sábado, 13 de mayo de 2017

Evite las colas y no pase cuatro años de su vida en ellas



En un mundo repleto de mediciones y estadísticas, no es de extrañar que podamos saber en qué invertimos el tiempo que nos toca pasar en este mundo. El ser humano del siglo XXI dedica una media de 6 años de su existencia a navegar por internet; 4 años comiendo; 11 años viendo la televisión; apenas 115 días riendo; 27 días esperando el autobús, el tren o el metro y la friolera de 4 años guardando colas, ya sea en el supermercado, en el cajero, en el cine, en un atasco, en las oficinas de hacienda o esperando para entrar a ver un partido de fútbol. 

No me negarán que el concepto de cola en sí mismo resulta curioso. Según el experto de la Universidad de Houston, Dave Fagundes, una cola se forma “cuando el número de personas que busca un mismo producto o servicio excede al número de personas disponible para atenderles”. Así, lentamente, de manera espontánea, sin reglas y sin que nadie nos instruya explícitamente de cómo hacerlo, se va formando una hilera física en la que todos (o casi todos) nos comportamos civilizadamente, incluso amablemente y esperamos en orden a que nos llegue el turno rodeados en la mayoría de las ocasiones de extraños con los que quizá no volvamos a cruzarnos en nuestra vida. Es un caso excepcional de “orden sin ley”, algo verdaderamente extraño en nuestros días.


Las colas, evidentemente, generan impaciencia. ¿Cómo evitarla? Los científicos se han pasado mucho tiempo estudiando el comportamiento de las personas cuando están en una cola y ya se aplican muchas de sus recomendaciones. ¿Saben por qué se inventaron las filas únicas o colas en serpentina? Aparte de que reducen el tiempo que pasamos esperando, disminuyen la ansiedad del cliente porque no se comparan con otras colas paralelas para valorar si son más rápidas y, además, se evitan el trance de elegir una de las colas y la frustración de que sea precisamente esa la que más lenta se desplace.

Si en un aeropuerto o en un parque de atracciones nos indican que el tiempo de espera es de 15 o 30 minutos y nos hacen caminar por una serpenteante cola no es algo casual. Está demostrado que la impaciencia disminuye si caminamos, nos distraemos y tenemos una estimación, aunque sea imprecisa, del tiempo de demora.

¿Por qué hay establecimientos de comida rápida en los que pedimos en un sitio, pagamos en otro y recogemos en un tercero? Pues porque al dividir la espera en tres partes y desplazarnos de un sitio a otro, nos parece mucho menor el tiempo empleado.


Cuando se erigieron los primeros rascacielos en Nueva York, los usuarios se quejaron de su lentitud. Pasaban largos minutos hasta llegar a los pisos más altos y hablar del clima con los vecinos se hacía demasiado tedioso. A alguien se le ocurrió la genial idea de forrarlos de espejos. Los ocupantes se arreglaban el pelo o se rehacían el nudo de la corbata y se olvidaban de contar los minutos. Ignorar el reloj y distraerse es la forma más efectiva de derrotar a la impaciencia.

Si una cola tiene más de seis personas nos lo pensamos dos veces antes de unirnos a ella y esperamos de mejor humor si la cola detrás de nosotros es larga. Raramente la abandonamos e incluso nos sentimos afortunados por estar más adelante.

Esperamos más cómodos y relajados en la cola si la distancia con la anterior y la posterior persona es de al menos 15 centímetros, si la luz es tenue, si las paredes son azules o verdes y si escuchamos canciones de pop clásicas, nunca baladas ni últimas novedades.


Si hay una gran aglomeración de personas, es imposible no hacer colas; no existe la varita mágica que lo evite. Pero si les podemos dar unos consejos para ganar un poco de tiempo:

- Observe unos segundos las colas antes de incorporarse y decídase por la que avance más rápido, aunque sea más larga. La mayoría comete el error de escoger la más corta y lenta.

- Conviene elegir la cola con más hombres. Son más impacientes y propensos a irse si la espera se prolonga.

- Lo lamentamos pero es la realidad: las colas con personas mayores son mucho más lentas

- En los supermercados solemos huir de las colas con carros muy cargados. Piense siempre que no retrasa el paso de los productos sino la interacción con los clientes: la frase de bienvenida, pagar, recoger el comprobante…

- Los diestros suelen escoger inconscientemente la cola de su derecha. Como existen menos zurdos, las colas más rápidas suenen ser las de la izquierda.

- ¿Ha probado conseguir ese producto o servicio por el que va a hacer la cola a través de internet? Con un simple clic, en muchas ocasiones se consigue lo mismo.


Con que lográsemos rebajar en un 15% el tiempo que le dedicamos a las colas, le ganaríamos más de seis meses a nuestra vida. ¡La de cosas que se pueden hacer en ese tiempo!


domingo, 7 de mayo de 2017

Menores impuestos, mayor recaudación. El ejemplo inglés de la curva de Laffer



Nos hinchan a impuestos. No estoy descubriendo nada nuevo; ya lo notamos todos en nuestros bolsillos. La mastodóntica burocracia imperante es insaciable y cada vez nos piden más y más para, según los políticos, mejorar “el estado del bienestar”, una irónica manera de denominar a sus cuentas corrientes. Pero, ¿con mayores impuestos se logra recaudar más? Parece que no y esto lo demuestra la “curva de Laffer”.  

