martes, 13 de noviembre de 2018

Ley de incineraciones: ni muertos nos dejan en paz




“Prohibido prohibir” lucían las pancartas de los manifestantes en Paría en el mítico mayo del 68. Muchos de ellos, la gran mayoría, todavía viven; ¿qué opinión tendrán de las políticas que llevan a cabo los políticos de izquierdas actuales?

La Generalitat Valenciana, bajo el mando del PSOE, Compromís y Podemos, prohibirá la incineración de personas con obesidad mórbida y de cadáveres que hayan recibido tratamientos contra el cáncer mediante inserción de agujas radiactivas. Además, ordena que antes de la cremación, se extraigan los elementos termo-activos y se retiren de los féretros los herrajes y demás elementos metálicos, así como los fabricados con resinas, plásticos o cualquier material susceptible de formar compuestos organoclorados o altamente tóxicos tras su combustión.

Siguiendo con sus “sugerencias”, dicta que los cadáveres no deben llevar abalorios que contengan elementos metálicos, resinas o plásticos y que los sudarios que se utilicen estén fabricados, preferentemente, con materiales biodegradables (que, por supuesto, no pagará la Generalitat). ¿El motivo de todo esto? Evitar la contaminación que generan las incineraciones ahora que esta práctica funeraria está tomando un auge considerable.


¿Qué quieren que les diga? Comprendo y comparto que en el horno no entren productos que puedan producir una contaminación peligrosa e innecesaria, como los radioactivos, las resinas, los plásticos y los metales, aunque, a partir de ahora, a ver como justifican las funerarias los altos precios de los ataúdes si sólo llevarán cuatro cartoncitos unidos con celo biodegradable. Pero lo de la obesidad mórbida, me lo tendrán que explicar despacito.

Desde la Consellería Valenciana de Sanidad alegan que incinerar un cuerpo de este volumen “necesita una cantidad muy elevada de combustible”, lo que conlleva un "aumento considerable de contaminación sobrepasando el umbral permitido”. ¿Y cuál es ese umbral? Porque una persona que mida 1,55 metros y pese 80 kilos, padece obesidad mórbida (o casi), pero una que mida 2 metros y pese 110 kilos, no. ¿Por qué la segunda se podrá incinerar y la primera no? No soy experto en el tema, pero seguro que la de 110 kilos necesitará mucho más combustible y producirá más humos que la primera.

¿También prohibirán la incineración de mascotas? ¿Los San Bernardo tendrán que ser enterrados por narices? ¿Y por qué no prohíben las incineradoras de residuos, con muchísimo más volumen y, por ello, con mucha más contaminación? Por cierto, ¿separan las plásticos, resinas y metales de los residuos antes de quemarlos?

La progresía tiene la puñetera manía de querer imponer sus normas (estúpidas en muchas ocasiones) en cualquier ámbito de la vida… y de la muerte, en este caso. Igual piensan que, ante la amenaza de no ser incineradas, las personas que padecen obesidad mórbida, adelgazarán. Así, con una norma, evitan dos problemas. Sus cabecitas no dan para más.

PD. En menos de un día, apenas ha aparecido en un periódico, han  eliminado del proyecto de ley lo de la obesidad mórbida. Hasta ellos se han dado cuenta de la metedura de pata. Dicen que rectificar es de sabios. En este caso, rectificar es de políticos que se equivocan cada dos por tres.   


viernes, 9 de noviembre de 2018

Asistir a una boda en la India; lo último en viajes





Aquello de ir a la playa, a la montaña o visitar alguna capital europea en vacaciones está empezando a resultar aburrido para algunos. Lo que prima ahora es disfrutar de vivencias únicas, aquellas que, cuando volvemos a nuestro lugar de trabajo, podemos contar a sabiendas que van a provocar la envidia de nuestros compañeros. La última moda: asistir a una boda india. En la misma India, por supuesto.

