miércoles, 9 de mayo de 2012

Los “maduritos” líderes estudiantiles que provocan las huelgas en la educación




A nadie le gustan los recortes y menos aun si estos se producen en la educación de nuestros jóvenes. Sobra decir que la mejor inversión que puede hacer un país para garantizar su futuro es mejorar, optimizar y conseguir la máxima eficacia de su sistema educativo para que las futuras generaciones estén convenientemente preparadas.

Pero esto no quiere decir que se tenga que derrochar el dinero para conseguirlo. Por ponerles un ejemplo, en una ciudad del norte de la provincia de Alicante, cada plaza en las guarderías municipales supera los 7.000 euros por niño al año. ¡Más que muchas plazas universitarias! Supongo que tiene mucho que ver en este dispendio el que asistan 95 niños y trabajen en la guardería 30 empleados municipales.

Se puede estar igualmente preparado si el sillón del director del colegio es de una tela económica y no de piel de la mejor calidad; o si las estanterías son de contrachapado y no de madera de nogal. Igual de preparados saldrán si los presupuestos son algo más restrictivos, se olvidan de algunos gastos superfluos y todos, profesores, padres y alumnos, arrimamos el hombro para que, con un poco más de sacrificio y algo menos de dinero, las cosas, en vez de empeorar, mejoren.


No todos son de esta opinión. Los profesores llevan medio año en pie de guerra; ya han realizado manifestaciones, sentadas, encierros y alguna que otra jornada de huelga. Amenazaban con protagonizar un mes de mayo calentito (en algunas regiones habían programados hasta 6 días de huelga), pero al final parece que todo se quedará en una huelga el próximo día 22 a la que se sumarán los estudiantes.

Precisamente de ellos queríamos hablar. A nadie se le escapa que en todas estas algaradas, ellos son los más perjudicados (menos días de clase implican menor preparación) a la vez que son los más influenciables de todos. Sus numerosos días de huelga de este año han estado dirigidos, a partes casi iguales, por los profesores y por los “misteriosos” líderes de los sindicatos estudiantiles.

Pero, ¿quiénes son esos líderes? El periódico “La Razón” saca hoy a la luz los perfiles de algunos de estos “representantes” estudiantiles. No tienen desperdicio:

- Alberto Ordóñez. Joven valenciano se hizo famoso durante las jornadas de protesta en Valencia en la que se produjeron importantes incidentes. Con 21 años, todavía estudia FP. En su perfil de Facebook se declara fan de Amaiur, de Castro y de Chávez. Firme defensor de las protestas violentas al estilo griego. "¡Viva Grecia y la lucha obrera! Este es el ejemplo que tenemos que seguir", decía. Hay que recordar que Ordóñez tuvo una gran repercusión mediática gracias al PSOE valenciano, que fue quien le invitó al Parlamento regional donde fue recibido entre aplausos.


- María José Romero Aceituno. A sus 29 años todavía sigue siendo representante estudiantil. Hasta el pasado fin de semana fue secretaria general de Creup (Coordinadora de Representantes de Estudiantes de Universidades Públicas). Romero lleva diez años estudiando Veterinaria en la Universidad de Córdoba, de la que cobra por su puesto de representante estudiantil. Además, ingresa 150 euros por cada charla o coloquio en el que participa.


- Tohíl Delgado. Desde 2008 secretario general del Sindicato de Estudiantes, organización de "izquierda, anticapitalista y revolucionaria". A pesar de que ya se licenció en Sociología, a sus 28 años sigue como representante estudiantil ya que optó por estudiar Antropología por la UNED.





- Cristina Pastor Valcarcel. Sucesora de María José Romero Aceituno en la Creup. Ésta sí tiene licenciatura tras acabar Derecho en Elche. Cobra su salario del Ministerio de Educación, en el que es evaluadora del programa Verifica y de la Cátedra Tudela de Aneca, una fundación estatal cuyo fin es contribuir a la mejora del sistema de educación superior.

- Beatriz García. Con 27 años sigue estudiando Filosofía en la Universidad de Oviedo. Es secretaria general del Sindicato de Estudiantes en Asturias y se dedica más a la política fuera de la universidad que a la educación.





Estos son algunos de los personajes que más influyen, con protestas y huelgas, en el caótico final del curso de nuestros estudiantes. ¿Alguien cree que después de cumplido un cuarto de siglo de vida y con sus “carreras” enfocadas en el mundo político y sindical, se preocupan por los derechos de los estudiantes de 14, 16 o 20 años?