jueves, 11 de octubre de 2012

Revalorizarán las pensiones con el nuevo IPC-IC… y los jubilados cobrarán 200 euros menos de por vida

 

Son insaciables. Nuestros mandatarios, sean del color que sean, son unos auténticos genios a la hora de sacarnos los cuartos: céntimos sanitarios, tasas verdes, euro por receta, utilización de autovías (bueno, este todavía no pero están a punto)… toda una batería de impuestos y tasas para que engorden las recaudaciones y que ellos puedan seguir derrochando nuestro dinero.
Pero ni así. Ni masacrándonos logran cuadrar sus presupuestos. ¿Solución? Rebajar las prestaciones. Pero a ser posible sin que lo note el personal. Un ejemplo de esta nueva táctica la hemos tenido hoy durante la rueda de prensa de la presentación de los datos del IPC mensual del mes de septiembre. 

Cuando todos esperaban que el secretario de Estado de Economía, Fernando Jiménez Latorre, nos deleitase con las habituales excusas ante el mal dato del IPC del mes pasado (nada menos que el 3,4%), este buen señor, en nombre del Gobierno, nos ha ofrecido el dato de un indicador hasta ahora prácticamente desconocido: el IPC-IC o, lo que es lo mismo, el Índice de Precios al Consumo a Impuestos Constantes, o sea, sin tener en cuenta las escandalosas subidas de impuestos que estamos sufriendo últimamente.        


La cosa no hubiese ido a mayores a no ser por la pregunta que le hicieron un poco más tarde relacionada con la revalorización de las pensiones. Como bien saben, este índice solía actualizarse con el IPC del mes de noviembre. Pues bien, el señor Jiménez Latorre ha indicado a los periodistas allí presentes que -¡por supuesto!- la revalorización también se realizaría este año y que el indicador de referencia se decidiría cuando se supiesen los datos del mes de noviembre. El personal no es tonto, liga cabos y llega a la conclusión de que el Gobierno nos está preparando para aplicar de cara a la actualización anual este nuevo IPC-IC. ¿Y cual es la diferencia? Se lo explico, pero, sobre todo si cobran una pensión, siéntense antes no vayamos a tener un disgusto.

Como bien saben, el IPC estaba más o menos controlado en el 2,4% hasta el pasado mes de agosto. Pero llegó septiembre y con él la subida del IVA: los precios se han disparado hasta el 3,4%. Naturalmente, la mayor culpa de esa subida se la llevan los impuestos y prueba de ello es que el nuevo indicador con que nos ha deleitado el Secretario de Estado de Economía, el IPC-IC, se ha quedado en un escuálido 1,4%.

Son muchos los que opinan que si el Gobierno actualiza las pensiones con el IPC le será imposible cumplir con el objetivo de déficit que nos han marcado desde Europa. Se calcula que por cada décima de desviación, el Estado tiene que abonar unos 200 millones de euros. Por lo tanto, si llegado el mes de noviembre se mantiene la actual inflación, deberían desembolsar la friolera de 4.800 millones de euros (2,4 puntos desde el 1% que subieron las pensiones en enero). Si en lugar de aplicar el indicador habitual, utilizan este nuevo… apenas tendrán que desembolsar 800 millones o incluso nada si el indicador, tal como está previsto, se acerca al 1%.  

¿Y esto que supondrá para los pensionistas? Que yo sepa, cuando un jubilado compra una barra de pan, un litro de gasolina o una entrada para el cine, paga el mismo precio que los demás. Y ese precio, desde el mes de septiembre, se ha visto incrementado en un 2%, un 3% e incluso un 13% con la subida de impuestos. Si la actualización de su prestación se hace sin contar esos impuestos…

Vayamos con los números: una pensión media de 950 euros al mes, tendrá una subida de 3,8 euros si se aplica el IPC-IC y éste acaba el año en el 1,4%. Si se aplicara el habitual IPC y estuviese como ahora en el 3,4%, la subida mensual sería de 22,8 euros. En un año, la diferencia subiría 227 euros. Pues esa es la cantidad que, si usted es beneficiario de una pensión del Estado, dejará de cobrar en la famosa “paga extra” que se cobra a principios de año con los atrasos del año anterior (en este caso de 2012), además de que, al no revalorizarse, las del año próximo quedarán prácticamente congeladas. Y las del siguiente… y siguiente… lo siento, pero el dinero que no le aumenten ahora, lo arrastrará para siempre.


Tal como les decía al principio, unos genios de la recaudación. Siempre y cuando, hablemos de jubilados, asalariados o funcionarios. Porque si es para reducir cargos públicos o subvenciones a partidos o sindicatos, no tienen mucha prisa precisamente.

Tiempo tienen para rectificar. Esperemos que entren en razón.