martes, 3 de febrero de 2009

El Pozolero o la justicia incomprensible en México


Hará aproximadamente un par de semanas, aparecía en las páginas de los periódicos y en otros medios de comunicación, la noticia de que en México habían detenido a Santiago Meza López, conocido en su tierra como “El Pozolero”.
Para los que, como yo, desconozcan el origen de tan peculiar palabra, decirles que “El Pozole” es una especie de cocido mexicano hecho a base de maíz y chile y que, según nos cuentan, está buenísimo. Pues bien, al tal Meza le llamaban así porque su “trabajo” era el de “cocinar” en Tijuana los cuerpos que le traían desde el clan de los Arellano Félix (dedicados al “noble” oficio de traficar con drogas y matar a todo aquel que se les ponga por delante).

Por 600 dólares a la semana, “el Pozolero” se encargaba de destruir los cuerpos de las personas que le llevaban. No vamos a ser morbosos, simplemente decir que los metía en un barril con ácido y luego enterraba los restos en fosas. Siempre muertos, por supuesto.

Hasta 300 cadáveres pasaron por sus manos en el último año.

Ahora le toca a la justicia mexicana actuar. Y aquí llega el momento de la perplejidad. Según las leyes de aquel país, a Santiago Meza apenas le pueden encarcelar por un par de años. Ya que no cometió ningún delito grave (no mató a nadie), el artículo 280 del Código Penal Federal dice que al que oculte, destruya o sepulte un cadáver o feto humano sin la orden de la autoridad o sin los requisitos que exija el Código Civil, le será impuesta una pena que va desde los tres días a los dos años de prisión. Como el caso de “el Pozolero” es grave, posiblemente le impongan la pena mayor estipulada, es decir, dos años.

¿Les parece asombroso? Pues más se asombraran cuando vean algunos ejemplos de cuales son las penas en el país azteca: por fumar en un restaurante puede caerle pena de cárcel, así como por beber por la calle, fumar marihuana u orinar en la acera. Los inmigrantes ilegales que son detenidos de camino a los Estados Unidos son considerados delincuentes y si a usted, durante su estancia vacacional en México se le ocurre participar en una manifestación, será expulsado del país. Y que no le pillen realizando un pequeño hurto, pues no saldrá de la cárcel en los próximos cinco años.
O sea, trabajar activamente en uno de los cárteles de la droga más sanguinarios del país sale más barato que robar un reloj o un teléfono móvil.

Ya sé que la justicia universal es una utopía. Debido a las connotaciones culturales, religiosas, económicas, sociales o políticas de cada país, no se puede imponer la misma pena por delitos similares en los distintos puntos del planeta. Pero de ahí a que te salga casi gratis descuartizar a un muerto y deshacerlo en sosa cáustica...

Difícilmente acabarán en México con la lacra del tráfico de drogas y la lucha a muerte entre las bandas mafiosas. Cuando no hay connivencia con la policía o el ejército, se imponen penas de “juguete” a los criminales. El año pasado se produjeron en México 5.700 muertes violentas; este año, las primeras cifras hablan de que se están ¡triplicando! en algunas ciudades el número de asesinatos. Pronto veremos en las librerías títulos como:”México, país sin ley”.

Ese gran país se merece leyes más justas que no masacren a los que cometen pequeños delitos y que castiguen de por vida a los que están provocando esa pesadilla.

Por cierto, nos cuentan las crónicas que en la detención de “el Pozolero” intervinieron soldados del ejército y la marina, apoyados por agentes federales, estatales y municipales. Testigos presenciales cuentan que antes de que comenzara el despliegue para rodear la casa, un grupo de personas logró escapar en coches de lujo. ¿Por cuánto saldría el chivatazo?

2 comentarios:

Anónimo dijo...

El mote de "Pozolero" no es al azar. Es verdad que el pozole es una especie de cocido, pero cocidos hay muchos (también en México); lo que pasa es que el pozole tiene la particularidad de necesitar mucho tiempo de cocción, y por ello la carne que echas se desmenuza en el guiso y sólo los huesos quedan enteros. El caldo de este cocido es de color blanquecino con unas bolitas de grasa. Yo me imagino que así quedarían los tambos de ácido con restos humanos. De todas maneras te invito a probar el pozole auténtico, en serio que está muy rico.

EFRA dijo...

Te imaginas mal, "pozolero" es el sobrenombre utilizado en el narcotrafico que se le pone a una persona encargada de desaparecer cuerpos no imprta el metodo, seee la justicia en Mexico apesta y en todo el jodido mundo, no te creas la excepcion, muerte a extranjeros delincuentes en mi País!!! como el caso Zhenli Ye Gon y la francesita Florence Cassez