jueves, 11 de octubre de 2012

Revalorizarán las pensiones con el nuevo IPC-IC… y los jubilados cobrarán 200 euros menos de por vida

 

Son insaciables. Nuestros mandatarios, sean del color que sean, son unos auténticos genios a la hora de sacarnos los cuartos: céntimos sanitarios, tasas verdes, euro por receta, utilización de autovías (bueno, este todavía no pero están a punto)… toda una batería de impuestos y tasas para que engorden las recaudaciones y que ellos puedan seguir derrochando nuestro dinero.
Pero ni así. Ni masacrándonos logran cuadrar sus presupuestos. ¿Solución? Rebajar las prestaciones. Pero a ser posible sin que lo note el personal. Un ejemplo de esta nueva táctica la hemos tenido hoy durante la rueda de prensa de la presentación de los datos del IPC mensual del mes de septiembre. 

Cuando todos esperaban que el secretario de Estado de Economía, Fernando Jiménez Latorre, nos deleitase con las habituales excusas ante el mal dato del IPC del mes pasado (nada menos que el 3,4%), este buen señor, en nombre del Gobierno, nos ha ofrecido el dato de un indicador hasta ahora prácticamente desconocido: el IPC-IC o, lo que es lo mismo, el Índice de Precios al Consumo a Impuestos Constantes, o sea, sin tener en cuenta las escandalosas subidas de impuestos que estamos sufriendo últimamente.        


La cosa no hubiese ido a mayores a no ser por la pregunta que le hicieron un poco más tarde relacionada con la revalorización de las pensiones. Como bien saben, este índice solía actualizarse con el IPC del mes de noviembre. Pues bien, el señor Jiménez Latorre ha indicado a los periodistas allí presentes que -¡por supuesto!- la revalorización también se realizaría este año y que el indicador de referencia se decidiría cuando se supiesen los datos del mes de noviembre. El personal no es tonto, liga cabos y llega a la conclusión de que el Gobierno nos está preparando para aplicar de cara a la actualización anual este nuevo IPC-IC. ¿Y cual es la diferencia? Se lo explico, pero, sobre todo si cobran una pensión, siéntense antes no vayamos a tener un disgusto.

Como bien saben, el IPC estaba más o menos controlado en el 2,4% hasta el pasado mes de agosto. Pero llegó septiembre y con él la subida del IVA: los precios se han disparado hasta el 3,4%. Naturalmente, la mayor culpa de esa subida se la llevan los impuestos y prueba de ello es que el nuevo indicador con que nos ha deleitado el Secretario de Estado de Economía, el IPC-IC, se ha quedado en un escuálido 1,4%.

Son muchos los que opinan que si el Gobierno actualiza las pensiones con el IPC le será imposible cumplir con el objetivo de déficit que nos han marcado desde Europa. Se calcula que por cada décima de desviación, el Estado tiene que abonar unos 200 millones de euros. Por lo tanto, si llegado el mes de noviembre se mantiene la actual inflación, deberían desembolsar la friolera de 4.800 millones de euros (2,4 puntos desde el 1% que subieron las pensiones en enero). Si en lugar de aplicar el indicador habitual, utilizan este nuevo… apenas tendrán que desembolsar 800 millones o incluso nada si el indicador, tal como está previsto, se acerca al 1%.  

¿Y esto que supondrá para los pensionistas? Que yo sepa, cuando un jubilado compra una barra de pan, un litro de gasolina o una entrada para el cine, paga el mismo precio que los demás. Y ese precio, desde el mes de septiembre, se ha visto incrementado en un 2%, un 3% e incluso un 13% con la subida de impuestos. Si la actualización de su prestación se hace sin contar esos impuestos…

Vayamos con los números: una pensión media de 950 euros al mes, tendrá una subida de 3,8 euros si se aplica el IPC-IC y éste acaba el año en el 1,4%. Si se aplicara el habitual IPC y estuviese como ahora en el 3,4%, la subida mensual sería de 22,8 euros. En un año, la diferencia subiría 227 euros. Pues esa es la cantidad que, si usted es beneficiario de una pensión del Estado, dejará de cobrar en la famosa “paga extra” que se cobra a principios de año con los atrasos del año anterior (en este caso de 2012), además de que, al no revalorizarse, las del año próximo quedarán prácticamente congeladas. Y las del siguiente… y siguiente… lo siento, pero el dinero que no le aumenten ahora, lo arrastrará para siempre.


