viernes, 16 de septiembre de 2011

Tratamientos contra la caída del cabello; así nos toman el pelo



Aunque con el paso de los años van desapareciendo los complejos derivados por la caída del cabello (sobre todo en los hombres), todavía existen muchas personas que persiguen el sueño, casi utópico, de conseguir que su pelo vuelva a crecer como si los años no hubiesen pasado y se encontraran en plena adolescencia. Y como ocurre con el resto de los sueños, hay desalmados que se aprovechan de ellos.  

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha denunciado recientemente que la gran mayoría de los tratamientos contra la caída del cabello que han proliferado en los últimos años son sólo "fórmulas ineficaces" que lo único que persiguen es vaciarnos los bolsillos. O sea, lo que vulgarmente se conoce como una “tomadura de pelo”.

Para llegar a esta conclusión han contactado con eminentes dermatólogos y especialistas en tricología (parte de la Dermatología que se ocupa del estudio del pelo) y han desgranado todos los tratamientos llegando a los siguientes resultados:

- Champús anticaída del cabello: altamente ineficaces. El folículo de los cabellos es muy profundo y el lavado y el aclarado no son suficientes para hacer ningún efecto. Tienen una cierta utilidad por su efecto desengrasante ya que la grasa es uno de los factores de la caída del cabello (entre otros muchos). En resumen: pueden ayudar en cierta medida, pero no son un remedio en sí mismo.

- Lociones y ampollas: altamente ineficaces. Son productos cosméticos y como tales, por legislación, no contienen principios medicamentosos, por lo que su acción es nula o coadyuvante (complementario). Nunca se han podido demostrar de forma medianamente rigurosa sus beneficios.

- Suplementos dietéticos o herbáceos: nula utilidad. Sólo pueden beneficiar a quienes padezcan carencias de un determinado nutriente. Las personas que estén sanas no notarán ninguna mejoría con su consumo.

- Ozonoterapia y estimulación por masajes o láser: ningún efecto probado. Aparte de tener unos precios elevadísimos, no se ha podido demostrar que tengan efectos beneficiosos contra la caída del cabello. En algunas ocasiones, el láser consigue aumentar el grosor del cabello, pero ello no evita su caída.


- Fármacos: habitualmente ineficaces. La gran mayoría no tienen ningún efecto demostrable contra la alopecia a excepción de dos productos: finasterida y minoxidil. Son los productos que manejan los especialistas ya que son los únicos que han demostrado cierta eficacia.

- Microinjertos: buenos resultados. El problema es su elevado precio y la escasa extensión que se puede implantar con cada operación. 

Según los dermatólogos, lo primero que hay que buscar en un paciente con síntomas de alopecia es la patología que la genera y, a partir de ahí, empezar a tratarla.

Las causas pueden ser de muchos tipos como un desajuste hormonal, un ovario poliquístico, etc., pero la mayoría de las veces, la caída del cabello deriva de una alimentación deficiente. Simplemente corregirla puede subsanar el problema.

Los especialistas inciden en que lo más importante es seguir una dieta variada y equilibrada, sin tener que acudir necesariamente a suplementos vitamínicos.  Lo mejor son las dietas ricas en hierro, zinc y vitaminas del grupo B. El hierro se encuentra en la carne, las legumbres y los cereales integrales, siendo el de la carne el que se absorbe mejor al estar menos oxidado. El zinc lo podemos encontrar también en la carne, los pescados y, sobre todo, los mariscos. En cuanto a las vitaminas del grupo B (12 compuestos) también se hallan en la carne, las verduras, la leche o los cereales entre otros.


Si resulta tan evidente (que todos los dermatólogos consultados se pongan de acuerdo es un buen ejemplo de ello) que los tratamientos “milagrosos” contra la caída del cabello que se anuncian en los medios de comunicación, aunque no sean peligrosos para la salud, son un fraude, ¿por que la administración no les pone coto y los persigue judicialmente?

Que yo sepa, enriquecerse ilícitamente “tomando el pelo” a los usuarios, hasta hace muy poco, era delito.