jueves, 24 de marzo de 2011

Zapatero apaleado en un cartel electoral y el mural “boca abajo” del Rey Juan Carlos



Éramos muchos los que lo veíamos venir y parece (ojala no sea así) que vamos a tener unos periodos preelectorales y electorales (tanto este año como el próximo) calentitos… y desagradables.
Le podemos poner mil excusas -crisis económica, guerras, independentismo, desconfianza en la clase política y un largo etcétera- pero está claro que en España reina una crispación política que no es comparable a ningún otro momento democrático, ni siquiera al que desembocó en el fallido golpe de estado del año 1981.

Un claro ejemplo de ello lo encontramos hoy en los medios de comunicación. Coalició Valenciana es el 5º partido político de la Comunidad Valenciana (en número de votos, aunque apenas sumó 17.000 en el año 2007). Al parecer, este año quieren dar “el golpe” y no se les ha ocurrido nada mejor que convocar que convocar una manifestación el 16 de abril en Valencia. Su lema: “contra el Zparo, el catalanismo y la corrupción”. Suponemos que ante el miedo a la falta de asistentes, ¿qué hacer? Nada mejor que crispar un poco: el cartel de la manifestación se titula “en toda la ceja” y en él aparece una caricatura del Presidente Zapatero con un moratón en el ojo, dos cortes sangrantes en la frente y en la mejilla y una cadena de hierro alrededor del cuello.

Según el líder de este partido (no quiero dar su nombre; me niego a proporcionarle la publicidad que persigue) el cartel "es simplemente una alegoría, una expresión gráfica" y que "no es una incitación a la violencia. Cualquier extrapolación de esta caricatura a la realidad física sería inapropiada y exagerada”. Sobran las palabras.

De momento aun no tienen permiso de la Delegación del Gobierno. Curiosamente, el mismo día se celebra otra manifestación, en este caso de izquierdas, reclamando la TV3 en la Comunidad Valenciana, que recientemente ha sido clausurada. ¿Qué se juegan a que la delegación les da el permiso? Ellos también viven de la crispación.


La crispación no es más que el último recurso (y a veces el único) que tienen los políticos mediocres para conseguir unos pocos votos que les lleven a alcanzar la mayor de sus metas en su patética existencia: ostentar un cargo público y vivir a costa del contribuyente. Casi todos utilizan esta burda estratagema, ya estén en el poder o en la oposición, en el gobierno central o en las autonomías, en las grandes ciudades o en los pequeños pueblos. Pocos se libran. Y una vez que ya se ha generalizado… no hay quien la pare.

Todo vale, tertulias radiofónicas o televisivas incendiarias, manifestaciones en contra de la Guerra de Irak o del aborto, nacionalistas de opereta, salvadores de la patria, quemas de banderas o de retratos de los Reyes, titulares exagerados en los periódicos, mítines hitlerianos…

¿Recuerdan que hace unos días publicábamos que en un pueblo de la provincia de Alicante se había autorizado un mural con la imagen del Rey Juan Carlos boca abajo?


Este pueblo se llama Pedreguer y gracias a los votos de tres partidos: BLOC, AIXA y ¡PSOE! y en contra de la opinión del alcalde (en minoría) del PP se acordó pintar un mural para ¿conmemorar? los 300 años de la derrota en la batalla de Almansa (por culpa de esa derrota, los valencianos, al apoyar al perdedor, el Archiduque Carlos de Austria, fueron represaliados por el ganador, Felipe V, perdiendo los fueros de la región). En el mural aparecían tanto Carlos V como Juan Carlos I con la cabeza boca abajo.


Pues bien, apenas pasados dos días de la “gloriosa” pintada, unos “desconocidos” la han desfigurado convirtiéndola en una mancha irreconocible. Estamos totalmente en contra del vandalismo, pero resulta curioso que aquellos que con su mural pretendían ofender a Su Majestad, ahora se sientan ofendidos.

Es lo que se consigue con la crispación. A ver si aprenden el resto de la ¿clase? política española.