base de chocolate negro Valrhona de Ecuador, se mezcla con azafrán de Arabia, trozos y aceite de trufa blanca Perigord de Francia, vainilla de Madagascar, flecos de oro y otro ingrediente secreto que sólo conoce el maestro.

Según sus palabras, “nuestro objetivo ha sido crear un producto absolutamente único y de calidad inigualable, utilizando los mejores ingredientes para crear una mezcla de sabores perfecta. El azafrán y la trufa transmiten los sabores de la tierra, muy calientes, mientras que la vainilla aporta una tonalidad fresca y deliciosa. La sintonía es, francamente, de lujo”.


Y tanto. Cada bombón pertenece a una serie limitada de 1.000 bombones y cada uno vale 3.900 euros. Y cuidado que aún puede ser peor, porque el precio se eleva a 7.728 euros si el bombón de marras, que va envuelto en hojas de oro de 23 quilates - ¡como para tirar el envoltorio a la basura! -, se adquiere en su caja conmemorativa creada por Swarovski, recubierta con 5.500 cristales tallados. No está para un trozo de chocolate de tres centímetros de altura.

Pero lo que más me asombra de todo es que piensa vender 1.000. ¡Cómo está el mundo!


lunes, 26 de marzo de 2018

Jubilarse con 800.000 euros resultaría bastante sencillo



Leí hace poco una entrevista con Marcos de Quinto, ex vicepresidente mundial de Coca Cola, en la que, fiel a su costumbre de no morderse la lengua, decía que en las manifestaciones de pensionistas, tan en boga últimamente, éstos no se manifestaban contra el gobierno o los políticos, sino contra la clase media trabajadora española. Su razonamiento era sencillo: en el caso de que consiguiesen sus reivindicaciones ¿quién pagaría esas subidas que solicitan? Por supuesto, no lo pondrían de sus bolsillos Sánchez, Rivera, Iglesias o Rajoy, sino los trabajadores en activo vía aumento de sus cotizaciones sociales o, en el caso de que se pagasen con los Presupuestos del Estado, los mismos trabajadores con subidas generalizadas de impuestos.

Esto es así debido al engaño al que nos han sometido los políticos desde tiempos inmemoriales con el fraude piramidal que suponen las pensiones. ¿Cuántas veces han escuchado la famosa frase de “he cotizado toda mi vida y ahora quiero que me devuelvan lo que he pagado”? Pues no. No se lo devolverán porque ese dinero que usted cotizó sirvió para pagar a los pensionistas que había entonces y su pensión se paga (o pagará) con las cotizaciones de los que ahora trabajan. Y como cada vez  hay más jubilados y menos cotizantes, pues las pensiones son como son: ridículas.


Todo esto podría cambiar y no sería excesivamente complicado. Ya se ha hecho en algunos países con resultados positivos. Les describo el modelo chileno.

En Chile traducen las cotizaciones sociales en cuentas de ahorro personales que se canalizan hacia distintos fondos de inversión que siguen políticas más arriesgadas o conservadoras dependiendo del criterio del cotizante. Así, el sistema está permitiendo que los trabajadores que hayan cotizado al menos durante 30 años, estén cobrando en la actualidad la misma pensión media que reciben los españoles, con la diferencia de que a los chilenos sólo les retienen un 10% de sus sueldos frente al más de 30% de los españoles. 
  
Los trabajadores españoles abonan una media de 6.200 euros anuales en cotizaciones sociales (incluida la aportación de las empresas que, en caso de no ingresarla en la caja de la Seguridad Social, deberían pagarla al trabajador) durante 35 años. Si esas aportaciones se realizasen a un fondo de perfil medio, que simplemente replicase el Ibex 35, sin sofisticaciones, tendrían una rentabilidad media del 5,1% (es la rentabilidad histórica que ha obtenido el Ibex 35 desde su creación). Con esas aportaciones y esa rentabilidad, con 35 años de cotización, a la hora de jubilarnos contaríamos con un capital de 605.000 euros y si alargásemos la vida laboral 5 años, la cifra alcanzaría los 815.000 euros. Permítanme la ironía: más o menos como ahora.


Durante la vida laboral del cotizante, con ese dinero acumulado se consigue fomentar el ahorro, la inversión y el crecimiento del país. Y además: ¿por qué sacar el dinero de esos fondos cuando nos jubilemos? Con ese 5% de rentabilidad se consiguen entre 30.000 y 40.000 euros anuales. ¿Cuántos jubilados cobran esas cantidades? Y en el desgraciado momento de la muerte, los 800.000 euros del capital los podrían dejar en herencia a sus hijos.