Tal como les decía al principio, unos genios de la recaudación. Siempre y cuando, hablemos de jubilados, asalariados o funcionarios. Porque si es para reducir cargos públicos o subvenciones a partidos o sindicatos, no tienen mucha prisa precisamente.

Tiempo tienen para rectificar. Esperemos que entren en razón.   

miércoles, 10 de octubre de 2012

Sin sus “exportaciones” a España, Cataluña entraría en números rojos



Desde que el “President” Artur Mas emprendiera su preelectoral huida hacia delante en pos de la soberanía y la independencia de Cataluña con respecto de España, muchos han sido los argumentos que hemos escuchado a favor y en contra de esta opción. En este blog no queremos entrometernos en disquisiciones históricas o constitucionales que demuestren quien lleva razón; que ya hay otras muchas publicaciones que lo tratan. Aquí nos vamos a detener en el tema económico que, al final, será el que decante la balanza hacia uno u otro lado. Sobre todo si de catalanes estamos hablando.

Uno de los argumentos que siempre están en boca de los independentistas catalanes es “aquel que dice” que el gobierno de Madrid les está robando los impuestos que pagan y que por eso su economía va tan mal y su déficit es el más elevado de todas las autonomías. A esto suelen contestar los contrarios a la autodeterminación aquello de la solidaridad entre las diferentes regiones de España y que esta diferencia entre lo que pagan y lo que ingresan está suplida con creces con las relaciones comerciales que mantienen con el resto de las autonomías. Los soberanistas no tragan y responden que Cataluña podría sobrevivir sin exportar al resto de España ya que ellos venden más fuera de nuestras fronteras. ¿Qué hay de cierto en todo esto?


En el último informe de comercio interregional que el Centro de Predicción Económica (Ceprede) elabora con datos facilitados por la Generalitat catalana aparece que durante el primer semestre de 2012,  Cataluña realizó fuera de España un 54% de sus ventas. Indudablemente, la comunidad catalana está aumentando año tras año el porcentaje de lo que vende en el extranjero, ya que si en 2010 consiguió por primera vez vender más en el exterior que en resto de España (52%), en el 2011 llegó al 53% y en lo que llevamos de año ha superado esa cifra para conseguir ese 54% al que hacíamos referencia. Según ellos, los motivos de este cambio han sido la apertura al exterior (supongo que para justificar lo de las “embajadas”) y la mejora en su competitividad, aunque creo que también habrá tenido mucho que ver la desgraciada crisis económica (falta de consumo) que sufre España entera, incluidos ellos.

Ahora bien, que vendan más en el extranjero no quiere decir que puedan sobrevivir sin España. Cataluña es una región rica y como tal, su balanza comercial refleja un importante superávit de 5.355 millones de euros durante estos seis primeros meses. Pero adentrándonos un poco más en esos números, descubrimos que ese superávit viene dado, exclusivamente, por su relación comercial con el resto de España. Así, Cataluña exportó al resto de las CCAA 24.880 millones de euros 46% del total de sus exportaciones) mientras que solo importó 13.196 millones (27% del total). Es decir, tuvo un superávit de 11.685 millones.

Con el resto del mundo, sus exportaciones fueron de 29.140 millones (54% del total) y sus importaciones de 35.470 millones (73%), arrojando un déficit de 6.330 millones en el semestre.

Las cifras no dejan lugar a dudas: sin España, Cataluña tendría unos números rojos semestrales de 6.330 millones de euros.


Está claro que aunque Cataluña se independizase, continuaría vendiendo sus productos en España; decir lo contrario es una memez. Aunque también resulta utópico creer que esas ventas no se verían mermadas una vez alcanzada su soberanía. Si actualmente ya se produce, aunque minoritariamente, el famoso boicot a los productos catalanes, imaginen lo que ocurriría luego.

Las empresas catalanas venden unos 50.000 millones de euros anuales en el resto de España. ¿Estarían dispuestas a arriesgarlo todo por apoyar las ambiciones independentistas del señor Mas?    

 

martes, 9 de octubre de 2012

Las ayudas del Plan PIVE a la compra de coches tributan a Hacienda en el IRPF


 

Una de las pocas medidas (y nada original, por cierto) que ha tomado el actual Gobierno de España para reactivar nuestra maltrecha economía, el Plan PIVE para la compra de un vehículo nuevo a cambio del achatarramiento de otro de más de doce años, tiene trampa, al menos para quien no conozca las leyes tributarias.