En realidad, el economista Arthur B. Laffer enunció una teoría bastante simple: los ingresos fiscales aumentan con la subida de tipos de los impuestos hasta que rebasan cierto umbral. A partir de ahí, se mantienen durante un tiempo para luego bajar. Y al contrario: a menores tipos, primero bajan los ingresos para luego subir a niveles superiores a los iniciales. Les ponemos dos ejemplos que suceden ahora mismo en el Reino Unido que demuestran esta teoría.

El exministro de finanzas del gobierno británico George Osborne anunció en diciembre de 2014 una subida en el Impuesto de Actos Jurídicos Documentados (stamp duty) para obtener una mayor recaudación en la compra-venta de grandes activos inmobiliarios aprovechando el boom inmobiliario inglés, sobre todo en su capital, Londres. Este aumento se traducía en 19.000 libras de más para casas de 1,5 millones y 39.000 para las valoradas en 2,5 millones de libras.


En un principio, esta subida se tradujo en un repunte de la recaudación. El primer ministro David Cameron sacó pecho en 2015 diciendo que se había generado un aumento de los ingresos fiscales de 320 millones de libras, un 15% más. Pero el efecto duró poco y en el primer semestre de 2016, la recaudación, comparada con el año anterior, ha pasado de 1.079 millones a sólo 636. ¿Por qué? Pues porque durante los primeros meses tras la entrada en vigor del nuevo impuesto, las operaciones de compra-venta formalizadas habían sido pactadas con anterioridad, de ahí el aumento. Pero una vez agotadas esas operaciones, la medida de Osborne congeló el mercado y, de paso, dejó al Tesoro con un agujero inesperado en las cifras de recaudación. Y puede que vaya a peor puesto que los datos preliminares del segundo semestre hablan de un nuevo deterioro y más aun con la incertidumbre generada por el Brexit.

Suben los impuestos para recaudar más y consiguen lo contrario además de paralizar el mercado inmobiliario y, con ello, la economía. Un fenómeno el tal Osborne.

Y es difícil llegar a comprender este grave error puesto que la Era Cameron nos deja un claro ejemplo de cómo un país puede beneficiarse de un correcto entendimiento de la Curva de Laffer. Veamos qué ocurrió con el Impuesto de Sociedades:

En plena crisis económica, el gobierno del laborista Gordon Brown había apostado por un modelo de tributación empresarial con el impuesto de sociedades del 28%, muy superior al de la mayoría de economías desarrolladas. Con la llegada del conservador Cameron, el tipo empezó a descender paulatinamente desde el 28% de 2010 hasta el 20% de 2016.


Según el departamento de análisis del Tesoro Británico, la medida generaría pérdidas recaudatorias de entre 3.700 y 5.000 millones de euros. No podían estar más equivocados: desde que los conservadores de Cameron empezaron a reducir el Impuesto de Sociedades, la recaudación ha aumentado cerca de un 30%, pasando de 41.712 millones de euros en 2010 a 50.561 en 2016, apoyado, todo hay que decirlo, en una mejora de la economía en general durante este periodo.

Ahora es el propio departamento de estudios del Tesoro (allí no les duele reconocer los errores) quien reconoce que durante las dos próximas décadas, la rebaja del Impuesto de Sociedades va a contribuir a aumentar la inversión, el PIB y los salarios y ya se está proponiendo que se siga recortando hasta llegar al 17%.


Una rebaja fiscal no tiene que traducirse en una menor recaudación sino todo lo contrario: un marco fiscal más favorable contribuye a aumentar la actividad económica, lo que genera ingresos fiscales superiores. Y esto no solo ocurre con las sociedades mercantiles puesto que las rebajas de impuestos a los ciudadanos provocan un mayor consumo por parte de éstos, lo que se traduce en una mayor recaudación y aumento de los puestos de trabajo.

¡Cuánta falta hace que los políticos lean (y comprendan) algo más de economía!



martes, 25 de abril de 2017

Espirulina: el alimento-milagro que tampoco nos curará



Los humanos siempre estamos buscando el alimento ideal, esa panacea que al ingerirla nos cure de todos los males que nos acechan. No hace mucho se pusieron de moda las bayas de Goji, la quinoa o la maca y algunos no dudan en comprar alimentos sin gluten o leche sin lactosa aunque no sufran ninguna intolerancia y sean mucho más caros. ¡Todo sea por la supuesta mejora de la salud! Ahora le toca el turno a la espirulina, ¿para qué sirve?

La espirulina es una cianobacteria (alga verdeazulada) de alto contenido proteínico, fuente de hierro y del grupo de vitaminas B.  Se suministra en polvo o en comprimidos y el precio por cada 100 gramos ronda los ocho euros.  

