jueves, 31 de marzo de 2011

Medidas de las autoescuelas para ahorrar más combustible que con el “110”



Si algo bueno tiene el Gobierno de Zapatero es que no da opción a que nadie se aburra. ¿Se acuerdan de la rebaja en la limitación de velocidad a 110 km/h.? Bueno... claro que se acuerdan, pero ¿a que parece que haya pasado una eternidad desde entonces? Es lo que tiene despertarse cada día con una mala noticia, ya sea económica, social, política...

Pero volvamos a lo de la limitación. Toda España se quejó. No recuerdo otra medida adoptada por un gobierno que causara tanto rechazo. Y la razón no era otra que la poca repercusión que la limitación podrá tener en el consumo de carburante, principal argumento del Gobierno para adoptarla. Ni los propios Ministros se pusieron de acuerdo en el ahorro que supondría: al principio dijeron que el 15%, luego que el 3%, más tarde que el 1%... en fin, muy poca cosa para tanto alboroto.
Además, prácticamente el 100% de los conductores dimos por supuesto que la medida era una simple excusa para recaudar mucho más en multas


Afortunadamente, existen colectivos con las ideas mucho más claras en cuanto al ahorro en el consumo de combustibles. La propuesta de la Confederación Nacional de Autoescuelas (CNAE) no puede tener más sentido común: proponen cambiar algunos aspectos del temario del examen de conducir para que desde las autoescuelas puedan enseñar a los alumnos a ahorrar combustible mientras conducen (en el actual código de circulación no están permitidas algunas de estas prácticas). Las autoescuelas estiman que se puede conseguir hasta un ¡20% de ahorro! Bastante más que con lo de los 110, ¿verdad?

Estas medidas caen por su propio peso y todos las conocemos, pero... ¿las llevamos a la práctica? Vamos con ellas. Siempre se puede aprender algo nuevo:

-Al arrancar no pisar nunca el pedal del acelerador, iniciar la marcha apenas arranque el vehículo (el cinturón, la radio y mirar el espejito... antes de arrancar) y hacerlo siempre en primera velocidad.

-Cambiar a segunda apenas transcurridos dos segundos o unos cinco o seis metros; a tercera cuando se llega a 30 km/h; a cuarta a 40; a quinta a 50 y a sexta a 60 (recuerde: no hace falta sacar los pistones por el tubo de escape para cambiar de marcha). Para que nos hagamos una idea: se debe cambiar a una marcha superior cuando el motor alcanza las 2.000 revoluciones en un motor gasolina o 1.500 en uno diesel.


-Siempre es preferible utilizar marchas largas. Incluso cuesta arriba se consume menos con una marcha larga y el acelerador pisado hasta el fondo que una más corta pisándolo sólo hasta la mitad. En ciudad, siempre que las condiciones lo permitan, ahorraremos circulando en cuarta o en quinta.

-Al ralentí un vehículo medio consume 0,7 litros por hora. Si estamos detenidos en un semáforo o una retención y vamos a tardar más de un minuto en ponernos en marcha, es preferible parar el motor. Y al estacionar, cuando hayamos completado la maniobra, detener de inmediato el motor.

-A la hora de detenernos, soltar el pedal del acelerador de inmediato (hay quien lo deja a medio apretar) dejando la marcha engranada: el vehículo consume 0 hasta que se detiene totalmente.


-Loa neumáticos deben llevar siempre la presión recomendada por el fabricante del vehículo. Para ello, debemos comprobar la presión una vez al mes (siempre en frío).

-Evitar pesos innecesarios: fuera trastos del maletero. Si no tenemos que utilizarlas, fuera bacas, portaesquís o portabicicletas.

-Es preferible utilizar el aire acondicionado en carretera y abrir las ventanillas en ciudad.

Y para finalizar, la más importante de todas: evitar acelerones y frenazos bruscos.

Han presentado la propuesta del cambio en el temario en la Dirección General de Tráfico y esperan que la respuesta del organismo sea positiva.


De todas formas, han editado un millón de folletos, que repartirán en autoescuelas, gasolineras y talleres de reparación, para que todos los conductores, noveles o veteranos, adopten estos consejos y ahorren combustible.

Síganlos; no por complacer a Zapatero, sino por aliviar nuestros maltrechos bolsillos porque, mucho me temo, el precio de la gasolina continuará por las nubes durante bastante tiempo.