lunes, 30 de noviembre de 2009

El “toro embolao” en peligro. Triunfo de los antitaurinos.



El Consejo Valenciano de Cultura aprobó el jueves pasado un informe en el que recomienda a la Generalitat Valenciana que prohíba la realización de 'bous al carrer' en las poblaciones que no puedan demostrar "fehacientemente" que para ellas es una tradición. (Estos festejos, aclaramos, son muy populares en la Comunidad Valenciana (entre otras regiones) y consisten en la suelta de toros o vaquillas en un recinto vallado (normalmente la plaza del pueblo o calles adyacentes) para que los mozos (o quien se atreva) puedan correr delante de ellos).




Igualmente, el CVC aconseja "sustituir" la modalidad de 'toro embolao' por "otras formas de 'bous al carrer' más imaginativos que no impliquen un sufrimiento innecesario para el animal". (El “toro embolao”, aclaramos también, es muy similar al anterior, pero se celebra de noche y se le enganchan al toro unos hierros en los cuernos donde se colocan unas bolas a las que se prende fuego).
Asimismo, defiende que para la autorización de los festejos se incluya la obligación de presentar una póliza de seguro específica para hacer frente a las multas que puedan derivarse del eventual maltrato de los animales que participan en la fiesta, así como que se haga referencia a las fianzas preceptivas por esta posible falta, que debería ser valorada en cada caso como "grave o muy grave".

El informe, como cabía esperar, ha originado un gran revuelo. Rápidamente, los defensores de estos festejos han expresado su opinión contraria. Apelan a las costumbres, la tradición, el interés turístico, la diversión...
(A partir de aquí, los “taurinos” no estarán de acuerdo con lo que escribamos. Ellos tienen su opinión y nosotros otra totalmente contraria a la suya).



Desde este blog siempre hemos defendido la abolición de los festejos taurinos, ya sean corridas de toros, encierros, vaquillas, “toros embolaos” o cualquier otro “festejo” que se les ocurra a los “amantes” de los toros. La razón es obvia: evitar el sufrimiento de los animales.
Sinceramente, no podemos comprender cómo personas que morirían por evitar el sufrimiento de su gato doméstico, disfruten viendo cómo martirizan y matan a un animal en una plaza de toros. ¿No se dan cuenta que ver sufrir, ya sea a una persona o a un animal, es de sádicos y de enfermos mentales?

Tenemos la suerte de pertenecer a una especie que, en teoría, posee conciencia y una inteligencia superior a las demás y las malgastamos haciendo sufrir a los toros (y a otros animales) sólo por diversión. Ejemplos hay muchos aparte de los festejos taurinos: peleas de perros, de gallos, monterías, cacerías de animales salvajes (y de otros que no lo son tanto, como los que habitan nuestros montes)... ¿para qué todo esto? Simplemente para divertirse, dar cuatro gritos, hacerse los “hombres” y descargar la frustración acumulada. Patético.



Algunos nos soltarán el viejo argumento de que gracias a los festejos taurinos continúan habiendo toros. Que si no, se hubiesen extinguido. Ya. Les propongo que para que no se extingan los rinocerontes, en los días pares de los Sanfermines, se corran los encierros con ellos, en los impares con Tigres de Bengala y el último día lo hagan con burros autóctonos. Con ello conseguiremos proteger tres especies seriamente amenazadas. (Que me perdonen en Pamplona porque, al fin y al cabo, sus encierros son la manifestación más noble de festejo taurino).



Los defensores del “toro embolao” aducen que los animales ni mueren ni sufren. En lo primero puede que tengan razón, pero que no sufren... Les propongo que se metan todo el día en un cajón en el que apenas se puedan mover y que cuando llegue la noche, les aten en medio de una plaza atestada de gente y les coloquen un artilugio en la cabeza. Que le prendan fuego a ese trasto y les suelten con las manos atadas para no podérselo quitar. Notarán un calor insoportable, chispas que se les meten en los ojos, sensación de que se van a quemar vivos... pero no se preocupen porque no morirán. Solo sufrirán para que unos cuantos se lo pasen bien.

jueves, 26 de noviembre de 2009

El “Climategate” puede acabar con la teoría del cambio climático



Desde estas páginas siempre hemos defendido que debemos cuidar, con todos los medios a nuestro alcance, a nuestro planeta. Evitar la contaminación, el despilfarro de las materias primas, el consumo indiscriminado de energía, la destrucción de la naturaleza... en resumen, salvaguardar el medio ambiente para que, tanto nosotros como nuestros descendientes, podamos seguir viviendo aquí.