Sus defensores sostienen que puede utilizarse en tratamientos contra la obesidad, la diabetes, la anemia, la caída del cabello, el colesterol alto, las úlceras intestinales y hasta para el tratamiento de tumores precancerosos en el interior de la boca. Lo consideran el antídoto de la desnutrición global por su facilidad de cultivo y afirman que, al cubrir carencias nutricionales, quien la consume comprueba al momento que “tiene mucha más energía”.

Por supuesto, su ingesta no supone ningún peligro para las personas, siempre que no se abuse o esté en malas condiciones, pero ¿es tan milagrosa como la pintan? Pues, al parecer, no.


Según la Biblioteca Nacional de Medicina de EEUU, sus beneficios en el Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad o en el Síndrome de Beige -como afirman los promotores de este “superalimento”- no están, ni de lejos, probados, así como tampoco lo están en los casos de fatiga, ansiedad o enfermedades cardíacas.

Pero hay quien llega más lejos, como el nutricionista y escritor Juan Revenga, quien afirma que “aunque su composición es alta en proteínas, en comparación con otros alimentos tiene lo mismo. Se puede conseguir de forma mucho más barata y con unos hábitos más saludables a largo plazo.

La misma opinión tiene el bioquímico de la Universidad Politécnica de Valencia, José Miguel Mulet: “La espirulina es el típico alimento de moda que se obtiene de una bacteria. No es mágico y todo lo que aporta se puede conseguir de otras formas. ¿Proteínas? Tiene más una pechuga de pollo. ¿Vitamina B12? Tiene, pero nuestro cuerpo no la puede asimilar. Los superalimentos no existen, es puro marketing. Hay dietas mejores o peores, pero no basta con algo individual.”


¿Cuánto durará la fiebre por la espirulina? Pues lo que tarden en cansarse las estrellas de cine (como Gwyneth Paltrow) en promocionarla y en “descubrir” otro alimento que, esta vez sí, servirá para curar todos nuestros males, presentes y futuros. Los humanos somos así: necesitamos creer promesas que son imposibles de cumplir.



martes, 18 de abril de 2017

El rescate autonómico nos cuesta el cuádruple que el de las cajas de ahorros



En el ideario popular ha calado el mensaje difundido por los partidos y medios de comunicación de la izquierda española de que el rescate bancario es el que ha arruinado a España y que si ese dinero se hubiese utilizado para ayudar a la gente que se ha empobrecido durante la crisis en nuestro país, no habría paro, ni pobreza, ni desigualdad… vamos, que estaríamos en una especie de Disneylandia a la española. Pues, lo sentimos, pero no es verdad.

Aclarar antes que nada que el famoso “rescate a los bancos” en realidad no fue tal, ya que casi el 100% del dinero prestado por el MEDE (Mecanismo Europeo de Estabilidad) para el rescate del sistema financiero fue a parar a las, hoy casi desaparecidas, Cajas de Ahorros, unas instituciones muy queridas por nuestros políticos ya que les proporcionaban un retiro dorado tras su paso por ayuntamientos o parlamentos regionales, a la vez que les servían para financiar cualquier estúpido proyecto que se les ocurriese, sin que les recordasen que sería ruinoso para todos.

Por supuesto, no ocurría nada similar con los bancos privados, siempre pendientes de obtener beneficios con los que retribuir a sus accionistas. Es la diferencia entre lo público y lo privado…

España tenía en 2007, antes de la crisis, una deuda pública equivalente al 35,5% del PIB de ese año. Desde entonces, ha aumentado en 723.000 millones de euros, 63,8 puntos, hasta llegar al 99,4% del PIB. Traducido: necesitamos todo lo que producimos en un año para liquidar nuestra deuda, o sea, imposible pagarla.


En concreto, bajo el gobierno del PP la deuda ha crecido desde el 69,5% de finales de 2011 hasta el 99,4% actual. En el Proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2017 nos aclaran las causas principales de ese aumento:

- El rescate de las cajas de ahorros, tal como se puede apreciar en el cuadro adjunto, le ha supuesto a la evolución de la deuda pública  4,4 puntos porcentuales de variación en la deuda pública con respecto al PIB.

- El rescate de otros países de euro, o sea, la contribución de España al MEDE concedido a otras economías europeas en dificultades, ha supuesto 2 puntos de variación.

- El fondo de amortización del déficit eléctrico 0,8 puntos. (Ojo, parece poco en porcentaje, pero son cerca de 10.000 millones)

- El déficit primario (excluyendo los intereses de la deuda) ha incrementado el desfase en 12,9 puntos.


Y ahora viene lo bueno:

- El pago de los intereses de la deuda ha conllevado un incremento de la misma en 15,8 puntos porcentuales. Más deuda… más intereses. Y eso que últimamente, los intereses están por los suelos: ¡menos mal!

- La puesta en marcha por parte de la Administración Central de los mecanismos extraordinarios de liquidez para facilitar a las Administraciones Territoriales el acceso a financiación a un coste razonable y para facilitar el pago de las deudas con los proveedores y acabar así con ese mal endémico que es la morosidad pública, generaron un aumento de la deuda pública sobre el PIB de 16,9 puntos porcentuales. ¡Más de 170.000 millones en apenas 4 años para tapar los pufos autonómicos! No es de extrañar que algunas comunidades, como la valenciana, empiecen a “exigir” una quita de la deuda.