Seguro que muchos habrán oído hablar del Plan PIVE durante esta última semana; ¿en qué consiste? A través de este plan, se conceden unas ayudas para la compra de un vehículo nuevo cumpliendo dos condiciones: que se achatarre otro con más de doce años de antigüedad y que el nuevo tenga unas emisiones bajas de gases contaminantes. La ayuda será de 2.000 euros, de los cuales 1.000 los aportarán los fabricantes y los otros 1.000 el Gobierno. El plazo para acogerse a este plan empezó el pasado 1 de octubre y tendrá vigencia hasta el próximo 31 de marzo o bien hasta que se agoten los 75 millones de euros que, como máximo, aportará el Gobierno. Les aconsejo que si quieren acogerse a las ayudas, no demoren la compra ya que, tal como ocurriera con el anterior Plan 2000E del Gobierno de Zapatero, la dotación solo cubre 75.000 operaciones y, aunque la economía va de mal en peor, seguro que el presupuesto se agotará mucho antes de la fecha límite.


Al principio les hablaba de que el Plan tiene trampa. Bueno, realmente no es ninguna artimaña ya que estamos hablando del cumplimiento de la actual legislación tributaria. Lo que pasa es que no lo explican y luego llegan las sorpresas. Al igual que los anteriores planes para la renovación del parque automovilístico (RENOVE y Plan 2000E), la aportación que realiza el Estado se tiene que considerar como ganancia patrimonial no derivada de una operación de transmisión y forma parte de la base imponible general. Por lo tanto, estamos hablando de una carga impositiva sujeta al tramo al que esté tributando cada persona. Si usted tributa al 22%, pagará en su próxima declaración 220 euros y si tiene la “suerte” (que ya me gustaría a mi) de cotizar al 52%, pues pagará 520 euros.    

Por supuesto, los 1.000 euros que aporta el fabricante no tributan ya que están considerados como promoción de una empresa privada. Bueno, los 1.000 o los que quieran aportar tanto el fabricante como el concesionario; que ya he leído por ahí ofertas de 4.000, 5.000 y hasta 9.000 euros. No obstante, vayan con cuidado porque ya me han dicho un par de amigos que los precios en los concesionarios que han visitado, una vez aplicadas las ayudas, son idénticos a los que les ofertaron antes del verano. Desde entonces ha subido el IVA, pero eso, para un coche de unos 15.000 euros no llega a suponer 500 euros. De ahí a 2.000 euros…

¡Ah! Y lean la letra pequeña. Porque si la oferta es mayor de 2.000 euros, seguro que va ligada a la financiación del total del valor del vehículo con la financiera de la marca en cuestión. Y no suele bajar de un plazo de tres años con un interés que oscila entre el 8% y el 12%. Y eso es una “pasta”.


Ya he escuchado en algunas tertulias comentarios relacionados con este nuevo Plan PIVE. La mayoría de ellos (cargados de demagogia) son del tipo “subvencionan la compra de coches y no pagan los libros de nuestros niños” o “ese dinero es el que se ahorran con las medicinas de nuestros jubilados”. Por supuesto que no apoyo, ni de lejos, los recortes del Gobierno de Rajoy, pero una cosa no tiene nada que ver con la otra.

A mi tampoco me gusta que con el dinero de todos los contribuyentes españoles, mi vecino, el del tercero, estrene coche. Pero la realidad es que mi “querido” vecino, sin esta ayuda, seguramente no se lo compraría y al hacerlo, estará cotizando en el IRPF, al menos, una cuarta parte de los 1.000 euros del Estado. Además, si su nuevo coche ronda los 15.000 euros, unos 3.000 se los continuará quedando el Gobierno en concepto de IVA y a eso habrá que sumarle los impuestos que pagará el concesionario, los que le cobrarán con su nuevo seguro a todo riesgo, el aumento en el impuesto de circulación… En resumen, además de incentivar el consumo y con él la economía y los puestos de trabajo, la compra que realizará mi vecino le reportará al Estado unos jugosos beneficios que fácilmente cuadruplicarán la subvención de los 1.000 euros. Y encima estará contento siendo la envidia del vecindario.

¿Por qué no siguen por ese camino? ¿Por qué no subvencionan también otros sectores como las motocicletas eléctricas, los electrodomésticos de bajo consumo, los sanitarios ecológicos del cuarto de baño o los muebles reciclables del salón?,  por poner ejemplos de “consumo sostenible” tan en boga en nuestros días. Y si fuesen “Made in Spain”, mejor.

