martes, 28 de abril de 2020

0,96, el número que resume la incompetencia del Gobierno español




Tras más de dos meses exhibiendo en las puertas de sus establecimientos el famoso cartel de “no tenemos mascarillas, ni geles, ni guantes, ni alcohol”, las farmacias españolas han conseguido, al fin, abastecerse de mascarillas para vender a la necesitada población española.

No ha sido fácil; el mercado está imposible: son escasas y carísimas. Y tampoco han contado con la colaboración del Ministerio de Sanidad que, a pesar de tener centralizado todo el poder de la sanidad española, tanto la gestión como las compras de material, todavía anda buscando al asiático que le vendió los test defectuosos, que fue lo único que lograron comprar, porque de EPI´s y mascarillas, nada de nada.

Pero su gozo en un pozo. Cuando apenas habían pasado un par de días desde que las pusieran a la venta, el Gobierno de España, aprovechándose del estado de alarma, les ha obligado a venderlas a un precio máximo: 0,96 euros por unidad. No reaccionaron durante dos meses para comprarlas, pero para imponer su intervencionismo, sólo han necesitado unas horas. ¿Y qué pasa ahora con el stock que tienen las farmacias, comprado a tres euros o más? Pues a vender a pérdidas, porque el Gobierno impone su precio, pero no se hace cargo de la diferencia. ¡Qué fácil es jugar con el dinero ajeno!

La reacción de las farmacias es automática: no compro más. Ya se encargará el Ministerio de facilitárselas a los ciudadanos. El desabastecimiento está asegurado.


Pero el problema no termina aquí. Ante su incompetencia a la hora de moverse en mercados de compras muy profesionalizados (no como ellos), el Gobierno propuso a empresas textiles españolas que adaptasen sus fábricas (gracias a subvenciones que pagaremos entre todos) para proporcionar todos los elementos de protección necesarios a la sanidad pública. Según su propaganda, pretendían no depender del gigante chino y fortalecer el tejido productivo español, evitando de paso que cerrasen nuestras empresas.

Muy bonitas las palabras, pero los hechos, una vez más, les contradicen. Vendiéndolas a 0,96 euros, el farmacéutico debe ganar algo para poder pagar sus gastos, existe el transporte, la distribución, el embalaje, algún mayorista, el almacenaje, etc. Con todos estos costes, la fábrica difícilmente podrá vender las mascarillas a más de 0,25-0,30 euros la unidad. O sea, trabajarán con costes españoles, pero con precio de venta chino. Muchos ya han parado las máquinas y solicitado un ERTE.


Y para finalizar, la cantidad. No sé a qué lumbreras se le habrá ocurrido. Desde luego a uno que no ha trabajado nunca en un comercio. Pongo la mano en el fuego a que no habrá ni una sola persona que pague con monedas los 0,96 exactos. Como poco, dejarán en el mostrador una moneda de euro. Si se venden 100 al día, ¿saben lo que supone tener 400 moneditas de céntimo todos los días para devolver a los clientes? Eso por no hablar del toqueteo de cientos de monedas con el consiguiente riesgo de contagio del coronavirus. Desde luego, no conozco a muchos que paguen con tarjeta (tal como se nos aconseja) una compra de 0,96 o de 1,92 euros si es que compran dos mascarillas.

0,96, el número que retrata el desastre en la gestión que el Gobierno de Pedro Sánchez está llevando a cabo con la pandemia. Si en un tema tan sencillo como éste meten tanto la pata, que Dios nos coja confesados con todo lo demás.

jueves, 26 de marzo de 2020

Al ministro-filósofo Salvador Illa le han engañado como a un chino




Tarde y mal. Ese puede ser el resumen de las acciones que está tomando el gobierno de Pedro Sánchez en la desgraciada pandemia del coronavirus que estamos viviendo. Es como Pierre Nodoyuna, pero en lugar de hacernos reír como hacía la mítica serie de dibujos animados, sus decisiones nos hacen y nos harán sufrir… y morir.

