martes, 16 de abril de 2019

Otros 9 “inofensivos” lugares con más bacterias y virus que la taza de un wáter público




Los wáteres públicos, sobre todo si éstos pertenecen a bares, pubs o discotecas, siempre han tenido fama de sucios y son muy pocos los que se aventuran a sentarse sobre ellos y, mucho menos, tocarlos con las manos. Hacen bien, pero ¿y si les digo que existen otros muchos lugares cotidianos con más bacterias que la taza del wáter y no les tenemos tanto asco ni precaución?

Hace poco pusimos una entrada con los diez lugares más peligrosos para contraer una infección. Hoy les dejamos otros nueve posibles focos de infección. Tengan cuidado.


- Volante de un coche. La mayoría los tocamos a diario, pero es uno de los lugares con más bacterias que podemos encontrar. Posamos las manos sobre él, lo tocamos tras haber hecho mil cosas… Y si es un vehículo de empresa que usan varios operarios o es un coche de alquiler, para qué voy a contarle.

- Barra de un bar. ¿Cuántas manos y brazos se apoyarán en ella a lo largo de un día? Pues todas, sin excepción, depositan bacterias. Y si el camarero, muy limpio él, pasa la bayeta continuamente, peor, porque lo que conseguirá es repartir las bacterias por toda la barra; por mucho que le eche desengrasante.


- Cuencos de frutos secos. Ya que hemos nombrado la barra de un bar, cuidado con los cuencos con frutos secos que tienen muchos bares y restaurantes para que “piquen” sus clientes mientras toman una cerveza. Por ellos pasan muchísimas manos. Y ya saben lo que contienen.

- Cepillos de dientes. Seguro que piensa que como sólo lo usa usted, no puede estar contaminado. Pues se equivoca porque su cercanía al inodoro hace que incluso acumule bacterias fecales; al tirar de la cadena se genera una nube que hace que esos microbios se extiendan. Y seguro que no serán sólo suyos. Hasta 3.000 bacterias distintas han contado en un estudio de la Universidad de Alabama.

- Tabla de cortar comida. Solemos depositar en ella numerosos alimentos crudos y las bacterias que llevan se quedan incrustadas en cualquier rendija. Hay que limpiarla tras cada uso y no sólo con un paño mojado. Hasta un 20% de las infecciones se producen en nuestros hogares.


- Zapatos. Es costumbre en numerosas culturas quitarse los zapatos apenas se traspasa la puerta del hogar. Y no se equivocan. Según un estudio, en este caso de la Universidad de Arizona, unos zapatos pueden tener más de 400.000 bacterias a las dos semanas de uso, al estar en continuo contacto con el suelo de las calles. Límpiese siempre las manos tras tocarlos.

- Juguetes. Pueden parecer inofensivos, pero se pasan la mayor parte del tiempo por los suelos La mayoría de la gente no los limpia nunca y los niños se los meten en la boca, los muerden…

- Bolsas de la compra. Ya no reparten bolsas de plástico en los supermercados y cada cliente lleva su propia bolsa de rafia reutilizable. Lo que resulta una clara ventaja de cara a no producir desperdicios, puede provocar una grave infección, ya que las bacterias que se depositan en la bolsa tras una compra, se adhieren a los alimentos que compramos al día siguiente. Cuidado porque se ha encontrado incluso la presencia de Salmonella en ellas. Resulta conveniente lavarlas.


- Fregadero. Si dejamos los cacharros sin limpiar para el día siguiente (o incluso sólo unas horas), provocaremos que nuestro fregadero sea un foco de bacterias. Después pasan al estropajo, a la bayeta o a nuestras manos.  

No se trata de ponernos histéricos y no tocar nada. Sobre todo, porque es imposible y porque no todas las bacterias y microbios son peligrosos para nuestra salud. Pero conocer todos estos lugares “conflictivos” y aumentar la higiene después de tocarlos, nunca está de más.   

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