Si a esos 170.000 millones le sumamos la parte de los intereses que no se hubiesen generado durante los cuatro años si no se les hubiesen prestado a las autonomías, la cantidad resultante es estratosférica.

¿Quién sobraba, las cajas o las autonomías? Las primeras prácticamente ya no existen, las segundas… ¿A que no han oído a ningún político de izquierdas culpar a las autonomías de la pobreza o de la desigualdad en España?



viernes, 7 de abril de 2017

Oro, caviar, cangrejos… las 10 máquinas expendedoras más curiosas del mundo



Entraron hace mucho tiempo en nuestras vidas y hay gente que ya no podría vivir sin ellas. Si no estuvieran, no sé cómo se alimentarían, se despertarían con un café o comprarían sus vicios (léase tabaco) muchas personas que conozco. Nos referimos a las máquinas expendedoras, ¿quién no ha usado una en su vida?

Pero estas máquinas no sólo venden chicles o agua mineral. Las hay que venden productos muy, pero que muy curiosos. Les mostramos las 10 máquinas expendedoras que hemos encontrado navegando por la red. Como la máquina dorada que encabeza el post ¿Adivinan qué vende? Pues sí, oro en lingotes de varios tamaños.


¿Se imaginan comprando una pizza en una máquina de vending? Pues el sabor no sé cómo será, pero en apenas 90 segundos puede estar saboreándola.



Ésta vende cangrejos. En los países asiáticos causan furor.



Leche fresca. Aunque pueda parecer chocante comprar un alimento tan natural y perecedero en una máquina, ya es bastante común en los pueblos de España



Zapatillas de running. Estas son exclusivas. El hotel Westin y New Balance, con motivo del día del running crearon esta máquina que dsipensaba zapatillas a quien tuitease el hasthag.



Esta que vende mascarillas faciales también es muy común en Asia.



La máquina es preciosa y lo que vende todo un lujo: caviar. Se pueden adquirir diversos tamaños con precios que van desde los 5 a los 500 dólares.



En Estados Unidos triunfa esta máquina que vende mini tartas, sobre todo de chocolate.



Si visita Los Ángeles podrá comprar burritos, escogiendo los ingredientes, por unos 3 dólares.



Como la máquina de café de la oficina pero en lata. Se pueden elegir varios tipos de café y es muy popular en China.

Dudo que la experiencia al comprar en una máquina pueda llegar a compararse al servicio que ofrecen en una tienda, pero si pueden facilitarnos la vida, pues bienvenidas sean.




miércoles, 5 de abril de 2017

Cada familia española pagará 1.000 euros por el “déficit de tarifa eléctrico”



Todo comenzó a principios de este siglo con la liberación del sector eléctrico y continuó con la irresponsabilidad de unos políticos (Aznar y Zapatero) que, más preocupados por los beneficios electorales que por el bien de los ciudadanos, se inventaron una política diabólica que consistía en una “congelación de la tarifa eléctrica” al margen de las subidas de los costes de la energía. ¿Resultado? Ciudadanos que, desconocedores del tema, se alegraban de que su recibo eléctrico no variase, deudas multimillonarias y políticos que escurrían el bulto pensando aquello de “ya lo arreglará quien venga después”.

Durante casi una década, los recibos de la luz apenas subieron mientras los costes se disparaban por culpa de la subida de los precios del petróleo y del gas y por la descabellada política de subvencionar muy generosamente a unas ineficientes energías renovables, sobre todo las solares. La barbaridad fue tal que se llegó a rozar los 30.000 millones de euros de déficit tarifario. ¿Y quién tiene que pagar todo esto? ¿Acaso lo dudan?

Con la entrada del nuevo gobierno de Rajoy y de la controvertida reforma eléctrica, se logró atajar en gran medida la generación de déficit adicional y ya en 2014 se revirtió totalmente, logrando un superávit de 550 millones de euros y de 469 en 2015. ¡Imaginen lo mal que lo hicieron los anteriores gobiernos si los que hay ahora lograron en apenas dos años dar la vuelta a la tortilla! Sin embargo, a pesar de que en 2016 se logró rebajar la deuda casi un 8%, a 31 de diciembre de 2016 la deuda histórica de los españoles con las compañías eléctricas todavía es de 23.070 millones de euros.


Por descontado, las compañías eléctricas no son ninguna ONG ni se dedican a la caridad y todo lo que no cobraban por el recibo eléctrico a los usuarios, lo iban acumulando como deudas. Para que las compañías no quebrasen y dejasen a España sin este servicio imprescindible, el Estado les pagaba este déficit y lo financiaba a través de bonos con los que temporalmente tapaba ese agujero. Pero el problema es que hay que devolver el dinero a medida que vencen los bonos, además de los intereses generados. ¿Cómo? Pues con “pequeños” recargos en el recibo de la luz durante quince años. Lo que los consumidores no pagaron en su día, lo tienen que hacer ahora y con intereses.