Que se dejen ya de subidas de impuestos y de recortes y que le echen un poquito de imaginación. ¡Vamos Mariano! ¡Que tú puedes!

lunes, 1 de octubre de 2012

La tarifa de la luz baja en octubre, pero los consumidores pagaremos más


 
Llevan varios días anunciándolo como si nos fuese la vida en ello. Y es que claro, para una vez que pueden dar una buena noticia… ¡La tarifa eléctrica baja! Pero no crean que es oro todo lo que reluce porque cuando les remitan el recibo de la luz a sus casas,  comprobarán con estupefacción que han pagado más, bastante más. ¿Cómo es posible? Se lo intento explicar.

El precio de la electricidad se dictamina cada tres meses y está compuesto por dos partes que tienen un peso más o menos del 50%: los peajes eléctricos (fijados por el Ministerio de Industria) y otro componente variable que se determina a través de una subasta. En esta ocasión, el Ministerio decidió congelar el peaje y como la subasta celebrada la semana pasada se saldó con una caída de los precios del 4,6%, la Tarifa de Último Recurso o TUR (a la que se acogen el 80% de los consumidores) bajará un 2,29% entre octubre y diciembre.


Sin embargo, este descenso se verá contrarrestado por otros factores que convertirán la supuesta bajada en una importante subida. ¿Cuáles son? En primer lugar, la escandalosa subida del IVA del 18 al 21% que sufrimos desde el pasado 1 de septiembre (incluso pagamos esta subida en los meses de julio y agosto al facturarnos en septiembre; nunca tienen suficiente) se come con creces esta bajada, pero a esto hay que añadirle el “tarifazo” que el Tribunal Supremo ha obligado al gobierno a aplicar de forma retroactiva.

¿En qué consiste? En los últimos coletazos del anterior gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y ante la inminente llegada de las elecciones, el susodicho gobierno tuvo a bien “regalarnos” una congelación (en contra de toda lógica dadas las circunstancias del momento) del peaje eléctrico para el último trimestre de 2011 y el primero de 2012. Lógicamente, las eléctricas no estuvieron de acuerdo (a estos no hay forma de quitarles un euro ni por casualidad) y presentaron un recurso ante el Tribunal Supremo para que obligase al gobierno a rectificar esa decisión. Imaginen si estaría claro (¿o es que con los poderosos corren más?) que con lo lenta que es la Justicia española, en menos de seis meses dictaron sentencia obligando al Ministerio a aumentar ese peaje y a cobrarlo de forma retroactiva a los consumidores. ¿Resultado? Las eléctricas van a facturar desde agosto hasta diciembre en los recibos de sus clientes esas subidas retroactivas, correspondientes al último trimestre de 2011 y el primero de 2012. Un nada despreciable ¡7% de subida!

Haciendo unos pocos números, en un recibo medio de la luz, la bajada de este mes supondría 1,65 euros; la subida del IVA 2,25 euros y la facturación retroactiva 6,30 euros. Al final, usted pagará (siempre hablando de medias) 6,90 euros más al mes. ¡Y nos lo venden como una buena noticia!

Pero no se alteren todavía, que la cosa no acabará ahí. De cara al año próximo, el ejecutivo de Mariano Rajoy aprobaba hace dos semanas en Consejo de Ministros un anteproyecto de ley que creaba impuestos para todos los tipos de energía con el objetivo de ingresar 2.734 millones de euros. Según esta ley, el Gobierno impondrá un gravamen del 6% de los ingresos a las empresas de todas las tecnologías de generación eléctricas, dos nuevos impuestos para centrales nucleares, un canon del 22% sobre la producción hidroeléctrica y también impuestos especiales para el gas natural, el carbón y el fuel. ¿Quién cree que pagará este impuesto? ¿Las empresas? ¿O lo repercutirán en los consumidores finales? No les dejo con la duda: el mismísimo presidente de la Comisión Nacional de la Energía, Alberto Lafuente, ha llegado a cifrar la subida prevista del recibo que pagarán las familias el próximo año en un 8%.


Siempre he sido de la opinión de que los consumidores debemos pagar lo que en realidad cuesta el servicio que recibimos. El famoso “déficit de tarifa” (no subir la luz y que las generaciones posteriores paguen lo que nosotros hemos gastado) solo ha servido para que los gobiernos populistas intentaran conseguir votos; para que el país entero se endeudara escandalosamente;  y para que los consumidores nos acostumbrásemos a derrochar esa energía barata.