La última “aventura” la ha protagonizado el Ministro de Sanidad, Salvador Illa. Los sanitarios denunciaban la falta de equipos de protección para realizar su trabajo desde que empezó todo. La respuesta del gobierno, a lo Nicolás Maduro, fue incluir en el decreto de confinamiento que podía confiscar cualquier material sanitario (la población incluso aplaudió, pensando que así sancionarían a los “malditos” especuladores que lo acaparaban todo). No creo que actuasen de mala fe, simplemente es que son tan ilusos que creyeron que con estas confiscaciones, les llegaría para cubrir las necesidades de toda la nación. Nada más lejos de la realidad, las empresas españolas, sin saber a qué precio se las quedaban y cuando cobrarían, dejaron de fabricarlas y quien las importaba, ante el miedo a que se las quedase la guardia civil en el aeropuerto, cancelaron sus contratos.

Además, también decidieron ese mismo día que centralizaban las compras de material sanitario desde el Ministerio, quitando esta labor a las comunidades autónomas mucho más acostumbradas a hacerlo. Se sabe que varios empresarios españoles afincados en China ofrecieron sus servicios para comprar estos materiales a través de sus contactos, pero ni siquiera recibieron contestación y, con el tiempo, lo vendieron a otros países.


Los casos crecieron, los problemas de falta de material también y después de más de un mes de inacción, la pasada semana le entraron las prisas. Lo malo es que comprar en China no es tan fácil como quieren haceros creer (se lo aseguro, he trabajado con ellos) y su forma de hacer negocios dista bastante de la occidental. Allí, el envíamelo y ya te lo pagaré en tres meses no funciona; se hace el pedido, se les paga por adelantado el 30% del importe total para que empiecen a trabajar, lo envían y cuando llega aquí, antes de la descarga se liquida el resto. ¿Por qué Inditex y otras empresas ya han conseguido comprar y el gobierno no? Pues porque tienen profesionales competentes y experimentados y en el Ministerio comandado por el filósofo Illa, no.

Tras varias promesas incumplidas (“llegará en unos días”), el pasado sábado, en el mitin de las nueve, el mismísimo Presidente, Pedro Sánchez, comunicó la llegada de los primeros 600.000 test de diagnóstico y que llegaría otro millón próximamente. Y para justificar los retrasos, alegó que las pruebas que llegaban estaban “completamente homologadas” y que era difícil conseguirlas con estas garantías.

Repartieron las primeras 9.000 en la Comunidad de Madrid y en apenas dos días se ha destapado el pastel: no sirven ni para jugar a los médicos. Tienen una sensibilidad del 30% cuando deberían superar el 80%, por lo que dan muchos falsos negativos. Muchos pacientes que han dado positivo en la PCR (la prueba de referencia), dan negativo es los test piratas que le han vendido al señor Illa.


¿Cómo ha podido ocurrir esto? Sencillo. La pandemia es a nivel mundial, todos los países compran el material, ellos llegan tarde y se quedan con lo que queda, con lo que no quiere nadie y, posiblemente, a precio de oro.

La embajada de China en España corrobora la historia. En un comunicado hecho público hoy anuncia que la empresa a la que le compró el Ministerio, Shenzhen Bioeasy Biotechnology, ni siquiera tiene licencia oficial de la Administración Nacional de Productos Médicos de China para vender sus productos. Pero, ¿dónde han ido a comprar? ¿a mafiosos chinos? Ahora dicen que los han devuelto y que se los repondrán. Si no fuese un tema tan serio, estaría riéndome un buen rato.

Salen de la universidad (si es que llegan), se meten en el partido y de ahí, si tienen un poco de suerte, a calentar un sillón en cualquier ministerio. Pero su incompetencia, sus decisiones equivocadas, en casos de crisis, provocan sufrimiento y muerte. Si tuviesen un poquito de honradez, mañana mismo buscarían a profesionales independientes con experiencia en estas materias, les cederían sus claves de acceso al sistema informático del ministerio y se marcharían a casa a esperar a que les llamen desde el juzgado para declarar como imputados. Porque ese día, llegará.



miércoles, 25 de marzo de 2020

Harry el sucio llega a España con el coronavirus



El Gobierno de España ha anunciado hoy que se permite que dos personas, incluido el conductor, viajen en el mismo vehículo público, privado o particular, siempre que una lo haga en los asientos delanteros y la otra en los traseros, manteniéndose a la mayor distancia posible y que el desplazamiento se realice por una de las causas de fuerza mayor fijadas en el Decreto que estableció el estado de alarma.

Doce días después, ¿porque este “permiso”? Llámenme malpensado, pero creo que el principal motivo de este cambio se produjo el pasado sábado, en la Comunidad de Madrid. Les cuento.

