jueves, 15 de marzo de 2012

Que no se excusen conmigo; YO no tengo la culpa de esta crisis



El Estado español debe unos 800.000 millones de euros; las empresas españolas 1,2 billones de euros y los ciudadanos españoles más de 850.000 millones de euros. Con estas cifras, lo extraño sería que no nos encontrásemos en el epicentro de una profunda crisis económica.

“Todos hemos vivido por encima de nuestras posibilidades”; “El estado y los ciudadanos han gastado mucho más de lo que ingresaban”; “Los bancos han prestado dinero a quien no debían y los españoles han pedido lo que no podían devolver”; “Todos hemos despilfarrado”; “Los españoles tienen que acostumbrarse a trabajar más y cobrar menos”; “La culpa de esta crisis, en mayor o menor medida, la tenemos todos”...

No hay día en que no leamos o escuchemos alguna frase de este tipo en boca de algún político, banquero, empresario, sindicalista o comentarista de tertulia. Pues NO. A mi que no me metan en el mismo saco. YO NO TENGO LA CULPA.


He tenido la suerte de que las cosas no me hayan ido del todo mal en esta vida. A ver si me explico: no puedo permitirme tener un BMW ni un Mercedes, pero tampoco tengo que desplazarme a pie; no veraneo en Marbella o en Ibiza, pero disfruto un par de semanas al año de un buen viaje por la geografía española (a veces, incluso europea); no entro en restaurantes de tres tenedores, pero me encanta ir de tapas; en fin, un “españolito” del montón. Pero, al igual que otros muchos “españolitos”, he sido “pobre... pero honrado”.

Hace varios años que acabé de pagar la hipoteca. Influyó en ello la compra de una casa acorde con mis posibilidades económicas.

No tengo ningún préstamo al consumo pendiente. Compro lo que puedo pagar y la única vez que lo pedí, lo devolví en el mínimo plazo de tiempo posible.

Trabajo una hora de más al día sin cobrarla. Es más, llevo con el sueldo prácticamente congelado los últimos cuatro años. Y no; no soy el tío más feliz del mundo por sufrir esta circunstancia, pero me aguanto.

No he dejado de consumir. Contengo los gastos al igual que he hecho toda mi vida, estuviéramos en época de bonanza o de crisis.

Como asalariado, pago religiosamente mis impuestos, sobre todo porque no tengo la posibilidad de no hacerlo.

Intento tener ahorrado el equivalente a mi PIB anual. En caso de apuro, sé que no moriré de hambre el primer mes. Y de paso, financio la economía nacional dentro de mis posibilidades.

No realizo inversiones excesivamente arriesgadas y, por supuesto, no especulo con mi dinero.

No pido subvenciones ni me deduzco por conceptos a los que no tengo derecho.

Gasto la menor cantidad de energía posible (ecología y bolsillo); separo la basura para que la reciclen y no ensucio las calles (ni siquiera tengo perro)

Consumo productos españoles, desconfío de las imitaciones e incluso ¡compro discos!

¡Ah! Y siempre que puedo colaboro con ONG´s.

Éste es mi caso y estoy seguro de que lo podríamos extrapolar a millones de españoles. ¿Cómo se atreven a decir que TODOS tenemos la culpa?

¡YO NO TENGO LA CULPA DE ESTA CRISIS! A ver si se enteran de una vez.