jueves, 1 de febrero de 2018

La historia de los antinatalistas que quieren acabar con la especie humana



“Considero que tener un hijo es un acto egoísta que responde sólo a los intereses de los progenitores. Vivir es sufrir y quien no existe, no sufre. Soy antinatalista desde que tengo uso de razón”

Así habla Gemma Orozco, técnica informática de 25 años de Lérida. Y de la misma opinión son Audrey García, de 39 años, Mara Rodriguez, fotógrafa de 26 o uno de los gurús del movimiento antinatalista, el sudafricano David Benatar, director del departamento de filosofía en la Universidad de Ciudad del Cabo y autor del libro “BetterNever to Have Been (Mejor no haber existido nunca)” cuya dedicatoria es para hacérselo mirar: “A mis padres, a pesar de haberme dado la vida”.

En elmundo.es los han entrevistado. No se lo pierdan:

La primera de nuestras heroínas, Gemma, afirma que “el nuestro es un mundo superpoblado en el que sobra gente, en el que la industria ganadera es una de las principales responsables del cambio climático y la deforestación”. “Vivimos bajo un capitalismo terrible y despiadado y tener un hijo significa darle un nuevo esclavo al sistema, darle más carne de cañón”. No es difícil averiguar cuáles son sus inclinaciones políticas tras estas declaraciones.     

Audrey cree que “no querer hijos no es egoísta. Crear a alguien que no ha pedido nacer, sí lo es. Quien no nace no sufre daño alguno ni se pierde nada, porque no existe. “Decidir traer niños a este mundo no es una decisión de amor. No se ama a quien no está ni siquiera concebido. Se traen porque la gente tiene ganas de ello. Y punto. Eventualmente, se les quiere luego”. Y habla de su página web (ya cerrada) en la que hacía campaña por sus creencias y se muestra orgullosísima de que, al menos 14 personas, decidieran esterilizarse tras consultar su página. Hay gente que se enorgullece de sus estudios, de su trabajo, de sus logros personales… en fin.

Mara reconoce que “no quiero hijos. Es algo que tengo claro desde que era niña. Estoy de acuerdo con que la especie humana es monstruosa y está causando un daño irreparable a otras especies y al planeta”. Y nos cuenta su experiencia cuando acudió a la Seguridad Social para que la esterilizasen: “Me pusieron muchísimos problemas, que era muy joven y que tendría que tener al menos 35 años para solicitar este tipo de intervención. Me sentí maltratada y humillada, como si no tuviera derecho a decidir sobre mi cuerpo. Voy a esterilizarme en una clínica privada, aunque me cueste 1.900 euros lograr mi sueño”. Se demuestra que sí puede decidir sobre su cuerpo. Pero pagándolo de su bolsillo y no con el dinero de todos.


Finalmente, el “filósofo” David Benatar responde:
“La existencia humana conlleva mucho dolor y sufrimiento y, por eso mismo, es un error traer nuevos seres humanos al mundo”
- En la vida también hay cosas buenas, ¿no?
- Sí, es verdad, pero no valen la pena ante el dolor de las muchas cosas malas. Piense en cómo muere la gente, piense en el cáncer, en las enfermedades infecciosas, en las dolencias... Hay mucho sufrimiento en la vida, mucho.
- ¿Acaso se arrepiente de haber nacido?
-No, pero creo que no nacer, no percibir nada, no sentir el sufrimiento que conlleva vivir, no está mal.

Como no podía ser de otra forma, los antinatalistas también tienen una asociación de referencia, el Movimiento por la Extinción Voluntaria de la Raza Humana (VHEMT), nacido en 1991 en Estados Unidos que aboga por que las personas dejen de reproducirse para provocar la desaparición gradual de la humanidad. Un consejo, acelerarían el proceso si ellos mismos se quitaran de en medio ya.


Afortunadamente, entre gilipollez y gilipollez, también tienen sus momentos lúcidos como el del “gurú” Benatar que afirma: “no creo que todos los seres humanos dejemos de reproducirnos, ni siquiera a gran escala. Pero, aunque sea a pequeña escala es importante, porque significa que se le ahorrará sufrimiento a mucha gente por no traerla al mundo”.


Lo dicho: que hay gente “pa tó”. 

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