miércoles, 25 de marzo de 2020

Harry el sucio llega a España con el coronavirus



El Gobierno de España ha anunciado hoy que se permite que dos personas, incluido el conductor, viajen en el mismo vehículo público, privado o particular, siempre que una lo haga en los asientos delanteros y la otra en los traseros, manteniéndose a la mayor distancia posible y que el desplazamiento se realice por una de las causas de fuerza mayor fijadas en el Decreto que estableció el estado de alarma.

Doce días después, ¿porque este “permiso”? Llámenme malpensado, pero creo que el principal motivo de este cambio se produjo el pasado sábado, en la Comunidad de Madrid. Les cuento.

Una auxiliar de enfermería (para más INRI) de un hospital del norte de Madrid aprovechó su día libre, tras estar doblando turnos las seis jornadas anteriores, para hacer la compra de sus padres, de 89 y 85 años, y llevársela a su casa en el municipio de San Sebastián de los Reyes. Como estaba bastante agotada, recogió a su hija para, entre las dos, subir la compra a casa de sus padres ya que no disponen de ascensor.

Unos dos kilómetros antes de llegar a su destino, las paró la policía nacional y, al comprobar que viajaban dos personas en el vehículo, les impuso una multa. De nada sirvieron las explicaciones de que iban a llevar la compra a sus padres, ni que les enseñara la factura del súper o que quisiera abrirles el maletero para comprobarlo. Incluso les enseñó el DNI de sus padres (que llevaba por precaución) para que vieran adonde iban.

El “error” que cometieron fue que las dos iban en los asientos delanteros y sin mascarilla. Alegaron que vivían juntas y le enseñaron el DNI para corroborarlo, pero ni por esas. La ley es la ley.


En España, desde que se promulgó el decreto, las distintas policías han interpuesto 130.000 denuncias por saltarse la normativa. Muchos se echan las manos a la cabeza: ¿cómo puede haber tanto tarado que incumple las normas? ¿Y porqué no? En tiempos “normales”, ¿cuantos hay que circulan a 160 km/h por las carreteras? ¿Cuántos roban? ¿Cuántos maltratan a sus mujeres? ¿cuántos venden y consumen drogas?... en cualquier circunstancia hay personas que se saltan las leyes y en esta ocasión, aunque el miedo les frene, también.

No dudo que la inmensa mayoría de estas sanciones son correctas. Necesarias, añadiría. Pero también habrá casos como el del sábado en Madrid. La policía tiene que hacer cumplir la ley, pero también debe tener la suficiente sensibilidad para detectar los casos en que esta ley debe ser flexible. ¿Puede haber más fuerza mayor que la de esta enfermera madrileña? A algunos no les da para más.


Vayan con cuidado porque en cualquier esquina puede aparecérsele Harry el sucio para hacerle cumplir la ley. Eso sí, en lugar de un Colt, sacará su libreta de multas.  

sábado, 7 de marzo de 2020

El “regalo” de Don Juan Carlos a Corinna de 65 millones de euros




Algunos regalan un bolígrafo de oro, otros lencería carísima y los menos, un viaje a Mónaco, todo pagado. Personalmente, si alguna vez tengo un querido o querida, quiero que sea como el Rey Emérito de España, Don Juan Carlos. Les cuento la historia.

Al parecer, todo comienza, ¿cómo no?, con unas grabaciones del excomisario José Manuel Villarejo a Corinna, en presencia del empresario Juan Villalonga (Dios los crea…), en la que la princesa alemana aseguraba que el Rey Emérito había cobrado comisiones de la obra del AVE en Arabia Saudí. No por sospechado deja de oler mal.

El Juzgado de Instrucción número 6 de la Audiencia Nacional que investigaba el caso, consideró que las afirmaciones que contenían las grabaciones eran “débiles” y que afectaban a un periodo de tiempo en el que el Monarca era inviolable. Sin embargo, dio traslado a Anticorrupción para que determinara si se habían producido delitos de cohecho y corrupción por parte de las constructoras españolas elegidas para acometer la obra. O sea, sólo se juzga a quien pone el dinero y no a quien lo recibe. Continúa oliendo mal.

