miércoles, 26 de septiembre de 2018

Las feministas la toman ahora con Apple y su iPhone XS




Ahora que la campaña del #MeToo está empezando a remitir, las feministas parece que han salido a la busca de otra “ofensa” que las devuelva al primer plano de la actualidad. ¿Y qué mejor forma de conseguirlo que catalogando a la mayor empresa por capitalización del mundo, Apple, de sexista?

La polémica empezó con un hilo de Twitter de la socióloga y redactora del New York Times, Zeynep Tufecki cuya traducción aproximada es ésta: “Bienvenidos a las pantallas gigantes de Apple. Las mujeres con manos pequeñas, como yo, que necesitan un teléfono más pequeño por razones de seguridad, están atrapadas y corren el riesgo de que el teléfono se les caiga fácilmente”.

Lo que parecía un comentario más bien sarcástico, fue aprovechado por la activista feminista Caroline Criado para denunciar que había sufrido una lesión en su mano por utilizar el iPhone de Apple: “Tengo una lesión por usar el nuevo iPhone. Realmente afecta a la salud de las manos de las mujeres que son quienes más compran estos teléfonos. Me desconcierta que Apple no lo tenga en cuenta. Deberíamos estar furiosas por esto; estamos pagando el mismo dinero que los hombres por un producto diseñado exclusivamente para ellos”.

Y tampoco dejó pasar la ocasión la diputada laborista inglesa Jess Phillips: “Muchos diseños tecnológicos están desarrollados siempre pensando en las manos de los hombres”.


No se ustedes, pero yo me quedo a cuadros. ¿Qué pueden decir ahora los hombres que miden menos de 1,65 o las mujeres que sobrepasan el 1,80? ¿Qué las feministas no creen que sean normales? De media, las manos de los hombres tienen unos dos centímetros más que las de las mujeres. ¿Es esto suficiente para que las feministas quieran poner una nueva barrera entre los dos sexos?

Además, en el mercado existen miles de modelos más pequeños, pero no por ello peores. Incluso Apple dispone de varios smartphones de tamaño más reducido. Evidentemente, cada vez los móviles son más grandes, pero no es para favorecer a ningún sexo sino porque el mercado lo demanda. No los harían si no los vendiesen. Ningún consumidor (sea hombre o mujer) está obligado a comprar un determinado aparato.

¿Qué buscan entonces? Notoriedad. Sólo eso. Pero much@s ya nos hemos hartado de su comportamiento. Arman un escándalo con los acosos en Hollywood, pero cuando la acusada es una mujer, alegan que es una manipulación. Se rasgan las vestiduras con la indumentaria de las cheerleaders profesionales de las ligas deportivas, mientras tienen la boca cerrada con la imposición del burka a muchas mujeres musulmanas. Se desgañitan criticando una leve insinuación sexista (si la hace alguien de la derecha) y callan cuando atacan inmisericordemente, tanto verbal como físicamente, a mujeres de diversas profesiones (si éstas simpatizan con partidos de derechas, claro). Y así cientos de ejemplos. Es su particular doble vara de medir.  

El camino hacia la igualdad entre el hombre y la mujer continúa siendo, por desgracia, muy largo. Este tipo de feminismo no es el adecuado para conducirnos por ese camino.


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