En total, a cada usuario le corresponde pagar alrededor de 1.000 euros. Y como se debe dividir por los quince años mencionados, la anualidad asignada en 2017 es de unos 120 euros, de los que 30 corresponderían a intereses. Porque esa es otra. Al emitirse los bonos en una época en la que los intereses estaban por las nubes, el precio que se paga ahora es de escándalo: ¡un 3,319%! , 1,3 puntos más que los bonos del Tesoro y más de 2 puntos superior a lo que están pagando las eléctricas por sus últimos bonos emitidos. Los consumidores estamos pagando muchos más intereses por un problema que creó el Estado en su día que lo que paga el propio Estado o las eléctricas para su propia financiación.  


Y no han escarmentado. El sector del gas también está generando su propio déficit, en este caso provocado por problemas con nuestro principal suministrador, Argelia y por el clamoroso fiasco del almacén submarino de gas, el Castor, autorizado por Zapatero y que se tuvo que paralizar por los terremotos que ocasionaba en las costas de Castellón, ¿recuerdan? De momento se deben 2.471 millones de euros, pero denles tiempo que de seguro aumentará.

Los políticos nos llevan irremediablemente a la ruina. Que se dejen de subvenciones electoralistas, que rebajen los impuestos y nosotros, cada uno, ya nos gastaremos ese dinero en lo que nos apetezca. ¡Ya está bien de “Papá Estado”!


viernes, 31 de marzo de 2017

¿Adelgaza el agua con limón en ayunas? No, pero su cuerpo lo agradecerá



“Se pone a calentar, sin llegar a hervir, la cantidad de agua equivalente a un vaso. Una vez alcanzada la temperatura, se le añade el zumo de medio limón y se mezcla bien”. Este es el ritual que, con los ojos aún medio cerrados, practican miles de personas apenas se levantan de la cama, en ayunas a ser posible. ¿El objetivo? En la mayoría de los casos, adelgazar.

Pues, lo sentimos, pero el agua con limón no es ese alimento mágico que todos buscamos para bajar rápidamente de peso y que nos entre el dichoso bañador. Es más, estoy seguro de que ningún alimento sirve para eso. Si acaso, el limón puede evitar la acumulación de lípidos en nuestro organismo y al ser ricos en fibra pectina, ayuda a combatir los antojos de comida, pero no hay suficiente sustento científico que avale que el limón adelgace.

¡Pero no solo adelgazando nos sentimos mejor! Las cualidades del limón parecen infinitas:

- Previene el envejecimiento y ayuda a la curación: los limones contienen fitonutrientes llenos de propiedades antioxidantes que protegen al cuerpo de enfermedades. Beber agua con limón previene de la actividad negativa de los radicales libres y su contenido en vitamina C mantiene en forma huesos y cartílagos.

- Alcaliniza nuestro cuerpo: a pesar de lo que pudiera parecer al tener un sabor tan ácido, el limón es alcalino, equilibrando nuestro PH y compensando la tendencia natural de acidificación del cuerpo debido a la mala alimentación, la falta de ejercicio, la respiración superficial y pobre, la contaminación atmosférica, etc.


- Digestión más ligera: ayuda a descomponer los alimentos debido a la interacción del ácido cítrico con varias encimas del cuerpo, estimulando la producción de jugos gástricos. Ayuda a aliviar la acidez estomacal y a desbloquear la energía de los alimentos concentrados y ricos en proteína animal.

- Reduce la depresión y la ansiedad y mejora el estado de ánimo: los bajos niveles de potasio en sangre promueven la depresión. Un alimento rico en potasio como el limón ayuda a mejorar la vitalidad y aumenta la felicidad.

- Previene el cáncer: Son varios los estudios que han encontrado que el cáncer no prospera en un ambiente alcalino, precisamente una de las cualidades del limón. Además, también previene el crecimiento y la proliferación de bacterias patógenas que pueden causar infecciones y las consiguientes enfermedades.

- Rebaja el cansancio y el estrés: al fortalecer el sistema inmunológico, ayuda a combatir la fatiga y el estrés, tanto mental como físico.

- Mejora la salud ocular: gracias a su gran poder antioxidante y a sus nutrientes, sirve de medida preventiva para las cataratas y la degeneración macular.

- Purifica el cuerpo: al ser diurético, aumenta la velocidad de micción con lo que ayuda a purificar el cuerpo.


Como han podido comprobar, puede que el limón no les sea de gran ayuda a la hora de adelgazar, pero las ventajas que les pueden reportar la costumbre de tomar un vaso de agua con limón en ayunas, son muchísimas. Eso sí, les recomiendo que siempre que sea posible, lo tomen con una pajita para proteger el esmalte de los dientes. Quizá sea la única parte de nuestro cuerpo al que el limón no le sienta bien.


miércoles, 29 de marzo de 2017

Los productos caducados de Wefood triunfan en Dinamarca



¿Saben cuántos de los alimentos producidos en el mundo se tiran a la basura? Pues según varios estudios publicados, aproximadamente ¡una tercera parte! Esto contrasta con los cerca de 800 millones de personas que se encuentran en una situación de pobreza extrema, sin nada que echarse a la boca o con los muchos millones que, sin riesgo a morir de inanición, no pueden pagar muchos de los productos que diariamente tiran los supermercados a la basura por no haberlos podido vender.