Una auxiliar de enfermería (para más INRI) de un hospital del norte de Madrid aprovechó su día libre, tras estar doblando turnos las seis jornadas anteriores, para hacer la compra de sus padres, de 89 y 85 años, y llevársela a su casa en el municipio de San Sebastián de los Reyes. Como estaba bastante agotada, recogió a su hija para, entre las dos, subir la compra a casa de sus padres ya que no disponen de ascensor.

Unos dos kilómetros antes de llegar a su destino, las paró la policía nacional y, al comprobar que viajaban dos personas en el vehículo, les impuso una multa. De nada sirvieron las explicaciones de que iban a llevar la compra a sus padres, ni que les enseñara la factura del súper o que quisiera abrirles el maletero para comprobarlo. Incluso les enseñó el DNI de sus padres (que llevaba por precaución) para que vieran adonde iban.

El “error” que cometieron fue que las dos iban en los asientos delanteros y sin mascarilla. Alegaron que vivían juntas y le enseñaron el DNI para corroborarlo, pero ni por esas. La ley es la ley.


En España, desde que se promulgó el decreto, las distintas policías han interpuesto 130.000 denuncias por saltarse la normativa. Muchos se echan las manos a la cabeza: ¿cómo puede haber tanto tarado que incumple las normas? ¿Y porqué no? En tiempos “normales”, ¿cuantos hay que circulan a 160 km/h por las carreteras? ¿Cuántos roban? ¿Cuántos maltratan a sus mujeres? ¿cuántos venden y consumen drogas?... en cualquier circunstancia hay personas que se saltan las leyes y en esta ocasión, aunque el miedo les frene, también.

No dudo que la inmensa mayoría de estas sanciones son correctas. Necesarias, añadiría. Pero también habrá casos como el del sábado en Madrid. La policía tiene que hacer cumplir la ley, pero también debe tener la suficiente sensibilidad para detectar los casos en que esta ley debe ser flexible. ¿Puede haber más fuerza mayor que la de esta enfermera madrileña? A algunos no les da para más.


Vayan con cuidado porque en cualquier esquina puede aparecérsele Harry el sucio para hacerle cumplir la ley. Eso sí, en lugar de un Colt, sacará su libreta de multas.  

sábado, 7 de marzo de 2020

El “regalo” de Don Juan Carlos a Corinna de 65 millones de euros




Algunos regalan un bolígrafo de oro, otros lencería carísima y los menos, un viaje a Mónaco, todo pagado. Personalmente, si alguna vez tengo un querido o querida, quiero que sea como el Rey Emérito de España, Don Juan Carlos. Les cuento la historia.

Al parecer, todo comienza, ¿cómo no?, con unas grabaciones del excomisario José Manuel Villarejo a Corinna, en presencia del empresario Juan Villalonga (Dios los crea…), en la que la princesa alemana aseguraba que el Rey Emérito había cobrado comisiones de la obra del AVE en Arabia Saudí. No por sospechado deja de oler mal.

El Juzgado de Instrucción número 6 de la Audiencia Nacional que investigaba el caso, consideró que las afirmaciones que contenían las grabaciones eran “débiles” y que afectaban a un periodo de tiempo en el que el Monarca era inviolable. Sin embargo, dio traslado a Anticorrupción para que determinara si se habían producido delitos de cohecho y corrupción por parte de las constructoras españolas elegidas para acometer la obra. O sea, sólo se juzga a quien pone el dinero y no a quien lo recibe. Continúa oliendo mal.

Por otra parte, a raíz de la trama Gürtel, se ordenó el registro por parte de la fiscalía suiza de los despachos del fiduciario Arturo Fasana, quien gestionó el patrimonio oculto de los cabecillas de Gürtel. En dicho registro se encontraron muchas más cosas, entre ellas una cuenta que hizo sospechar al primer fiscal de Ginebra, Yves Bertossa. En la cuenta del banco privado suizo Mirabaud, aparecía una donación de 100 millones de dólares pagados por el Ministerio de Finanzas de la monarquía saudí. Dicha cuenta, está a nombre de la entidad panameña Lucum, de la que Don Juan Carlos es el único beneficiario. Huele muy, muy mal.

Fue pasando el tiempo y parte de ese dinero se retiró de la cuenta. Cuando quedaban 65 millones de euros, se transfirieron a Corinna zu Sayn-Wittgenstein a través de la sucursal de otro banco de Ginebra en las Bahamas. El olor no mejora.  