Sin embargo, nunca nos hemos acabado de fiar de los defensores del cambio climático. No existe ninguna duda de que muchos de los que lo defienden son personas que actúan de buena fe y que creen que defendiendo esta postura, defienden al planeta. Pero siempre hemos sospechado de aquellos que, amparándose en esta teoría, han hecho del cambio climático su medio de subsistencia y unos cuantos, de enriquecimiento. Cuando Al Gore se apuntó “incondicionalmente” a la causa, de las sospechas pasamos al convencimiento.



Supongo que estarán enterados (aunque resulta difícil ya que muchos medios de comunicación lo han ocultado hasta ahora) de la publicación por parte de un hacker (aunque hay quien piensa que pueden haber salido desde dentro) de las comunicaciones internas entre los científicos que defienden la teoría del cambio climático. Concretamente, han salido a la luz correos electrónicos enviados o recibidos en la Unidad de Investigación del Clima (CRU, por sus siglas en inglés), perteneciente a la británica Universidad de East Anglia, uno de los centros de investigación más activos en sus esfuerzos por demostrar la teoría del calentamiento global de origen humano.
En ellos se pueden comprobar los amaños que habitualmente realizan estos científicos para conseguir que su teoría se convierta en realidad. Les transcribimos aquí algunos de ellos e indicamos quien fue su autor. Pinchando en el enlace correspondiente, podrán leer (en inglés) el texto del mensaje original.

Tom Wigley, "el calentamiento de la masa terrestre del planeta desde 1980 ha sido el doble que el calentamiento de los océanos". Un dato que se debe ocultar al público, ya que confirmaría los argumentos de los escépticos. Esto es, que las sondas de medida ubicadas cerca de los núcleos urbanos reflejan una temperatura media artificialmente alta.



Kevin Trenberth "no podemos explicar la falta de calentamiento en estos momentos y no podemos permitirnos travestirlo". Los modelos climáticos empleados indican que debería "haber aún más calentamiento, pero los datos están, sin duda, equivocados. Nuestro sistema de observación es inadecuado". "Acabo de completar el truco de Mick en Nature añadiendo en las temperaturas reales de cada serie para los últimos 20 años (es decir, a partir de 1981) las de 1961 para que Keith pueda ocultar la bajada de temperaturas".

Wigley "Si se pudiera reducir la temperatura media del océano en, por ejemplo, 0,15 º, sería importante para la media mundial". "He elegido deliberadamente 0,15 grados".

Tom Crowley "He estado intentando ilustrar de la mejor forma posible la naturaleza estable del período cálido medieval". Es decir, alterando registros históricos para ocultar el aumento de temperaturas que sufrió la Tierra siglos atrás y, así, defender que el calentamiento reciente es el más intenso de los últimos 1.000 años. (Michael Mann (vinculado al IPCC) habla directamente de "contener" la temperatura del Período Cálido medieval.

Briffa "Sé que hay presión para presentar una agradable historia respecto al, aparentemente, calentamiento sin precedentes de los últimos mil años o más. Pero en realidad no es tan simple. Hasta el momento, no disponemos de una gran cantidad de proxies (medidas indirectas de temperatura) que sirvan y los que lo hacen (por lo menos un número significativo de proxies de los anillos de los árboles) presentan cambios inesperados en su respuesta que no coinciden con el calentamiento reciente".



Phil Jones, (director del hasta ahora prestigioso CRU) "Cuando todos nosotros (Mike, Tom y CRU) mostremos que los primeros siglos del milenio eran más fríos que el siglo XX, nos encontraremos con algunas críticas de los escépticos diciendo que estamos equivocados, porque todo el mundo sabe que el período medieval fue más cálido". "Podemos demostrar por qué creemos que estamos en lo correcto con datos independientes de los avances de los glaciares e incluso con proxies de respuesta lenta. Vamos a rescribir la sabiduría percibida por las personas sobre el curso de los cambios de temperatura durante el último milenio".

