miércoles, 12 de septiembre de 2012

Los trajes de Camps y la quiebra de la Comunidad Valenciana



Dicen las malas lenguas que como a Francisco Camps, hasta hace un año Presidente de la Generalidad Valenciana, no había forma de quitárselo de encima, fueron los mismísimos compañeros del Partido Popular los que le “fabricaron” la trampa de los trajes “gratuitos” para sacarlo del poder de una forma relativamente honrosa, consiguiendo, además, que la oposición se distrajese con un asunto nimio durante varios años y sin que el partido sufriera con ello. Y la verdad es que, de ser cierto, la jugada les ha salido tal como habían previsto.

¿Y por qué querían sacarse de encima a un líder que ha arrasado en todas las convocatorias electorales a las que se ha presentado? Motivos hay muchos, desde continuos enfrentamientos con otras sectores del partido en la región hasta desavenencias con la dirección del partido a nivel nacional. Pero, sobre todo, porque sus mandatos se han caracterizado por ser un auténtico desastre a nivel económico.


Recientemente se han publicado las cuentas autonómicas correspondientes al ejercicio 2011 y, una vez más, la Comunidad Valenciana ha batido records... a la hora de acumular deudas. Los números asustan. Intentaremos sintetizarlos:

En apenas doce meses, la Generalidad pasó de mantener deudas con sus acreedores por importe de unos 19.200 millones a tener obligaciones pendientes de pago por 26.328, más de 7.000 millones de diferencia al alza. Esta cantidad total equivale al montante de dos presupuestos anuales enteros, es decir, si el gobierno Valenciano paralizara todas sus actividades durante dos largos años, podría saldar sus deudas. O bien, que cada valenciano sacase de sus bolsillos la nada despreciable cantidad de 5.000 euros.

Pero lo peor de todo es que ese incremento se corresponde, en su mayor parte, con un aumento de los acreedores a corto plazo en cerca de 6.000 millones a raíz de la decisión del Gobierno de aflorar recibos pendientes de abonar a proveedores.


Por si todo esto fuese poco, existe un gravísimo problema de liquidez. Al cierre de 2010, el fondo de maniobra (indicador que mide la diferencia entre lo que la Generalidad debe ingresar y pagar a corto plazo) alcanzó niveles negativos por valor de 8.080 millones, 900 millones más que en 2009. Era un récord histórico. Pues bien, la liquidación de las cuentas del Consell, actualizadas a 31 de diciembre de 2011, todavía es peor: el déficit de liquidez casi se ha duplicado y alcanza los 15.525 millones de euros. En sus “cartillas de ahorro” apenas figuraban 260 millones de euros a fin de año; cantidad ridícula cuando nos movemos en estas cifras astronómicas.

Seguro que muchos pensarán que todas estas deudas están avaladas por el patrimonio de la Generalidad. Pues, lo siento, pero estarían equivocados ya que la suma de sus bienes apenas supera los 7.000 millones de euros. ¿Qué ocurriría si la Generalidad se gestionara como una empresa? Pues que, simplemente, estaría en supuesto legal de quiebra con un patrimonio negativo de 8.500 millones. O sea, que ni vendiéndolo todo lograrían pagar la mitad de lo que deben.

Y mientras todo esto ocurría (y se le permitía desde el PP de Madrid ya que es imposible que no supieran nada) los “bobos” de la oposición (PSOE e IU) se entretuvieron durante más de tres años preguntando, semana si, semana también, por las facturas de unos miserables trajes que, en el mejor de los casos, valían unos pocos miles de euros. ¡Populismo al poder! ¡Que los españoles entendemos de trajes pero no de números!


El ejemplo valenciano, siendo uno de los más graves, se podría extrapolar al resto de España; salvo honrosas (y escasas) excepciones, ayuntamientos, comunidades autónomas y gobierno central han seguido caminos similares. ¿Todavía se extraña alguien de que con estos mandatarios y con esta oposición nos encontremos en la crítica situación en que estamos?