Por otra parte, a raíz de la trama Gürtel, se ordenó el registro por parte de la fiscalía suiza de los despachos del fiduciario Arturo Fasana, quien gestionó el patrimonio oculto de los cabecillas de Gürtel. En dicho registro se encontraron muchas más cosas, entre ellas una cuenta que hizo sospechar al primer fiscal de Ginebra, Yves Bertossa. En la cuenta del banco privado suizo Mirabaud, aparecía una donación de 100 millones de dólares pagados por el Ministerio de Finanzas de la monarquía saudí. Dicha cuenta, está a nombre de la entidad panameña Lucum, de la que Don Juan Carlos es el único beneficiario. Huele muy, muy mal.

Fue pasando el tiempo y parte de ese dinero se retiró de la cuenta. Cuando quedaban 65 millones de euros, se transfirieron a Corinna zu Sayn-Wittgenstein a través de la sucursal de otro banco de Ginebra en las Bahamas. El olor no mejora.  


Ligándolo todo, el fiscal de Ginebra solicitó a la justicia española la información de este caso ya archivado, incluyendo las grabaciones de Villarejo y ha abierto diligencias en un juzgado suizo al que ha acudido a prestar declaración el abogado de la princesa alemana.

¿Y qué ha alegado? Pues que Don Juan Carlos en 2012, por el cariño que le tenía tanto a Corinna como a su hijo (suponemos que se refiere solamente a hijo de ella), le hizo una donación de 65 millones de euros. ¡Toma cariño!

Para que nos hagamos una idea: 65 millones de euros es el presupuesto anual de un ayuntamiento de una ciudad de entre 60.000 y 80.000 personas. Otra comparación: el Rey cobraba por entonces menos de 250.000 euros al año en España. El dinero que le dio a Corinna fue como si un trabajador medio-alto español (que cobre unos 40.000 euros anuales), le soltase 10 millones a alguien “por cariño”.

Evidentemente, algo más debe de haber. ¿Por qué el gobierno de Arabia Saudí ingresó 100 millones en la cuenta si ellos eran los que pagarían posteriormente la obra? ¿Fueron intermediarios del pago de las constructoras españolas a Don Juan Carlos? ¿Le donó el dinero sólo para ella y su hijo o para que lo guardara para disfrutar de una jubilación dorada junto a su amor? Son solo algunas de las preguntas que surgen.

El tiempo pasa y las circunstancias cambian. Don Juan Carlos ya no es rey y, por lo tanto, ya no es inviolable (por mucho que el PSOE continúe excusándose con ello para no investigarlo en el Congreso) por lo que Anticorrupción ya puede investigarlo; la fiscalía de Ginebra es libre de actuar en su país contra cualquiera que viole sus leyes, sea un rey emérito o no y con Corinna parece que el cariño ha desaparecido a raíz de las noticias que afirman que va a presentar una demanda contra Don Juan Carlos y contra el ex jefe del CNI en el Reino Unido por presuntas amenazas cuando vivía en Suiza en el año 2013.


Esperaremos acontecimientos, pero todo huele muy mal para Don Juan Carlos. Creo que nos vamos a divertir.
  

martes, 3 de marzo de 2020

Oro responsable, diamantes sostenibles y otras chorradas de Jane Fonda




Le ha llegado la vejez (muy bien llevada, por cierto), pero continúa necesitando estar en la primera línea de las noticias, en el “candelabro” como diría la gran Sofía Mazagatos. Actriz, escritora, editora, la más famosa experta en aerobic, Blogger y, sobre todo activista política, no duda en acudir a cualquier acto de protesta que esté en contra del poder establecido, sobre todo si ese poder lo ostenta el Partido Republicano y aún más ahora con Donald Trump.

A sus 82 años todavía tuvo reflejos para colocarse, cuando llegó la policía, en primera línea de una manifestación contra el cambio climático celebrada en la capital estadounidense. Lógicamente, logró su objetivo y fue arrestada ¡por quinta vez! en Washington. Desconocemos si ya ostenta el récord Guinness, pero las portadas de los periódicos hablaron profusamente sobre ella, que es lo que importaba.