Ligándolo todo, el fiscal de Ginebra solicitó a la justicia española la información de este caso ya archivado, incluyendo las grabaciones de Villarejo y ha abierto diligencias en un juzgado suizo al que ha acudido a prestar declaración el abogado de la princesa alemana.

¿Y qué ha alegado? Pues que Don Juan Carlos en 2012, por el cariño que le tenía tanto a Corinna como a su hijo (suponemos que se refiere solamente a hijo de ella), le hizo una donación de 65 millones de euros. ¡Toma cariño!

Para que nos hagamos una idea: 65 millones de euros es el presupuesto anual de un ayuntamiento de una ciudad de entre 60.000 y 80.000 personas. Otra comparación: el Rey cobraba por entonces menos de 250.000 euros al año en España. El dinero que le dio a Corinna fue como si un trabajador medio-alto español (que cobre unos 40.000 euros anuales), le soltase 10 millones a alguien “por cariño”.

Evidentemente, algo más debe de haber. ¿Por qué el gobierno de Arabia Saudí ingresó 100 millones en la cuenta si ellos eran los que pagarían posteriormente la obra? ¿Fueron intermediarios del pago de las constructoras españolas a Don Juan Carlos? ¿Le donó el dinero sólo para ella y su hijo o para que lo guardara para disfrutar de una jubilación dorada junto a su amor? Son solo algunas de las preguntas que surgen.

El tiempo pasa y las circunstancias cambian. Don Juan Carlos ya no es rey y, por lo tanto, ya no es inviolable (por mucho que el PSOE continúe excusándose con ello para no investigarlo en el Congreso) por lo que Anticorrupción ya puede investigarlo; la fiscalía de Ginebra es libre de actuar en su país contra cualquiera que viole sus leyes, sea un rey emérito o no y con Corinna parece que el cariño ha desaparecido a raíz de las noticias que afirman que va a presentar una demanda contra Don Juan Carlos y contra el ex jefe del CNI en el Reino Unido por presuntas amenazas cuando vivía en Suiza en el año 2013.


Esperaremos acontecimientos, pero todo huele muy mal para Don Juan Carlos. Creo que nos vamos a divertir.
  

martes, 3 de marzo de 2020

Oro responsable, diamantes sostenibles y otras chorradas de Jane Fonda




Le ha llegado la vejez (muy bien llevada, por cierto), pero continúa necesitando estar en la primera línea de las noticias, en el “candelabro” como diría la gran Sofía Mazagatos. Actriz, escritora, editora, la más famosa experta en aerobic, Blogger y, sobre todo activista política, no duda en acudir a cualquier acto de protesta que esté en contra del poder establecido, sobre todo si ese poder lo ostenta el Partido Republicano y aún más ahora con Donald Trump.

A sus 82 años todavía tuvo reflejos para colocarse, cuando llegó la policía, en primera línea de una manifestación contra el cambio climático celebrada en la capital estadounidense. Lógicamente, logró su objetivo y fue arrestada ¡por quinta vez! en Washington. Desconocemos si ya ostenta el récord Guinness, pero las portadas de los periódicos hablaron profusamente sobre ella, que es lo que importaba.

Una de sus últimas apariciones públicas fue con motivo de la Gala de los Oscar, ceremonia en la que, con todo merecimiento, estaba invitada. Si ven las fotografías que acompañamos, asombra su extraordinaria forma física, su elegancia innata y las delicadas joyas que luce

No sabemos si por remordimientos al lucir joyas tan lujosas o por tener firmado algún contrato publicitario, Jane Fonda tuiteo junto a una foto suya el siguiente comentario: “En los Oscar llevando joyería Pomellato porque solo utiliza oro responsable, cosechado éticamente, y diamantes sostenibles”. ¿Se puede ser más buena persona?


Una auténtica cadena de elogios hacia la actriz por parte de sus incondicionales siguió a la publicación del tuit, remarcando su sentido ecológico y su solidaridad con los más pobres, pero realmente ¿qué es el oro responsable y los diamantes sostenibles?

El proyecto “Iniciativa Oro responsable" (Better Gold Initiative) surgió hace unos años por medio de una alianza público-privada entre la Cooperación Suiza-SECO y la Asociación Suiza de Oro Responsable, entidad que congrega a grandes refinerías, joyeros y organizaciones financieras suizas. La labor de este proyecto es apoyar a los mineros artesanales y de pequeña escala de diferentes lugares del mundo para que alcancen estándares internacionales en su producción, la cual podrán colocar a un precio justo entre compradores que valoran el cumplimiento de medidas ambientales, sociales y laborales.


