El Gobierno de Zapatero parece que no sabe hacer las cosas de otro modo.
A Pedro Borrás, abogado que representa a la Asociación Empresarial de Caza y Tiro, la Asociación de Empresarios españoles de cartuchería y a la Asociación Española de Armeros le dijeron que
“no se preocupasen porque ya les avisarían para lograr el mayor consenso”, a Santiago Ballesteros, secretario de la Federación Española de Caza
le negaron que estuviesen trabajando con un nuevo reglamento y a Nicanor Ascanio, Presidente de la Federación Madrileña de Caza “
que no había fecha prevista para el cambio de normas”. Los tres se han llevado la sorpresa de su vida (en el mundo de la caza, se entiende) cuando
han visto publicado en el Boletín Oficial del Estado el proyecto de Real Decreto que servirá para aprobar el reglamento de Armas.
Todos ellos, aparte del millón de cazadores que existe en nuestro país, de miles de aficionados al tiro de competición y de centenares de coleccionistas de armas,
están indignados con este nuevo reglamento.
¿Qué dice esta nueva norma? Al parecer, los puntos más conflictivos son los siguientes:
- En la concesión de licencias,
se tendrá en cuenta el historial del demandante, de tal forma que incluso un positivo de alcoholemia puede provocar la denegación del permiso.
-Se prohíben los cargadores móviles de armas semiautomáticas
con capacidad para más de dos tiros y se perseguirá la manipulación de estos cargadores para aumentar su capacidad como habitualmente se venía haciendo.
- A los coleccionistas no les dejarán tener más de
ocho armas.
- A los policías locales
se les retirará su arma de uso particular.
- Quedará
prohibido adquirir en un armería un visor o mira teléscópica para acoplar a una carabina de balines. Para comprar este tipo de artículos habrá que estar en posesión de la licencia de caza mayor y presentarla al armero que deberá de notificar la venta del visor a la Intervención de Armas de la Guardia Civil.
- Se ponen
restricciones a las armas lúdicas conocidas como “Paint-ball” que disparan balines de plástico o bolas de pintura para simular peleas.
-
Se suprimen las subastas de armas en posesión de la Guardia Civil.
- Los empleados de las armerías, así como de distribuidoras o de fabricantes de armas
deberán estar autorizados por la Guardia Civil.
Y, con toda seguridad, el punto más conflictivo:
- Sólo se podrán tener
carabinas del calibre 22 (las más extendidas entre los cazadores)
documentadas para Tiro Olímpico. Hasta ahora, un cazador podía disponer de carabinas del calibre 22 (de venta libre en muchos países de la comunidad europea y totalmente legales para el ejercicio de la caza) para fuera de la temporada de caza, practicar y seguir ejercitando su puntería en campos y galerías de tiro.
Con el nuevo reglamento, estos cazadores deberán de, además de tener la licencia de caza,
inscribirse en la Federación de Tiro Olímpico, pasar un examen con la Intervención de Armas de la Guardia Civil y pagar una cuota de aproximadamente 150 euros al año. Además, deberán competir de forma oficial como mínimo una vez al año para poder mantener la licencia.
Estas normas provocarán
grandes pérdidas económicas entre los poseedores de armas: los coleccionistas tienen verdaderas fortunas invertidas en estos objetos, algunos de ellos históricos. El “Paint-ball” es un negocio floreciente en nuestro país, ¿a que también se lo carga el Gobierno? Multitud de cazadores (se calcula que un 90% de ellos) tienen modificadas sus armas para poder disparar más de dos tiros. Algunas de ellas valen más de
6.000 euros. Y después, claro está, el dineral que valen las licencias de caza, de la Federación de Tiro Olímpico, el examen en la Intervención de Armas, la inscripción en competiciones... Por cierto, lo de las competiciones anuales suena como a que están cachondeándose de ellos.
Aunque comprendo en parte su indignación, sobre todo por la forma de hacer las cosas y por las pérdidas económicas que van a sufrir (
la norma prácticamente es retroactiva ya que no respeta aquello que ya existe) no comparto todos sus puntos de vista. Si lo que persigue el gobierno es conseguir un país donde sea extremadamente difícil estar en posesión de un arma de fuego,
¿por qué los cazadores tienen que ser una excepción?
Que yo sepa,
ninguno de ellos caza para poder comer, solamente es una “diversión” que algunos denominan deporte (gran deporte estar escondido tras un árbol hasta que pase una codorniz y descerrajarle un par de tiros).
Se defienden diciendo que en España existen más de un millón de armas legales en manos de cazadores y tiradores y que
“apenas” suponen problemas para la seguridad pública. Suponemos que en el “apenas” están incluidos algunos casos recientes de violencia doméstica o la masacre acaecida en Olot hace pocos días.
Se quejan de que a partir de la entrada en vigor de la nueva ley,
la Guardia Civil será muy restrictiva con ellos. Pues a mi me parece lo más lógico del mundo. Quien posea un arma con la que se pueda herir o matar (a humanos me refiero),
debe pasar unos estrictos controles tanto técnicos como psicológicos. Cualquiera no sirve para pilotar un avión; tampoco para empuñar un arma.
Y por último, aunque no tenga nada que ver con la nueva norma: ¿podría la guardia Civil realizar más controles en el campo en época de caza? Somos muchos los que estamos hartos de aguantar a cazadores (supongo que serán una minoría de ellos)
disparando justo al lado de urbanizaciones en el campo o junto a carreteras y sendas excursionistas. Existe una normativa para prohibir todo esto ¿verdad? Pues hagan que se cumpla.