Otra pregunta, ¿cuántas veces ha visto colas en los contenedores donde tiran sus desperdicios los supermercados, echando incluso alguno de ellos lejía para que no los puedan recoger? Pues en otros países, lo solucionan de otra manera mucho más civilizada.


El 22 de febrero de 2016, la ONG danesa DanChurchAid y el Banco de Alimentos de Dinamarca crearon la cadena de supermercados Wefood, cuyo objetivo principal es vender productos caducados y con taras para concienciar a la sociedad sobre el desperdicio de alimentos. Tal ha sido su éxito que en apenas diez meses abrieron su segundo establecimiento, su idea ya ha dado la vuelta al mundo y muchas empresas han querido seguir el ejemplo de negocio solidario.

Wefood ofrece productos que otros supermercados y pequeñas tiendas no pueden vender por echárseles la fecha de caducidad encima, por llevar etiquetas erróneas o por tener el embalaje defectuoso, por poner sólo unos ejemplos. Los productos a la venta no son siempre los mismos, ya que dependen de las donaciones que les llegan día a día: pan, verduras, frutas, productos lácteos, carne y hasta periódicos que no se han vendido a lo largo de la mañana se pueden encontrar en sus estanterías con descuentos de entre un 30% y un 50%.


Pero no es un negocio solidario al uso porque, si bien todas las personas que trabajan en los supermercados son voluntarios (excepto el encargado de la tienda), la venta de sus productos rebajados no está restringida a personas con bajos ingresos, sino que puede comprar allí todo el mundo, sobre todo aquellos que se preocupan por el desperdicio de alimentos. El resultado de esta iniciativa y de otras muchas que se han sucedido en Dinamarca durante los últimos cinco años, es que los daneses han conseguido reducir el desperdicio de alimentos en un 25%. Algo en lo que sin duda influye la legislación danesa que, al contrario de lo que ocurre en otros muchos países, cataloga como adecuados para el consumo estos productos, y el apoyo del gobierno danés a estas iniciativas solidarias.


Mucho tenemos que aprender los españoles de estas iniciativas, desde el gobierno al último de los consumidores. ¿No han visto nunca en un supermercado español a un cliente montando un escándalo al empleado porque a un yogurt le faltaban dos días para caducar? Pues en Dinamarca todavía le queda mucha vida útil y, de seguro, no acabará como aquí en el contenedor de la esquina.
   

lunes, 27 de marzo de 2017

También se puede despedir a los miembros del comité de empresa



Parecen intocables. Más bien, se creen intocables. Pero hasta ellos pueden caer. Nos referimos a los componentes del comité de empresa: esos señores que, muy de vez en cuando, vemos pasar junto a nuestro puesto de trabajo con aires de superioridad.

El  Tribunal de Justicia de Madrid (TSJM) ha avalado el despido (procedente y sin derecho a indemnización) de un miembro del comité de empresa del que la compañía probó concienzudamente que había cometido un abuso del tiempo para realizar actividad sindical. Vamos, que utilizaba ese tiempo para ir a trabajar a otro sitio.

Al sindicalista le pillaron durante el horario en el que había solicitado hacer uso de su crédito sindical impartiendo clases en un Instituto de Enseñanza Secundaria de Getafe como profesor técnico de formación profesional interino. Este hombre, cuando ya había dado comienzo el curso, se dirigió a la Gerencia solicitando un permiso individual de formación de 200 horas laborales para realizar un curso de Técnico superior de programación de la producción en fabricación mecánica en un centro de formación.


Tras probar que se solapaban el horario de las clases con el crédito horario y que los fichajes de entrada se hacían más tarde de la hora oficial, contrataron a un detective. Pero para que la prueba fuera válida, no podía vigilar todos los días, ni a todas horas ni desde cualquier sitio: que si no es “control abusivo”. Para asegurar las pruebas, se levantó acta ante notario de la web de la Comunidad de Madrid en la que figuraba el trabajador como interino, lo que la Comunidad certificó.

Los hechos resultan especialmente graves ya que el trabajador, mediante engaño, se aprovechaba de un permiso retribuido para ejercer una labor lucrativa como profesor que no tenía nada que ver con la solicitud que marcaba el permiso ni, por supuesto, con su labor como representante de los trabajadores. Por ello, la empresa se reserva el derecho de reclamar al trabajador las cantidades salariales indebidamente percibidas y daños y perjuicios.



En fin, que no son intocables pero que para despedirlos hay que tenerlo todo muy bien atado. Que ellos conocen bien las leyes sindicales y los abogados les salen muy baratos. 


viernes, 24 de marzo de 2017

El carrito de la compra le sigue hasta su casa y es de Piaggio (Vespa)



Ya conocíamos desde hace unos meses las maletas autónomas que siguen a sus dueños por las terminales de aeropuertos y estaciones sin que éstos tengan que hacer ningún esfuerzo. Incluso algunas tienen la posibilidad que su dueño se siente encima de ellas para moverse cómodamente por las terminales. Pero tengo que reconocer que este nuevo invento de Piaggio, los fabricantes de las icónicas motos Vespa,  me ha impactado.