Una de sus últimas apariciones públicas fue con motivo de la Gala de los Oscar, ceremonia en la que, con todo merecimiento, estaba invitada. Si ven las fotografías que acompañamos, asombra su extraordinaria forma física, su elegancia innata y las delicadas joyas que luce

No sabemos si por remordimientos al lucir joyas tan lujosas o por tener firmado algún contrato publicitario, Jane Fonda tuiteo junto a una foto suya el siguiente comentario: “En los Oscar llevando joyería Pomellato porque solo utiliza oro responsable, cosechado éticamente, y diamantes sostenibles”. ¿Se puede ser más buena persona?


Una auténtica cadena de elogios hacia la actriz por parte de sus incondicionales siguió a la publicación del tuit, remarcando su sentido ecológico y su solidaridad con los más pobres, pero realmente ¿qué es el oro responsable y los diamantes sostenibles?

El proyecto “Iniciativa Oro responsable" (Better Gold Initiative) surgió hace unos años por medio de una alianza público-privada entre la Cooperación Suiza-SECO y la Asociación Suiza de Oro Responsable, entidad que congrega a grandes refinerías, joyeros y organizaciones financieras suizas. La labor de este proyecto es apoyar a los mineros artesanales y de pequeña escala de diferentes lugares del mundo para que alcancen estándares internacionales en su producción, la cual podrán colocar a un precio justo entre compradores que valoran el cumplimiento de medidas ambientales, sociales y laborales.


Gran labor que, al eliminar intermediarios, garantiza un mejor precio a los pequeños productores y, llámenme malpensado, provoca que los joyeros suizos se forren, literalmente, al pagar por ese oro mucho menos que por cualquier otro. Ganan más y son considerados promotores del comercio justo. Por algo el 60% del oro que se comercia en el mundo transita por territorio suizo. Es como si un supermercado fuese al agricultor directamente a comprarle los tomates, sin intermediarios. El súper le puede pagar más al agricultor y aumentar sus márgenes de venta, incluso vendiéndolo más barato que la competencia. Que tome nota nuestro Ministro de Agricultura de la sabiduría suiza.

¿Y qué son los diamantes sostenibles? Esto es más sencillo. Podrían denominarlos diamantes sintéticos, pero convendrán en que quedaría mucho más vulgar. Simplemente es un trozo de carbón que, tras pasar por diferentes procesos en un laboratorio, se convierte en una imitación, casi perfecta, de uno natural.

El problema es el precio. Gracias a publicidades como la efectuada por Jane Fonda, el precio al que se pueden vender estas piedras similares a las circonitas es apenas un 30 o un 40% inferior al de los verdaderos diamantes. Como bien dicen desde el Instituto Gemológico Español, “los métodos tecnológicos para fabricar los diamantes sintéticos se abaratan continuamente y su precio irá bajando progresivamente. Es posible que aquello que hoy cueste mil euros, en un año, pueda bajar hasta los cinco”.


Además, afirman que “el término diamante solo puede ser utilizado por los naturales según diferentes normativas internacionales (CIBJO e ISO 18323.2015). Los sintéticos tendrán que ser claramente identificados y se considerará engañoso utilizar las palabras cultivado, real, genuino o gema”.

Y en cuanto a ecológicos… si tenemos en cuenta el elevado gasto energético que utiliza el laboratorio para la transformación del carbón y los productos químicos que se requieren en el proceso, no acabo de ver la ecología por ninguna parte.

Creo Jane Fonda que es lo suficientemente inteligente como para que le tomen el pelo. ¿Ecológica y responsable? Yo la veo más interesada en los contratos publicitarios y el autobombo, qué quieren que les diga.



viernes, 28 de febrero de 2020

El delirante feminismo del Ministro de Cultura español




Decía el gran crítico cinematográfico Carlos Pumares que las películas españolas eran aquellas que pagábamos dos veces los españoles: una cuando acudíamos a las taquillas del cine y la otra con las subvenciones que le pagaba el Ministerio de Cultura, que salen de nuestros impuestos vía presupuestos del estado. Posiblemente, esa sea la razón por la que hace décadas que no veo una película española en el cine y, si me apuran, tampoco en la televisión. Bueno, esa y que la gran mayoría son infumables. Pues bien, para el nuevo Ministro de Cultura, el socialista José Manuel Rodríguez Uribes, esto no es todavía suficiente.

