martes, 26 de abril de 2022

100 muertos diarios por COVID. Le importamos un bledo al Gobierno

 


Días antes de la Semana Santa, nos inundaron con anuncios de la DGT en los que sentenciaban a morir a 36 españoles en las carreteras esos días, ¿lo acuerdan? Al parecer, esos muertos son de primera; los más de 100 diarios por COVID, no.

Dios me libre de criticar una campaña dirigida a rebajar las muertes inútiles que provocan las carreteras y todo el sufrimiento que conllevan; ni las dirigidas a eliminar para siempre las 50 muertes anuales provocadas por la violencia de género; o las campañas, más discretas, para concienciar de la lacra del suicidio, que con 10 muertos diarios machacan a miles de familias al año; y otras muchas que ahora no recuerdo, pero, ¿ni un anuncio, ni una comunicación del gobierno, ni un minuto de telediario que recuerde a la población que tiene que prevenir contagiarse de una enfermedad que provoca que más de 100 españoles mueran cada día?

Les paso los datos que se han publicado hoy, porque son difíciles de encontrar y puede que no los conozcan. En tres días, desde las cifras publicadas el pasado viernes, se han registrado:

- 47.421 nuevos casos de contagios de coronavirus (15.807 diarios). 

- 319 muertos (106 diarios).

- Tasa de contagio por cada 100.000 habitantes para mayores de 60 años (los menores ya ni se publican) es de 608 casos (50 más que el viernes).

- 6.455 pacientes ingresados en hospitales, 5,2% de ocupación (820 más que hace una semana y 0,7% más de ocupación).

- 364 en UCI, 4,1% ocupación (20 más que hace una semana y 0,3% más de ocupación).



No pretendo con estas líneas que nos vuelvan a machacar, Simón y compañía, con sus disparatadas medidas coercitivas que, poco a poco, se va demostrando que iban en contra de las libertades individuales de las personas. Tampoco deseo que los informativos ocupen el 90% de su tiempo contándonos si la incidencia ha subido o bajado unas decimitas. Pero que lo único que se haya dicho en el último mes es que ya no es obligatorio el uso de mascarillas en interiores y que los ciudadanos ya son “libres” para disfrutar de la semana santa o de las fiestas patronales cuando más de 100 compatriotas mueren diariamente, me parece una horrenda frivolidad.

Evidentemente, hay una especie de “acuerdo” internacional (excepto en China, claro) desde el pasado diciembre para silenciar los estragos que continúa causando el COVID. ¿Por qué? Ni idea, pero lo cierto es que todo el mundo occidental se ha esforzado en minimizar la enfermedad y que nadie hable de ella. Supongo que, a partir de cierto punto, la economía prima sobre la salud, al contrario de lo que tantas veces nos han repetido desde los gobiernos.



lunes, 28 de febrero de 2022

Vegtus, deportivas con cuero de cactus, made in Spain

 


Que la moda de lo vegano nos invade, también en el mundo de la moda, ya no es noticia. Y no es que yo sea muy amante de esta corriente, pero en esta ocasión, la iniciativa creo que merece la pena: zapatillas cuyo material base es el cactus.

La idea nació en Barcelona justo antes del confinamiento y se ha llevado a cabo de forma integral en una fábrica de calzado de Elche. Para crear este cuero vegano, cortan las hojas maduras de los cactus, se limpian y trituran. Luego, se dejan secar al sol durante tres días y ya están listas para procesarlas y convertirlas en tejido de cuero. Para todo este proceso no se utiliza ningún tipo de químicos, por lo que el resultado es totalmente biodegradable.

Además, para teñir este cuero se utilizan pigmentos naturales, libres de PVC, sulfatos y metales pesados. Incluso las plantillas son reciclables, con pigmentos naturales sin ningún colorante químico.