Soy de la opinión de que debe existir una cierta solidaridad con aquellos que no han podido cotizar todo el tiempo estipulado o que sus aportaciones han sido mínimas debido a sus bajos sueldos. Por supuesto que no se les puede dejar en la estacada cobrando pensiones míseras. Por ello, no tendría inconveniente en que de mis aportaciones, retuviesen un 10, un 15 o un 20% para ese reparto solidario. Pero de ahí a un 100% como acurre ahora...


¿Por qué ningún político propone un modelo de capitalización de las pensiones? Dos motivos: el primero, porque no vende. Suena mucho más solidario “sistema de reparto” que “sistema de capitalización”; los españoles tardaremos décadas (si es que llega el momento) en comprender que el capitalismo no es malo sino todo lo contrario. Y en segundo lugar porque se rompería el maldito circulo vicioso que ata las pensiones al juego político. Si las pensiones dependieran del esfuerzo del trabajador, los políticos ya no podrían hacer todas esas promesas electorales que todos conocemos ni colgarse medallas con las subidas anuales que parece que salgan de sus carteras. Se acabaría el engaño y el clientelismo político y eso, naturalmente, no les interesa.


    

viernes, 23 de marzo de 2018

Estallido de color para recibir a la primavera en la India (festival Holi)



Aunque aquí, en España, con el frío, la nieve y la lluvia, parece que estemos en pleno invierno, lo cierto es que la primavera ya ha llegado. Y uno de los lugares del mundo donde más lo viven es en la India.


Durante estos días, celebran el festival Holi, la festividad del color, donde millones de personas son bañadas con agua y polvos de colores para rendir culto al dios Vishnú y su avatar Krishna y dar la bienvenida a la primavera de una forma espectacular.



Las imágenes tomadas en las ciudades de Guwahati, Nandgao, Kolkata, Chennai, Ahmedabad y Agartala, hablan por sí solas. Disfrútenlas. 


































miércoles, 21 de marzo de 2018

Los nuevos mini-radares de Tráfico llegan en Semana Santa; que Dios nos coja confesados



Ya conocen el dicho: éramos pocos y… La DGT incorpora desde esta Semana Santa 60 radares de tamaño muy compacto a su larga lista de radares instalados en las carreteras, en los vehículos camuflados de la Guardia Civil o en helicópteros. En esta ocasión, estos mini-radares están pensados para que puedan ser transportados a bordo de las motos de los agentes de Tráfico, que los podrán instalar sobre un trípode, en vehículos o anclados al guardarraíl.

Ya se han realizado las primeras pruebas en carretera y los resultados son espectaculares. Para la DGT, se sobrentiende. Si lo instalan sobre un trípode, su medio metro de altura lo hace casi invisible; si se acopla a un vehículo, difícilmente se le podrá distinguir por su tamaño; y si lo anclan en un guardarraíl -en el caso de que vayamos mirando los guardarraíles, algo que no suele ocurrir- hasta que no estemos encima, será imposible de detectar. 

Además, la tecnología láser con la que funcionan los hace indetectables para los inhibidores y para los detectores, ambos ilegales, por cierto.


Los dichosos aparatitos pueden captar velocidades de hasta 250Km/h. en dos carriles y a una distancia de 15 a 50 metros. Cuentan con un iluminador infrarrojo que los capacita a operar por la noche y pueden ser controlados hasta 50 metros mediante WiFi y, a partir de ahí, mediante conexión 3G o 4G a cualquier distancia, lo que permitirá a los motoristas de la Guardia Civil colocarse a dos o tres kilómetros, fuera de la vista de los conductores, para, una vez comprobado el exceso de velocidad a través de una tableta, detener al conductor y notificarle “en caliente” la sanción. Con esta acción, adiós a la picaresca de identificar a otra persona como conductor para no perder puntos en el permiso de conducir.

Y, ¡cuidado!, porque aún puede ser peor: aprovechando que les hacían buen precio, también han comprado 1.000 etilómetros y 694 lectores de drogas portátiles que se pueden acoplar a las 291 nuevas motos y a las 1.861 ya existentes. Así, cuando le paren, le pueden hacer un “completo”: alcohol, drogas y velocidad.

Por el precio no se preocupen: cada mini-radar sale por unos 14.400 euros. Con menos de 300 sanciones de importe mínimo (50 euros después del pronto pago), amortizados.


Evidentemente, estamos a la vanguardia mundial en cuanto a medios para poder sancionar a los conductores. Todo un orgullo; en algo teníamos que destacar. Esperemos que, al menos, con este nuevo invento dejen de colocar los radares en las rectas cuesta debajo de las autopistas como venían haciendo hasta ahora.

Y recuerden: la mejor solución para evitar las multas… es cumplir con las normas. Viajarán más tranquilos, mucho más seguros y llegarán al mismo lugar que si no las cumplen. Y sin los bolsillos vacíos.