En una rueda de prensa celebrada esta semana, el bueno del ministro ha afirmado que su ministerio estará absolutamente centrado en dotar de subvenciones a las producciones artísticas creadas por mujeres. Según Rodríguez Uribes, España se encuentra inmersa en la más terrible de las discriminaciones en el ámbito de la cultura hacia el género femenino y se tiene que corregir porque hay una “brecha inaceptable entre el ser y el debe ser”. Con estas declaraciones suponemos que ya ha entrado con pleno derecho en la primera división de los hipócritas políticos tremendistas. ¿El nuevo ministro no conoce la extensa obra de Josefina Molina, Isabel Coixet o Gracia Querejeta, por poner sólo unos ejemplos?


Para poner solución al “problema” detectado, ha anunciado una nueva Ley del Cine en la que las películas y cortometrajes dirigidos por mujeres pasarán a tener consideración de “obras difíciles” e incrementará las subvenciones a las cineastas en un 75% más que al resto de directores hombres. Otro que piensa que con el dinero de los contribuyentes se arregla todo. Aunque, quizá, lo más curioso sea que su definición de “obra difícil” no venga dada por el contenido de la producción en sí, sino por el hecho de que esté realizada por mujeres. ¿Acaso duda de su capacidad para dirigir películas?

Por cierto, el ministro añade un guiño hacia el nacionalismo y considera también como “obra difícil” aquellas películas rodadas en catalán, vasco, gallego o valenciano. Con ello, también serán beneficiarias de un aumento de la subvención del 75%, por lo que más del 80% de su producción estará financiada con dinero público. “Hay que hacer territorio con la cultura” dice el ministro. Que sea buena o que aporte un mínimo de cultura a la sociedad es lo de menos.

Si ya les parece escandaloso, lo mejor se lo dejaba para el final. Su ministerio tiene un estudio en marcha que planea transformar radicalmente las instituciones culturales españolas de mayor prestigio. ¿Cómo?  Pues con la famosa “paridad”.

A partir de ahora, las bibliotecas españolas deberán ser inclusivas y en sus estantes tienen que tener el mismo número de ejemplares escritos por mujeres que por hombres. “El comienzo del cambio será la Biblioteca Nacional”, ha aseverado el ministro. Bien por él. La selección ya no se hará en base a la relevancia del contenido del libro sino al sexo de quien lo escribe. Algún ejemplar de Cervantes, Quevedo o Miguel Hernández deberá desaparecer.


Y le faltaba una tercera pata a su desvarío: el teatro. ¿Recuerdan que en la antigüedad (la Inglaterra isabelina) los papeles femeninos en las obras de teatro los representaban hombres disfrazados? Pues ahora lo mismo, pero al revés. El ministro ha señalado que las producciones teatrales deberán tener el mismo número de actores masculinos y femeninos. ¿Qué en la obra aparecen más hombres? Pues que el autor la cambie. ¿Qué el autor es un clásico ya fallecido? Pues que lo resuciten.  

Como pueden comprobar, la paranoia feminista que nos invade no tiene límites. Aunque en este caso, me huele que estas promesas están más encaminadas hacia la propaganda que a otra cosa. El tiempo lo dirá.


lunes, 24 de febrero de 2020

La alfombra roja de los premios Goya acabó en la basura




Seguro que todos ustedes conocen la regla de las “cuatro erres” que todo defensor del medio ambiente y del cambio climático en el planeta predica: Reducir, reutilizar, reciclar y recuperar. Pues la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España, organizadora de la gala de entrega de los premios Goya, no.