Aunque tiene neumáticos, no es una moto. Con unas medidas de 66 x 66 x 33 centímetros, lo último de la famosa marca italiana no transporta personas sino carga gracias a su compartimento de 3.200 centímetros cúbicos. Se llama Gita y es una especie de baúl autónomo que acompaña a su dueño donde quiera que vaya.

Aunque no se puede utilizar para sustituir al equipaje tradicional por ser demasiado grande, Gita puede ser el compañero ideal para realizar la compra por la ciudad o transportar algo a otro lugar. Es capaz de acarrear hasta 18 kilos en su compartimento protegido biométricamente y desplazarse a una velocidad máxima de 35 kilómetros por hora, suficientes para poder seguirles si se desplazan en bicicleta. Su batería, con una carga completa, tiene autonomía suficiente para ocho horas de rodaje.


Pero esto no es todo ya que también dispone de varias cámaras y sensores de proximidad que le permiten navegar por las calles de la ciudad de forma segura evitando obstáculos que puedan salirle al paso. Gracias a todo ello, a medida que Gita va sumando kilómetros es capaz de generar un mapa en 3D del entorno recorrido, almacenando los datos en su memoria

Por el momento desconocemos el precio al que saldrá a la venta y los permisos que deberá tener para circular por nuestras calles, pero no me negarán que la sola idea de ir a comprar al súper montados en bicicleta, seguidos de un carrito eléctrico que se carga utilizando energías renovables, no mola. ¡El sueño de cualquier ecologista!




jueves, 23 de marzo de 2017

Desokupa, un negocio floreciente gracias a los okupas y a Podemos



Seguro que muchos de ustedes leyeron ayer la noticia en algunos periódicos digitales: 

Detienen a una mujer por echar a unos okupas de su propia casa. Inmaculada Efna, propietaria de origen guineano de una vivienda en Palma de Mallorca, no pudo abrir con su llave la cerradura de su casa. Al ver que la habían cambiado, la propietaria no dudó en romperla y sustituirla por otra nueva comprada en la ferretería. Cuando, posteriormente, llegaron los okupas a la vivienda, la amenazaron con un cuchillo, lo que motivó que Inmaculada llamara a la Policía. La sorpresa llegó cuando los agentes la detuvieron a ella acusándola de un presunto delito de allanamiento de morada. De nada sirvió que les mostrara los recibos de la hipoteca que lleva pagando desde el año 2004. De momento, Inmaculada ha tenido que alquilar una habitación con sus cuatro hijos menores mientras los okupas siguen en su casa.”

Hechos como los relatados ocurren a diario en España. Los okupas, además de invadir casas o locales deshabitados, no dudan en entrar en cualquier vivienda en la que no estén, aunque sea por unas horas, sus propietarios. Amenazas, coacciones, violencia… ¿quién se atreve a desalojar a estos indeseables que no le tienen miedo a nada?


Si alguna ciudad española destaca en este penoso ranking de okupas es Barcelona. Desde que gobierna la ciudad Ada Colau (ex-okupa de un cuartel de la Guardia Civil), el índice de invasión de inmuebles ha crecido un 66%, pasando de 642 a 1.065 entre 2015 y el primer trimestre de 2016, sin duda amparados en la impunidad que preconizan desde el consistorio. Pero lo que supone la ruina para los propietarios, también es una oportunidad para aquellos que han sabido ver el negocio que surgía.

La empresa “Desokupa” fue fundada por Daniel Esteve Martínez, un ex-boxeador propietario de un lujoso gimnasio en la parte más exclusiva de la Ciudad Condal: el barrio de Sarrià-Sant Gervasi. Su trabajo consiste en disuadir a quienes ocupan edificios enteros o viviendas de forma ilegal para que los abandonen. ¿Cómo? Pues con su disuasoria presencia.

Cuando reciben un encargo (ya han desalojado 270 inmuebles), proponen un precio dependiendo de la dificultad y del valor de la propiedad a rescatar. Una vez aceptado, cobran la mitad y organizan “el operativo”. Primero, sus abogados analizan la situación legal. Luego, determinan el número de miembros del “comando” y acuden al terreno para que los okupas abandonen la propiedad que no les pertenece. En el hipotético caso de que no la quieran abandonar (la mayoría salen por piernas al verles), esperan a que abandonen la propiedad para cambiar las cerraduras y asegurar las ventanas. En la mayoría de las ocasiones, todo esto se consigue con apenas dos personas.


Los resultados de esta operativa hablan por si solos: 70 llamadas telefónicas diarias y más de 20.000 visitas mensuales a su web para un porcentaje de resolución de “conflictos” del 95% de los casos en Cataluña y del 100% fuera de esa comunidad. Porque también prestan sus servicios en la Comunidad Valenciana, Canarias, Madrid y Aragón.

