sábado, 2 de mayo de 2015

Audi inventa la gasolina a partir del agua



Rara es la semana (por no decir el día) en que no aparece en los medios de comunicación un nuevo invento capaz de sustituir la dependencia energética de la humanidad de los combustibles fósiles. Ejemplos hay muchos: obtención de energía eléctrica e hidrógeno a partir de aguas residuales; aerogeneradores con forma de árbol que inundarán nuestras ciudades; baterías de grafeno que cargan el coche en apenas ocho minutos… esperanzadores proyectos promovidos por entusiastas emprendedores que, en la mayoría de las ocasiones, quedan olvidados en cualquier cajón por falta de financiación o por exceso de optimismo en sus expectativas.

Sin embargo, en esta ocasión, no es una universidad o una start-up de nueva creación quien promete revolucionar el panorama energético mundial sino una de las mayores empresas automovilísticas mundiales: Audi. Y eso, al menos, promete mayor fiabilidad.

La empresa alemana, aunque sigue con sus investigaciones en la energía eléctrica y gas, no quiere centrar todos sus esfuerzos en este tipo de energía y está buscando una fuente alternativa para mover sus vehículos, un combustible que comparta las características de la gasolina pero que resulte menos contaminante y que tenga reservas ilimitadas. Y siguiendo con estas premisas, ha apostado por el agua.

Su nuevo combustible, denominado “e-diésel”, se produce a base de agua, dióxido de carbono e hidrógeno en la planta que la firma tiene en Dresde, en colaboración con la empresa local, especializada en energías alternativas, Sunfre. El carburante logrado no tiene ningún tipo de huella medioambiental porque el dióxido de carbono necesario para su producción se obtiene del que ya se encuentra en la atmósfera. Por lo tanto, al consumirse, emite la misma cantidad de CO2 que el empleado en su creación.

Según lo explicado por Audi, el primer punto es separar el oxígeno del hidrógeno que contiene el agua, para lo que se utilizan procesos de electrolisis a más de 800º de temperatura. Luego, el hidrógeno y el dióxido de carbono se transforman en reactores de síntesis de los que resulta un hidrocarburo sintético denominado “crudo azul”. Posteriormente, es refinado para poder ser utilizado en los coches,           


El “invento” de Audi no es del todo original, ya que en 2013 unos científicos de la Universidad de Georgia lograron crear un microorganismo que, inspirándose en la fotosíntesis de las plantas, transformaba el CO2 en carburantes y otros productos químicos. Al igual que con el descubrimiento de Audi, las nuevas emisiones de dióxido de carbono eran nulas puesto que ya estaban presentes son anterioridad en la atmósfera.   


Como decíamos al inicio, creemos que en esta ocasión el descubrimiento promete. Y muestra de ello es que en la presentación del “e-diésel”, fue el Ministro de Educación e Investigación alemán el encargado de estrenarlo llenando el depósito de su propio coche con el nuevo carburante verde. ¿El coche? Un Audi 3.0 TDI. ¡Cómo no!