miércoles, 27 de enero de 2010

Tonto del mes (XV): el SER y el Área de Movilidad del Ayuntamiento de Madrid




Una vez más, el Ayuntamiento de Madrid se ha llevado el galardón al tonto del mes. No es que les tengamos manía, simplemente es que hacen méritos más que suficientes para conseguirlo.
En esta ocasión, el premio se lo lleva el SER (Servicio de Estacionamiento Regulado) y por extensión, el Área de Movilidad del Ayuntamiento de Madrid (y podemos ir subiendo hasta llegar al mismísimo Alcalde). Les cuento.

Este invierno, la capital de España se ha teñido de blanco en numerosas ocasiones. Este hecho, que puede parecer encantador y bucólico, resulta ser un verdadero peligro para los conductores. Seguro que todos ustedes estarán pensando en los peligros que provoca la nieve en las calles y carreteras o en los tremendos atascos que se originan, pero no, resulta que el verdadero peligro reside en los controladores del SER.


Ya saben que en todas las ciudades españolas, para estacionar nuestro vehículo en las calles importantes (en Madrid, todas sus calles deben ser “importantes”), se debe pagar por conseguir un tique en una maquina expendedora que nos permita “disfrutar” del aparcamiento durante un tiempo estipulado. Los ayuntamientos lo disfrazan como un servicio que permite la rotación de las plazas libres de aparcamiento, pero, realmente, no es más que otra muestra del voraz afán recaudatorio que poseen nuestros consistorios.

Pero no solo basta con pagar religiosamente, sino que se nos exige que el tique quede bien visible a través del parabrisas delantero de nuestro vehículo.
¿Y que ocurre cuando nieva? Efectivamente, los cristales son el primer lugar en el que cuaja la nieve e impiden ver el interior del coche.

Muchos son los madrileños que han tenido la desagradable sorpresa de encontrarse con sus vehículos multados por estacionamiento indebido, a pesar de haber abonado la tarifa correspondiente en el SER. ¿El motivo? El controlador no pudo verificar que se había abonado el tique.



Indudablemente, en este caso, la ley esta a favor del SER: está claro que el tique no se veía. Supongo que alegando ante el Área de Movilidad con la multa y el tique (ambos impresos llevan la hora), la sanción desaparecerá. O incluso, se estirarán un poco más y quitarán todas las multas que hayan puesto durante el tiempo que duró la nieve sobre los parabrisas, pero la impresión que quedará en los conductores multados será el asombro que provoca este abuso de poder y la incongruencia de los controladores.

Y todo por unos miles de euros. ¿Valía la pena enfurecer a los conductores madrileños con las elecciones locales a la vuelta de la esquina?
¿Son o no son merecedores del “gallardón”? (Perdón por la broma. No lo he podido evitar).

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