Ahora bien; los españoles estamos pagando una de las electricidades más caras de Europa. ¿Tendrán algo que ver las políticas “sostenibles” llevadas a cabo durante los últimos lustros en nuestro país? Lo digo porque, aproximadamente, un Kw. de una central térmica o de ciclo combinado cuesta unas cinco veces más que el generado en una central nuclear. Si nos vamos a la eólica se multiplica por veinte y si nos decidimos por la solar se multiplica por cien. Mientras aquí cerramos instalaciones nucleares, en Francia construyen nuevas y más eficientes y luego nos venden esa energía “nuclear” a precio de oro.

Nos quejamos de que las compañías eléctricas se enriquecen a nuestra costa. Y no nos falta razón. Pero la nefasta política energética que nos ha tocado sufrir en las últimas décadas también tiene mucho que ver. Como suele decirse, lo peor está por llegar. 


  

jueves, 27 de septiembre de 2012

La foto que puede acabar con la carrera de Mariano Rajoy


 
La foto fue tomada ayer. El Presidente del Gobierno de España, Mariano Rajoy acababa de salir de la sede neoyorquina del “Wall Street Journal” y caminaba justo por la acera contraria al Radio City Music Hall.  A su derecha, el embajador español en Washington, Ramón Gil Casares; a su izquierda su jefe de gabinete, Jorge Moragas, y su responsable de prensa, Carmen Martínez Castro; a su alrededor, una nube de escoltas… y justo enfrente, Jonan Basterra, autor del blog “Pixelydixel que le sacó las fotos que acompañamos. 

Ya saben que una imagen vale más que mil palabras y éstas son muy significativas. De acuerdo; todo el mundo tiene derecho a fumarse un puro por la calle y más después de haber lidiado con periodistas tan incisivos como los del “Journal”. Y si; un puro se lo puede comprar cualquiera, que tampoco son tan caros. Pero la imagen de un señor trajeado, que camina por la calle rodeado por sus vasallos (ayudantes si lo prefieren), con un gesto sonriente y cara de enorme satisfacción al saborear un gran cigarro, al menos aquí en España, se asocia a la de los “señoritos” que hacían y deshacían a sus anchas en épocas de Franco. Y Rajoy debería lleva mucho cuidado en no transmitir esa imagen a un pueblo español que lo está pasando verdaderamente mal, sobre todo después de decir que las reformas emprendidas por su gobierno “suponen muchos sacrificios distribuidos de forma equitativa”.


Algunas fotos marcan un antes y un después en la vida de las personas. Baste recordar lo que pasó con el Presidente Aznar tras la famosa foto de la reunión en las Azores con Bush, Blair y Barroso (que también estaba pero supo ponerse de perfil para no resultar perjudicado). Por mucho que se haya demostrado que España no participó en acciones bélicas en la Guerra de Irak, nadie se lo pudo creer tras esta foto.


¿Recuerdan esta otra de José Luis Rodríguez Zapatero totalmente solo en una cumbre mientras el resto de mandatarios charlaban amigablemente? Por muchas fotos que se hiciese con Obama, a partir de entonces nadie pudo creerse que era un estadista reconocido internacionalmente. 


¿Y estas otras que surgieron a raíz de una cacería en la que el juez Garzón y el entonces ministro socialista Bermejo decidieron como actuar en el caso Gürtel? Otra ración de “señoritos” que el pueblo español no aceptó de buen grado.



Y para finalizar, siguiendo con las cacerías, ¿qué decir de esta foto? La primera vez que un monarca español pidió perdón a su pueblo y aun está por ver si éste se lo concederá algún día.



sábado, 22 de septiembre de 2012

Economía para novatos: diferencias entre TAE y TIN

 

Dicen que los españoles tenemos una escasa cultura financiera y que si esto no hubiese sido así, quizás esta dichosa crisis la hubiésemos sobrellevado mucho mejor. Estoy convencido de que quienes lo dicen tienen mucha razón, aunque tenemos que reconocer que con los dirigentes que nos ha tocado sufrir, ni teniendo todos los españoles un master en economía por Harvard nos habríamos salvado. 

