martes, 9 de octubre de 2012

Las ayudas del Plan PIVE a la compra de coches tributan a Hacienda en el IRPF


 

Una de las pocas medidas (y nada original, por cierto) que ha tomado el actual Gobierno de España para reactivar nuestra maltrecha economía, el Plan PIVE para la compra de un vehículo nuevo a cambio del achatarramiento de otro de más de doce años, tiene trampa, al menos para quien no conozca las leyes tributarias.

Seguro que muchos habrán oído hablar del Plan PIVE durante esta última semana; ¿en qué consiste? A través de este plan, se conceden unas ayudas para la compra de un vehículo nuevo cumpliendo dos condiciones: que se achatarre otro con más de doce años de antigüedad y que el nuevo tenga unas emisiones bajas de gases contaminantes. La ayuda será de 2.000 euros, de los cuales 1.000 los aportarán los fabricantes y los otros 1.000 el Gobierno. El plazo para acogerse a este plan empezó el pasado 1 de octubre y tendrá vigencia hasta el próximo 31 de marzo o bien hasta que se agoten los 75 millones de euros que, como máximo, aportará el Gobierno. Les aconsejo que si quieren acogerse a las ayudas, no demoren la compra ya que, tal como ocurriera con el anterior Plan 2000E del Gobierno de Zapatero, la dotación solo cubre 75.000 operaciones y, aunque la economía va de mal en peor, seguro que el presupuesto se agotará mucho antes de la fecha límite.


Al principio les hablaba de que el Plan tiene trampa. Bueno, realmente no es ninguna artimaña ya que estamos hablando del cumplimiento de la actual legislación tributaria. Lo que pasa es que no lo explican y luego llegan las sorpresas. Al igual que los anteriores planes para la renovación del parque automovilístico (RENOVE y Plan 2000E), la aportación que realiza el Estado se tiene que considerar como ganancia patrimonial no derivada de una operación de transmisión y forma parte de la base imponible general. Por lo tanto, estamos hablando de una carga impositiva sujeta al tramo al que esté tributando cada persona. Si usted tributa al 22%, pagará en su próxima declaración 220 euros y si tiene la “suerte” (que ya me gustaría a mi) de cotizar al 52%, pues pagará 520 euros.    

Por supuesto, los 1.000 euros que aporta el fabricante no tributan ya que están considerados como promoción de una empresa privada. Bueno, los 1.000 o los que quieran aportar tanto el fabricante como el concesionario; que ya he leído por ahí ofertas de 4.000, 5.000 y hasta 9.000 euros. No obstante, vayan con cuidado porque ya me han dicho un par de amigos que los precios en los concesionarios que han visitado, una vez aplicadas las ayudas, son idénticos a los que les ofertaron antes del verano. Desde entonces ha subido el IVA, pero eso, para un coche de unos 15.000 euros no llega a suponer 500 euros. De ahí a 2.000 euros…

¡Ah! Y lean la letra pequeña. Porque si la oferta es mayor de 2.000 euros, seguro que va ligada a la financiación del total del valor del vehículo con la financiera de la marca en cuestión. Y no suele bajar de un plazo de tres años con un interés que oscila entre el 8% y el 12%. Y eso es una “pasta”.


Ya he escuchado en algunas tertulias comentarios relacionados con este nuevo Plan PIVE. La mayoría de ellos (cargados de demagogia) son del tipo “subvencionan la compra de coches y no pagan los libros de nuestros niños” o “ese dinero es el que se ahorran con las medicinas de nuestros jubilados”. Por supuesto que no apoyo, ni de lejos, los recortes del Gobierno de Rajoy, pero una cosa no tiene nada que ver con la otra.

A mi tampoco me gusta que con el dinero de todos los contribuyentes españoles, mi vecino, el del tercero, estrene coche. Pero la realidad es que mi “querido” vecino, sin esta ayuda, seguramente no se lo compraría y al hacerlo, estará cotizando en el IRPF, al menos, una cuarta parte de los 1.000 euros del Estado. Además, si su nuevo coche ronda los 15.000 euros, unos 3.000 se los continuará quedando el Gobierno en concepto de IVA y a eso habrá que sumarle los impuestos que pagará el concesionario, los que le cobrarán con su nuevo seguro a todo riesgo, el aumento en el impuesto de circulación… En resumen, además de incentivar el consumo y con él la economía y los puestos de trabajo, la compra que realizará mi vecino le reportará al Estado unos jugosos beneficios que fácilmente cuadruplicarán la subvención de los 1.000 euros. Y encima estará contento siendo la envidia del vecindario.

¿Por qué no siguen por ese camino? ¿Por qué no subvencionan también otros sectores como las motocicletas eléctricas, los electrodomésticos de bajo consumo, los sanitarios ecológicos del cuarto de baño o los muebles reciclables del salón?,  por poner ejemplos de “consumo sostenible” tan en boga en nuestros días. Y si fuesen “Made in Spain”, mejor.

Que se dejen ya de subidas de impuestos y de recortes y que le echen un poquito de imaginación. ¡Vamos Mariano! ¡Que tú puedes!