La idea nació de la mano de australiano Marti Matecsa, cofundador de la empresa de viajes JoinMyWedding. En una de sus estancias en la India, fue invitado a una boda típica en el estado de Tamil Nadu, al sur del país. El bueno de Marti salió impresionado de allí: “Todo fue increíble, desde los detalles tradicionales de la ceremonia hasta los hermosos saris, pasando por los accesorios, la hospitalidad, los colores, los olores y sabores exóticos, el ambiente… La experiencia de mi vida”. Cuando volvía hacia su país de origen pensó en la suerte que había tenido y se preguntó porque su experiencia no podía vivirla también cualquier otro turista.

Dicho y hecho. En pocos días montó todo el tinglado. Las parejas indias que lo desean, se apuntan en su web y ofrecen algunas plazas para la asistencia a su boda a cambio de entre 130 y 220 euros (dependiendo si la fiesta dura un día o más) con los que pagan parte de los gastos de la celebración.


Los turistas visitan la web y comprueban si durante su estancia en una ciudad concreta, existe alguna oferta (algo nada extraño pues en la India se celebran 11 millones de boda anuales). Una vez encontrada, contratan su asistencia y siguen los consejos que les dan en cuanto a vestimenta y costumbres para poder integrarse completamente en la ceremonia. A partir de ahí, a disfrutar de los ritos nupciales, de los bailes, de los sabores y de la hospitalidad india.

Posiblemente, alguien pensará que el turismo está traspasando líneas rojas “colándose” en ceremonias privadas. Otros tampoco comprenderán que un día tan especial para los novios se pueda mercantilizar de este modo. Pero la realidad es que todos salen beneficiados. Y eso nunca puede ser malo.



miércoles, 7 de noviembre de 2018

¿De izquierdas? Masoquista; ¿De derechas? Voyeur e infiel




Parece que a los investigadores universitarios se les están acabando los temas de estudio. Cada vez, sus investigaciones son más y más extrañas. Les traemos la última que hemos visto publicada en la red (en forma de libro) por el profesor Justin Lehmiller, de la Ball State University de Indiana, en Estados Unidos.

Todo el mundo tiene fantasías sexuales, desde las más comunes hasta las más extremas y extrañas. Pues bien, a este buen hombre se le ha ocurrido comprobar si el tipo de fantasías eróticas que tiene cada persona están influidas por su ideología política. Para ello, el profesor preguntó a 5.000 adultos de los estados de California y Carolina del Sur por las fantasías que más les excitaban y por su tendencia política y luego las agrupó.

Los resultados son, como mínimo, curiosos. Los simpatizantes del Partido Republicano (derecha estadounidense) se sentían atraídos por las orgías, el cambio de parejas, la visión de su compañero/a manteniendo relaciones con otra persona o las prácticas voyeurísticas. En el otro bando, los encuestados progresistas inclinados a votar al Partido Demócrata (izquierda), mostraban pasión por el bondage, el masoquismo y los juegos de dominación y humillación.


La lógica nos dice que los resultados deberían de ser justo al contrario, pero el autor de la encuesta especula son que a las personas nos suele atraer aquello que nuestra mente considera tabú. Por este motivo, las personas conservadoras, que consideran que la familia es un tema no negociable, fantasean con todo aquello que suponga saltarse sus propias normas. En el otro extremo, los progresistas, que sienten pasión por las políticas igualitarias y los derechos humanos, están atraídos irremediablemente por los juegos de poder y dominación.

Como en cualquier encuesta, por mucho que la haya realizado un sociólogo reputado, los resultados hay que tomarlos con mucha cautela y no generalizar los mismos. Pero, ¿no sienten curiosidad por saber qué resultados arrojaría una encuesta similar en nuestro país?   


martes, 23 de octubre de 2018

Naranjas: verdades y mitos sobre sus propiedades




Aunque podemos comprarlas durante todo el año (milagros de las cámaras frigoríficas), es a partir de estas fechas cuando empiezan a inundar los estantes de mercados y grandes superficies con las primeras recolecciones. Nos referimos a las naranjas, quizá la fruta más representativa de nuestro país.