Gran labor que, al eliminar intermediarios, garantiza un mejor precio a los pequeños productores y, llámenme malpensado, provoca que los joyeros suizos se forren, literalmente, al pagar por ese oro mucho menos que por cualquier otro. Ganan más y son considerados promotores del comercio justo. Por algo el 60% del oro que se comercia en el mundo transita por territorio suizo. Es como si un supermercado fuese al agricultor directamente a comprarle los tomates, sin intermediarios. El súper le puede pagar más al agricultor y aumentar sus márgenes de venta, incluso vendiéndolo más barato que la competencia. Que tome nota nuestro Ministro de Agricultura de la sabiduría suiza.

¿Y qué son los diamantes sostenibles? Esto es más sencillo. Podrían denominarlos diamantes sintéticos, pero convendrán en que quedaría mucho más vulgar. Simplemente es un trozo de carbón que, tras pasar por diferentes procesos en un laboratorio, se convierte en una imitación, casi perfecta, de uno natural.

El problema es el precio. Gracias a publicidades como la efectuada por Jane Fonda, el precio al que se pueden vender estas piedras similares a las circonitas es apenas un 30 o un 40% inferior al de los verdaderos diamantes. Como bien dicen desde el Instituto Gemológico Español, “los métodos tecnológicos para fabricar los diamantes sintéticos se abaratan continuamente y su precio irá bajando progresivamente. Es posible que aquello que hoy cueste mil euros, en un año, pueda bajar hasta los cinco”.


Además, afirman que “el término diamante solo puede ser utilizado por los naturales según diferentes normativas internacionales (CIBJO e ISO 18323.2015). Los sintéticos tendrán que ser claramente identificados y se considerará engañoso utilizar las palabras cultivado, real, genuino o gema”.

Y en cuanto a ecológicos… si tenemos en cuenta el elevado gasto energético que utiliza el laboratorio para la transformación del carbón y los productos químicos que se requieren en el proceso, no acabo de ver la ecología por ninguna parte.

Creo Jane Fonda que es lo suficientemente inteligente como para que le tomen el pelo. ¿Ecológica y responsable? Yo la veo más interesada en los contratos publicitarios y el autobombo, qué quieren que les diga.



viernes, 28 de febrero de 2020

El delirante feminismo del Ministro de Cultura español




Decía el gran crítico cinematográfico Carlos Pumares que las películas españolas eran aquellas que pagábamos dos veces los españoles: una cuando acudíamos a las taquillas del cine y la otra con las subvenciones que le pagaba el Ministerio de Cultura, que salen de nuestros impuestos vía presupuestos del estado. Posiblemente, esa sea la razón por la que hace décadas que no veo una película española en el cine y, si me apuran, tampoco en la televisión. Bueno, esa y que la gran mayoría son infumables. Pues bien, para el nuevo Ministro de Cultura, el socialista José Manuel Rodríguez Uribes, esto no es todavía suficiente.

En una rueda de prensa celebrada esta semana, el bueno del ministro ha afirmado que su ministerio estará absolutamente centrado en dotar de subvenciones a las producciones artísticas creadas por mujeres. Según Rodríguez Uribes, España se encuentra inmersa en la más terrible de las discriminaciones en el ámbito de la cultura hacia el género femenino y se tiene que corregir porque hay una “brecha inaceptable entre el ser y el debe ser”. Con estas declaraciones suponemos que ya ha entrado con pleno derecho en la primera división de los hipócritas políticos tremendistas. ¿El nuevo ministro no conoce la extensa obra de Josefina Molina, Isabel Coixet o Gracia Querejeta, por poner sólo unos ejemplos?


Para poner solución al “problema” detectado, ha anunciado una nueva Ley del Cine en la que las películas y cortometrajes dirigidos por mujeres pasarán a tener consideración de “obras difíciles” e incrementará las subvenciones a las cineastas en un 75% más que al resto de directores hombres. Otro que piensa que con el dinero de los contribuyentes se arregla todo. Aunque, quizá, lo más curioso sea que su definición de “obra difícil” no venga dada por el contenido de la producción en sí, sino por el hecho de que esté realizada por mujeres. ¿Acaso duda de su capacidad para dirigir películas?