Iniciamos con este post una serie en la que trataremos aclarar algunas de las dudas que a todos nos asaltan cuando oímos hablar de economía. Simplemente eso; no pretendemos sentar cátedra ni optar a ningún premio. Para eso ya existen muchos otros blogs y webs especializadas que, sin duda, les ayudarán mucho más. Les animamos a consultarlas.

Empezaremos con un concepto que nos atañe a todos. Al contratar un depósito con nuestros ahorros o a la hora de pedir un crédito, ¿qué significan TAE o TIN?


TAE (tasa anual equivalente) y TIN (tipo de interés anual) son los términos financieros más habituales a la hora de hacer referencia a la rentabilidad de un producto bancario, tanto de ahorro como de financiación. Es decir, lo que nos “dan” por nuestros ahorros en un depósito o lo que nos “piden” por prestarnos dinero.

Tal como su nombre indica, la TAE nos indica lo que recibiríamos o pagaríamos al cabo de un año; el TIN en cambio, nos dice lo que recibiremos en el periodo contratado, que puede ser diferente al periodo anual. La diferencia entre uno y otro estriba en que el pago de los intereses (que puede ser quincenal, mensual, trimestral, etc.) hace cambiar las cifras que percibiremos al final del periodo. Les pongo un ejemplo:

-Depósito de 10.000 euros a un año con abono de intereses mensual. Nos dicen que el TIN es de un 3% y la TAE del 3,05%. ¿Por qué esta diferencia?

Simplemente por el pago de los intereses: si dividimos el TIN por 12 meses nos resultará un interés de 0,25% cada mes. Multiplicando esta cantidad por 10.000 euros nos da que el primer mes nos abonarán 25 euros. ¿Y el segundo? Como nuestros ahorros han crecido hasta 10.025 euros, al aplicarle ese 0,25, los intereses de ese segundo mes son de 25,06 euros; al siguiente serán de 25,13 euros y así sucesivamente hasta el final del año. El total cobrado cuando finalice el periodo no será de 300 euros como cabría suponer sino de un poco más. Estas cifras variarán si el abono de intereses es trimestral, semestral o anual. En este último caso, el anual, la cantidad final si será de 300 euros, es decir, la TAE y el TIN coincidirán. Por eso, es preferible que el abono de los intereses sea por el periodo más corto posible y el pago de los mismos (en los créditos), cuanto más largo, mejor.


Un último consejo: huyan de las tasas que se diferencien demasiado de la media del mercado. Cuando los intereses por un depósito rondan el 3%, si consigue uno con el 4%, enhorabuena, pero si le ofrecen el 8%, no se le ocurra contratarlo: seguro que la entidad que lo ofrece no es del todo fiable. Con los créditos ocurre lo mismo: si encuentra uno en el que le cobren la mitad por los intereses, ¡cuidado! Lea bien la letra pequeña que seguro que hay gato encerrado.     


miércoles, 19 de septiembre de 2012

Los españoles declaran la guerra a los libros de texto escolares


 
Si tienen hijos en edad escolar seguro que me entenderán a la perfección. Llega septiembre, los niños vuelven al “cole” y el primer día vuelven con una lista interminable de libros de texto que, supuestamente, van a utilizar durante el curso. Los confiados padres se acercan a una librería o a un centro comercial, piden los libros y se acercan a la caja para pagar. Las caras, una vez les han repetido dos veces la cifra, que a la primera no hay quien se lo crea, son dignas de ver: ¡400 euros! ¿De qué están hechos?

La indignación se apodera de los padres y el cabreo es aun mayor si, como es mi caso, tienen dos hijos en cursos sucesivos en el mismo centro y de un año para otro, no pueden reaprovechar ni un 20% de los libros.

Ya lo sé. No es nada nuevo. Hace muchos, muchísimos años que viene ocurriendo esto. Cinco millones de libros de texto se imprimen cada año (a 40-50 euros por unidad) y más de un 80% de ellos acaban en la basura o en un cajón olvidado apenas acaba el curso.


Dos cuestiones surgen de inmediato: ¿por qué cuestan tan caros? y ¿es necesario cambiarlos tan a menudo? A la primera de las preguntas suelen argumentar que la realización de esos libros es muy costosa y que la tirada para poder amortizar esa inversión, muy pequeña. ¿100.000 libros les parece una tirada corta? Pues ya los firmaría con los ojos cerrados la inmensa mayoría de autores cada vez que sacan un libro.