Gary Funkhouser: "No creo que sea productivo tratar de falsear las estadísticas cronológicas [de temperatura] más de lo que yo ya he hecho".

Estos tres últimos datan de los años 1996 a 1999, o sea, que la cosa viene de lejos.
Todos estos correos están aderezados con otros en los que piden que se manipulen datos, que se destruyan pruebas, que no se deje publicar en revistas científicas a los escépticos e, incluso, la alegría por la muerte de uno de ellos.
Varios de los científicos mencionados, han reconocido la autoría de los correos así como la veracidad de su contenido.



Sinceramente estoy triste, porque el trabajo que durante décadas han estado haciendo miles de ecologistas “de verdad” se va a ir al garete por culpa de unos cuantos “estómagos agradecidos” que no dudan en hacer lo que sea por lograr notoriedad y… dinero.
Decidan ustedes mismos si estos científicos, así como las teorías que promulgan, merecen seguir teniendo alguna credibilidad.

Pueden ampliar la información en los blogs Desde el Exilio y Políticamente Incorrecto.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Los peligros de ligar por Internet



Uno de los problemas que más acucian a la sociedad moderna es el de la soledad. Llevamos una vida frenética en la que siempre falta tiempo para todo y la faceta que más se suele resentir son las relaciones personales. Con el tiempo nos damos cuenta de que cada vez estamos más solos.


Internet ha solucionado parte de estos problemas. Con la ayuda de la red, nos enteramos de lo que hacen nuestros amigos, podemos conversar cara a cara con nuestros familiares e incluso se puede entablar una relación con una persona desconocida que tenga nuestros mismos gustos y costumbres. Se pueden hacer nuevos amigos y ¿por qué no? ligar.



Sin embargo, esto último puede resultar, en ocasiones, frustrante. Internet proporciona un anonimato que facilita que una persona pueda aparentar fácilmente lo que no es con tal de conseguir los objetivos que se propone. Resulta relativamente sencillo hacer coincidir nuestros gustos con los de la persona a la que queremos engañar y, después, a la hora de llevar esa relación a la vida cotidiana, cualquier parecido con la realidad puede ser pura coincidencia.
Lo que en la inmensa mayoría de los casos no pasa de ser un mínimo desengaño, en unas pocas ocasiones resulta sumamente peligroso. Al igual que ocurre en nuestras calles, por Internet pululan una serie de dementes que pueden meternos en un serio problema.



Lo normal, cuando ya se lleva un tiempo relacionándose con un desconocido, es dar un paso adelante y tener una cita real con él (o con ella). Esa cita puede ser la peligrosa.
Según una encuesta publicada por la Web de relaciones personales www.sitios-encuentros.es para la primera cita suele elegirse una cafetería o un restaurante (el 77% de los casos) o la asistencia a un evento cultural o deportivo (el 6%). ¿El resto? Aquí viene lo preocupante: el 14% de las primeras citas se realiza en un lugar privado, o sea, en la casa de uno de los dos.
Por algún motivo que no alcanzo a entender, hay gente que se fía más de una persona con la que ha chateado tres o cuatro veces que del vecino al que saluda por la escalera todas las mañanas. Increíble.
Lo expresaremos de otro modo: con sólo siete intentos en el chat, un acosador, maltratador, violador, ladrón o asesino (que de todo hay), encuentra a una víctima que le invita placenteramente a su casa.


En Internet, toda precaución es poca. No se le ocurra ofrecer sus datos personales a ningún desconocido (dirección, teléfono, fotografía…) ni conteste a ninguna pregunta de índole personal que pueda llevar al delincuente hasta usted (para chatear agradablemente no es necesario que los demás sepan en qué empresa trabaja o cómo se apellidan sus padres, por poner unos ejemplos). Cuando llegue el momento de la primera cita (y la segunda y la tercera), imponga que ésta sea en un lugar público muy frecuentado. Nunca pierda de vista su cartera (a través de ella pueden saber dónde vive) y pida a una persona de su confianza que se pase por allí pasado un tiempo (el delincuente no le hará nada si sabe que alguien más le ha visto) o que le llame por teléfono para que, por medio de una palabra acordada, usted le pueda avisar de que corre peligro.