El resultado es un material con la apariencia del cuero, pero con más resistencia y durabilidad. Lógicamente, estamos hablando de cactus, que lo dejas tranquilo y él sólo crece, por lo que es mucho más sostenible al no requerir sistemas de riego, herbicidas, pesticidas ni ningún tipo de energía adicional.

Parece que la tendencia vegana ha venido para quedarse, al menos durante un buen tiempo. Aparte de la alimentación, más y más personas demandan productos que cumplan con esta filosofía y estas deportivas la cumplen con creces. Aunque, visto el resultado estético y las condiciones que publicitan de durabilidad y resistencia, tampoco es necesario ser un vegano convencido para calzarse las zapatillas de Vegtus. Lógicamente, faltará saber en qué rango de precios se mueven.

 

 

martes, 15 de febrero de 2022

La novedosa pintura blanca que enfría más que el aire acondicionado



Evidentemente, no han descubierto ningún nuevo principio termodinámico; que el color blanco refleja los rayos solares, disminuyendo la temperatura de los edificios, se sabe desde tiempos inmemoriales. Que lo pregunten si no en esos preciosos pueblos andaluces encalados desde el suelo hasta las tejas.  Pero esta pintura blanca que nos proponen desde la Universidad de Purdue (Indiana, EEUU) es especial.

El proyecto surgió durante las clases del profesor de energía mecánica, Xiulin Ruan, hace más de siete años con el objetivo de ahorrar energía y luchar contra el cambio climático. En un foro de debate, se discutió sobre la posibilidad de crear una pintura de exteriores que fuera capaz de reflejar la radiación del sol y conseguir que la superficie pintada tuviera una temperatura inferior a los objetos que estuviesen a su alrededor y recibiesen la misma radiación solar.



La pintura que desarrollaron consiguió entrar en el libro Guiness de los Récords como la pintura más blanca del mundo. Cuenta con una alta concentración de sulfato de bario en forma de partículas de distinto tamaño que, además de ser el responsable de su singular tonalidad, consiguen crear una pintura altamente reflectante. Tanto que es capaz de reflejar el 98,1% de la radiación solar (las pinturas convencionales que se pueden adquirir en el mercado reflejan entre un 80% y un 90%) al tiempo que emite calor infrarrojo. Dos características que la convierten en un sustituto (o al menos un complemento) a los sistemas de aire acondicionado.

El edificio pintado absorbe menos calor de la luz del sol que el que emite, consiguiendo que el edificio transfiera calor desde el interior hacia el exterior, disminuyendo la temperatura interna de forma natural.


El profesor Ruan pone un ejemplo: si se aplica la nueva pintura en un techo de unos 90 metros cuadrados (aproximadamente la superficie de una vivienda mediana),
el interior experimenta una refrigeración equivalente a la que se consigue utilizando aparatos de aire acondicionado alimentados por 10 kW de potencia, una cifra muy superior a la que se suele utilizar en nuestras casas.

Al parecer, la pintura ya está a punto de ser comercializada en Estados Unidos. Esperemos que no tarde en llegar a nuestros lares.

 

 

jueves, 10 de febrero de 2022

Nuestros médicos y enfermeros huyen al extranjero. Yo también lo haría…

 


La noticia sale publicada en el periódico Valencia Plaza: se necesita personal sanitario para paliar los efectos de la sexta ola del Covid, pero las bolsas de trabajo de la sanidad están vacías y no pueden contratar. Y la principal razón de que estén vacías es porque el 45% de los sanitarios que acabaron el año pasado su formación como residentes no han seguido vinculados a la sanidad pública valenciana. Empieza a asustar la situación. ¿Qué ocurre?

Pues, como casi todo en esta vida, la culpa la tiene la economía de mercado. Mucha demanda de personal sanitario, sobre todo desde que llegó la pandemia, y poca oferta de médicos y enfermeras. Conclusión: que estos últimos tienen muchos puestos entre los que elegir y se van a trabajar donde más les conviene.

