miércoles, 29 de abril de 2009

Sobrevivir a un ERE


Desgraciadamente, estas tres malditas iniciales se han puesto de moda. Las siglas del Expediente de Regulación de Empleo se escuchan día si, día también, en los medios de comunicación, en la oficina, en el bar y hasta en la escalera de la comunidad de vecinos. Y eso que hasta hace un par de años prácticamente nadie había oído hablar de ellas.

Pero, ¿en qué consiste realmente un ERE?
La explicación es bien sencilla: en tiempos de crisis, las empresas venden menos, facturan menos, producen menos y… les sobran empleados. En lugar de proceder a despidos masivos, se pueden acoger a esta modalidad para aligerar sus plantillas.
Aplicar un ERE en una empresa tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Entre estos últimos destaca la exigencia, por parte de las autoridades que lo tienen que aprobar, de un plan de viabilidad a largo plazo y de un examen minucioso de las cuentas de la empresa. El número mínimo de empleados que resultarán afectados dependen del tamaño de la empresa (no vale presentar un ERE para despedir a esos dos empleados que caen mal a la dirección). Así, el ERE tiene que afectar al menos a 10 empleados si la empresa tiene menos de 100; al 10% si tiene entre 100 y 300; o al menos a 30 trabajadores para compañías mayores.

Entre las ventajas que tiene este sistema para la empresa, destaca que su resolución se produce en algo más de un mes y permite despedir a parte de la plantilla con una indemnización por trabajador de 20 días por año hasta un máximo de 12 mensualidades, en lugar de los 45 días por año trabajado y hasta un máximo de 42 mensualidades en el caso de un despido improcedente.

Existe otra modalidad denominada ERE temporal. En este caso, los trabajadores no son despedidos sino que tienen una reducción de su jornada laboral, ya sea haciendo menos horas cada día o no acudiendo al trabajo en las fechas acordadas. Estos ERE son utilizados en sectores donde la producción genera un 'stock' imposible de poner en el mercado, como las industrias del automóvil o la de los componentes informáticos.
No tienen indemnización como tal. Al no ser despedidos, la pérdida salarial es compensada con prestaciones temporales al desempleo. Es decir, parte del sueldo lo paga la empresa y parte la Seguridad Social. Además, las cotizaciones no se pierden para la futura pensión.
Quizá sea la solución menos mala para los trabajadores, ya que aunque se cobra algo menos, no pasan a engrosar las cifras del paro.

Sea en la modalidad que sea, los trabajadores son los más afectados en una situación como estas, aunque, si usted resulta afectado por un ERE, mírelo por el lado positivo: peor sería que su empresa se declarase en concurso de acreedores (antigua suspensión de pagos) ya que, en ese caso, los trabajadores formalmente no están despedidos y por tanto no cobran prestación por desempleo, así que tienen que seguir en su puesto cuando la realidad es que ya se encuentran desempleados.

Hasta aquí las consecuencias legales, pero ¿cómo afecta física y psicológicamente una situación de este tipo a los trabajadores?
En cuanto a la salud física, es muy importante que quienes han de afrontar un periodo en el paro hagan un esfuerzo por cuidarse. Entre otras cosas, hay que hacer ejercicio, una alimentación sana y procurar estar activo, prestando atención a las relaciones sociales. No está de más aprovechar el tiempo realizando algunos cursillos o aprendiendo aquel idioma que siempre quisimos saber y nunca tuvimos tiempo de aprender. No hay que olvidar que, aunque en ese momento se vean las cosas muy negras, pronto o tarde van a cambiar y encontrarán trabajo antes las personas que mejor preparadas estén ante los ojos del empresario.

Entre los riesgos psicológicos se pueden encontrar que el estrés y la ansiedad pueden generar problemas inmunitarios y aumentar el riesgo de ataques al corazón y disfunción eréctil.
Tampoco se libran de estos problemas los compañeros de los despedidos que aun conservan sus trabajos en las empresas con problemas. Quizá sea más duro enfrentarse a la inseguridad en el trabajo que a la pérdida del empleo. En estos casos se recomienda no caer en el derrotismo y la depresión, cumplir con nuestro trabajo lo mejor que se pueda y no hacer la vida imposible al resto de los empleados de la empresa.
Les deseo que no les toque a ustedes.

1 comentario:

María dijo...

En el caso de un ERE temporal (8 días al mes estoy en paro y el resto trabajo a jornada completa),si finalmente la empresa te despide ¿qué indemnización se cobraría?