Si el ligue vale la pena, todas estas precauciones no harán fracasar la relación y si, por el contrario, resulta ser una trampa, evitará pasar un mal trago.

martes, 24 de noviembre de 2009

La ley Ómnibus pone en pie de guerra a los taxistas



Parece que tenemos otro conflicto laboral a la vista. Este fin de semana pasado se movilizaban los agricultores y, ahora, les toca el turno a los taxistas, al menos, a los de Madrid.

¿El motivo? La tramitación en el parlamento de la llamada Ley Ómnibus, o lo que es lo mismo, la normativa que modifica la Ley de Ordenación del Transporte Terrestre para adaptarla a la Directiva Europea.

En concreto, el gremio de los taxistas se queja del artículo 21 de la citada ley que establece que el precio de los transportes discrecionales de viajeros y actividades auxiliares complementarias del transporte sería libremente fijado por las partes contratantes. También contempla que no estarían sometidos a tarifas aprobadas por la Administración de transporte de viajeros temporales o de uso especial.
En cuanto a las autorizaciones de transporte público discrecional, la Ley establece que se habilitarán servicios en todo el territorio nacional, sin limitación alguna por origen o destino
Hablando claro: la ley supondrá una desregularización de las tarifas, la liberalización de los precios y la posibilidad de que cualquier ciudadano pueda trabajar en el sector del transporte de viajeros en cualquier lugar de España.



Los taxistas aducen que con estas medidas, quebrará el sector y se arruinará a más de 70.000 familias que viven del taxi. Es más, aseguran que lo que se conseguirá será liberalizar de forma encubierta a los llamados VTC o vehículos de alquiler con conductor.
Si no se aceptan sus quejas, amenazan (como no) con realizar paros y movilizaciones en toda España (o sea, si usted vive en Madrid o en cualquier gran ciudad española, prepárese a no poder circular libremente por sus calles).



Quienes sigan este blog ya saben que no suelo “apoyar decididamente” las medidas que toma nuestro gobierno, pero en esta ocasión, me veo en la obligación de darles la razón. Seguramente no habrán tenido más remedio porque la Directiva Europea les obliga a hacerlo, pero creo que han dado en el clavo.
A ver, ¿por qué el sector del taxi tiene que ser diferente a todos los demás?
En el día a día, trabajo con el banco que me da más seguridad, que me atiende mejor y que me cobra menos en comisiones; en los servicios de luz, gas, televisión o teléfono, elijo a quien me da mejor servicio a un precio más competitivo; normalmente, cuando llevo mi vehículo a reparar a un taller, en mi elección prima la rapidez, la calidad y el precio... entonces ¿por qué tengo que coger el taxi que a ellos les da la gana y pagar un precio estipulado de antemano que no tiene en cuenta ni la calidad, ni la seguridad ni el servicio? ¿Acaso es lo mismo desplazarse en un Mercedes que en un Kia? ¿Tratar con un taxista simpático o con un “cazurro”? ¿Disfrutar del paisaje con la seguridad que nos ofrece el conductor o ir temiendo por nuestras vidas? ¿Que el taxi huela a limpio o que sea un estercolero?

Es muy bonito trabajar así, formando una “familia” que no tiene competencia, sin preocuparnos de ofrecer un servicio mejor o peor y cobrando un precio estipulado sin que el cliente pueda ni rechistar. Afortunadamente, disfrutamos de un mercado libre en el que el cliente puede elegir lo que compra y a quien se lo compra; los monopolios terminaron hace mucho tiempo. Y que no olviden que en otros sectores, pactar precios está castigado por los Tribunales de la Competencia con multas muy severas.
Ahora bien: decirle al gobierno que a los VTC (vehículos de alquiler con conductor) hay que exigirles las mismas obligaciones que se les exige a los taxistas, porque en caso contrario, caeríamos en la competencia desleal.



Los taxistas no tienen nada que perder: con estas medidas, los buenos profesionales mejorarán en su negocio y los que deshonran al gremio, se irán a sus casas y cambiarán de profesión. Todos saldremos ganando.