Firmar contratos temporales encadenados o, incluso, sólo por guardias, lo que hace que los médicos no tengan estabilidad laboral hasta rondar los cincuenta años; jornadas sobrecargadas en las que tienen que atender hasta a cien pacientes, con el consiguiente peligro de cometer un error; cobrar nóminas no demasiado elevadas… Todo esto no se puede comparar con ofertas que llegan desde Francia con contratos de médico de familia de carácter indefinido, con vivienda y retribución de 8.000 euros. Nuestros jóvenes sanitarios directamente ni se lo piensan.  


En 2021, en la Comunidad Valenciana, de 581 médicos que terminaron su formación MIR, 239 no suscribieron contrato con la administración (41%) y de 81 enfermeros que finalizaron EIR, 59 tampoco lo hicieron (72,8 %). Y estos números, punto más, punto menos, se pueden extrapolar al resto de España.

Si esta falta de médicos y enfermeros ya provoca bastantes problemas por la falta de una correcta atención sanitaria a la población, las consecuencias económicas son catastróficas. La formación universitaria de un licenciado supera los 60.000 euros. Teniendo en cuenta que, en la universidad pública, las tasas que paga el alumno no llegan al 10% del coste, 55.000 euros los pagamos entre todos.

Una vez terminado, al médico se le exige que trabaje como becario para continuar aprendiendo en lo que se conoce como MIR (médico interno residente). Esta residencia es de cinco años y tiene un coste anual de unos 40.000 euros por médico, aparte de lo que pueda cobrar por realizar guardias (unos 200 euros cada una). Dejando aparte las guardias, cada médico que acaba su residencia ha costado más de 250.000 euros al erario público. Que una vez enseñado se marche a otro país, tiene guasa.



Difícilmente podremos igualar la retribución que ofrecen en otros países (Francia, Alemania, Suiza, Reino Unido, etc.) con mayor nivel de vida. Aunque no lo queremos reconocer, somos un país pobre si nos comparamos con ellos. Pero si se podría mejorar, y mucho, en otras cuestiones administrativas como la duración de los contratos, las condiciones laborales y las trabas burocráticas (por ejemplo, la tramitación de bajas-altas en la sexta ola de la pandemia) que “ayudan” a que el nuevo médico se decida a hacer las maletas y marchar a otras latitudes.

Además, se debería estudiar implantar algunas medidas legales. Si un médico nos ha costado más de un cuarto de millón de euros, ¿qué menos que, al empezar sus estudios, se le obligue a comprometerse a trabajar en la sanidad pública 4 o 5 años cuando los finalice? Algo del gasto se amortizaría y se paliaría, al menos en parte, la falta de personal.

Nos vendían que teníamos la mejor sanidad pública del mundo; con la pandemia hemos sabido que no era verdad.


martes, 8 de febrero de 2022

¿Por qué no despega la turbina eólica sin aspas?

 


Tenía un profesor que decía que las energías alternativas eran maravillosas mientras eran un proyecto, pero que caían en desgracia cuando empezaban a ser rentables. Y no le faltaba razón.  Las centrales de ciclo combinado venían como panacea para sustituir al carbón, hasta que empezaron a imponerse y se dieron cuenta de que usaban combustible fósil; la energía solar cambiaría el mundo, hasta que fue mínimamente rentable, se masificó y se dieron cuenta de que atentaba contra el paisaje; y la eólica, tres cuartos de lo mismo: que destroza el paisaje, que mata a las aves y cuando no provoca ni lo uno ni lo otro con las instalaciones mar adentro, algunos países la prohíben, como España, sin saber muy bien porque narices lo hacen.

Precisamente en el campo de la energía eólica surgió hace un tiempo un proyecto que puede acabar con los inconvenientes de los molinos tradicionales, pero que, no sé porque razón, no acaba de despegar. Igual, si no gastasen tanto dinero en comisiones parlamentarias contra el “cambio climático”, masivas asistencias a las inútiles “cumbres del clima” y desmesuradas subvenciones a algunos (muchos) grupos ecologistas de salón, tendrían fondos para promover verdaderas innovaciones que ayuden a mejorar el planeta y a los que en él vivimos.  