Si fueron de los sufridos espectadores que se tragaron el tostón presentado por el matrimonio formado por Andreu Buenafuente y Silvia Abril, oirían hasta la saciedad mensajes medioambientales del tipo “salvemos el planeta”, “urgencia climática”, etc. Toda una batería de sermones destinados a concienciar a los espectadores sobre el apocalipsis que nos espera si no nos decidimos a cambiar nuestras costumbres consumistas. Pues como diría el refrán, “consejos vendo y para mí no tengo”.


La alfombra roja que pisaron todas las “estrellas” a su llegada, el photocall donde inmortalizaron su presencia e incluso parte de las gradas donde se agolpaban sus admiradores acabaron en el contenedor más cercano al teatro donde se realizaba la Gala. Todo a la basura. Un solo uso; el consumismo salvaje que se criticaba en la Gala, perpetrado por los organizadores de la misma Gala. La hipocresía al poder.

Afortunadamente, por el lugar transitaba un profesor malagueño, José Miguel Santos Paradas, director del centro Misioneras Cruzadas de La Palma-La Palmilla, un colegio privado religioso de la capital malagueña, que no dudó en cargar tan preciado material en su coche para llevárselo a su colegio.


“Gracias porque con todo lo que habéis tirado, algunos reutilizaremos los desechos para que los niños de un barrio olvidado se sientan los verdaderos actores de vida reales” publicaba el director en una conocida red social y se preguntaba “cómo se consiguen tantos recursos, cual es el camino para que no te denieguen recursos básicos o te cierren puertas. A una pequeña escuela de barrio siempre se nos dice que no hay recursos para las necesidades más básicas, que durarían mucho más que una noche”. Ya le contesto yo: casándose con el poder, sobre todo si es de izquierdas.

Gracias a este profesor, por lo menos en esta ocasión se han respetado las cuatro erres dándole una segunda vida a los desechos de la Gala. Esperemos que rectifiquen para la Gala de 2021. Si. Ya lo sé. Siempre he sido un empedernido iluso optimista.

jueves, 20 de febrero de 2020

Un contenedor plegable que puede reducir un 20% las emisiones de CO2 del transporte marítimo





Si han visto alguna vez, en vivo y en directo, uno de estos mega buques cargados de contenedores, seguro que habrán quedado impresionados. Los más grandes alcanzan una eslora (longitud) de 400 metros, ¡4 campos de fútbol uno detrás de otro!, y una manga (ancho) de 60 metros. Su capacidad sobrepasa los 20.000 contenedores de 20 pies (los medianos). Cifras que marean. Pero, ¿y si les digo que, al menos, 5.000 de estos contenedores van vacíos?

Así es. Se estima que el 25% del tráfico anual de contenedores viajan en vacío. Esto, que realmente es una ineficiencia del sector, supone un impacto económico de 20.000 millones anuales y es debido a los grandes desequilibrios que existen actualmente en los flujos de mercancías de las rutas comerciales, que obliga a la reposición de contenedores vacíos en los puertos de los países que más exportan (léase Asia).  


Estos datos los analizó una pequeña empresa emprendedora valenciana, Navlandis, con sede en Picanya (Valencia), y decidió probar suerte con una idea revolucionaria: contenedores plegables.

Tras un intenso trabajo de desarrollo tecnológico surgió el “Zbox 20”. Las buenas noticias le han llegado en 2020 cuando ha conseguido superar todas las pruebas estructurales especificadas en las normativas del sector del contenedor. Estas exigentes normativas son la ISO-1496 y la CSC (Convenio Internacional sobre Seguridad de los Contenedores). Con ello garantiza el mismo nivel de capacidad y seguridad que los contenedores estándares

¿Y cuáles son las ventajas del “Zbox 20”? Muy sencillo: se puede plegar. Gracias a su diseño, es capaz de transportar en un único paquete cinco contenedores vacíos plegados en el mismo espacio que uno estándar.


El contenedor plegable permite el ahorro de cerca del 80% de los costes de reposicionar contenedores vacíos, por lo que el ahorro económico potencial puede llegar a sobrepasar los 15.000 millones anuales y, algo quizá más importante, podrá reducir hasta en un 20% las emisiones de CO2 del sector del transporte marítimo mundial.