Por cierto, no se pierdan cómo Javier Costas desmonta algunos tópicos sobre los taxistas.

lunes, 23 de noviembre de 2009

Seis consejos para no dejarse engañar por su banco



Nunca ha sido fácil tratar con ellos, pero desde que estalló la crisis crediticia, relacionarse con los bancos requiere, como mínimo, poseer un master en economía por la Universidad de Harvard. Imposible conseguir un préstamo personal, muy difícil conseguir uno hipotecario, una miseria de interés por las imposiciones a plazo y, a la mínima que se descuide, comisiones y gastos de todo tipo.

Si en los tres primeros puntos, prácticamente no hay nada que hacer, en el último, el de los gastos, una buena negociación puede hacerle no perder demasiado dinero. Vamos a explicar unos pocos consejos para, sin ser un experto financiero, poder salir airoso de la relación con su banco:


-Primero: todo se puede negociar con el banco. Desde el coste de las tarjetas de crédito hasta el tipo de interés de un préstamo hipotecario. Como si se tratase de un mercado persa, todo se basa en el “regateo” y, al igual que ocurre con los mercaderes árabes, si usted no abre la boca, el banco no le concederá ninguna rebaja.
Cuantos más “ases” tenga en su manga que le resulten atractivos al banco (nómina, recibos domiciliados, tarjetas, planes de pensiones...) más fácil le será negociar con ellos la rebaja de comisiones o la concesión de algún préstamo.

-Segundo: usted no está casado “hasta que la muerte los separe” con su banco. Acuda a otras entidades financieras, pida condiciones por escrito y compárelas con las que tiene. Con esas ofertas (por escrito), vuelva a su banco y “ayúdeles” a que, como mínimo, las igualen. Si no le hacen caso, cambie de banco.

-Tercero: cuidado con lo que firme. Antes de abrir una cuenta, ya sea en su banco de toda la vida o en uno nuevo, pida una lista con las comisiones que le van a cobrar y negócielas una por una. El objetivo es que no le cobren ni un céntimo por ninguna de ellas. Naturalmente, tendrá más posibilidades de conseguirlo si tiene muchos ahorros que ofrecer o una suculenta nómina que domiciliar. Pero no se dé por vencido si no posee ninguna de estas dos “ventajas”.
Tenga en cuenta también la posibilidad de contratar una cuenta “on line”. No tendrá una oficina física cerca de su casa, pero, prácticamente, no le cobrarán ninguna comisión.



-Cuarto: las cláusulas de los prestamos las carga el diablo. Si tiene la suerte de que le concedan un préstamo, no firme cerrando los ojos. Suelen acribillarle con seguros de vida, de incendio, de robo, aportaciones obligatorias al plan de pensiones, periodos mínimos de permanencia en la entidad... Algunas de ellas, desgraciadamente, tienen derecho a exigírselas y cobrárselas, pero otras no. Y se las intentarán colar. Consulte con el defensor del cliente de la entidad (es gratuito y están obligados a tenerlo) o del Banco de España.

-Quinto: los “regalos” suelen no serlo. Ante el interés tan bajo que ofrece la banca por nuestros ahorros, muchas veces caemos en la tentación de abrir una cuenta para obtener regalos o aparatos a coste muy bajo. Incluso hay quien lo hace para después regalarlos en navidad a familiares o a su pareja.
Tres asuntos: pregunte si ese regalo le computa en la declaración de la renta (como tributación en especie al 18%). El banco debe efectuar el ingreso en el fisco, no usted. Segunda: para conseguir ese regalo puede que le pidan que también domicilie la nómina o algunos recibos. Cuidado porque hasta que no certifiquen que lo ha hecho (mínimo un mes después) no le entregarán el regalo. Igual ya no le llega para la fecha escogida.
Tercera: Lea bien las condiciones de la oferta. Si le obligan a permanecer en la entidad dos años pagando comisiones por su cuenta y, encima, tiene que pagar los portes de esa televisión plana de 40 pulgadas tan pesada... igual está perdiendo dinero. Haga números.