El proyecto al que me refiero es la turbina eólica sin aspas, un cilindro que vibra cuando entra en resonancia produciendo energía, rebautizado como” Skybrator, el vibrador del cielo” por el prestigioso periódico inglés The Guardian. Intentaremos explicar, grosso modo, su funcionamiento.



Imaginen un cilindro que, de pronto, se pone a vibrar cuando entra en resonancia. El viento, al igual que el agua, genera remolinos en contacto con un cuerpo redondeado. Mitigar ese fenómeno, conocido como “vibración inducida por desprendimiento de vórtices” (VIV, por sus siglas en inglés) siempre ha sido un problema para la ingeniería. David Yáñez, ingeniero fundador de la empresa Vortex Bladeless, pensó durante varios años cómo maximizar esa inestabilidad aerodinámica para capturar la energía contenida en ella. Y lo consiguió.

Para explicarlo, Yáñez recurre al ejemplo de la soprano que ajusta el tono de voz a la frecuencia de resonancia de una copa de cristal hasta que ésta empieza a vibrar (y se rompe si continúa, como hemos visto en infinidad de películas). De la misma forma, el aerogenerador sin palas de Vortex Bladeless entra en resonancia con el viento y comienza a oscilar.

La estructura del cilindro está construida con resina reforzada con fibra de carbono. Pero su secreto está en el interior que está diseñado para convertir la energía mecánica de la oscilación en energía eléctrica a través de un sistema de alternadores (con bobinas e imanes y sin engranajes, ejes o desplazamientos).

Las aplicaciones de esta nueva forma de generar energía abarcan un amplio abanico, tanto para uso particular como industrial. Así, la compañía ha preparado varios modelos, desde el más pequeño de 85 centímetros para usos que requieran poca energía, hasta el Vortex Goliath, de 140 metros de altura y un megavatio de potencia, pasando por el de 2,75 metros indicado para tejados y el de 9 metros y dos kilovatios para soluciones industriales intermedias.



Con los modelos más pequeños, la empresa aspira a sustituir a las placas solares o a complementarlas ya que, a diferencia de éstas, pueden funcionar de noche, con lo que esto puede suponer a la hora de recargar las baterías del coche eléctrico. A su favor, la capacidad de aprovechar el viento en las ciudades con el menor impacto visual y ambiental posible.

En cuanto a los modelos mayores, Yáñez reconoce que nunca podrán competir en potencia con los gigantescos molinos eólicos que llegan a generar hasta 12 megavatios, pero juegan con algunas ventajas como el abaratamiento de los costes, tanto de instalación como de mantenimiento, que no generan prácticamente ruido, que no suponen ningún riesgo para el vuelo de las aves migratorias y que, al no tener aspas, no están limitados por el “efecto estela”, pudiendo colocar una mayor densidad de cilindros en el espacio donde apenas cabrían un par de molinos tradicionales.

Aunque todavía está en fase de desarrollo y gestionando el farragoso trámite de las certificaciones, esperemos que pronto se popularice esta nueva tecnología y no acabe, como otras muchas alternativas, en un olvidado cajón por culpa de oscuros intereses políticos y empresariales.

 



jueves, 27 de enero de 2022

El Mini histórico, ahora eléctrico. Ecologismo y clasicismo se dan la mano

 



Si usted tiene un Mini clásico, el que de verdad era “Mini”, y, al mismo tiempo, es un apasionado de los coches eléctricos, ahora tiene la solución: el proyecto “Mini Recharged”.

La idea surgió en el Salón del Automóvil de Nueva York de 2018 con la presentación del prototipo del Mini Electric clásico. Las reacciones de los presentes fueron tan positivas que un equipo especializado de la planta Mini en Oxford desarrolló un plan para podérselo ofrecer a los clientes que ya tuvieran un Mini. ¿En qué consiste?