La contestación a la segunda de las preguntas aun tiene más guasa: “los libros se tienen que renovar para incluir las novedades que se producen todos los años”. En serio, ¿las matemáticas de 3º de la ESO evolucionan tanto cada año? La realidad es que, año tras año, las editoriales cambian el ISBN, el color de las portadas y tres o cuatro de las primeras páginas (las que más se ven) y vuelven a colocar la misma obra.

Intereses económicos siempre ha habido muchos. No les digo nada que ya no sepan al recordar que una de las grandes editoriales, Santillana, es propiedad del grupo Prisa y el fallecido Jesús de Polanco siempre se llevó muy bien con los políticos españoles, fuesen del signo que fuesen, aunque tenía sus preferencias con los del PSOE. Incluso hoy en día, el hermano del anterior vicepresidente del gobierno, el señor Pérez Rubalcaba, es director de Richmond, editorial de inglés de Santillana. Y supongo que no solo “mojan” los políticos (entiéndanme, los que tienen el poder, sean del signo que sean); algo habrá para los distribuidores, para los claustros de profesores que eligen los libros de su centro, para los libreros… todo un montaje multimillonario.


Hasta ahora, todo el mundo se quejaba pero nadie hacía nada. La situación económica era buena, los padres podían pagarlo y las administraciones públicas concedían becas a todo el mundo, incluso sin solicitarlas. El “Rey Midas” de turno, ya fuese alcalde, presidente de la diputación o presidente autonómico, regalaba los libros con el dinero de todos los contribuyentes para mayor gloria suya y de las editoriales. Pero los tiempos de bonanza acabaron, los padres andamos cortos y una vez pasadas las elecciones del año pasado, las autonomías han cerrado el grifo y ya no sueltan ni un euro. ¿Qué hacer?

Varias son las soluciones que se quieren adoptar. Las administraciones públicas están promoviendo en varias autonomías la creación de organismos (más burocracia) que faciliten el intercambio de los libros de texto de un año al siguiente. Supongo, aunque no lo han dicho, que también promoverán que esos libros no cambien anualmente, porque si no, de poco valdrá el “organismo”.  También la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (CEAPA) y la Confederación Católica de Asociaciones de Padres de Alumnos y Padres de Familia (CONCAPA) proponen que se constituya un fondo de bancos de libros para todos los centros educativos.

Pero tanto unos como otros llegan tarde. Basta darse una vuelta por algunos colegios e institutos para ver que esos bancos de libros para trueque ya están prácticamente institucionalizados. Los tablones de anuncios están llenos de “ofertas” y algunos organizan reuniones extraordinarias donde cada alumno acude con los libros sobrantes del año anterior e intenta cambiarlos por los que tendrá que utilizar en el siguiente. Como siempre, la población española camina varios pasos por delante de sus aletargados políticos.


Pero quizá, la iniciativa más curiosa sea la de la compra-venta de libros de texto en plena calle de nuestras ciudades. Siempre han existido, pero con la crisis, este “top manta” del libro de texto ha cogido un auge inusitado. El ejemplo más claro lo podemos encontrar en plano centro de Madrid, en la calle Libreros. Allí, justo a las puertas de las clásicas librerías de primera y segunda mano que pueblan esta castiza calle, se pueden ver decenas de jóvenes vendiendo sus antiguos libros a “pie de calle”, nunca mejor dicho. Según su estado, venden libros de la ESO o de bachillerato a un precio de entre 10 y 20 euros, menos de la mitad de lo que cuestan nuevos.

Y, por supuesto, también se pueden comprar libros a través de Internet en portales como Ebay, Segunda Mano, etc.

En fin, años y años de abusos se están volviendo en contra de editoriales, políticos, vendedores y de todo aquel que se ha aprovechado del “derecho” a la educación de nuestros jóvenes. ¡Cuanta demagogia para justificar el negocio!

Una última consideración: ¿para cuando los e-book?  Ya saben, menos peso en las mochilas, menos desperdicio en papel, actualizaciones periódicas… y amortizados en menos de un año. La mayoría de los ejercicios a través de ordenador y con un pen-drive, al “cole”.  Ya se que sería la tumba de muchas editoriales y librerías, pero la lenta agonía que ya se ha iniciado, les llevará al mismo destino.

Por cierto: no se les ocurra fotocopiar libros que está prohibido y “muy” perseguido. ¡No hay día que no detengan a algún “pirata” de la fotocopiadora! (Por supuesto, es un comentario cargado de ironía)