lunes, 23 de junio de 2008

Golf con césped artificial


Se acaba de inaugurar en la Universidad Miguel Hernández de Elche, Alicante, el primer campo de golf perteneciente a una Universidad española.
¡Qué lujos! pensarán ustedes. Pues si, es verdad, pero tiene una explicación ya que, a la vez, es el primer campo de golf de hierba artificial que se construye en España. Ni que decir tiene que la principal ventaja de este tipo de superficies es que no necesitan ni una gota de agua en su mantenimiento.

Esta iniciativa responde a un triple objetivo: investigador, docente y deportivo.
Respecto al objetivo investigador, esta instalación culmina un proyecto desarrollado a lo largo de los últimos años y ha supuesto la obtención de un modelo de referencia del comportamiento del césped natural, el desarrollo y validación de prototipos de césped artificial de acuerdo a las diferentes zonas del campo (tee, calle o green) y un estudio de viabilidad ambiental económica y social.
Y de paso, los alumnos de Ciencias de la Actividad Física y Deporte de la misma Universidad, podrán hacer sus prácticas e incluso, los aficionados de Elche podrán jugar al golf en el centro de su ciudad.

El campo, de momento, sólo tiene cuatro hoyos, con calles de 50 metros de longitud media. También se ha instalado el césped artificial en otras zonas específicas para que los aficionados puedan entrenarse en el put, el swing o el chip.
La duración de este material se estima en unos diez años, excepto en la salida de cada hoyo donde será de tres cuatro años debido a los impactos que recibe al golpear la bola.
El precio estimado para un campo de estas características es de entre los 300.000 y los 500.000 euros, aunque en el caso de la Universidad Miguel Hernández ha sido muy inferior puesto que han contado con el patrocinio de varias empresas.

Una gran noticia. Y no lo digo por mi afición a este deporte ya que en mi vida he pisado un campo de golf. Lo digo porque ya estamos hartos de discusiones bizantinas sobre si la construcción de campos de golf es beneficioso o no para la comunidad.

De la parte del no, están los grupos ecologistas que opinan que provocan un despilfarro de agua en su mantenimiento, sobre todo en la zona sureste de España que sufre una sequía acuciante. También en este grupo habitan los demagogos que dicen que siempre se beneficia a los mismos, a los ricos, ya que consideran que el golf es un deporte exclusivo para gente con los bolsillos muy llenos. Si el consumo de agua fuese para una industria contaminante o para unos huertos deficitarios de los que nunca se saca ni una mísera alcachofa, no pasaría nada, pero para jugar al golf...
Y de la parte del si están los que piensan que este tipo de instalaciones son indispensables si se quiere ampliar, o por lo menos mantener, la industria del turismo. No olvidemos que el turismo de calidad europeo ya no se contenta con que le pongan duchas en las playas. Lo que quieren es un sitio donde practicar su deporte favorito y otro para poder dejar atracado su barco deportivo. Tanto un puerto deportivo como un campo de golf proporcionan muchos más puestos de trabajo que la industria o el huerto que mencionábamos antes.
Gracias a los investigadores de la Universidad Miguel Hernández de Elche, estas discusiones pueden terminar en un breve plazo de tiempo. Esperemos que el invento funcione.

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