miércoles, 15 de febrero de 2012

Champú de caballo, ¡vaya timo! Vuelven los vendedores de crecepelos



“La salud es lo que importa”, decía el famoso eslogan publicitario. Y como de conocimientos de salud no andamos muy sobrados los españoles (y el resto del mundo, tampoco) los timadores aprovechan nuestra ignorancia. Nada mejor para “forrarse” en poco tiempo que vender un producto que prometa salud y beneficios estéticos.    

En su día ya tratamos en este blog los "milagros" de la Power Balance”, de la baba de caracol”, del “veneno de serpiente”, las “bayas de Goji” y exploramos el intrincado y fraudulento mundo de los tratamientos capilares. Precisamente hoy vamos a tratar de un producto relacionado con el pelo: el champú de caballo.  

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha denunciado esta última moda: "Nos lo venden como la mejor manera de fortalecer el pelo y evitar su caída, pero en el fondo no es más que otro champú cualquiera".

Poco a poco se ha extendido el rumor entre la sociedad (apoyados por la publicidad de algunos fabricantes y las opiniones “desinteresadas” de varios famosos) de que el champú que se utiliza para que los caballos luzcan un pelo más brillante en los desfiles, fortalece sus crines. Y si este champú lo consigue con los caballos, ¿por qué no con los humanos?

Para acreditar científicamente esta tesis, alegan que contiene Biotina, también llamada B8 o vitamina H. Sin embargo, ningún estudio científico medianamente serio ha demostrado que esta vitamina tenga ninguna relación con el fortalecimiento tanto de las crines de los caballos como del cabello humano. Y mucho menos que sirva para evitar la caída del pelo.

Quienes lo han usado atestiguan que sus cabellos están ahora más limpios, con menos grasas y notan una caída menor del pelo. Y así será, pero no más que si hubiesen usado cualquier otro champú existente en el mercado. Y en cuanto a la caída, cuanto más limpio el cuero cabelludo, menos pérdidas de pelo.  

Tal como ya dijimos en el caso de las bayas de Goji o la baba de caracol, el producto no es en absoluto perjudicial para la salud humana. Pueden aplicárselo sin ningún miedo. Pero lo que no es de recibo es pagar de más por unos beneficios “milagrosos” que no tiene.                                 


Por cierto, para que no haya malentendidos: el champú no debería denominarse “de caballo” sino “para caballos” o "equino", que seguro que más de uno, al ver la botella en el estante del supermercado, habrá pensado que se han sacrificado varios equinos para conseguir el preciado líquido que hay en su interior.