lunes, 14 de enero de 2013

CCOO amenaza con una nueva huelga-fracaso general en marzo. Datos reales de la anterior.

 

Una vez pasado el entrañable periodo navideño, con sus comilonas, sus fiestas, sus regalos y sus viajes a la nieve, nuestros queridos y apreciados dirigentes sindicales vuelven a la acción. Y lo hacen, como no, amenazando con nuevas protestas y, ¿por qué no? una nueva huelga general.

Al término de la reunión del Consejo Confederal de CCOO, su secretario de comunicación, Fernando Lezcano, ha señalado que “la idea de los sindicatos es que la jornada de lucha prevista para marzo por la Confederación Europea de Sindicatos (CES) se traduzca en España en una gran acción de protesta descentralizada en las capitales de provincia y en las grandes ciudades”.

Pero no se ha detenido ahí: ya envalentonado ha advertido solemnemente que “si de aquí a entonces pasa algo de extrema gravedad, no se puede descartar la huelga”.

Ya estamos otra vez. O sea que si al señor Lezcano le molesta alguna medida del Gobierno y la considera como de “extrema gravedad”, enviará a 17 millones de trabajadores españoles a la huelga general. Como Dios pero con la chapa de CCOO en la solapa.


Los españoles ya sabemos quiénes son, pero estos dirigentes sindicalistas quieren continuar creyéndose que representan a los trabajadores de nuestro país. Y eso hace ya mucho tiempo que dejó de ocurrir si es que alguna vez fue así. Y prueba de ello son las cifras del seguimiento de la primera huelga general que sufrió el Gobierno de Mariano Rajoy el 29 de marzo de 2012.

Según los sindicatos UGT y CCOO, aquel bochornoso día, la huelga general fue seguida por el 77% de los trabajadores, 9.100.000 para ser más exactos (una chapuza porque el 77% de los ocupados ese día hubiesen significado  más de 13 millones de huelguistas). Según la patronal, la cifra de seguimiento fue del 12%, unos dos millones. Y según la bajada del consumo eléctrico (que los medios de comunicación se empeñan en que creamos que es la mejor forma de medirlo) de alrededor de un 20%. ¿Quién tuvo razón? Pues nadie. Me explico.

La Ley General de la Seguridad Social contempla que “la obligación de cotizar se suspenderá durante las situaciones de huelga general y cierre patronal". Para ello, el empresario debe comunicar a la Seguridad Social, durante los seis días posteriores a la huelga, aquellos trabajadores que legítimamente han participado en la misma. Pues bien, el día 29 de marzo de 2012 dejaron de cotizar 840.982 trabajadores, un escaso ¡4,9%! del total de los empleados por aquellas fechas (algo más de 17 millones). Y supongo que nadie dudará de esta cifra ya que no conozco a ningún empresario que pague a la Seguridad Social pudiendo no hacerlo.


Mucho ruido, mucha propaganda, muchos discursos y demasiados piquetes (ya pueden: con 230.000 liberados…), pero la realidad es que su influencia en la sociedad se acerca al cero absoluto.  

(Las cifras oficiales de la segunda huelga general de finales del año pasado aun no las conocemos, pero según los mismos sindicatos, tuvo un seguimiento algo menor que la primera, así que…)