lunes, 19 de septiembre de 2016

La demografía tumba la última mentira universitaria de Podemos



En Podemos, al igual que en otras organizaciones progresistas, saben que la batalla entre propaganda demagógica y datos objetivos siempre tiene un ganador: la demagogia. Es muy sencillo: los datos objetivos los leemos y analizamos cuatro gatos y la propaganda populista aparece en portada de multitud de programas de televisión. La victoria siempre es clara y contundente.

El último ejemplo lo tenemos en una noticia que saltó a la palestra la semana pasada proveniente del Ministerio de Educación. En ella, se decía que el número de alumnos matriculados en las diferentes universidades públicas españolas había descendido en los últimos cuatro años. Minutos tardaron los líderes de Podemos en denunciar que esta reducción de 127.000 universitarios se debía a que la subida de las tasas y el recorte aplicado en las becas había “expulsado” a estos jóvenes del sistema universitario. Incluso crearon un hashtag, #Faltan127Mil, , que logró convertirse en tendencia a lo largo del día. Pero, ¿es verdad lo que dicen?


Siempre se ha dicho que peor que una mentira, es una verdad a medias. Efectivamente, según los mencionados datos de Educación, los matriculados de grado y de primer y segundo ciclo fueron 1.155.728 alumnos para el curso 2015/2016, unos 127.000 menos que los registrados en el curso 2011/2012, pero la cuestión no es saber el monto de la reducción sino descubrir porqué se ha producido. Y parece que la razón no está relacionada con los aumentos de tasas o los recortes de becas sino con la demografía y la menor duración de los grados.

Entre 2012 y 2015, la población española comprendida entre los 18 y los 24 años -la edad en la que los jóvenes acceden a la universidad- ha bajado en 275.000 personas. Es decir, el descenso de la población joven a más que duplicado a la baja de los universitarios públicos. Como consecuencia, la tasa neta de escolarización ha aumentado hasta alcanzar el 31,5%. O lo que es lo mismo, hay más universitarios que hace cuatro años en términos relativos.  

Es más, entre 2012 y 2016, la población joven de entre 18 y 21 años se redujo en 138.000 personas mientras que los universitarios de esa edad aumentaron en 30.000 alumnos. Poco han influido el recorte de becas y el aumento de tasas, ¿verdad?

























El segundo motivo responde a la duración de los estudios. La adaptación de España al Espacio Europeo de Educación Superior ha supuesto que la duración de los grados sea de 4 años y 240 créditos, frente al modelo anterior donde la mayoría de las titulaciones duraba cinco años. El número de estudiantes universitarios continuará descendiendo en los próximos años mientras no queden completamente extinguidas las titulaciones de primer y segundo ciclo.

Lo bueno que tienen los números, es que, a diferencia de las palabras, son exactos y no se pueden rebatir. Y sin embargo, muchos españoles continúan prefiriendo (y creyendo) las demagogias podemitas. Es lo que hay.