¿Sus precios? Un mínimo de 4.000 euros más IVA por caso. Y teniendo en cuenta que alguno de ellos lo solucionan en apenas 8 minutos… pues a 500 euros por minuto de desalojo. Y es que cuando a la puerta de unos okupas llaman varios “negociadores” que sobrepasan el 1,90 y los 110 kilos de peso…

Les pongo un ejemplo: Un cliente tenía unos gitanos rumanos en un solar de su propiedad en Sants (barrio de Barcelona) y le pedían 20.000 euros por abandonarlo. Habían montado tres chabolas dentro del solar donde era imposible vivir; solo servía para extorsionar al dueño. Cuando fue a reclamar, le dijeron que estaban protegidos y que iniciase un expediente judicial. Puesto en contacto con la empresa, esperaron a que saliesen los gitanos rumanos y al tener un permiso de obra aprobado, entraron con una excavadora que se llevó por delante las chabolas y allanó el terreno. Luego cambiaron las cerraduras y candados y esperaron a que regresaran los okupas; les dieron 100 euros y nunca más se supo de ellos. De haber realizado todos los trámites legales habrían tardado al menos ocho meses en poderles echar.


Por supuesto, en este blog creemos que estos asuntos no se deberían solucionar de esta forma y rechazamos categóricamente cualquier tipo de violencia que este grupo de matones pseudo-mafiosos pueda ejercer, si esa es su forma de actuar que lo desconocemos. 

Pero en un país en el que la justicia parece que defienda al okupa en lugar de al propietario con procesos interminables y caros y en el que algunos ayuntamientos, como el de Barcelona, llegan a crear protocolos dirigidos a su policía local para proteger a los okupas de propietarios que pretendan desalojarlos de manera extrajudicial, que surjan estos grupos me parece inevitable. ¿O acaso usted no haría nada si tuviese que dormir debajo de un puente mientras unos okupas disfrutan (y destrozan, seguramente) su vivienda?


La propiedad privada es sagrada. A ver si se les mete de una vez en la cabeza a nuestros políticos. 

martes, 21 de marzo de 2017

Multas en Alemania a las noticias falsas en redes sociales



Si usted es aficionado a moverse por las redes sociales seguro que una de las cosas que más le molesta es comprobar que las noticias falsas, los mensajes de odio, los acosos (incluidos los infantiles) y los contenidos difamatorios ganan por goleada a los que no lo son. En ocasiones da verdadero asco leer lo que se publica. ¿Solución fácil? No entrar en las redes. Pero claro, mezclado con toda esta bazofia se encuentran noticias que si nos interesan y que no vamos a dejar de conocer por culpa de estos indeseables.


¿Cómo conseguir que esto no ocurra? Se me ocurren dos métodos: que todos los usuarios, a través de una buena educación y respeto hacia los demás, dejen de publicarlas o que sean las redes sociales las que se encarguen de eliminarlas rápidamente una vez publicadas. Evidentemente, la primera solución está un poco lejos, así que el gobierno alemán ha optado por la segunda y acaba de presentar un proyecto de ley según el cual se podrán imponer multas de hasta 50 millones de euros a las redes sociales que no eliminen contenidos difamatorios, mensajes de odio o noticias falsas.   

Eliminar rápidamente todos los contenidos “tóxicos” en las plataformas teniendo en cuenta que se publican alrededor de 1.000 millones de mensajes al día resulta bastante complicado. La solución, según el proyecto de ley, será que las redes sociales deberán ofrecer a los usuarios un proceso reconocible, accesible y disponible para registrar las quejas de los usuarios sobre contenidos delictivos. Luego, estarán obligadas a investigar todas las quejas y a eliminar o bloquear todos esos contenidos en el plazo de 24 horas. Más tarde, informarán al usuario de la decisión tomada y elaborar un informe trimestral sobre cómo el número de quejas, cómo las han gestionado y cuantos empleados se han dedicado a ello.  


Según el ministro de justicia alemán, Heiko Maas, “se eliminan pocos contenidos delictivos y sin la suficiente rapidez. No están haciendo lo suficiente para frenar las provocaciones y las calumnias; las redes no se toman en serio las quejas de sus propios usuarios”. Y las cifras le dan la razón: salvo Youtube  (Google) que ha quitado el 90% de los mensajes denunciados por los usuarios, Facebook se ha quedado en apenas el 39% y Twitter se lleva la palma habiendo eliminado sólo ¡el 1% de las denuncias!


Esta loable iniciativa tiene, como no podía ser de otra forma, un trasfondo político.  En la mente de todos están las recientes elecciones norteamericanas y los miles de engaños y mentiras que, dicen, ayudaron a ganar las elecciones a Donald Trump. Incluso se publicó la noticia falsa de que el Papa Francisco le apoyaba.  
Con unas elecciones federales en Alemania que se celebrarán a finales de este año, nadie en el partido en el poder de Ángela Merkel quiere que este tipo de noticias  puedan tener influencia en los resultados y que los extremistas de la Alternativa para Alemania (Alternative für Deutschland, AfD), partido que se opone rotundamente a la inmigración, puedan tener alguna posibilidad de triunfo.  

Y perder el poder… eso si que da miedo.