-Sexto: nunca es tarde para reclamar. A pesar de haber ido con todo el cuidado del mundo, después de firmar se da cuenta de que las condiciones que le han impuesto son abusivas. Negocie con el banco para que se las quiten y, en caso de no conseguirlo, acuda a la oficina de reclamaciones del Banco de España y explique que había cláusulas “incomprensibles” en su contrato. No sería la primera vez que los jueces condenan a las entidades financieras por incluir cláusulas “incomprensibles”, e sea, por no escribir las cosas con sentido común.

Y olvídese de la famosa frase, “la banca siempre gana”. Gana el más listo, y ese puede ser usted.

domingo, 22 de noviembre de 2009

Los médicos no quieren vacunarse de la gripe A


Con el tiempo, ya nos hemos dado cuenta de que, afortunadamente, la gripe A no ha resultado tan grave como se creía desde un primer momento. Digo que afortunadamente, porque, una vez comprobada su velocidad de transmisión, si hubiese sido mortal de necesidad...

Llegados a finales de noviembre, surge un problema inesperado: puede que en España sobren ¡25 millones de vacunas! Increíble. Al principio se dudaba que se pudiese conseguir una vacuna a tiempo, luego, que se pudiese producir en las cantidades adecuadas y ahora, que la población se las quiera poner.


Y tampoco resulta tan extraño que esto ocurra. Antes del verano se creó una alarma excesiva con la enfermedad. A cualquiera que le preguntasen le podía indicar cuantos casos estaban declarados, en qué provincia habían ocurrido y, si me apuran, hasta los nombres y apellidos de los afectados. La información que recibíamos desde los medios de comunicación era tan brutal que nos saturó. Cuando a finales de agosto (ante la alarma social causada) desde el Ministerio de Sanidad se quiso desdramatizar la situación y nos dijeron que la mortalidad era inferior a la de la gripe estacional... todo el mundo respiró profundamente, se calmó y pasó a considerar la enfermedad como “leve”.
Pronto surgieron las voces de siempre que nos decían que lo de la gripe A era un invento de las farmacéuticas, que las vacunas producían más perjuicios que beneficios, que nos querían engañar... y en pocos días, la obsesión de decenas de millones de ciudadanos por querer pertenecer a los grupos de riesgo para poderse vacunar, se transformó en serias críticas para que no les obligasen a hacerlo.


A fecha de hoy, desde todos los organismos oficiales, se nos aconseja que nos protejamos con la vacuna. A favor de ella están desde el Ministerio de Sanidad, hasta la última de las consejerías autonómicas, pasando por la Organización Médica Colegial o el Centro Nacional de Referencia. Todos coinciden en los beneficios que ello reporta y en la seguridad de la vacuna.
Pero de poco van a servir sus consejos si el grupo de profesionales al que más caso hacen los ciudadanos (y que coincide con uno de los grupo de riesgo), se niega mayoritariamente a vacunarse. Nos estamos refiriendo al colectivo de médicos y enfermeras: nada menos que un 70% de ellos no está dispuesto a vacunarse contra la gripe A, al igual que hace (o no hace) todos los años con la gripe común. A partir de ahí, a ver quien es el “chulo” que convence a la población de las bondades de la vacuna.


La mayoría de los médicos y enfermeras reticentes a inmunizarse alegan que se trata de una decisión personal que no responde a las características del producto y que sí lo harían si padeciesen alguna enfermedad que pudiese agravarse con el contagio de la gripe. Sin embargo, algunos galenos ponen excusas de lo más variopintas:
Unos dicen que “esta gripe está siendo más leve que la estacional, de la que sí suelo vacunarme, pero en este caso hay una falta de ensayos clínicos y de información", otro que "si la OMS recomienda que el personal sanitario se vacune me parece perfecto, pero yo no voy a hacerlo porque soy un ácrata sanitario” e incluso uno se descara diciendo "nos piden que nos vacunemos para que no contraigamos la gripe y faltemos al trabajo".
Efectivamente, se han hecho pocos ensayos, pero después de varias semanas, no se ha encontrado ninguna contraindicación. Al segundo, decirle que si es un “ácrata sanitario” lo mejor que puede hacer es dedicarse a otra cosa y al tercero, que si lo que quiere es quedarse en casa, que dimita y deje su puesto a otros que si que quieren trabajar.