El proyecto “Mini Recharged” permite sustituir el antiguo motor de gasolina original del modelo Classic por un moderno motor eléctrico de nueva factura que le permita electrificarlo y, de paso, prolongar la vida del vehículo.



El nuevo propulsor eléctrico genera una potencia de hasta 90 kilovatios (kW) (sobre 121 caballos) cuya energía la suministra una batería de alto voltaje, que puede cargarse con una potencia de hasta 6,6 kW y que proporciona una autonomía de 160 kilómetros. Además, se le añade un nuevo cuadro de instrumentos central que muestra la temperatura de conducción, la marcha seleccionada, la autonomía restante y la velocidad.

Y lo mejor de todo es que es reversible. Durante la conversión, que se realiza exclusivamente en Reino Unido, el motor original de gasolina se marca y se guarda para poder reutilizarlo en el caso de que su dueño quiera revertir el cambio en el futuro. Que siempre habrá alguien que añore el original.



Una bonita fórmula para aunar las bellas formas clásicas del Mini original creado en 1959 por el diseñador estadounidense Frank Stephenson con el ecologismo de los modernos motores eléctricos.

Otro cantar será el precio. Aunque no han dado cifras, este tipo de transformaciones de modelos vintage en eléctricos suelen rondar los 30.000 euros…


martes, 25 de enero de 2022

¿Por qué el biometano no se potencia en España?

 



Restos de comida, estiércol, cáscaras, cortezas, restos de podas, maderas inservibles… ¿saben dónde van a parar? Pues como el resto de las basuras no clasificables, a los vertederos o a los centros de incineración. ¿Y si les digo que con ellos se podría producir hasta un 40% del gas que necesitamos?

Efectivamente, generamos un problema cuando podríamos evitar basuras, malos olores y humos contaminantes de las quemas consiguiendo buena parte del gas que necesitamos sin tener que acudir a los “amigos” argelinos o rusos. ¿Cómo? Con el uso del biometano.

La descomposición de los restos que les comentaba (biomasa) controlada en ausencia de oxígeno produce biogás. Ese combustible ya puede producir electricidad al quemarlo, pero sometido a un proceso de depuración, puede convertirse en biometano, con un porcentaje de metano por encima del 96%. A partir de ese momento, además de poder quemarse, se puede inyectar directamente a los conductos de gas natural o utilizarse como biocombustible para el sector del transporte, especialmente en aquellos vehículos con una electrificación muy difícil (camiones pesados de largo recorrido, barcos…).

España es, sólo por detrás de Francia, el segundo país con mayor potencial en la producción de biometano teniendo en cuenta la disponibilidad de las materias primas y su rendimiento de conversión. Les pongo un ejemplo: cuando viajen por carretera, cuenten las columnas de humo que salen de nuestros campos por las quemas de los restos agrícolas. Millones de toneladas convertidas en humos contaminantes que bien podrían utilizarse en biometano verde.



En Europa, a finales del 2020, existían 992 plantas de biometano: 306 en Francia, 242 en Alemania y en España apenas 5. Se espera que antes de finalizar 2022, habrá ya 12 plantas y 30 más estarán en proyecto o en fase de construcción. Si todo va bien, en 2024 tendremos 64 plantas operativas; una quinta parte de las que ya tienen en Francia.

Al parecer, el Gobierno ha propuesto una hoja de ruta para esta tecnología, aunque todavía no se ha publicado ni el borrador. Tampoco se sabe nada de un sistema de garantías de origen para estos gases renovables y, para más inri, carecemos de un marco regulatorio que permita crear un mercado propio de biometano, obligando a las empresas que lo producen a comercializar esta energía verde fuera de nuestras fronteras.

¿A qué esperan? Como de costumbre: sobra de anuncios rimbombantes y falta de trabajo responsable. Así nos va.