Por cierto, el ministro añade un guiño hacia el nacionalismo y considera también como “obra difícil” aquellas películas rodadas en catalán, vasco, gallego o valenciano. Con ello, también serán beneficiarias de un aumento de la subvención del 75%, por lo que más del 80% de su producción estará financiada con dinero público. “Hay que hacer territorio con la cultura” dice el ministro. Que sea buena o que aporte un mínimo de cultura a la sociedad es lo de menos.

Si ya les parece escandaloso, lo mejor se lo dejaba para el final. Su ministerio tiene un estudio en marcha que planea transformar radicalmente las instituciones culturales españolas de mayor prestigio. ¿Cómo?  Pues con la famosa “paridad”.

A partir de ahora, las bibliotecas españolas deberán ser inclusivas y en sus estantes tienen que tener el mismo número de ejemplares escritos por mujeres que por hombres. “El comienzo del cambio será la Biblioteca Nacional”, ha aseverado el ministro. Bien por él. La selección ya no se hará en base a la relevancia del contenido del libro sino al sexo de quien lo escribe. Algún ejemplar de Cervantes, Quevedo o Miguel Hernández deberá desaparecer.


Y le faltaba una tercera pata a su desvarío: el teatro. ¿Recuerdan que en la antigüedad (la Inglaterra isabelina) los papeles femeninos en las obras de teatro los representaban hombres disfrazados? Pues ahora lo mismo, pero al revés. El ministro ha señalado que las producciones teatrales deberán tener el mismo número de actores masculinos y femeninos. ¿Qué en la obra aparecen más hombres? Pues que el autor la cambie. ¿Qué el autor es un clásico ya fallecido? Pues que lo resuciten.  

Como pueden comprobar, la paranoia feminista que nos invade no tiene límites. Aunque en este caso, me huele que estas promesas están más encaminadas hacia la propaganda que a otra cosa. El tiempo lo dirá.


lunes, 24 de febrero de 2020

La alfombra roja de los premios Goya acabó en la basura




Seguro que todos ustedes conocen la regla de las “cuatro erres” que todo defensor del medio ambiente y del cambio climático en el planeta predica: Reducir, reutilizar, reciclar y recuperar. Pues la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España, organizadora de la gala de entrega de los premios Goya, no.

Si fueron de los sufridos espectadores que se tragaron el tostón presentado por el matrimonio formado por Andreu Buenafuente y Silvia Abril, oirían hasta la saciedad mensajes medioambientales del tipo “salvemos el planeta”, “urgencia climática”, etc. Toda una batería de sermones destinados a concienciar a los espectadores sobre el apocalipsis que nos espera si no nos decidimos a cambiar nuestras costumbres consumistas. Pues como diría el refrán, “consejos vendo y para mí no tengo”.


La alfombra roja que pisaron todas las “estrellas” a su llegada, el photocall donde inmortalizaron su presencia e incluso parte de las gradas donde se agolpaban sus admiradores acabaron en el contenedor más cercano al teatro donde se realizaba la Gala. Todo a la basura. Un solo uso; el consumismo salvaje que se criticaba en la Gala, perpetrado por los organizadores de la misma Gala. La hipocresía al poder.

Afortunadamente, por el lugar transitaba un profesor malagueño, José Miguel Santos Paradas, director del centro Misioneras Cruzadas de La Palma-La Palmilla, un colegio privado religioso de la capital malagueña, que no dudó en cargar tan preciado material en su coche para llevárselo a su colegio.


“Gracias porque con todo lo que habéis tirado, algunos reutilizaremos los desechos para que los niños de un barrio olvidado se sientan los verdaderos actores de vida reales” publicaba el director en una conocida red social y se preguntaba “cómo se consiguen tantos recursos, cual es el camino para que no te denieguen recursos básicos o te cierren puertas. A una pequeña escuela de barrio siempre se nos dice que no hay recursos para las necesidades más básicas, que durarían mucho más que una noche”. Ya le contesto yo: casándose con el poder, sobre todo si es de izquierdas.

Gracias a este profesor, por lo menos en esta ocasión se han respetado las cuatro erres dándole una segunda vida a los desechos de la Gala. Esperemos que rectifiquen para la Gala de 2021. Si. Ya lo sé. Siempre he sido un empedernido iluso optimista.