sábado, 10 de septiembre de 2016

Cómo evitar o, al menos, hacer más llevadera una resaca



Pocos son los humanos que se han librado de las molestias de soportar una resaca. ¿Qué le vamos a hacer? Todos intentamos controlar la ingesta de bebidas alcohólicas y no excedernos pero llega el día en que, sin saber muy bien como ocurre, nos pasamos un poco. O un mucho, según los casos. Y la resaca del día siguiente, como cruel castigo divino, se instala en nuestro cuerpo. ¿Se puede evitar? Difícilmente. Pero lo que sí podemos es disminuir sus nefastas consecuencias con unos sencillos consejos para antes, durante y después del consumo de alcohol. 

Empezaremos explicando que la resaca es consecuencia de las dificultades que nuestro organismo tiene para metabolizar todo el etanol ingerido y eliminar las sustancias residuales que produce por vía urinaria. La resaca desaparece cuando nuestro cuerpo ha logrado realizar todo este trabajo. Si lo hace rápido, en unas horas estará solucionado; si le cuesta, durará todo un día e, incluso, más.

¿Cómo mejorar la temida resaca? Obviamente, cuanto menos alcohol consumamos, menos resaca tendremos. Un consumo moderado, ayuda. Pero, ¿qué cantidad es moderada? Depende de factores como el tamaño de la persona, del sexo -está demostrado que las mujeres tienen mayores resacas-, del índice de masa corporal, de si se padecen otras patologías o de si se consume normalmente alcohol -la ingesta habitual aumenta la cantidad de las enzimas que metabolizan el etanol, disminuyendo los efectos-. 


Cuando se empieza a beber es imprescindible haber comido. Y si es posible continuar comiendo mientras se bebe, mejor. Esto reducirá considerablemente la absorción del etanol por el estómago. Pero cuidado con beber tras una comida muy copiosa porque puede favorecer la ingesta de más alcohol.

Hay que beber de forma progresiva, nada de prisas. Con ello favoreceremos que el organismo metabolice y elimine el alcohol más fácilmente, reduciendo sus efectos secundarios. No sirve de mucho el beber abundantes cantidades de agua entre copa y copa ya que esto no aumenta la eliminación del alcohol. Si acaso, la sensación de plenitud hará que se reduzcan las ganas de seguir bebiendo.

No lo mezcle con bebidas energéticas, puesto que pueden enmascarar los efectos del alcohol tapando los efectos depresores del etanol y favorecer un mayor consumo.

Una vez acabado todo y sabiendo que nos hemos pasado un poco, lo mejor antes de acostarnos es dar un pequeño paseo o realizar un ejercicio suave que ayude a nuestro cuerpo a metabolizar el alcohol. Pero no se pase porque una actividad física fuerte empeorará su cuadro clínico. También es recomendable beber leche ya que esta consigue disminuir la absorción a nivel digestivo.


¿Y al día siguiente? Lo primero, mucha paciencia. No sirve de nada consumir nuevamente alcohol, ni comer tomate ni tomar suplementos de vitamina B6 o café. Lo mejor es tomar zumos naturales de frutas y hortalizas, bebidas isotónicas y agua, con lo que repondremos vitaminas, minerales y, de paso, nos hidrataremos. Hay que comer alimentos suaves y de fácil digestión y huevos, ya que tienen mucha cisteína que ayuda al hígado a desintoxicarse de los productos de degradación del etanol.

Medicamentos pocos. Si acaso un analgésico como el ibuprofeno para paliar el dolor de cabeza o los dolores musculares, algún antiemético, para disminuir las náuseas y un protector gástrico para mejorar las molestias estomacales.

Y descansar mucho y dormir todo lo que pueda, o le dejen. Espero que con estos consejos su próxima resaca sea más corta y llevadera.