lunes, 24 de marzo de 2008

Más biodiesel a partir de algas


Ya hace un tiempo hablamos aquí de la aventura que la empresa alicantina Biofuel Systems estaba realizando con sus cultivos de algas. A partir de sus cultivos en baterías de cilindros de plástico transparente de 3 metros de altura y 70 centímetros de diámetro lograban acelerar el crecimiento de las algas hasta lograr doblar su producción en sólo 12 horas. Su objetivo es que con lo que extraen cada día funcione una planta de producción eléctrica de 30 megavatios.
Pues bien, estos alicantinos siguen con sus estudios, pero no son los únicos que están trabajando con las algas para lograr energía.
Unos de los más avanzados son los argentinos de Oil Fox. Allí están produciendo del orden de 100.000 litros de biodiesel por hectárea cultivada de algas. Para que nos hagamos una idea del potencial de estos cultivos, piensen que si esa hectárea estuviese cultivada de soja, sólo se producirían 400 litros.
Otro de los estudios más interesantes es el que efectúan en Nueva Zelanda Aquaflow Bionomic Corp. Allí se cultivan las algas en estanques de aguas residuales, que son muy ricas en nutrientes. En este caso se consiguen dos objetivos, por una parte se consigue biodiesel y por la otra se depuran aguas residuales. El biocarburante conseguido ya se emplea mezclándolo al 5% con combustible para vehículos.
Continuando con nuestro trayecto a través del mundo, nos paramos en Estados Unidos. Allí hay al menos seis proyectos relacionados con el cultivo de algas para biocombustibles. Uno de ellos, Green Fuel Technologies tiene en marcha un proyecto en el que inyectan a los cilindros donde se cultivan las algas, CO2 procedente de chimeneas de centrales térmicas.
Destacable es también el proyecto que realiza Solazyme en San Francisco. En este caso las algas crecen en cilindros pero sin necesidad de la luz. Según dicen, a oscuras las algas producen más aceite y de esta forma se pueden abaratar los costes de producción.

¿Por qué son tan importantes estos estudios? Por varios motivos. Para su crecimiento, las algas sólo necesitan tres componentes: luz (y no en todos los casos), anhídrido carbónico y agua. Con lo primero no hay problema, el agua es salada y el anhídrido carbónico se puede conseguir de cualquier central eléctrica, con lo que encima, se puede evitar su emisión a la atmósfera (un problema ambiental se convierte en materia prima). Es decir, se pueden conseguir biocarburantes con muy bajos costes de producción. Y encima no compiten en su producción con otros productos alimentarios como ocurre en el caso de los cereales.

Con la utilización de las algas, ¿qué problema le encontrarán ahora Chávez, Fidel y algunos ecologistas a los biocombustibles?