Mucho se habla de los grandes beneficios que reporta su consumo, pero, ¿es verdad todo lo que dicen? ¿estamos ante un “alimento milagro”, vocablo tan de moda últimamente? Intentamos aclararlo.

- Tienen grandes cantidades de flavonoides y fitoquímicos, que ayudan a combatir el colesterol y previenen en envejecimiento y la aparición de cáncer al protegernos contra los radicales libres.

- El elevado contenido en fibra (presente en los hilos blancos de los gajos) ralentiza la absorción de azúcar y ayuda a regular los niveles de glucosa en sangre, por lo que es un buen aliado contra la diabetes.

- Lo que todos conocemos: es eficaz contra los resfriados por su elevado contenido en vitaminas A, B y C.


- Su elevado contenido en agua y fibra alimentaria provoca un gran efecto saciante, lo que unido a su baja aportación calórica (42 kcal por 100 gr.) la convierten en un buen aliado a la hora de bajar de peso.

- Al ser ricas en vitaminas B y C, aumentan considerablemente la absorción de calcio y hierro por nuestro cuerpo y mejoran la salud de aquellos que tienen déficit de estos minerales. Anemia, por ejemplo. Sin embargo, hay que tener en cuenta que su interacción con determinados medicamentos como la fexofenadina, la ivermectina o el atenolol no es conveniente porque disminuye su absorción. Es aconsejable separar, al menos dos horas, la ingesta de naranjas de estos medicamentos.


Y también hay que desmitificar algunos bulos sobre sus propiedades:

- NO sustituyen a los lácteos. A pesar de su elevada concentración en calcio, 41 mg por 100 gr, la naranja no puede sustituir los beneficios de los lácteos para nuestro cuerpo. Mejora la absorción de calcio por su contenido en vitamina C.

- NO previene de la caída del pelo. Su elevado contenido en betacaroteno mejora la calidad de nuestro pelo, pero no logra evitar su caída.

- NO es la fruta o verdura con mayor contenido en vitamina C. Le adelantan la mandarina, el kiwi, el pomelo, los pimientos, el brócoli, el tomate y otros.

Nos dejamos para el final una de sus principales cualidades que apenas se nombra en los estudios científicos: su maravilloso sabor. ¡Eso si que no es un mito!

  

viernes, 19 de octubre de 2018

Los váteres más extraños y exóticos del mundo



En la cultura de un país vienen englobados muchos aspectos: su historia, sus costumbres, su comida, su música, sus entretenimientos… y, ¿por qué no?, la forma en que sus habitantes hacen sus necesidades. En cada rincón del mundo, la ubicación, el diseño y la decoración de sus váteres cambia para que sus gentes se sientan más cómodas usándolos.

Lonely Planet ha recopilado en un libro váteres de todo tipo alrededor del planeta. Aquí les traemos algunos de los más chocantes.

Encabezamos el post con un váter situado en Enontekio, Finlandia. La tranquilidad que se debe tener al usarlo, no tiene precio.


Otro que también debe de ser muy tranquilo, aunque algo frío, es este que encontramos en Log Authaose, Alaska. Desconocemos si tiene algún tipo de calefacción, porque en caso contrario…


Seguimos con los váteres tranquilos y solitarios, aunque en este caso, algo indiscreto al carecer de puerta. Está en la Columbia Británica, Canadá.


¿Y qué me dicen de este prototipo de váter espacial?


Volvemos a la tierra. En China rinden culto a los váteres y prueba de ello es esta fuente hecha con cientos de ellos en Foshan.


Bien integrado en el paisaje y completamente ecológico. Lo podemos encontrar en Encounter Bay, Australia.


No me negarán que estos servicios son muy vistosos. Y con los colores de la bandera del país pintada en sus puertas. Está en la playa de Jericocoara, Brasil. Como en la mili, el confort, aunque dudoso, se le supone.