Por los mares del mundo navegan a diario 100.000 grandes buques comerciales (no todos son portacontenedores, claro) que emiten 800 millones de toneladas de CO2, más o menos, como toda Alemania. Se espera que para 2050 el tráfico marítimo crezca un 250%. Ese 20% resulta una barbaridad con estas cifras.


De momento, tras conseguir las certificaciones, Navlandis está fabricando las primeras unidades para dar servicio a la primera naviera que ha contratado sus servicios. Ésta ha hecho la compra porque considera que por cada contenedor plegable comprado puede llegar a ahorrar 5.000 euros al año.

Navlandis ya está trabajando en la extensión de su tecnología a otros tamaños de contenedor, a la reducción de costes y al aumento de la capacidad productiva. Estaremos atentos a sus éxitos.


martes, 11 de febrero de 2020

¿Por qué los contratos del Ayuntamiento de Barcelona cuestan siempre 17.999 euros o 49.999 euros?




Según la normativa vigente, los ayuntamientos españoles pueden adjudicar contratos menores, inferiores a 50.000 euros en el caso de obras o por debajo de los 18.000 euros para los contratos de servicios, sin tener que acudir a un concurso público.

Esta norma se creó en su día para que obras de pequeño importe y relativa urgencia no tuviesen que pasar por el farragoso trámite del concurso público, con plazos para la presentación de ofertas, exposición pública, tiempos de reclamación y un largo etcétera que provoca que para cambiar una baldosa se tiren cuatro años.

Pues bien, hecha la ley, hecha la trampa. Según se ha podido comprobar en el informe “Fiscalización de la contratación menor” publicado por el Tribunal de Cuentas (del año 2016, sin prisas, que sólo han pasado 4 años), los ayuntamientos se aprovechan de la normativa. Estos contratos, que se adjudican a dedo, sin ni siquiera comprobar si otra empresa lo haría mejor o más barato, representan un porcentaje altísimo con respecto a los que se sacan a concurso público. En concreto, dos ayuntamientos de los denominados “del cambio”, sacaron “matrícula de honor”: en Zaragoza el 77,8% de los contratos fueron menores y en Valencia, nada menos que el 96,8%.

Sin embargo, el caso más llamativo es el del Ayuntamiento de Barcelona porque es el único de los casos analizados por el estudio en el que la competencia para otorgar estos contratos está en manos de la alcaldesa, Ada Colau, en lugar de estar en manos de la Junta de Gobierno.


Vamos con el escándalo: en total, se concedieron 266 contratos menores, de los cuales 64 no llegaron al límite por un euro y 15 de ellos no lo hicieron por tan solo un céntimo. ¡Qué casualidad que las obras siempre valgan 49.999,9 euros y los contratos de servicios 17.999,9 euros!

Profundizando un poco en el estudio, se puede comprobar, por poner un ejemplo, que a la misma empresa se le adjudicaron dos contratos consecutivos de 17.999,9 euros para el mismo desempeño: “gestión y dinamización de la biblioteca del Instituto de Educación Secundaria Besòs”

No es casualidad, según el Tribunal de Cuentas, esta práctica es la que más destaca y alerta de que muchos contratos “fueron propuestos por la misma unidad, responden a la misma necesidad, tienen el mismo objeto y fueron adjudicados al mismo contratista. Esto evidencia que se ha fraccionado la contratación del servicio para permitir su adjudicación directa mediante dos contratos menores diferentes, evitando la aplicación de procedimientos ordinarios de preparación y de adjudicación contractual previstos”. Resulta demoledor. ¿Y con este informe se acaba todo? ¿No se denuncia en los tribunales? Efectivamente. No pasa nada más.

Esta práctica, como bien dice el Tribunal de Cuentas, es generalizada en todo el país y se ha hecho toda la vida. Pero que lo hagan los grupos políticos “progresistas”, los que venían a acabar con la “casta” política, los que desde la oposición denunciaban hasta la desaparición de un boli Bic…

Es de suponer que esos contratos no se los concederán a “gente amiga”, ¿no? Estaría muy feo.