Los médicos atienden a muchos pacientes y son un potencial vehículo de transmisión de enfermedades. ¿Aceptarían que les cosiesen una herida con una aguja que no hubiese sido desinfectada convenientemente después de atender al anterior paciente? Pues lo mismo ocurre con un médico a una enfermera: tratan a un infectado de gripe A, se contagian y luego se lo pasan a ustedes. Deberían obligarles a vacunarse o, al menos, a identificarse claramente como que se niegan a ello en las solapas de sus batas para que sus pacientes supiesen a qué atenerse.

Indudablemente, al principio se exageró con la peligrosidad de la gripe A, pero de ahí a no quererse vacunar media un abismo. En serio, ¿a alguien le gusta pasarse cuatro o cinco días con 39º de fiebre, dolores de cabeza y malestar general? Pues la vacuna evita todo eso.

viernes, 20 de noviembre de 2009

Pornografía infantil NO. Déjenlos crecer en paz



“Lo mejor de la pornografía infantil”, “página rumana pedofilia”, “fotos de niños cogiendo”, “violaciones infantiles”, “fotos niños desnudos”, “orgías con menores”, “niñas maltratadas”, “jadeos sexuales infantiles”…


Si ha escrito alguna de estas frases en su buscador y “San Google” le ha traido hasta este post... está de enhorabuena. Se lo digo porque usted necesitaba que alguien le dijese la verdad: tiene una grave enfermedad y cuanto antes tome conciencia de ella y le ponga remedio, más pronto podrá curarse o, al menos, tenerla bajo control.

Quizá usted crea que estoy exagerando y que ¡total, por ver cuatro fotos... tampoco es tan grave!, pero eso no es así: usted ya no sólo se siente atraído sexualmente por los niños sino que ya ha subido otro escalón en la peligrosa escalera que le conducirá a acabar entre rejas, ya sea de una institución penitenciaría o mental; usted ya se está arriesgando a teclear desde su IP palabras o frases que le lleven a encontrar esas fotos o esas películas que tanto le gustan. El siguiente paso en su enfermedad será el intentar engañar a algún menor para tener una cita fuera de Internet. Lo siguiente... ya sabe lo que será. De no ponerle remedio, su problema ya no sólo será acabar desacreditado ante su familia, sus amigos y ante toda la sociedad: su problema será encontrar la forma de seguir vivo dentro de la cárcel.

Aunque le parezcan duras estas palabras, con el tiempo me lo agradecerá: aun está a tiempo, rectifique y acuda a un psicólogo que le ayude a controlar esos instintos. Póngase en manos de un profesional que le saque de esa pesadilla en la que se está metiendo.




Un año más, desde La Huella Digital, el periodista y bloguero Nacho de la Fuente, (aprovechando la celebración el 20 de noviembre del Día Internacional de los Derechos del Niño) nos invita a participar en la blogocampaña “PORNOGRAFÍA INFANTIL NO”. Y, por supuesto, lo hacemos.
El objetivo, infectar la red con posts en contra de esta lacra que dificulten la deplorable búsqueda de palabras como "angels", "lolitas", "boylover", "preteens", "girllover", "childlover", "pedoboy", "boyboy", "fetishboy" o "feet boy", empleadas con frecuencia por esos depravados pedófilos.



Recuerden: la pornografía infantil es un problema que tenemos a la vuelta de la esquina. Internet es una herramienta maravillosa para informarnos, aprender, divertirnos y comunicarnos, pero, al igual que en la vida cotidiana, la red está llena de peligros que acechan, sobre todo, a los más pequeños. Todos tenemos hermanas, primos, hijas o nietos a los que proteger; les aconsejo seguir estas normas para disminuir los riesgos.
Al mismo tiempo, les animo a denunciar ante los cuerpos policiales, todo aquello que les parezca sospechoso de estar relacionado con la pornografía infantil.
Cualquier gesto, por pequeño que sea, ayuda a erradicar esta lacra. Súmense a la iniciativa.

PD. ¿Han leído, al principio del post, las barbaridades que teclean algunos en los buscadores? No me las he inventado, fue lo que buscaron algunos depravados para entrar en el post que escribí ahora hace un año. Para temblar.