Con forma de troncos, estos modernos servicios están muy bien camuflados en medio del bosque. Los encontramos en Rotorua, Nueva Zelanda.


Ubicados en el Sony Center de Alemania, el diseño de estos servicios no puede ser más simple y, a la vez, práctico. No hace falta tocar nada con las manos y limpiarlos debe de ser bastante sencillo.


Y terminamos en el continente africano. En Chott el Djerid, Túnez, encontramos estas típicas cabañas bien señalizadas para que nadie se equivoque y entre al que no es el suyo. La rueda a modo de sombrero en uno de ellos, no tiene precio.


martes, 16 de octubre de 2018

¿Quién protesta contra la mina de uranio en Salamanca?



Muchos nos hemos hecho esta pregunta: ¿quién está detrás de las protestas y de las manifestaciones ecologistas? Basta con que se haga el anuncio de un proyecto de parque eólico, de una refinería, de una central térmica o de un almacén de residuos nucleares para que cientos o miles de manifestantes aparezcan por el pueblo donde se va a realizar la obra y exijan la completa paralización del proyecto. ¿Son los habitantes de la zona afectada los que protestan? Parece que no.

La empresa australiana Berkeley Energía tiene en proyecto una mina de uranio cerca de la localidad salmantina de Villavieja de Yeltes, en la comarca de Retortillo. Para llevarlo a cabo, la compañía ha invertido en la última década más de 70 millones de euros y espera gastar 250 millones más para su puesta en marcha, sin solicitar ayudas al Gobierno. Para conseguirlo, necesita una licencia urbanística de construcción local (que ya posee) y la autorización del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) que está elaborando un informe que puede que finalice en 2021.


El revuelo que ha causado en la comarca ha sido tremendo. La zona tiene unos niveles altísimos de desempleo juvenil y la promesa de 400 puestos de empleo directos y más de 2.000 indirectos ha provocado que las solicitudes de empleo que ha recibido la empresa, a pesar de la incerteza y de los plazos que se manejan para su apertura, lleguen a 23.000, lo que supone 57 solicitudes por cada puesto de empleo directo. Por comparar cifras, en la última oposición para la Guardia Civil, se presentaron 15 por cada puesto y en la del cuerpo docente de funcionarios, 13.

Pero lo curioso del tema es que, de entre todas las solicitudes, 400 provienen de pueblos que rodean la mina y 118 son de Villavieja de Yeltes, justo al lado. Aunque parezca un número bajo, 118 solicitudes representa el 25% de la población permanente del pueblo. Si tenemos en cuenta la alta proporción de jubilados que habitan en estas localidades, no resulta descabellado pensar que más del 50% de su población activa ha presentado la solicitud.


Esta masiva respuesta choca de lleno con las manifestaciones que se han realizado este año en el pueblo (también en Salamanca) en contra del proyecto minero bajo el lema “No a la mina, sí a la vida” o Menos minería, más ganadería”, con una gran afluencia de participantes. ¿Creen que ese 50% de la población activa que ha presentado su solicitud para trabajar en la empresa estaba entre los manifestantes? ¿O quizá sus familiares más allegados porque no quieren que trabajen sus seres queridos? ¿Serán sus vecinos que les tienen manía? Evidentemente, muy pocos, por no decir ninguno de los habitantes de Villavieja de Yeltes sacaron pancartas a la calle aquel día.

Los manifestantes venían de lejos, de muy lejos y eran los mismos que acuden a todos los actos que se organizan en cualquier punto de la geografía española en contra de toda forma de progreso, camuflados, eso sí, bajo la bandera de un falso ecologismo. Individuos a los que les importa muy poco que toda una comarca languidezca mientras ellos, al día siguiente, acuden a sus puestos de trabajo, fijos y bien remunerados (habitualmente en organismos públicos), a preparar la “escapada” del fin de semana siguiente a otro pueblo que ellos consideren conflictivo.


