lunes, 12 de abril de 2010

Los milmillonarios suelen nacer pobres



Estoy de acuerdo en que el dinero no lleva aparejado obligatoriamente la felicidad, pero no tengo ninguna duda de que cualquier mortal quisiera estar en su posición y quien diga lo contrario... simplemente miente. Me refiero a ese selecto grupo de personas que forman las conocidas listas de los milmillonarios (fortunas de más de 1.000 millones de dólares).

En contra de la creencia popular, la mayoría de los componentes de la lista de las diez personas más ricas del planeta nacieron, relativamente, pobres. Esto mismo ya ocurrió en los dos siglos anteriores al actual.
Antiguamente, antes de la Revolución Industrial y el nacimiento del capitalismo, los más ricos lo eran por herencia. Las clases sociales eran compartimentos estancos de los que no se podía salir. El que nacía marqués vivía como tal el resto de su vida gracias a los privilegios legales que el Estado le otorgaba. Las personas que nacían pobres poco podían hacer para mejorar sus condiciones de vida.

Sin embargo, a partir del siglo XVII en ciertas áreas de Europa estas personas “de clase baja” empezaron a prosperar. El floreciente comercio internacional premió el riesgo y la inversión y pronto aparecieron las primeras “fortunas plebeyas”.
Desde hace casi dos siglos las principales fortunas del mundo no son las de los aristócratas, sino las de emprendedores que empiezan con lo puesto y se van a la tumba con un patrimonio personal que valdría para vivir cómodamente 100 vidas.
Y lo más curioso es que las listas de las personas más acaudaladas van cambiando continuamente, dejando paso a nuevos emprendedores que, en poco tiempo, consiguen amasar fortunas más grandes que las de sus predecesores.
Ejemplos de todo esto hay muchísimos. Vayamos con la lista de los más ricos del siglo pasado y del anterior. Seguro que sus nombres les sonarán:

- Andrew Carnegie: nace en un pequeño pueblo de Escocia dentro de una casa que tenía sólo una habitación donde vivía toda la familia. A los 12 emigró a los Estados Unidos. Su ocasión llega con la guerra civil al ponerse a producir hierro por su cuenta. En sólo dos décadas se convirtió en el principal fabricante de acero del mundo.

- Cornelius Vanderbilt: empezó trabajando en un ferry y terminó siendo un magnate naviero y ferroviario.

- John D. Rockefeller: hijo de un viajante de comercio, su primer trabajo fue el de ayudante de un contable. Después de la guerra, con sólo 30 años, fundó la Standard Oil de Ohio, una empresa que le haría el hombre más rico del mundo.

- Henry Ford: hijo de emigrantes recién llegados a Estados Unidos, pasó de una granja en el Estado de Michigan a fundar la Ford Motor Company en 1903 convencido de que cada americano se merecía tener un coche. Cuando murió en 1947 todos tenían uno.

- Harvey Firestone: hijo de un granjero de Ohio de origen alemán, montó en 1890 su propia fábrica de ruedas para carros a la que llamó Firestone. Su alianza con Henry Ford cuando éste fundó su fábrica de automóviles, fue fundamental para que incluso hoy en día, la mayoría de los coches continúen llevando sus ruedas.

- Aristóteles Onassis: la pobreza le hizo emigrar a Argentina donde aprovechó la ocasión que le brindaba la Gran Depresión para comprar cargueros a bajo precio. Fue el principio de un imperio naval que se convertiría en el mayor del mundo cuando, antes de la crisis de Suez, se hizo con una flota de superpetroleros que, poco tiempo después, fueron imprescindibles para traer el petróleo desde Oriente Medio.


Todos estos personajes encabezaron la lista de milmillonarios de su época, pero el tiempo ha hecho que pierdan sus puestos (que no sus riquezas) ante nuevos emprendedores que les han superado en las listas. ¿Quiénes son ahora las personas más ricas del planeta? Seguro que también les sonarán sus nombres:

- Bill Gates: hijo de un abogado de clase media de Seattle. Gracias a su habilidad para transformar la informática personal mediante un sistema operativo, el Windows, se ha convertido en el hombre más rico del planeta en apenas dos décadas.


- Warren Buffet: de niño ayudaba a su padre en la tienda de ultramarinos de la familia. Fue a estudiar al este y allí, a base de observar y estudiar cuidadosamente cómo funcionaba la Bolsa, se convirtió en el mejor inversor bursátil de la Historia.


- Carlos Slim: huérfano de un comerciante libanés que emigró a México, heredó una tienda de textiles con la que inició su fortuna. Posteriores acuerdos con la clase política del país le proporcionaron el control sobre la principal operadora telefónica mexicana, Telmex, que fue la primera piedra de su gran imperio.

- Lawrence Ellison: huérfano. Fue criado por una familia judía de clase media en el sur de Chicago. A los 20 años se mudó a California con lo puesto y en 1977 tuvo la idea de fundar una compañía de software dedicada a las bases de datos a la que llamó Oracle.

- Ingvar Kamprad: nacido en una granja sueca, de pequeño vendió desde cerillas hasta decoración para árboles de navidad, pasando por pescado o lápices. Al recibir de su padre un premio monetario por aprobar un curso, no se lo pensó dos veces y fundó IKEA.


- Karl y Theo Albrecht: su padre trabajaba como minero pero aprendieron su negocio ayudando a su madre en una pequeña tienda de alimentación. Observaron que rebajando un poco los precios de sus artículos, éstos desaparecían de las estanterías. En 1961 abrieron su primer Aldi (Albrecht-Discount), un supermercado que vendía casi lo mismo que los demás pero más barato. Hoy Aldi es una cadena de 8.200 supermercados repartidos por 19 países.

- Amancio Ortega: nacido con la guerra civil, sus padres tuvieron que emigrar a Galicia. Trabajó como chico de los recados en una mercería hasta que en 1963 pidió un préstamo para montar su propia empresa textil. Doce años después abrió su primer Zara. Hoy, Inditex, da empleo a más de 90.000 personas en todo el mundo.

Muy por encima de tener unos padres ricos o que a uno le toque la lotería, el trabajo, la dedicación, la voluntad de triunfar y el riesgo calculado son el mejor activo que una persona puede tener para convertirse en componente de una lista de milmillonarios.

Repetimos lo dicho al principio: sólo con dinero no se consigue la felicidad. No hay que ser materialistas, pero ¿por qué alguno de ustedes (o sus hijos) no puede encabezar la lista de las próximas décadas?

2 comentarios:

El Viajero virtual dijo...

Yo particularmente prefiero un sueldecito para ir tirando y que no me falte. Pero ya ves el que asume riesgos a veces le sale bien y acaban con más dinero del que pueden digerir.
Saludos

Sermau dijo...

Hola.
Así es. Con tener lo suficiente para no sufrir... basta. Hay otras cosas en la vida que nos pueden hacer más felices.
Bueno, al menos, esto es lo que solemos decir los pobres.
Un abrazo.