Desgraciadamente, los vecinos de Villavieja de Yeltes tienen la batalla perdida. Y no es por culpa de los cuatro “ecologistas” que se manifestaron por sus calles. Según informa hoy la agencia Reuters, el Gobierno “esperará a que se resuelvan los procesos en marcha, pero se opondrá en cualquier caso a la apertura, descartando conceder los permisos necesarios”.  ¿Y en caso de que el CSN dicte un informe positivo? Pues tampoco. Con dos coj..

Es lo que tienen los gobiernos “progresistas”; siempre velando por aumentar la riqueza de sus ciudadanos, proporcionándoles puestos de trabajo dignos y bien remunerados en el sector ganadero.



lunes, 15 de octubre de 2018

Carmena ya lleva 4 vueltas alrededor del mundo. “Mareadita” está la pobre




Si algo tienen en común los alcaldes llamados “populistas” es que, en caso de derrumbe de su ayuntamiento, a ellos no les pillará debajo. Y a los concejales de su partido, tampoco. Con total seguridad, estarán viajando por cualquier parte del mundo.

Manuela Carmena, alcaldesa de Madrid, lleva gastados más de 300.000 euros en viajes desde que llegó al poder. En concreto, sólo en 2017 gastó 26.691 euros y su equipo de gobierno más de 116.000. No está mal.

Por supuesto, según la alcaldesa por culpa de su edad, suele viajar en business y sus desplazamientos son, lógicamente, algo más caros: en uno de sus últimos viajes a América, concretamente a Montreal, Nueva York y la ciudad mexicana de Guadalajara para visitar su Feria del Libro, gastó 16.998 euros en aviones.

Sumando todos sus viajes conocidos, hasta abril de 2018 doña Manuela ha realizado 180.000 kilómetros en desplazamientos, unas cuatro veces y media la vuelta al mundo.


Otra que también viaja lo suyo, aunque menos que su colega de Madrid, es la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau. Más de 26.000 euros en tres años y medio y eso que en 2017 estaba de baja maternal.

Sin embargo, en su caso más que la cantidad de viajes, lo polémico es lo que gasta en casa uno de ellos. El más sonado fue el realizado a Nueva York (está claro que visitar la cuna del capitalismo “pone” a los populistas). Los billetes de avión superaron los 12.000 euros y sus desplazamientos dentro de la ciudad sumaron 1.700. El alojamiento para cinco personas supuso un desembolso de 3.261 euros. Afortunadamente, el viaje sólo duró dos días. También se habló mucho de un viaje de un solo días realizado por la alcaldesa y tres colaboradores cuyo coste fue de 3.504 euros.


Otro que disfruta de sus viajes a América es el alcalde de Zaragoza, Pedro Santisteve. Él y sus siete acompañantes, gastaron en trece días 23.099 euros en su viaje a Honduras, Nicaragua y El Salvador. También fue sonado su viaje a Chile por la polémica que levantó al viajar con su familia. Puede que pagara el viaje de su mujer y su hija de su bolsillo, pero como no quiso mostrar justificantes que lo acreditaran, siempre quedó la sospecha. En total, el viaje costó 5.721 euros.


Al alcalde de Valencia, Joan Ribó, no le gustan los desplazamientos internacionales, pero no por ello sus viajes son baratos. Para ir a La Coruña, donde se celebraba una reunión de los alcaldes populistas salidos de las urnas en 2015, nada oficial, gastó 7.200 euros de la cuenta del ayuntamiento.  

Y hablando de La Coruña, su alcalde, Xulio Ferreiro, ha gastado 15.000 euros en dietas en los 48 viajes que ha realizado desde que es alcalde. Su equipo de gobierno lleva gastados 60.000 euros en 251 viajes durante tres años. ¡Ni Willy Fog y Rigodón!

No estamos hablando del Ministerio de Asuntos Exteriores; ni siquiera de la Consejería de Turismo de cualquier comunidad autónoma. No. Son gastos en viajes realizados por ayuntamientos… ¿en serio es necesario coger tantas veces el avión?